Pequeñas infidencias

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Agustín Garizábalo.

Cuento estas pequeñas historias para aquellos futbolistas jóvenes que se angustian y tienen la tentación de renunciar ante las dificultades que se les presentan. Y no son anécdotas sacadas de internet, sino de vivencias cercanas, del día a día, como quiera que tuve la oportunidad de acompañar a estos deportistas en sus procesos. Con todos hubo dudas. A todos, en algún momento se les pasó por la cabeza que no lo iban a lograr, que quizás tendrían que buscar otras opciones. Estas dudas hacen parte del camino, son necesarias, en ese tira y afloje para construir un atleta de marca mayor. Y esto es lo que vale la pena. Si fuera fácil no tendría gracia.

Rafael Santos Borré
El 8 de diciembre de 2011, deportivo Cali se coronó campeón nacional sub17. Borré no fue inscrito en ese torneo importante. Solo alcanzó a ser goleador de la liga del Valle en su categoría y jugó por ratos en partidos del torneo de las Américas. Había llegado en el mes de octubre a la ciudad de Cali por una invitación de pasantía que le hizo el profesor Carlos Julián Burbano, director de la cantera. La idea era que estuviera por unos días y regresara a continuar su proceso en Barranquilla. Pero se quedó. Su gracia fue que no llegó pateando puertas sino con disposición de ánimo para aprender, paciencia, constancia, alegría. Y ahora uno se sorprende de ver lo que ha logrado en Argentina y casi no podemos creer que aquél flaquito, cabezoncito, enjuto y correlón que llegó apenas con sus sueños a Cali, sea uno de los opcionados para reemplazar a los Falcaos y Gutiérrez de la selección de mayores. Santos Borré es la prueba de que el talento es una construcción y no es suficiente con la habilidad que se pueda tener.

Alexis Pérez
Fue invitado también por unos días al Deportivo Cali, porque recién había sido campeón con la selección Atlántico y se quedó. El primer año los técnicos de la cantera lo eligieron mejor jugador de su categoría. Fue mucho lo que avanzó; incluso, había llegado muy bajo de peso y en esa temporada aumentó 7 kilos y se convirtió en un central más rápido y espigado. Y fue un golpe bien duro cuando, a mitad del segundo año, no lo tenían en cuenta, se hizo habitual en la tribuna. Quiso devolverse, su familia sufría viéndolo naufragar en la incertidumbre, pero tuvo la valentía de esperar y terminar ese año. Regresó a Barranquilla, y por unos contactos de su empresario Helmuth Wenin, fue a una prueba al Medellín pero no le pusieron atención, a los pocos días estaba en su casa pensando que quizás no pudo ser y su mamá, la señora Fontanilla, diciéndole, “Mijito, es mejor que te dediques al estudio”; pero salió la opción de Uniautónoma y se prendió de ahí; quedaron campeones en la B, ascendieron a la A, y se le apareció la virgen: Estuvo un año largo en España, en el Villarreal y en el Real Valladolid y regresó como refuerzo de campanillas al Junior donde fue figura y referente y de ahí fue adquirido por el Querétaro de México. Estuvo en varias convocatorias en la selección Colombia preolímpica.

on todos hubo dudas. A todos, en algún momento se les pasó por la cabeza que no lo iban a lograr, que quizás tendrían que buscar otras opciones. Estas dudas hacen parte del camino, son necesarias, en ese tira y afloje para construir un atleta de marca mayor. Y esto es lo que vale la pena. Si fuera fácil no tendría gracia.

WILLIAM TESILLO
A la Escuela Barranquillera, donde fui su entrenador por varios años, llegó como lateral izquierdo, pero empezó a crecer y tuvo dificultades. Con unos pies enormes y la descoordinación propia de su crecimiento, le costaba. Fue reubicado como defensa central; callado, serio, inconmovible como vigilante de banco, paciente y desconfiado, se limitaba a cumplir, con eso le bastaba. Pasó por la selección Atlántico prejuvenil y estuvo a punto de ir al torneo de las Américas, invitado por un equipo de Cartagena; después de dos meses de entreno, en condiciones muy precarias, fue bajado a último momento del viaje. Su decepción fue tal que le dijo a su papá que lo matriculara en la universidad. Ya no quería seguir. Sin embargo, en esos días me llamó Hernando Ángel, dueño del club Boca Junior de Cali, a preguntar por él. El periodista Armando ortega se lo había recomendado y don Hernando quería una segunda opinión y me llamó a mí. Hablé de Tesillo lo mejor que pude, que era zurdo, fuerte, de buena técnica, muy concentrado. Don Hernando me dijo: “Ajá, y si es tan bueno ¿Por qué no te lo has llevado al Cali?”. Tocó explicarle que era que le faltaba más calle, que necesitaba un plus competitivo que podría adquirirlo en ese club que tiene otros parámetros de evaluación. En el Cali tienen que llegar enseguida a marcar diferencia. A los 15 días de estar allá se quiso venir, le habían robado, le hacían bulling, dormía mal. Su papá le hablaba, que siguiera, que no se preocupara por su mamá, en esos momentos enferma terminal (estando él allá, moriría), que le siguiera apostando si ese era su sueño.

Debutó en Centauros de la B y pasaría al Quindío donde jugó tres años (mucho tuvo que ver El Pecoso) y fue prestado al Junior, donde tuvo una destacada actuación pero no hicieron uso opción de compra. Pasó a Santafé, quedando campeón de La Liga y la Suramericana y fue un gran referente, tanto que lo compró el León de México y ha sido un convocado habitual en la selección Colombia de mayores, pasando, también, por los Olímpicos. Ah, y se hizo evidente al público, después de un buen torneo en la copa América, cuando falló el penal definitivo ante Chile. Nos sorprendió a casi todos cuando asumió la responsabilidad de esa jugada; erró el tiro, es cierto, pero también mostró una vez más su carácter.

CONTINUARÁ…

Agustin Garizábalo
Nacido en Soledad (Atlántico). amplia experiencia en Pedagogía Deportiva, especialidad en el fútbol de formación, manejo de grupo de trabajo e idoneidad en la selección y proyección de talentos deportivos. Hace veinte años es Cazatalentos oficial de la Asociación Deportivo Cali en todo el país. Ha contribuido en el descubrimiento, formación y desarrollo de las carreras futbolísticas de jugadores como Luis Fernando Muriel, Juan Guillermo Cuadrado, Gustavo Cuéllar, Rafael Santos Borré y Freddy Montero, entre otros. Columnista del periódico El Heraldo de Barranquilla, Revista Récord, Revista LA LIGA, Revista del Deportivo Cali Es un analista del fútbol en todos sus aspectos, especialmente en los pedagógicos y sociológicos.

5 COMENTARIOS

  1. Agustín, acertados tus comentarios. Y es cierto, es así. El futbolista debe encontrarse, a veces, en el lugar y momento preciso. Y que en ese momento lo vea alguien que sepa, que pueda corregirlo y, por sobre todo, que lo haga entender que el camino es árduo y necesitará entregar todo para recibir el premio. Abrazo. Abel.

  2. se necesita michisima perseverancia y apoyo incondicional para lograr el sueño tan anhelado y ser muy resistente ante las adversidades que se presentan en el camino verlos a ellos con sus sueños cumplidos me de mucha alegría y digo ….si se puede

  3. Exelente profesor por esa gran experiencia en el fútbol; tuvimos la oportunidad de trabajar juntos en escuela Barranquilla abrirles las puertas a William tesillo para un Asefal donde fuimos semifinalistas del torneo. abrazos y mil bendiciones.

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