jueves, julio 16, 2026
Home Opinión José Villarreal Gravini Perpetuar lo perpetuo a perpetuidad Educación, economía, religión, política y género

Perpetuar lo perpetuo a perpetuidad Educación, economía, religión, política y género

Lograr la inmersión a una cosmovisión del mundo totalmente diferente a la que se pretende perpetuar, para que a partir de este momento tengamos conciencia de que la desigualdad NO es natural; que la pobreza NO siempre ha existido, y que la democracia es buena aun si los pobres NO votan por los ricos, sino por otros pobres.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,

de pronto, nos cambiaron todas las preguntas.

Mario Benedetti

El día 2 de junio de 1953, el arzobispo de Canterbury coronó a la reina Isabel II de Inglaterra con estas palabras: “¡Oh, Dios, bendice esta corona y santifica a tu sierva Elizabeth, sobre cuya cabeza colocas el símbolo de la majestad. Y que ella sea llena de tu gracia y de todas las virtudes de los príncipes, por intercesión del rey eterno, Jesucristo Nuestro Señor!” (Miquelarena, J., 1953, como se citó en Martín, G., 2011, p. 396).

Emanaba de Dios el poder del arzobispo de Canterbury, y este, a su vez, se lo transfería a la reina. Entonces… ¿Quién contra Dios? ¿Podría haber un orden más natural?

En muchos países del mundo nacemos, crecemos y morimos con el firme convencimiento de que esos preceptos son inmodificables.

En América Latina no existe la monarquía, es cierto, pero esta fue reemplazada por una república cuyos gobernantes, honrados por los jerarcas de la iglesia católica, actúan como reyes.  En todas las liturgias, los sacerdotes reclaman a la feligresía bendiciones y sumisión para y hacia sus gobernantes.

Si bien la educación es un factor clave para mantener y reproducir las relaciones de clase, no es menos cierto que la religión juega un papel preponderante en esta “noble causa”. Por siglos las instituciones religiosas en Colombia han estado ligadas a los poderes políticos y económicos, por lo mismo comprometidas con ellos, su accionar en torno al cambio social era inexistente, ambiguo o contradictorio (Plata y Vega, 2015).

El catolicismo colombiano, siempre ha estado ligado con un accionar político muy activo en defensa de un statu quo, de los privilegios de las clases dominantes y de un orden conservador, hasta el punto de dispensar unas jerarquías en la que la mujer solo actúa en papeles secundarios o la invisibiliza.

Al interior de las diferentes formas de religión, la mujer no desempeña un rol decisorio. Podrían argumentar que María, la madre de Jesús, es la excepción que normaliza la regla. Pero no. Según la Biblia, María solo cumplió funciones de hogar y de madre abnegada. No más. Hoy, la iglesia católica la hace aparecer como “reina y madre”, buscando, muy probablemente, que las mujeres se identifiquen con una religión que en sus orígenes fue (y lo sigue siendo) controlada por personas del sexo masculino.

Muy a pesar de que varios siglos antes del descubrimiento de América, Constantino y Teodosio “el grande” utilizaran el cristianismo como medio para someter a las masas, los españoles no alcanzaron a entenderlo. Los ibéricos, luego de su brutal colonización de América que mató a 56 millones de indígenas (Elcacho, 2019) por sus armas homicidas, ¡por fin! cayeron en la cuenta de que la religión era un instrumento de dominio más eficaz que la espada. A través del dogma, inculcando el temor a Dios, representado en el rey, el colonizador y el sacerdote, habrían conservado la vida de muchos aborígenes, y por ende su fuerza de trabajo, así como las relaciones de producción: feudo-esclavistas, para ese entonces.

La Iglesia, durante un extenso período de la historia patria, tuvo el control casi absoluto del sistema educativo del país. Su influencia en la sociedad es tan notoria como soterrada; lo mismo que en las políticas de los gobiernos y en la vida de las personas (Mundigo, 2005). Su conservadurismo no solo negó la posibilidad de abrir las mentes ante mundos diferentes, sino que también truncó el avance de la ciencia, lo que no viene al caso comentar.

Por consiguiente, se torna pertinente citar aquí un esbozo de narración de la película Enemy, basada en la novela Enemigos idénticos de José Saramago:

Control. Se trata solo de control. Toda dictadura tiene una obsesión.  Y eso es todo.  Así, en la antigua Roma, le daban a la gente pan y circo, mantenían al pueblo entretenido. Otras dictaduras usan otras estrategias para controlar las ideas, el conocimiento. ¿Cómo lo hacen?… Con poca educación, limitan la cultura, censuran cualquier forma de expresión individual. Y es importante recordar que es un patrón que se repite a través de la Historia. (Villeneuve, 2013). 

El omnímodo poder que adquirió la iglesia católica, en virtud del apoyo financiero que dio a la invasión española, sobre estos, “sus territorios”, ha ido cediendo.  El liberalismo, visto como una manera de pensar, y la constitución de 1991 dejaron bases fuertes para la reflexión.

Al interior de las diferentes formas de religión, la mujer no desempeña un rol decisorio. Podrían argumentar que María, la madre de Jesús, es la excepción que normaliza la regla. Pero no. Según la Biblia, María solo cumplió funciones de hogar y de madre abnegada. No más. Hoy, la iglesia católica la hace aparecer como “reina y madre”, buscando, muy probablemente, que las mujeres se identifiquen con una religión que en sus orígenes fue (y lo sigue siendo) controlada por personas del sexo masculino.

Sin embargo, no nos hemos curado, solo cambiamos de enfermedad. Al establecerse una libertad de culto sin restricciones, al declarar una total separación del Estado y la Iglesia, sin privilegios para un culto en particular, comenzaron a invadirnos otros grupos religiosos que, parafraseando al Indio Duarte, son “admitidos, permitidos y fomentados” por quienes manejan los hilos del poder.

Las religiones, como Pambelé, parecen invencibles. Y cuando retroceden es cuando golpean más duro. Si bien en nuestro país ya no ejercen aquel poder omnimodal sobre la educación, su accionar no atenta contra el statu quo, todo lo contrario.  Ellas, al igual que el sistema educativo, animan la perpetuidad de las relaciones de producción, solo que de maneras distintas. Mientras la educación lo hace bajo la sombra de lo natural; la religión se basa en el temor a Dios.

Muchos de sus representantes, haciendo uso político de la religión, han sido elegidos en altos cargos de elección popular, con el fin de obtener con su poder “la gracia y las virtudes de los príncipes”, para ellos, obviamente.

Al parecer, ni a ellos ni a los gobernantes del resto del mundo, personas del sexo masculino en su gran mayoría, les importó mucho el guiño que hizo Dios antes, durante o después de la coronación de la reina Isabel II.

Como quien dice, Isabel II podrá ser reina de Inglaterra, pero ellos son “reyes” en “sus” respectivos países. Su ideal no solo es que permanezcan intactas las relaciones de poder, también las de producción y las de género, dejando entrever la posibilidad de que estas costumbres sean las que hayan dado lugar al término “degenerado”.

Bajo esta abstrusa forma de concepción de género, tanto de los gobernantes políticos como de los jerarcas religiosos, queda la probabilidad del milagro, pero no por parte de la religión, sino de los docentes.

Hay dos cosas que están democráticamente distribuidas en la sociedad, la pobreza y la torpeza afectiva. La primera, en porcentajes elevados y creciendo; la segunda, en su totalidad. Ante la pobreza es poco o nada lo que pueden hacer los docentes, pero ante la torpeza afectiva, es mucho. Los jóvenes tienen dificultades para expresar sus sentimientos, pues existe una especie de rótulos contra los comportamientos sensibles.

Bajo cualquier forma que adopte el aula como espacio esencial para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje (Villarreal & Guzmán, 2016) los docentes podrían liderar en ella una causa en la que solo valga el ser humano, sin distinción de género o preferencias sexuales. Un proceso fundamentado en la otredad como concepto que marca una diferencia, pero a la vez acepta la existencia de diversidad. Es decir, que con la otredad se reconoce que no todos los integrantes del mundo son iguales. La diversidad cultural, racial, sexual, etc., reconoce la variedad, acepta esa variedad. Cuando esto se logra, se respeta y acepta, la convivencia es más pacífica (Tilio, s.f.).

Esto no es más que el respeto reciproco y la comprensión del otro, incluso en términos hoy impensables como la ternura:

Tanto el hombre como la mujer, el chico o el anciano, están tentados por símbolos culturales enemigos del encuentro tierno, que, al reglamentar sus conductas, aspiraciones y convicciones, los llevan a aplicar en la vida diaria la lógica arrasadora de la guerra. Más que una atribución de género, la ternura es un paradigma de convivencia que debe ser ganado en el terreno de lo amoroso, lo económico y lo político, arrebatando palmo a palmo, territorios en que dominan desde hace siglos los valores de la vindicta, el sometimiento y la conquista. (Restrepo, 1994, p. 17).

Las prácticas pedagógicas, por ejemplo, cada vez que lo permitan, pueden ser una herramienta eficaz para la mixtura, hasta el punto de no distinguir entre él o ella, solo al grupo, es decir, humanos.

Enseñar, por ejemplo, el principio fundamental de las artes marciales: la fuerza solo se utiliza para la defensa. Ejercitar la asertividad, para que se tengan diálogos abiertos y conscientes que los lleve a tener la certeza de que están frente a personas respetuosas del ser que, además, son íntegramente ajenas al uso de la brutalidad física o verbal, y que tanto hombres como mujeres, o machos como hembras o… no vean al otro como su contrario, y mucho menos como “su” inferior, sino como su complemento.

Finalmente, lograr la inmersión a una cosmovisión del mundo totalmente diferente a la que se pretende perpetuar, para que a partir de este momento tengamos conciencia de que la desigualdad NO es natural; que la pobreza NO siempre ha existido, y que la democracia es buena aun si los pobres NO votan por los ricos, sino por otros pobres.

Referencias bibliográficas:

Elcacho, J. (2019). La colonización de América mató a 56 millones de indígenas y cambió el clima mundial. https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20190201/46146679013/colonizacion-america-provoco-millones-muertos-cambio-clima-planeta.html#:~:text=%C3%9Altima%20hora-,La%20colonizaci%C3%B3n%20de%20Am%C3%A9rica%20mat%C3%B3%20a%2056%20millones,y%20cambi%C3%B3%20el%20clima%20mundial

Martín Vivaldi, G. (2011). Curso de redacción. Cenage Learning, México, D. F.

Mundigo, A. (2005). Religión y salud reproductiva: encrucijadas y conflictos. http://www.pasa.cl/wp-content/uploads/2011/08/Religion_y_salud_reproductiva ._Encrucijadas_y_conflictos_Mundigo_Axe.pdf

Plata, W. E. y Vega, J. J. (2015). Religión, conflicto armado colombiano y resistencia: un análisis bibliográfico. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0122-20662015000200006

Restrepo, L.C. (1994). El derecho a la ternura. Arango Editores, Bogotá, Colombia.

Tilio, A. (s.f.). Otredad. https://designificados.com/otredad/

Villarreal, J.M. y Guzmán, M.J. (2016). Relación entre conductas disruptivas y conductas asertivas emitidas y percibidas por los estudiantes de Educación Física de una institución universitaria. [Tesis de maestría, Corporación Universidad de la Costa].  https://repositorio.cuc.edu.co/handle/11323/4850

Villeneuve, D. (Director). (2013). Enemigos Idénticos [Cinta Cinematográfica]. Canadá-España: Rhombus Media/ Roxbury Pictures/Mecanismo Films.

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3 COMMENTS

  1. Esta expresión tuya me llama la atención: ” Los jóvenes tienen dificultades para expresar sus sentimientos, pues existe una especie de rótulos contra los comportamientos sensibles”, porque el mundo de la vida que intenta mostrar la escuela muchas veces es de indiferencia o demasiado embebido en la formación técnica y científica, concepto que se avala a través de las pruebas de estado. Pero esa otra cara del mundo de la vida que implica las emociones y los sentimientos cada día encuentra menos espacios, hasta se puede decir que se reduce paulatinamente, y que se puede categorizar como pérdida de asombro ante una obra de arte, literaria, ante una expresión dancistica, ante la emoción del gol. Se ha venido educando la razón para formar profesionales que se enfrenten a la madre naturaleza y atenten contra el medio ambiente, obedeciendo a maquinarias depredadoras privadas y oficiales. ¿Cuántas bibliotecas hay en Soledad?, ¿Dónde se fueron los escenarios deportivos y qué hacer ante la explosión demográfica, cada día más creciente. Es la sensibilidad, la que nos lleva a comparar, a pensar, a sentir, a criticar, a que nazca dentro de cada ser humano ese desasosiego del que nos habla Pessoa. Entre los estudiantes, hoy día, es poca la preocupación por las guerras suscitadas en otros países ya que día a día viven desde todos los ámbitos de la sociedad una guerra de carencias, donde cada uno trata de subsistir en el campo de batalla sin importarle ese otro. La sensibilidad se educa, sin embargo, la racionalidad de asignaturas importante son las más avaladas, sin importar si se está en el camino de ser buen ciudadano.
    Buen texto, que permite múltiples reflexiones y debates.

  2. Mg. Villareal, interesante recorrido confluyente en la necesidad de que los docentes asumamos en forma trascendental ese papel de transformadores sociales que la Vida ha puesto en nuestras manos. ¡El cambio no da más espera!

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