jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Gaspar Hernández Ser "marica": ¿Es razón suficiente para llegar a "ministra" de Igualdad? 

Ser “marica”: ¿Es razón suficiente para llegar a “ministra” de Igualdad? 

Los ojos de los demás son nuestras cárceles y sus pensamientos nuestras jaulas“. Virginia Woolf.

Norberto Bobbio, destacado filósofo-político italiano de la postguerra, afirmó, en el libro “Futuro de la Democracia”, que: “En ésta quien ha ejercido el control, tiene mayor opción de lograr el poder político“. Esta afirmación del ex-senador vitalicio por Turín, en la Colombia Contemporánea se hizo realidad, cuando un destacado congresista logró, en las urnas, no sólo ser Alcalde Mayor del Distrito de Bogotá D. C., sino envestirse de Presidente de la República, luego de una larga historia en la oposición al régimen desde la guerrilla y las curules.

La enseñanza del profesor Bobbio es, a mi entender, reforzada por el discurso del intelectual español, Fernándo Savater al que escuché, acá en Barranquilla, decir: “en la democracia todos nacemos con vocación de poder“. Es decir, que la democracia considerada, desde Aristóteles, como la mejor forma de gobierno, concede al ciudadano, de acuerdo a sus circunstancias, acceder al poder. No es excluyente.

Colombia es, desde la teoría política moderna, una democracia constitucional, fundada en el principio liberal kantiano “Del respeto a la dignidad humana“. Eso explica que nuestra democracia, que no es de simple mayoría, sea participativa y pluralista (art 1 c.p), donde los derechos inalienables de la persona, entre ellos la libertad, deben ser reconocidos por El Estado “sin discriminación alguna“(art 5 c.p.).

Dentro de esa concepción liberal, cuya creación teórica puede atribuirse al pensador prusiano Inmanuel Kant, se debería comprender los alcances prácticos de lo consagrado en el artículo 13 constitucional al decir: “Todas las personas(…) recibirán la misma protección (…)sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica“.

Dentro de tales planteamientos político-filosóficos, no se divisa objeción alguna a la reciente decisión presidencial, de remover del Ministerio de la Igualdad a un líder afro-colombiano por un dirigente internacional de la Comunidad diversos. Ministerio, entre otras cosas, creado para darle “contentillo” burocrático a los votantes de la Sra Vice-Presidenta de la República, la misma del ¡helicóptero! Es decir, a las negritudes.

Entonces, desde la lógica constitucional, a ningún ciudadano se le puede objetar por raza o sexo, etcétera, que logre ejercer, dentro de las funciones del cargo público, si cuenta con la voluntad de quien tiene la potestad de nombrarlo. La modernidad, cada día más, ha venido borrando las diferencias entre los seres humanos, pues lo que se pretende es la construcción de una sociedad justa y de iguales ante la Ley.

Solicitó ser llamada: “Srta Ministra”. Repreguntada por qué, contestó: “soy una marica, no soy gays”. Más allá de su inocultable identidad sexual, la nueva Ministra de la Igualdad es politóloga y comunicadora, con estudios posgraduales y se venía desempeñando en el Vice-Ministerio de la Diversidad. Se posesionó con su nombre de bautizo.

Ocurre, que el Presidente de la República, en el prólogo para designar a la nueva ministra de la igualdad, debió públicamente discriminar al anterior, también un destacado luchador por los derechos de las comunidades afrocolombianas, al afirmar, en uno de sus tantos discursos “palaciegos”, que a él “ningún negro le da órdenes sobre sus decisiones de gobierno“…del cambio.

Luego de la anunciada posesión, la servidora dio unas declaraciones a un podcast de diversos, donde solicitó ser llamada: “Srta Ministra“. Repreguntada por qué, contestó: “soy una marica, no soy gays“. Más allá de su inocultable identidad sexual, la nueva Ministra de la Igualdad es politóloga y comunicadora, con estudios posgraduales y se venía desempeñando en el Vice-Ministerio de la Diversidad. Se posesionó con su nombre de bautizo.

Realmente me atrevo a abordar este asunto, no por lo singular del mismo. Sino porque la expresión “marica“, no es de fácil asimilación en el lenguaje “cachaco”. Acá, en el Caribe es una frase de uso indeterminado. Recuerdo que la vez primera que la escuché, fue en época de Carnavales, y, corría detrás de una Danza de Congo, por las polvorientas calles de El Santuario, que cantaban un estribillo que decía:

El marica, tan tan, se conoce por el modo de caminar, tan tan”. En Google la palabra no existe. En el congo quien rascaba la guacharaca era un “hombre” vestido de mujer. Flaco y largo como un sueño.

Siendo entonces, el Ministerio de la Igualdad un espacio gubernamental para buscar el equilibrio social, pregunto: ¿es sano entregarlo a miembros, de lo que el artículo 13 constitucional denomina:”(…) grupos discriminados o marginados“? Presumo, salvo mejor opinión, que es verticalidad en el ejercicio del poder, es gobernar con los mismos. La dialéctica de la yuca. La “Srta Ministra es una mariposa que vuela diferente.”

La próxima: ¿Asesinaron al poeta P. Neruda?

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1 COMMENT

  1. El autor nos plantea un tema controvertido bajo el provocador título: Ser “marica”: ¿Es razón suficiente para llegar a “ministra” de Igualdad?. Manifiesta en su escrito que aborda esta cuestión no tanto por lo singular del planteamiento, sino porque el uso del término “marica” no resulta de fácil asimilación en el lenguaje cachaco. En cambio, en la costa Caribe, es una expresión de uso amplio e impreciso, moldeada por lo que podríamos llamar la dialéctica de la yuca. La señora ministra, en este contexto, es una mariposa que vuela distinto es su sentencia y cierre de este espinoso tema, que abre la puerta a un interesante debate.

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