Los Hijos De Hipócrates

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Alvaro David Fábregas Rodríguez Docente Universitario Medico y Cirujano.

Con el paso de los días, hemos ido aprendiendo de todo un poco dentro de este proceso llamado aislamiento obligatorio. Tal vez hemos escuchado muchos conceptos por primera vez. Epidemiología, tasas de morbilidad, índices de mortalidad, curvas de propagación, entre otras. Lo cierto es que muchos de estos conceptos son milenarios y que hasta estos últimos meses hacen parte de nuestro diario y nuestro léxico.

Las noticias radiales, escritas, televisivas y virtuales en redes sociales, han tenido el consumo más grande en los últimos 70 años. Son esas mismas noticias y mezclas de conceptos que considero han sido generadoras de un pánico colectivo alrededor de esta amenaza biológica, que ha sufrido el planeta. La circulación de tantas informaciones, entre verdaderas y falsas; nos llena la retina y la siquis a diario. Esa siquis que, si se descontrola, mezcla dolencias reales e irreales, nos hace presa de la angustia y la desesperación.  Ya estamos en un nivel de información tal que nos sentimos saturados. La gente está confundida, y sus juicios, y sus necesidades las hacen saltar la barda del autocuidado y el aislamiento. Porque si bien es cierto no se puede tapar el cielo con las manos, la presencia de este coronavirus circulando ha tenido un alto impacto, y ha sido generadora de una estela de muertes en diferentes latitudes. Golpeando a muchos grupos poblacionales donde además no podríamos encasillar a un solo grupo de riesgo, porque todos hemos sido afectados directa o indirectamente.

Se han aprendido tantas lecciones, en medio del aislamiento; que confinó a los seres humanos en todo el mundo. Que, para estos países del mal llamado tercer mundo, la situación ha sido un poco más compleja. Es una mezcla entre los riesgos que genera contraer el virus, enfrentado a la realidad del hambre. Las necesidades básicas y la lucha diaria de la supervivencia. Por eso he sido un defensor del comportamiento social, del comportamiento de las masas. Del comportamiento óigase bien y léase de igual forma, del que es un guerrero frente a la vida. Porque como siempre se repitió en boca de mis ancestros nadie conoce la gotera de la casa ajena. No quiero justificar con esto, que todo aquel que lo haga deliberadamente y sin tener la necesidad no infringe la ley y merece un castigo social.

En este confinamiento a quienes Dios nos ha permitido, la salud, el pan diario, tener una cobija caliente y un espacio llamado hogar, estas bendiciones que de pronto jamás habíamos valorado, nos permite concluir que la ausencia de ellas, es la principal causa de quienes tienen la necesidad; salten a aventurar en medio de los riesgos; porque si bien es cierto no desean ser contagiados, por el virus, tampoco quieren que el fantasma de la necesidad y el hambre acabe con ellos y con sus hijos.

Somos sociedades que sólo nos separan las líneas fronterizas como países o estados; pero que nos unen, los niveles de necesidad y pobreza. Indicadores tal vez más altos de los que las organizaciones en salud muestran año tras año.

Es por esto que, ante este temor, ante estas necesidades y ante estas cifras no reveladas ¡Hoy somos epicentro de la pandemia!

La mala información conlleva a que  la enfermedad, pase dentro de su proceso de resolución ha ser categorizada como una falsa amenaza, como patrañas de la clase dirigente para sacar provecho, más cuando esta utiliza este escenario para demostrar que la corrupción es una ave de rapiña que no escatima, ni diferencia de las necesidades de los más necesitados, además  donde sólo debe haber unión y direccionamientos unificados; esto lo han convertido en un  ring político, donde se quieren sacar provechos y hacerse protagonistas pensando en elecciones venideras. Y no siendo los verdaderos líderes que se necesitan en momentos como este.

Esto da aún más pie que comiencen a circular noticias tales como: carteles de la vida y la muerte, carteles de las pruebas de laboratorio y hasta los carteles de la tanatología. Y es así como poco a poco se comienzan a desconocer conceptos de orientación y científicos, a irrespetar a médicos y personal de salud, a agredirlos a culparlos de un evento que nadie se esperaba.

Las unidades de cuidados intensivos son este gran instrumento que la ciencia nos ha proporcionado donde se vigila milimétricamente los cambios de la fisiología humana, es este un recinto sagrado que ha sido vilipendiado; porque, a ella también la han utilizado los mercaderes de la salud, para sumar y facturar millones, estoy seguro que ellos recibirán el castigo divino

Hace no menos de 40 días atrás eran aplaudidos y elevados a la categoría de ¡Héroes sin capa! Que este sea el momento para recordar, que se les prometió, el cielo y tierra; y poco a poco esas promesas se han diluido, como promesas de cumbiamberos. Y que me perdonen los que bailan, hacen y tocan este ritmo.  Como son cambiantes los conceptos en las sociedades cuando se debaten entre sus necesidades y sus pasiones. Como es cambiante los conceptos cuando una sociedad no centra su desarrollo en la educación y desconoce la verdad de la ciencia.

En medio de esto surge otro interrogante: ¿son suficientes nuestras unidades de cuidados intensivos? Las unidades de cuidados intensivos han sido nuestra gran falencia y que desde que se dio la alerta ante esta amenaza, se habló tanto de los ventiladores y se mencionaron números y cifras descomunales. Hoy el curso de la enfermedad y el comportamiento que esta ha tenido con nuestro país nos aterriza en otras realidades. Ellas están en un porcentaje ocupacional que siempre hemos tenido, pero que nadie conocía y lo más triste aun de las que nadie se preocupaba.

Esos sitios que han sido símiles de “hay que darle la unción”, “Está en las ultimas” y “Ya de esta no se levanta”. Que además son conceptos equívocos, porque son precisamente las unidades de cuidados intensivos e intermedios el sitio donde se mezcla la Divinidad y la ciencia. Donde la lucha de cada día pasa por los albores de la vida y las luces lumínicas de la muerte. Pero para sorpresas e información de muchos; ingresar a una de ellas no es sinónimo de expirar, cada día que pasa son mayor el número de enfermedades que se pasan a vigilar en ellas, precisamente para disminuir la tasa de mortalidad de las mismas, dentro de otras los sangrados digestivos, las alteraciones hipertensivas del embarazo (Pre eclampsia) , eventos hipertensivos de difícil control , trastornos de la sangre y la coagulación por dengue grave, sin contar las necesidades de la población  juvenil,  infantil y recién nacidos prematuros que sufren dificultad respiratoria.

Los infartos cerebrales, cardiacos y las neumonías no por covid 19 son un número muy alto de motivo de ingresos a las unidades de cuidados intensivos y como dejar pasar por alto las cifras que suman la violencia (heridas por arma de fuego y arma blanca) y un número no menor de victimas accidentes de tránsito donde se destaca los traumatismos craneoencefálicos).

Estas son las enfermedades que llenan y rotan en el día a día, las camas de UCI en todo el país y muy seguro que en toda América latina. Nunca hemos tenido la posibilidad de disponer de una cama a la mano, estas son casi que rifadas entre la mejoría de los que están y la necesidad del paciente que llega. No hay cama de cuidados intensivos y menos respiradores siempre a disposición de quien las necesite, pero si es cierto que hemos logrado sobrevivir más de 4 décadas en medio de otras endemias y enfermedades que nos merodean y no son tan conocidas como esta que nos aqueja.

Las unidades de cuidados intensivos son este gran instrumento que la ciencia nos ha proporcionado donde se vigila milimétricamente los cambios de la fisiología humana, es este un recinto sagrado que ha sido vilipendiado; porque, a ella también la han utilizado los mercaderes de la salud, para sumar y facturar millones, estoy seguro que ellos recibirán el castigo divino.

No podemos generalizar porque hay también hay un grupo selecto de profesionales, un equipo de seres humanos que han entregado todo a lo largo de su ejercicio profesional, que tras largas jornadas sin descanso, de día, de noche, los lunes o los festivos, ahí han estado cuidándote a ti y a los tuyos, no somos perfectos pero si somos los hijos de Hipócrates los que han entregado su vida y la tranquilidad de sus familias por los más necesitados.

Estamos en un momento de la pandemia, donde ya ni siquiera sabemos que es verdad, que es falso; quine nos engaña, quien nos ayuda o tal vez quien nos quiere hacer daño.

Es preocupante que podamos superar en medio de tantas equivocaciones. Más por necesidad y por el hambre que por una correcta información científica y médica.

No quiero que como sociedad creamos que hacer ciencia es hacer negocio, que hacer ciencia es buscar escenarios tan dantescos; que hasta se irrespete la ruta final de todos “la muerte”.

Hemos hecho un juramento, ante los ojos de la ley del hombre y sobre todo ante la ley de Dios, a ser servidores, a entregar nuestras vidas por el bienestar de todos. Que esta experiencia de vida que todos hemos vivido y sufrido en los últimos meses, nos entregue las mejores enseñanzas, que nos permita valorar nuestra salud, nos permita valorar a nuestras familias, valorar a nuestros profesionales y no solo los del sector salud, sino todo aquel que ha descansado el funcionamiento del país en sus hombros, que a pesar de estar arriesgándose porque también son humanos padres e hijos.

3 COMENTARIOS

  1. Excelente reflexion Dr Alvarito. Siguen siendo heroes , no me cabe la menor duda. Esta Pandemia tambien ha destapado las verdaderas injusticias , y sufrimientos que
    por decadas hemos padecidos en el pais en Sectores como Salud , cuantas veces vi a medicos llorar llamando a la red prestadora frente a un radio operador solicitando una cama de UCI porque su paciente se les muere, cuantas horas pasaban y dias y nada. Nuestro Sistema Carcelario con asinamientos sin oportunidad que el.que llegue a cumplir una condena puede estudiar rehabilitarse y vivir en unas condiciones minimas como ser humano. En Educacion como es posible la gente del Choco y miles de veredas , pueblitos , corregimientos mendigando a gritos los niños una conexion a internet.Donde no lega la ayuda del estado. Por favor hasta donde hemos llegado los Seres Humanios. La verdadera Pandemia es la CORRUPCION Y CON ESA HEMOS APRENDIDO A CONVIVIR A NUESTRO LADO A VECES SIENDO INDEFERENTES . Buen dia y Gracuas a Dios y a la Virgen que existen miles dd medicicos , enfermeros , facturadiores , admisionistas , trabajadores sociales , especialistas y un recurso invaluable de profesional de la Salud que entrega todo a Diario a cada instante por nosotros. Fraternal abrazo mi llave Doc.

  2. Buena reflexión. Gracias. Es importante saberlo y no olvidarlo. Pero cuán se quisiera que los mandatarios reflexionaran con este escrito. Nuevamente gracias por hacerlo facil de entender.

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