jueves, julio 16, 2026

Yo soy yo

“Yo soy yo y mis circunstancias y “si no la salvo a ella, no me salvo yo” conocida sentencia de José Ortega y Gasset, el filósofo español, que aparece en su libro “Meditaciones del Quijote” ha venido a la cabeza después de oír decir a una amiga, al término de una visita en mi apartamento, “ustedes si viven sabroso” refiriéndose, tal vez, a lo solos y cómodos que vivimos, mi mujer y yo, de vista al mar y el rio en su turbulento encuentro en las Bocas de Cenizas.

SABROSO. “Sabroso” es adjetivo puesto de moda por la vicepresidente Francia Márquez, cuando en campaña por la candidatura de “Petro presidente” prometió que si llegaban al poder pondrían a “vivir sabroso a todos, todas y todes”. Promesa, hasta ahora, incumplida para todos y solo hecha realidad para ella que se está dando la buena vida que nunca tuvo, sin pelos en la lengua para así reconocerlo.

Sabroso, en el argot costeño, es de uso frecuente para indicar que estamos bien, que algo nos gusta, que somos felices. Por ejemplo:

¿Cómo la están pasando? Sabroso, contestamos

¿Como está el arroz de camarón? Sabroso, decimos

¿Cómo te sientes? Sabroso, exclamamos

Yo soy yo y mis circunstancias podríamos interpretarlo, primero, como una forma de identificación personal, de lo que uno es, de acuerdo con lo que le rodea, hace, dice, piensa, da sentido a su vida.

“PERSPECTIVISMO. Según Ortega y Gasset, segundo, una circunstancia es todo aquello que forma parte de nuestro mundo. Es a través de circunstancias, factores intrínsecos que no hemos elegido: año de nacimiento, padres, sexo, lengua, color de pelo etc., que podemos vivir en un entorno en que conozco y construyo la realidad y desde la que busco organizar la existencia.

Circunstancia procede de la palabra latina circumstantia y hace alusión a un accidente de tiempo, lugar, modo… que está unido a la sustancia de algún hecho o dicho.

Ortega y Gasset en lo que llama “Perspectivismo” “nos dice que la circunstancia constituye la perspectiva particular de nuestra realidad y que, esa perspectiva, es la que aparece cuando organizamos lo que vemos y percibimos de la realidad.

Por otro lado, la circunstancia para Ortega está directamente relacionada con la libertad individual. Es algo que yo no puedo controlar, no me deja ser algo distinto de lo que ya soy. Es decir, que limita y condiciona mi libertad.

De seguro que a nuestra amiga llamó la atención la convivencia tranquila, sosegada, armoniosa que observó en los dos. Para llevarme a la romántica y resignada conclusión de que: “Yo soy yo y mi mujer”. Yo soy yo y mi soledad. Yo soy yo y mi sabrosura.

DISIMILES YO. Cuando se es joven y activo, dependiendo de las distintas circunstancias existenciales, uno, igualmente, siguiendo el pensamiento orteguiano podría identificarse de disimiles maneras según el entorno dominante, así:

Familiar. Yo soy yo y mi familia, yo soy yo y mis hijos, yo soy yo y mis amigos, yo soy yo y mi casa, yo soy yo y mi ciudad.

Laboral. Yo soy yo y mi trabajo, yo soy yo y mi empresa, yo soy yo y mi taller, yo soy yo y mi hospital, yo soy yo y mi universidad.

Intelectual. Yo soy yo y mis libros, yo soy yo y mi guitarra, yo soy yo y mis pinturas, yo soy yo y mis ideas, yo soy yo y mi pensamiento, yo soy yo y mis canciones.

Lo que “yo soy”, de esta forma, corresponde a lo que podríamos llamar “mi mundo”, como factor extrínseco de lo que determina mi personalidad, el modo de ser. “Cada cabeza es un mundo”, afirma la sabiduría popular.

Circunstancias internas y externas en las que se desarrolla la vida enmarcan la realidad verdadera de la existencia como persona. Son realidades distintas las que determinan la personalidad de un sujeto que es poeta, médico o musico, para poner un caso. Lo que quiere decir que se pueden tener “varios yo” si se conjugan estas características en un solo individuo que al tiempo que es médico puede ser poeta y músico.

INSTINTO ÉTICO DE CONSERVACIÓN. “Si no la salvo a ella, no me salvo yo”, refiere Ortega a las circunstancias. Por instinto de conservación y por amor a lo que yo soy uno da la vida por ellas, por las circunstancias que te dan la oportunidad de existir, de tener una identidad. Si perecen mis circunstancias el “yo soy” desaparece o muere.

El enunciado en comento, de Ortega y Gasset, en mi parecer, comunica un significado ético de supervivencia, de salvación, para no desfallecer en el objetivo de hacer suya la realidad que lo circunda. Actúa y se comporta el individuo de acuerdo con sus circunstancias en provecho propio y en beneficio de los demás. 

En el amor al arte, al trabajo, a las ideas que profesa; en el amor a lo que hace y piensa en el plano individual se consigue la realización de unos sueños, de unas metas. En su proyección comunitaria las circunstancias individuales configuran la necesaria solidaridad para una convivencia en paz que conlleva al desarrollo de todos. Yo soy yo y los otros. Yo soy yo y los demás.

YO SOY YO Y MI EGO.  “Usted no sabe quién soy yo” es una forma negativa, agresiva, de presentarse, que humilla e irrespeta a quien va dirigida tan atrevida pregunta. Contraria, en absoluto, al enfoque constructivo, humanizante que da el filósofo madrileño a su sabio mensaje. No tiene nada de solidaria, de consideración por el otro, tan arrogante advertencia. Lástima grande que los que así se expresan son, por lo general, personas llamadas para dar ejemplo de compostura, por lo menos; si no es mucho pedirles que sean más humildes y sencillos.  “Yo soy yo y mi ego” cae bien como consigna a este tipo de individuos insolentes.

YO SOY YO Y MI DESTINO FATAL. Medito, apesadumbrado, sobre la gente que han perdido toda perspectiva sobre la realidad en que viven, sus circunstancias existenciales son pesarosas; suele suceder en sujetos que han logrado llegar a la vejez o que andan perdidos en la drogadicción. Se da el caso de ancianos e indigentes solos; sin mujer, sin hijos ni nietos, abandonados de su parentela, sin nadie que los socorra, víctimas de la indiferencia de la sociedad y el Estado. Sus circunstancias son desafortunadas, lamentables. Les tocaría decir “Yo soy yo y mi desventura”. Yo soy yo y mi desgracia”. Yo soy yo y mi destino fatal.

¿QUIÉN SOY YO?

Yo soy mi casa:

Apacible morada, donde me gradué del niño

que mira asombrado hacia las estrellas.

Yo soy mi colegio:

claustro franciscano de paz y de bien,

sobre mis caros ideales juveniles, incrustado.

Yo soy mi universidad:

Heroico recinto, que para el saber entusiasmó

y para el servicio me preparó.

Yo soy mi hospital:

Templo sagrado, que al cuidado compasivo

de los hermanos me adiestró.

Yo soy mi ciudad:

La parrandera, del yunque martillar,

que arrulló con su cumbia y a bailar me enseñó.

Yo soy los otros:

espejo fiel de sus defectos y virtudes,

de los más puros anhelos de su corazón.

Yo soy mi libro:

Fruto de mi mente, de lo que he hecho yo,

De lo que me han dado mi casa, el colegio, la universidad,

El hospital, los otros, Uds., los que más quiero, por quienes escribo yo.

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