La problemática de la inseguridad en el municipio

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Jorge Donado, Abogado. El Yuri Ese.

Con justa razón, la gente de bien está preocupada por el manejo de la seguridad en el Municipio de Soledad. Al comienzo de la actual administración, antes de la pandemia del Covid-19, se dispararon las tasas de homicidios y otros delitos en nuestra jurisdicción y durante esta pandemia no han dejado de presentarse casos lamentables. Ante esto, es lógico que nos preguntemos por las causas o el porqué de la actual situación para poder solucionarla. La confianza de la ciudadanía comienza cuando se siente segura en sus casas y en sus negocios gracias al manejo de sus gobernantes. Al indagar sobre el tema nos encontramos con unas cifras preocupantes.

Es inaudito que tengamos en Soledad, una ciudad cercana al millón de habitantes, apenas cuatrocientos policías repartidos en tres turnos para velar por nuestra seguridad. Dicho de otra manera, sólo tenemos cuarenta policías por cada cien mil habitantes. Un completo desbalance ante la media nacional que es de trescientos cincuenta y tres por cada cien mil habitantes. He ahí una de las evidentes razones de la inseguridad que padecemos. Sabemos que Bogotá cuenta con esos trescientos cincuenta y tres policías por cada cien mil habitantes y, aun así, la actual administración está pidiendo al gobierno nacional que se refuerce su pie de fuerza con entre cinco y diez mil policías más para poder tener una ciudad más segura y menos violenta.

La ONU en su última convención sobre prevención de la delincuencia y los delitos estableció que por cada cien mil habitante debe haber trescientos policías. Si tomamos como referencia a Bucaramanga, la ciudad colombiana mejor posicionada en cuanto al número de policía para garantizar su seguridad, vemos que la capital santandereana tiene seiscientos setenta y cinco policías por cada cien mil habitantes. Sigue Tunja que cuenta con seiscientos diez y, en tercer lugar, Popayán que cuenta con quinientos cuarenta y cuatro

Podemos calcular entonces que en Soledad estamos necesitando unos cinco mil policías más, lo que equivaldría a realizar una inversión de entre trescientos o cuatro cientos mil millones anuales para cubrir las necesidades de ese pie de fuerza. Tal suma equivaldría a algo así como el cuarenta o cincuenta por ciento del presupuesto municipal. Tendría nuestro alcalde que dejar de atender otros rubros para poder acometer tal inversión. A menos que el gobierno nacional ayude con la financiación de gran parte de esa suma.

Les doy otro dato preocupante. Nosotros tenemos en Soledad sólo veintidós fiscales para atender a nuestra población, siendo que la ONU aconseja tener entre veinte y veinticinco para atender a cada cien mil habitantes. Todo esto acompañado de otras medidas disuasorias.

Soledad, una ciudad cercana al millón de habitantes, apenas cuatrocientos policías repartidos en tres turnos para velar por nuestra seguridad. Dicho de otra manera, sólo tenemos cuarenta policías por cada cien mil habitantes

Otro aspecto lamentable es la calidad del actual cuerpo de policía. No vemos en el desempeño de muchos de sus integrantes un necesario conocimiento de su normatividad jurídica y de las relaciones humanas. Durante la pandemia que estamos sufriendo, cuando uno esperaría un comportamiento acorde a las circunstancias, seguimos viendo el mismo comportamiento que no se cansa de denunciar la ciudadanía: la práctica repudiable del platilleo y la búsqueda de beneficios propios antes que la preocupación por el cumplimiento de la ley. Es decir, los mismos vicios que siempre se han criticado en integrantes de la institución.

De la policía se espera que tenga un accionar disuasorio ante el ciudadano que cometa una infracción a la normatividad del toque de queda, del pico y cédula o de la ley seca, tal como uno ve que ocurre en otros países, pero aquí vemos a los policías es haciendo retenes y sobornos, tal como se evidencia. No puede aceptarse que sigamos contando con personal que no está a la altura ética requerida por su profesión. La sugerencia lógica para nuestro alcalde es gestionar el cambio del pie de fuerza en Soledad, además de conseguir los recursos para fortalecer a la institución.

Me llama la atención que cuando los muchachos se están preparando en la profesión de policía, el énfasis parece ser su preparación física, pero me entran dudas sobre si se preparan de igual forma en entender su papel de guardianes de la ley y no de hacedores de ella como parecieran darlo a entender con sus acciones. El policía es un funcionario público encargado de guardar la ley, pero él no la hace; las leyes la hacen los civiles en el congreso. Como sucede en otros países, hay que enseñarle que está en un estado social de derecho y que debe guardar lo más preciado que es la vida y los derechos de esas personas. No enseñarle que primero está el uso de la fuerza y las acciones coercitivas contra ese ciudadano. La ley la hacen cumplir las autoridades competentes para ello, los jueces, y no los policías.

La profesión de policía exige ser cumplida de acuerdo a su código y a su ética profesional, tal como se exige en las demás profesiones, sea médico, ingeniero o profesor. Tiene que aplicar también habilidades y conocimientos psicológicos y sociológicos para identificar al delincuente y tratarlo como se merece, pero no actuar igual ante los ciudadanos de bien. Debe saber diferenciar al ciudadano de bien del delincuente, saber distinguir ante quién está, pero no aplicar el mismo accionar a rajatabla.

No puede ser que se aplique la fuerza coercitiva contra cualquier ciudadano de bien y se lo espose, se lo maltrate físicamente y se lo monte a una patrulla sólo por no cumplir la norma de las medidas excepcionales dictadas ante la situación generada por la pandemia del Covid-19. Ese accionar arbitrario genera irrespeto a la autoridad y puede mancillar la honra de cualquier persona, marca para toda la vida. Al delincuente hay que perseguirlo con toda la vehemencia requerida, pero el policía no puede actuar igual contra un muchacho que va en una motocicleta y no lleva casco, por poner un ejemplo, que ante a un delincuente que acaba de atracar a alguien para quitarle un celular. Esto lo decimos al oído del director de la policía, del brigadier y de toda la dirección de la institución en el Atlántico.

La solicitud también es para nuestro alcalde. Necesitamos remover el personal del cuerpo de agentes encargados de la seguridad en Soledad y gestionar la consecución de los recursos económicos necesarios para fortalecer y hacer crecer a la institución de acuerdo a las necesidades de nuestro municipio, el séptimo en población en Colombia. Eso, junto con el cumplimiento de su programa de gobierno en los aspectos de ayuda a los sectores más necesitados, será la mejor forma de combatir la inseguridad que hoy padecemos.

1 COMENTARIO

  1. Me parece un analisis correcto de la problematica Soledeña, pero al cual se le debe sumar los niveles de pobreza y desigualdad por carecer de oportunidades lanorales para poder contrarrestar las bandas delincuenciales y de microtrafico que generan temor y desolacion en un municpio que ha crecido poblacionalmente con la indiferencia total del gobierno central

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