jueves, julio 16, 2026

Regreso a la escuela

Después de las fiestas de fin de año, niños y jóvenes vuelven a la escuela, unos retoman sus estudios en calendario B, y otros se preparan para el inicio del año escolar, 2023, en el calendario A. Así es en todo el mundo. Los padres replantean el tiempo en función de su trabajo y la escuela para llevar y recoger a sus hijos. Iniciar o proseguir en la escuela se hace con entusiasmo, para muchos. Es tarea de los padres motivar, acompañando a sus hijos en el viaje cotidiano del conocimiento y así promover una actitud positiva hacia la escuela, recordando que los tiempos de fiestas acabaron, aunque el consumismo y lo dionisiaco en los pueblos costeños ya pregonen el carnaval, y los pre carnavales sean concebidos como una tregua hasta la muerte de Joselito. “Después de carnavales…”, es una frase evidente que indica el aplazamiento de proyectos personales de salud, economía, de estudio, inclusive.

Hay que ver cómo el mundo de la escuela es vivido por dos niños en Europa, cuya sangre latina corre alegre por sus venas y un entusiasmo que se sobrepone al estigma del exilio voluntario de sus padres, adaptados a las exigencias del primer mundo por su inteligencia y estudios, muy pocos reconocidos en nuestro país. Isaac y Zacarías, hijos del exilio, por cuyas venas late presurosa la sangre de los hombres y mujeres del caribe colombiano acá en los Países Bajos, que cuentan con su propio carnaval, pero que muy poco se les oye hablar de pre carnaval. Sin lugar a dudas, la flema de los holandeses se adecua a unas carnestolendas propicias para su estado de ánimo, pero muy aburridora para la pasión y el frenesí de los ciudadanos del caribe.   

Isaac cuenta con ocho años y su cuerpo fuerte y vigoroso deja entrever su preparación para el juego, el salto y la carrera en el mundo de la escuela. Es energía pura. Cursa tercer grado en una escuela holandesa cuyo ideal pedagógico se sustenta en La teoría de las Inteligencias Múltiples, de Howard Gardner, que explora en los niños sus habilidades lingüísticas, sociales, matemáticas, científicas, ecológicas y kinésicas; y al final se complementan con el tiempo libre en los entornos de las comunidades y ciudades educativas, que ofrecen bibliotecas con invitados de diferentes países, culturas e idiomas, promoviendo la lectura y escritura a ciudadanos de los cinco continentes. También escenarios para los deportes de conjunto e individuales, como natación y atletismo; salas de cine y teatro.

La escuela está a quince minutos en bus de la ciudad de Eindhoven, al sur de los países bajos, y a sólo veinte minutos de casa, hiendo a pie, o cinco en bicicleta. Una finca amplia, cercada de bosques inmensos, rodean a la escuela pública ubicada en el centro del terreno con un patio interior, salones amplios y ventilados donde conviven menos de treinta estudiantes por aulas, un comedor y un gimnasio para la clase de educación física, donde se priorizan la danza y las actividades gimnástica. Isaac, por orden de la rectora, me guía por toda la escuela y me explica lo que se hace en cada espacio. Mientras lo hace, la directora escucha y aprueba lo que me dice el niño; Isaac tiene la habilidad de hablar español y traducir lo que dice al holandés para que la profesora asienta o le recuerde algún detalle que se haya pasado por alto. Se muestra seguro de lo que dice y del itinerario recorrido.

Llegamos al salón de clase donde veinte niños contándolo a él se reúnen bajo la orientación de una maestra veterana. Me muestra el horario con las respectivas convenciones y me indica días y horas para las actividades deportivas, sociales, matemáticas, lingüísticas, tiempo de merienda y tiempo de almuerzo.

A Isaac le encanta el ejercicio físico y las actividades deportivas, muestra predilección por las matemáticas, logra comprender la asimilación de su lengua materna y el holandés en un proceso de interiorización permanente. Los sábados aprende fútbol con ex – jugadores del PSV de Eindhoven, en un club de la misma localidad, que cuenta con diez canchas de fútbol, cafetería, salón social y sala de espera para que los acompañantes se protejan del frío invernal y de la lluvia. Le he visto jugar bajo la lluvia a bajas temperaturas y su condición física se consolida, también el carácter y su voluntad. A través del juego hace amigos y amigas. Nada en la piscina de su localidad durante las vacaciones y el tiempo libre.

El escenario de la escuela es el ambiente propicio – me recuerda a la schole griega concebida como centro de placer –, para que Isaac desarrolle su condición física y encauce toda su energía a través de las actividades lúdicas. En los ratos libres, en casa, juega sus propios juegos, ve televisión y si el tiempo permite se inicia en el mundo del ajedrez. En los juegos y actividades lúdicas, Isaac ejerce su liderazgo con bastante carisma, y su energía y fortaleza le ayudan a tener muchos adeptos y desarrollar su dimensión social. Maneja bicicleta y es feliz con su padre, que lo acompaña en muchas de las actividades deportivas y recreativas, tanto fuera como dentro de casa. Su madre es importante en su proceso de formación, lo consiente y motiva cuando ve en sus grandes ojos negros alguna nube de frustración que lo desanima. Es educado. Por las noches, cuando todo es silencio, Isaac cierra sus ojos y se duerme viajando en el tiempo con los cuentos de los hermanos Grimm que sus padres le leen antes de dormir; otras noches elige por su cuenta las aventuras de Harry Potter leyendo y releyendo pasajes, que lo mantienen asombrado, hasta muy entrada la noche, sobre el mundo de magia, hechicería y conjuros de la serie.

Por lo pronto hay que dejarlo seguir jugando con el espacio como un explorador del tiempo, permitiendo que sus acciones lúdicas y las conjeturas en que hoy se mueve lo encaucen hacia sus sueños inconscientes, hacia un futuro lleno de juguetes de alta tecnología que dan vuelta en su cerebro.

Por su parte, su hermano Zacarías, ha cumplido cinco años y heredado el misterio de la paciencia a través de su silencio y su concentración asombrosa. Una vez – en estos días de invierno – observamos un pájaro que acostumbra a visitarnos todas las mañanas. Realmente no soy experto en pájaros, Zacarías tampoco ya que es muy niño. Sin embargo, su curiosidad se deleita viendo la visita cotidiana, a través de la ventana, que no se inmuta con el frío europeo y las fuerzas de los vientos del norte. Parado sobre una rama, el pájaro balancea su cuerpo, lo acomoda rítmicamente a la flexibilidad de la rama, y de vez en cuando abre sus alas para equilibrarse. Zacarías, concentrado en el animal sigue la incierta estabilidad del pájaro sobre el ritmo flexible de la rama desnuda, sin hojas, totalmente lisa, testimonio del paso del otoño. Los ojos del niño se mueven de un lado a otro, de arriba a abajo; de vez en cuando sonríe compulsivamente e intenta levantarse para agarrarlo. La ventana está cerrada, impidiendo la entrada del frío fuerte y suplicante que golpea con insistencia el vidrio. Son las diez de la mañana. Durante el invierno, el pájaro no ha faltado una sola vez; su reloj biológico le avisa la hora de partir; alza el vuelo y la mirada de Zacarías le persigue el rumbo del vuelo fugaz a través de sus configuraciones espaciales.

Después bajamos a la sala donde una variedad de rompecabezas y arma todos, lo esperan. Es asombrosa su atención enfocada, sus murmullos inaudibles en un lenguaje casi interior, tratando de afirmarse en las lógicas para encajar una pieza dentro de una imagen total, o asociar un fragmento incoherente a un modelo de jardín, persona, casa, o animal, sobre la mesa. No duda en la colocación de las piezas, medita, compara, su mirada va de la parte al todo y viceversa, así experimenta sus certezas y sus errores. Si de pronto surge la duda le basta con levantar la mirada hacia su padre y suplicarle con un español de acento muy tierno – sabe que puede contar con él –: “ayuda”, el padre paciente le sugiere, le plantea dilemas a través de una didáctica basada en la lógica, y así activar la resolución del problema en el pensamiento del niño.

Zacarías, se sabe seguro, acompañado, no teme a los enigmas, tampoco a los problemas difíciles. Se mueve caminando o corriendo en espacios reducidos, sin tropiezos, en forma ágil. Tanto su mente como su cuerpo son claros indicadores de inteligencia espacial. Sube escalones coordinadamente, se desliza por el tobogán del parque muy veloz y siente el divertido placer del ilinx, el vértigo, ese estado del que habla Roger Caillois en Los juegos y los hombres. Tengo la convicción, aunque en ciencias sociales y humanas las predicciones son inciertas, que Zacarías con el paso del tiempo aprenderá a moverse en tierra, mar y aire con su inteligencia espacial. Será diestro con el manejo de la brújula, el GPS. Su espíritu aventurero se dejará guiar por la estrella polar; a partir del sol ubicará rápidamente los puntos cardinales (norte, sur, este y oeste). Y si alguna vez le tocase usar cartas de navegación aérea tendrá a su disposición el VOR, Radiofaro omnidireccional de Muy Alta Frecuencia. Por lo pronto hay que dejarlo seguir jugando con el espacio como un explorador del tiempo, permitiendo que sus acciones lúdicas y las conjeturas en que hoy se mueve lo encaucen hacia sus sueños inconscientes, hacia un futuro lleno de juguetes de alta tecnología que dan vuelta en su cerebro.

Dos hermanos que tienen mucho en común a pesar de su corta edad. El entusiasmo, la alegría de vivir, las oportunidades, las categorías de pensamiento y las demasiadas habilidades, desarrolladas en la familia y en la escuela. Les acompaño a la escuela a las seis y treinta de la mañana, bajo un oscuro y frío invierno, que alarga la noche en una ciudad que todavía duerme. Ambos conocen el camino, lo recorren con alegría en sus bicicletas. Isaac va adelante, deteniéndose en los semáforos; Zacarías le sigue, sin sobrepasarlo, ese es el trato. Yo les sigo con paso apresurado. Hoy es nueve de enero del 2023. Allá adelante los dos hermanos conversan y se ríen, dejando entrever la alegría que les produce el regreso a clase. Cómo encantan ver esos gestos de alegría iniciando el año, saben que la escuela les espera con los brazos abiertos. Colocan sus bicicletas en el paradero, se quitan sus abrigos y gorros, se despiden entre ellos, después se dirigen cada uno a su salón, a vivir la experiencia de la schole, desde la dimensión del ocio en el mundo de la escuela: diversión, descanso y desarrollo, conceptos ampliamente desarrollados por el francés, Joffre Dumazedier, en su libro: Hacia una civilización del ocio.

Regreso a casa bajo una llovizna pertinaz causada por la salida de un sol tímido. A pesar de todo el cielo está nublado. Las calles están vacías, los árboles desnudos dejan pasar el viento frío por entre sus ramas secas. Los autos, muy pocos, pasan veloces, rumbo a la ciudad, sobre las húmedas carreteras; los camiones viajan apresurados con su carga hacia Ámsterdam. Entonces me acuerdo que Isaac y Zacarías no se despidieron, desde que salimos de casa siempre fueron adelante por un camino que se saben de memoria, llegaron a la escuela y nunca miraron atrás para despedirse, aunque estoy seguro que sospechaban que iba detrás de ellos. No me incomoda. Así son los niños, viviendo el presente, su presente. Pudo más el regreso a clase. Seguro, que más tarde me contarán cuánto aprendieron hoy.

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

1 COMMENT

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia