jueves, julio 16, 2026
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Periodismo y/o publicidad

El periodismo es la profesión que más se parece al boxeo,  con la ventaja de que siempre gana la máquina y la desventaja de que no se permite tirar la toalla”. G. GARCÍA MÁRQUEZ. Textos costeños. Volumen 1.

En estos días de confinamiento sanitario, he leído algunos comentarios sobre la hipotética transformación del diario El Espectador en un semanario, a causa de presuntas dificultades financieras que viene atravesando de tiempo atrás y que se agravaría por la incertidumbre económica generada por la pandemia.

Esas lecturas a las que aludo, y más adelante identifico, me llevaron a preguntarme si estamos, en Barranquilla, especialmente, ante difusión de PERIODISMO O PUBLICIDAD, no sólo en los diarios, sino en otros medios, tanto digitales como de impresos olorosos a tinta y papel. O ambas actividades a la vez, PERIODISMO Y PUBLICIDAD.

Al igual me preocupa qué clase de “Periodismo” estamos consumiendo o decepcionando los lectores de diarios, entre los que me encuentro por un hábito existencial, si no leo temprano un periódico es como si me duchara y no me bañara con colonia francesa, como amuleto de buena suerte, encantamiento varonil y herencia materna. Ma. Caamaño me enseñó a oler a colonia de cítricos y lavanda. A oler a hombre, como dijera una dama de supermercado. Soy evidentemente de los ciudadanos que leemos para pensar y rumiar los acontecimientos cotidianos, con un café caliente en mecedora y no sólo somos “juan oreja”, esos que salen a caminar con un “radiecito” pegado al oído.

EL periodismo de EL ESPECTADOR siempre me ha gustado. Por independiente y literario. Fui un tiempo suscriptor. Recientemente le pedí al voceador que me lo trajera al balcón mediterráneo, y me respondió vía celular:” Dr. EL ESPECTADOR SOLO LLEGA A BARRANQUILLA LOS DOMINGOS”. O sea, el diario acá es semanario. Y su lectura dominical es mi postre semanal, como el Frozzo Malt de aquellos nostálgicos sábados en la terraza de la Americana de “20 de Julio”. Delicia ñera, killera.

Quiero decir que el periodismo es alimento. Alimento democrático. Nutrición para el debate público. Dietética para la opinión pública. Combustible ciudadano. Y EL ESPECTADOR, en toda su historia, es un ejemplo de un diario erguido. Erecto de principios liberales. Ni la dictadura del siglo pasado, ni las bombas y balas “paracas”, lo han desviado de su visión y misión: PRENSA LIBRE. Por ello, la comentada hipótesis me dolió como la suerte de perder un alimento de toda la vida. Mi ventana para seguir creyendo en el periodismo como poder. No sé si CUARTO, pero si poder ciudadano.

Por Héctor Abad Faciolince me entere que la revista SEMANA, con una noticia inventada había dicho: “QUE EL ESPECTADOR ESTÁ INSOLVENTE, EN LA RUINA, QUE YA NO CIRCULA, Y QUE SE VA A VOLVER UN MÍSERO SEMANAL COMO SEMANA”( Ver columna EL PAPEL DE “EL ESPECTADOR”. 5/7/2020). 

Con ese campanazo despertó la anotada preocupación del por qué, en Barranquilla,  solo podemos ver y leer el periódico de Los Canos los domingos. Y presumimos que no era tan falsa la noticia, ya que provocó que, al día siguiente, el columnista de El Tiempo, Fernando Quiroz, se refiriera así, sobre la conducta periodística de El Espectador:

“ESA VERTICALIDAD Y ESE CORAJE RESULTAN INDISPENSABLES PARA UN PAIS COMO COLOMBIA Y EN UN MOMENTO EN EL QUE TIENDEN A FUNDIRSE Y A CONFUNDIRSE PELIGROSAMENTE LOS TRES PODERES – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – ANTE LA VISTA GORDA DEL LLAMADO CUARTO PODER, QUE MUCHAS VECES OLVIDA A CONVENENCIA SU OBLIGACIÓN DE FISCALIZAR Y DE SEÑALAR”.(ver ¡A DIARIO!) 6/7/2020).

O sea, hay una situación difícil entre empresa periodística y empresa bancaria. Entre capital e información. Entre mercancía y periodismo. Y esa la vive El Espectador. De ahí que no sea ilusa nuestra preocupación si en Colombia, o en Barranquilla, nuestro patio,  en estos momentos de la historia, estamos haciendo o consumiendo PERIODISMO Y/O PUBLICIDAD.

Conocidas las opiniones incrédulas de los citados columnista-escritores, en defensa del periodismo que concibe, hace y enseña El Espectador, recordé un pasaje que releí, recientemente, en mi vieja tarea universitaria sobre LA LIBERTAD DE PRENSA. Dicho aparte es una consideración del constitucionalista Luis Carlos Sachica, refiriéndose en su libro  CONSTITUCIONALISMO COLOMBIANO (Temis), al artículo 42 de la Constitución Política de 1.886, la de Núñez y Caro.  El difunto profesor dijo:

“CUANDO LA PRENSA CAE BAJO EL INFLUJO DEL GOBIERNO, PIERDE SUS DOS VIRTUDES ESENCIALES: LA VERDAD, LA OBJETIVIDAD EN LA INFORMACIÓN, PUES SE  DESVÍA HACIA LA ADULACIÓN ENGAÑOSA Y LA INFORMACIÓN FALSA FAVORABLE AL INTERÉS DEL GOBIERNO, Y SU INDEPENDENCIA DE CUALQUIER INTERES QUE NO SEA EL DE INFORMAR VERAZMENTE, REFLEJAR LA OPINIÓN PÚBLICA FIELMENTE Y TRAZAR LAS PAUTAS PARA LA FORMACIÓN DE TAL OPINIÓN”.

Obsérvese que el catedrático precisaba que la prensa, el periodismo como tal, esta cimentado en VIRTUDES. Es decir, tiene un componente ÉTICO. No solo de carácter deontológico sino teleológico. Los fines del periodismo, como oficio, no son únicamente suministrar información verídica, verificable, sino FORMAR OPINION PÚBLICA. Pedagogía social, como hoy se reclama de los gobernantes atolondrados por las mortales efectos de la pandemia. Y éste segundo fin solo se logra con independencia de los poderes, no solo públicos sino privados.

En este aspecto es donde se asoma la profunda crisis que asfixia, a mi entender, al periodismo nacional, ya que la economía empresarial y gubernamental se “apropió” del oficio. Entonces, la información se transformó en mercancía que se “vende” y en propaganda que se difunde con claros intereses particulares u oficiales, no de interés público. LA PUBLICIDAD COOPTA AL PERIODISMO. Lo avasalla. Lo asume el marketíng de la mercancía o del gobernante. 

Además los diarios fueron, por pereza o cobardía, confundiendo el lenguaje emocional de los mensajes que circulan por las redes sociales como periodismo. Y sin querer queriendo, fueron o están perdiendo la esencial de la investigación que debe hacer permanentemente el auténtico periódico. Del periodismo que debe ser siempre periodismo, como lo enseñó y practicó GABO, el periodista. ÉL, en uno de sus discursos, dijo:

“…LA CERTIDUMBRE DE QUE LA INVESTIGACIÓN NO ES UNA ESPECIALIDAD DEL OFICIO SINO QUE TODO EL PERIODISMO DEBE SER INVESTIGATIVO POR DEFINICIÓN, Y LA CONSCIENCIA QUE LA ÉTICA NO ES UNA CONDICIÓN OCASIONAL SINO QUE DEBE ACOMPAÑAR SIEMPRE AL PERIODISMO COMO EL ZUMBIDO AL MOSCARDÓN”

GABO y Sachica se dan las manos al recomendar el deber ético que el periodismo, como investigación de la realidad de una determinada localidad o mundo, asume cuando es independiente, fiscalizador y señalizador de las decisiones del poder, cualquiera sea su pelambre. EL PERIODISMO NO ES JUEZ, pero puede contribuir a que la Opinión Pública juzge conductas que atenten contra bienes generales. EL PODER DE EDUCAR, lo tiene a diario el periodismo. Educar en virtudes como la verdad comprobada y la independencia de los demás poderes.

Por eso se extraña que los diarios, como EL ESPECTADOR desaparezcan de las esquinas, de los estantes de las calles. Y se haya perdido el grito del voceador que ha quedado en ser un silencioso repartidor de periódicos. LO DIGITAL TAMBIEN SE BEBIÓ AL PERIODISMO, como a otras actividades intelectuales. Y éste se hizo íntimo. Calladamente, como dice la canción de Pablo Milanes. Hasta el amor se digitalizo.

No es que el periodismo digital no sea una verdadera opción de formación de Opinión Pública. No. Sino que este también cayó en lo emocional de las Redes Sociales. Y en el facilismo de usar un micrófono  para leer un editorial, mal escrito, que debe formar al lector que compra el diario para su solaz y aprendizaje. La radio no es prensa. El diario es racionalidad. Prudencia. Calidad literaria. Orientación pedagógica. ESE DIARIO, como El Espectador, es el que extrañamos los lectores que gozamos ensuciándonos las manos de tinta y papel con olor a níspero maduro. A ron blanco. A patio.

Entonces, les comparto otra frase del GABO. Esta, que encontré en un viejo ejemplar de la revista ESQUIRE, “man at his best”, donde fue portada, con el famoso ojo izquierdo morado por el muñecazo que le propinó Vargas Llosa como cualquier marido celoso, a las afueras del Palacio de Bellas Artes de Méxica D.F, lugar donde tiempo después se honraron, mundialmente, sus cenizas:

“MODESTAMENTE, ME CONSIDERO EL HOMBRE MÁS LIBRE DEL MUNDO – en la medida en que no estoy atado a nada ni tengo compromisos con nadie – Y ESO SE LO DEBO A HABER HECHO DURANTE TODA MI VIDA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE LO QUE HE QUERIDO, que es contar historias”.

Me pregunto, cándidamente, eso lo podrán decir aquellos que se consideran los mejores periodistas o columnistas de Colombia. O de mi querida Killa Linda?. Creo que no, pues muchos también son agentes publicitarios. Y como futbolistas famosos tienen sus patrocinadores, tanto en la política como en la libre empresa. Eso de LA LIBERTAD DE PRENSA, en estos tiempos, es una utopía, como la que hace para no morir El Espectador. Hay que volver a suscribirse para no dejarlo morir.

Al parecer los escritores de historias no los contratan laboralmente los periódicos, sino las agencias de publicidad, expertas en construir información engañosa. Publicidad no es periodismo. No confundir.

Además ese periodismo libre requiere periodistas asalariados y con estabilidad laboral. Buen salario. Y no una bien rebuscada pauta gubernamental. De no darse, en vez de PERIODISMO ESTAMOS HACIENDO PUBLICIDAD. La noticia y la opinión como mercancía.

Además hoy en día la mayoría de los redactores de los diarios y otros medios de comunicación, son jóvenes egresados de las Facultades de Comunicación Social, más aficionadas a la radio y televisión, que a formar a contadores de historias. Esos egresados, salvo excepciones de talento, son proclives a un periodismo cosmético. Light. Martin Caparrós, el cronista argentino, lo llama “PERIODISMO GUILLETE”. Maquillador,  diría yo. Maquillan publicidad con periodismo. También lo ha expresado la Fundación para la Libertad de Prensa recientemente. 

Pero otro fenómeno político que influye en esa escasa calidad narrativa de los diarios es la opción democrática consagrada en el artículo 20 de la Constitución del 91 (norma a la que dedicare otras reflexiones en SOLO/PROPOSICIONES. COM) que concede el derecho a “FUNDAR MEDIOS MÁSIVOS DE COMUNICACIÓN.”

El ejercicio de tal derecho conllevo a  talentosos para contar historias, no se decidieran por ser asalariados, sino en empresarios de sus propios sueños periodísticos. Y fundaran cada quien su tribuna o púlpito, digital o impreso. La tecnología de la mano de un periodismo más personal o interesado. Dejando huérfanos de plumas investigadoras a los diarios y revistas. Ese es otros fenómenos de la crisis.

Crisis de los diarios como El Espectador, que no es vitrina de cachivaches. Y que los colombianos no debemos dejar desaparecer.  Solidario con él. El espectador no puede tirar la toalla.

Nuestro diario tradicional ya lo he dicho es “UN DIARIO SIN LECTORES”, pues dejo de ser HERMES, mensajero de Dioses, para ser esclavo de la pauta publicitaria oficial o comercial. Los dioses de un diario son sus lectores. Si estos no lo adquieren para leerlos, sino para madurar nísperos y aguacates, el diario se acaba. No es guía o antorcha de una sociedad.

Reflexión y opinión.

En días pasados envié una nota a un medio digital, a donde me habían invitado a escribir. Días después la directora me respondió: 

“Es una reflexión y no exactamente una columna de opinión”.

Tal espontanea respuesta me generó la inquietud sobre que es una columna de opinión publicada en un medio periodístico. Es una reflexión?. U opinión es otra cosa?. Creo no hay dicotomía. Una opinión fundamentada en hechos que han sido noticiosos es una columna de opinión, sin dejar de ser una reflexión. O no?.

Mi reflexión fue publicada en una sección de notas ciudadanas a espera que la propuesta contenida en la reflexión fuera sometida a la aceptación de la opinión ciudadana. Al parecer no supero ese escrutinio lector. Yo seguiré reflexionando mis opiniones. O mejor propondré opiniones reflexivas.

LA PRÓXIMA. EL SILENCIO O EL ESCÁNDALO.

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2 COMMENTS

  1. Directo, diste en el clavo !! …
    A ese diario le debo mucho de mi formación literaria, de mi juicio de opinión y verticalidad.
    La mejor literatura que me ha acompañando siempre tuvo allí un espacio pedagógico para todos y una crítica y una enseñanza al periodismo decente y ético.
    Una prensa independiente: es una fuente investigación y búsqueda de verdad.
    Soy de esa escuela de donde tantos además de ser informados fuimos formados como lectores.
    No hay un requien nunca para un diario como: El Espectador, como de costumbre ya tengo enmuñecado el mío.

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