El derecho de los niños a la libre expresión de su opinión

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Gaspar Hernández Caamaño.

A mediado del pasado Septiembre, fui invitado por las directivas del Club de Leones de El Prado de Barranquilla, del que soy miembro León, “no domado”, a conversar virtualmente, vía Zoom, con niños infractores internos en el Hogar “El Oasis” de esta ciudad y del Hogar “Vida Nueva” del Municipio de Turbaco (Bolívar). Acordamos charlar sobre el derecho a la libre expresión de niños, niñas y adolescentes colombianos. 

Al evento además de los 90 niños de ambos hogares que son orientados, pedagógicamente, por la Fundación Claret, concurrieron 27 personas más entre docentes universitarios, abogados, médicos y otros profesionales preocupados en las garantías a los derechos fundamentales de nuestra niñez. Entonces, tuvimos una audiencia de 117 oyentes, que escucharon e interrogaron sobre esta temática que pretendemos llevar, con Leones y Leonas, bien amaestradas, así como con otras colegas que abogan por La Equidad, como herramienta de justicia social, a otros auditorios, virtual o presencialmente. Estamos a disposición.

Por creer que este asunto complementa las líneas argumentativas de esta columna de Solo/proposiciones.com, sobre la discutida y necesaria Libertad de Expresión, comparto con  lectores, las ideas expuestas en esa agradable charla, donde me di el goce de hablar y hablar, sin tapaboca, durante 60 minutos, luego de estar desde el pasado Marzo en rigurosa cuarentena domiciliaria. Estaba que me hablaba. Y lo hice ante unos niños ansiosos de ser escuchados.

Una síntesis de tal exposición es la siguiente:

1. Un derecho fundamental. En Colombia, desde 1.991 en adelante, los niños son sujetos de derechos fundamentales. Y uno de ellos, sino el más importante para una democracia liberal, la de seres ilustrados y autónomos, es el derecho a la libre expresión de su opinión (art.44 constitucional).

Su importancia estriba en que se debe proscribir la creencia, falaz, que los niños no tienen capacidades para expresar sus afectos y dolores. Y contar o relatar los daños que les provocan la conducta delictiva de abusadores y maltratadores, tantos del ámbito familiar como educativo y social.

Y además de fundamental, como los demás derechos de la niñez,  tanto constitucionales como legales, es de carácter superior, prevalente y de obligatorio cumplimiento para padres, educadores y jueces, donde existan conflictos y que éstos involucren, pacifica o violentamente, a niños cuyo desarrollo cognitivo haga presumir su capacidad de pensar y expresar lo que le afecte, para bien o para mal.

2. Los niños tienen voz. El hecho que la niñez se asocie con la infancia. Y éste vocablo signifique, etimológicamente, “Los sin voz“,(in=no. fancia=voz), no por ello, se puede seguir predicando que los niños no tienen la inteligencia suficiente para expresarse mediante palabras, como se venía propagando desde la Antigüedad Occidental. 

El filósofo francés, André Comte- Sponville, uno de mis referentes, en su libro siempre recomendable la vida humana (Paídos), asegura que: “no hay personas mayores. sólo hay niños que han dejado de serlo y que se consuelan como pueden“. Siendo así, todos somos niños. Por lo tanto no se puede seguir castrando a la niñez mandándolos a callar a cada ocasión e impidiendo ser oídos ante la justicia cuando han sido víctimas de abusos en su integridad física e intimidad sexual, como ocurre en éste país.

La JEP, justicia especial de paz, que yo sepa no ha escuchado a ninguno de los niños reclutados por la guerrilla para que cuenten su verdad. Ellos siguen siendo invisibles. Por eso, es bueno que esos jueces de paz, lean lo que acabo de citar de Comte-Sponville que, también ha enseñado, “antes del hombre, antes de la mujer, hay el niño“. Y que cada uno: “lleva consigo su infancia“(Opus cite).

los niños no mienten. Sus juicios son en presente. Y aún a temprana y mediana edad son como los previó J. J. Rousseau: nacen buenos. esa la sociedad de adultos, la que los corrompe. O reclutando para la guerra, o el delito o ser víctima de golpizas y abusos de todo tipo.

3. Raíz internacional. Ahora no es que nuestros Constituyentes del 91 se hayan inventado ese derecho, el de la libre expresión de su opinión de los niños. No. Ya estaba normado en la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, en su artículo 12-1 que a la letra dice:

“Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que le afecten”.

Más clara no puede ser esa norma internacional que también rige internamente por ser parte del Bloque de Constitucionalidad (art 93 c.p). 

Ahora, en qué momento un niño o una niña está en condiciones de hacerse un juicio?. No será a los 18 años de edad, que es el tope para la mayoría de edad. Hoy en día, desde la llamada ” Primera Infancia”, de cero a 6 años, los niños en zonas de confort pueden formarse una “idea” de lo que desean. Ello porque desde los 2 años ingresan a la vida escolar. Así mismo, tienen acceso a las redes sociales por la televisión y los celulares.

En un evento pedagógico internacional, escuche al neuro-científico colombiano, Dr. RODOLFO LLINAS recomendar a las autoridades educativas “que entregaran ‘tablets’ en los preescolares y en las escuelas municipales”. Para entonces, ni el Ministerio de Educación Nacional lo escucho. Y la pandemia actual, que aceleró la vida digital, tiene a funcionarios haciendo politiquería con aparatos electrónicos tantos  en escuelas y universidades. Somos un país rural. Desconectado.

Todos nos llega tarde. O somos sordos, mudos y ciegos frente a la niñez?

4. Lo valioso de la consagración constitucional de los derechos de los niños. He venido afirmando, de tiempo atrás cuando era docente activo, y lo manifesté en la charla en comento, que la norma constitucional más valiosa que tenemos los colombianos, para construir un nuevo país que renuncie a la violencia, casi eterna, es el artículo 44, no sólo porque consagra derechos fundamentales de los niños, todo aquello que satisfaga su crecimiento en “un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, sino porque al darle voz, no lo invisibiliza. No los convierte en zombie, como pretenden aquellos que dicen aún ser: “La voz de los que no tienen voz“.

Esa norma, en su contenido integral e integrador, debe ser una asignatura transversal en todos los programas de Educación Superior en un país donde se recluta y se mata la inocencia. Una asignatura que se denomine: Los derechos de los niños como sujetos especiales de derecho.

Y todo padre de familia, como todo educador, debería cursarla para que dejen de estar golpeando, cada vez que les da la bendita gana a sus hijos y a sus alumnos. Será que en este país de Macondo hay educación para niños. Para ser niños desde el nacimiento hasta la muerte?. Alguien que me responda.

5. Los niños no mienten. Y para finalizar es bueno recordar que los niños no mienten. Sus juicios son en presente. Y aún a temprana y mediana edad son como los previó J. J. Rousseau: nacen buenos. esa la sociedad de adultos, la que los corrompe. O reclutando para la guerra, o el delito o ser víctima de golpizas y abusos de todo tipo. Y esa  frase, la que los niños no mienten, también se la escuche a Rodolfo Llinás en un Congreso de Bioética. Hay que aprender de esa autoridad..

La próxima: la protesta pacífica, como libertad de expresión.

– Mi lectura sobre fallo de tutela sobre policía y marchantes.

1 COMENTARIO

  1. Excelente artículo amigo. Te felicito por la pasión que le imprimes a tus escritos como reflejo de una realidad doloross con nuestros niños, muchos de los cuales van a parar a centros de reclusión, precisamente por no ser escuchados

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