Nuestro gran reto

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Alvaro David Fábregas Rodríguez Docente Universitario Medico y Cirujano.

Tal vez estamos en estos últimos días experimentando una serie de sentimientos encontrados, generados por la culminación del aislamiento preventivo obligatorio por parte del gobierno nacional.

Después de 157 días donde nos tuvimos que amoldar a nuevos estilos de vida, nuevas normas, nuevas conductas todas con el fin de frenar la propagación del virus. Durante todos estos días logramos afianzar entre todos que el don más preciado es la salud, que la belleza interior del ser humano está en servir, ayudar al necesitado y que nuestros hospitales y centros asistenciales en el país estaban atravesando una situación administrativo asistencial más delicada de lo que nos imaginamos.

Vivimos rodeados de temores, de tantas falsas noticias y tan mal intencionadas, incertidumbre, cifras de municipios con o sin Covid, barricadas, cierre de vías de calles que nos hacían recordar el acordonamiento de castillos de la edad media. Conteos que se nos volvieron en un momento tan obsesivos que perturbaron nuestra mente cada tarde cuando los boletines informativos se emitían. Fueron días grises como lo describe muy puntualmente la canción del confinamiento porque hasta para todo esto dio.

Nos tocó enfrentar a una sociedad poco preparada para dimensionar una pandemia, una sociedad que se sintió especialista en virología o bueno tal vez eso se lo hizo sentir Google, Twitter, Facebook y demás paginas sociales que lo que si es cierto fue que ellas lograron cifras históricas de su consumo.

Una sociedad que en medio del desespero económico y de las raciones básicas de su alimento tal vez arriesgo su vida y la de los demás, excusados en que el tal virus no existía o que tal vez era patrañas de médicos para cobrar por paciente o incluso llegar a alterar los resultados de las pruebas de laboratorio. Una sociedad que le tocó reinventarse en todos los aspectos; entre ellos el sector educativo, para  educar, las plataformas, la interactividad también encontraron a una sociedad que si bien maneja los computadores, tabletas y celulares, en ocasiones debieron hacer hasta lo imposible para que en veredas o en sus municipios apartados entrara la tan ansiada señal, subirse a un árbol, caminar kilómetros de su vivienda todo  para escuchar una clase, para enviar un trabajo, Para  realizar una evaluación, para contactarse con su  profesor. Esta pandemia también desnudo la falencia de interactividad de nuestro país.

 Hoy un poco más reposado con los temores y todos los miedos que experimentamos abrimos nuestra mente para un nuevo comenzar, pero que es mito o que es realidad a partir de esta semana venidera. No he querido pasar por alto otro día importante de nuestra historia que al igual que el inicio de la cuarentena. Que nos deparan los próximos 6 a 12 meses después que se hable hoy de un aislamiento inteligente. Surgen las siguientes inquietudes y reflexiones.

Estamos completamente entrenados en salud frente a la pandemia, que aún hoy es un riesgo latente y que los nuevos estudios hablan de la posibilidad que la enfermedad no nos conceda inmunidad permanente, eso quiere decir que podemos volver a ser presa de ella, Gracias a Dios parece que con una letalidad más baja. Hemos recibido la información adecuada de pruebas de laboratorio, sabemos de signos de alarma y cuando debemos ausentarnos de nuestros trabajos por acción de síndromes febriles y respiratorios, somos conscientes de la necesidad de tener médicos y enfermeras en sitios donde antes no se contaba

Conocemos bien los protocolos, sabemos que se debe y que no se debe hacer, sabemos usar  el tapaboca, sabemos cuándo tenerlo, cuando y como retirarlo , el lavado de manos con agua y jabón  frecuente sin necesidad de dejarnos llenar las retinas por geles , alcoholes glicerinados y otros tantos productos que hicieron su agosto por nuestro desespero de enfrentar a un enemigo desconocido  y finalmente el distanciamiento físico la medida que tal vez marcara la gran diferencia en esta nueva etapa, es controlar unos de los instintos naturales del hombre vivir en comunidad, ese instinto que nos hizo sociedad , ese instinto que nos llevó a ser fundadores grandes urbes y metrópolis. Es ese al que más temor de un no cumplimiento se tiene porque estar asociados hace parte de nuestra esencia. Es controlar que no salgamos despavoridos y acudamos masivamente a esos lugares que durante estos días han estado cerrados precisamente para evitar el contagio. Iglesias, centros comerciales cines, transporte público, playas, piscinas entre otros.

¡Ahora queda agradecer! A la vacuna: debemos tener en oración a ese grupo de investigadores que redoblan esfuerzos por este logro.  A los medios de comunicación que de manera responsable nos informaron y nos ayudaron a entender nuestras falencias. A esos medios que nos acompañaron en los recintos de nuestro hogar.  A los trabajadores de la salud a esos profesionales que día a día redoblaron esfuerzos en clínicas centros asistenciales hospitales, unidad de cuidados intensivos, ambulancias aéreas terrestres… A la fuerza pública: policía, ejercito; por darnos la tranquilidad, por vigilar y cuidar de nosotros, a los buenos militares ¡gracias!

Y ¿qué de la vacuna?

Tal vez nunca se había trabajado de esta forma por parte de tantos científicos, tantos laboratorios, tantos países y no se había tenido tantas expectativas para alcanzar esa tan preciada vacuna que ponga fin a la propagación a la pandemia de la era moderna. Una vacuna que no ponga barreras de clases sociales una vacuna que la puedan recibir todos los continentes, todos los pueblos, todos los estratos. La vacuna se siente cerca pero también traerá un sin número de conflictos, porque el escepticismo de muchos y el desconocimiento de la ciencia llevara a eso. De todos modos debemos tener en oración a ese grupo de investigadores que redoblan esfuerzos por este logro.

El gobierno local y nacional

El reconocimiento para los mandatarios del orden local y nacional por ser los lideres frente a este momento crucial de nuestras vidas como sociedad, eso mandatarios que al igual que todos fuimos primíparos en esta experiencia, que dieron lo mejor de sí, para hacer entender a un grueso de la población que las medidas que se tomaron fueron por nuestro bien. A esos mandatarios que cumplieron a cabalidad los contratos y que no ensuciaron sus manos con la otra pandemia que sufrimos ¡la corrupción! Ellos lograron llevar alimentos y ayuda económica a ese sector deprimido de nuestra sociedad, Dios les bendiga.

A los medios de comunicación que de manera responsable nos informaron y nos ayudaron a entender nuestras falencias. A esos medios que nos acompañaron en los recintos de nuestro hogar.

A la iglesia

Encontramos otra forma a través de las plataformas de participar en la eucaristía y demás ritos de la religiosidad, fueron nuestros sacerdotes y pastores grandes bastiones, motores de motivación y esperanza en medio de tormenta. Gracias al Papa Francisco por sus mensajes.

A los trabajadores de la salud a esos profesionales que día a día redoblaron esfuerzos en clínicas centros asistenciales hospitales, unidad de cuidados intensivos, ambulancias aéreas terrestres a ese grupo de héroes que aportó victimas a la tasa de mortalidad a todos esos héroes que hasta el día de hoy se enfermaron y murieron cumpliendo con el juramento hipocrático.

A ese grupo de trabajadores del sector productivo que gracias a ellos mantuvimos nuestros dispensarios y no se generó desabastecimiento.

A la fuerza pública policía ejercito por darnos la tranquilidad por vigilar y cuidar de nosotros a los buenos militares gracias.

Tal vez suenen estas letras como el fin de la pandemia una fecha que también anhelamos tener, es solo que desde el 1 de septiembre nuestras vidas serán otras, al igual que nuestras prioridades, estoy seguro que la gran invitación es a seguir educándonos en salud a ser un sociedad más comprometida con el bien común, con la caridad , una sociedad que valore a sus médicos y que sea capaz de tener mejores estándares en salud pública.

5 COMENTARIOS

  1. Excelente información, Dios te bendiga Dr. Alvaro Fabregas , ese don de servicio , Dios bendiga tu humildad, eres un excelente médico

  2. Dr muchisimas gracias, por tratar de concientizarnos que no bajemos la guardia y vivamos en pro de defender el derecho a la vida.

  3. Gracias por esa preocupacion que con mucho amor nos compartes día a día a todos por medios de tus conocimientos que nos ayudan a mejorar ,prevenir y a la vez poner en práctica para mejorar nuestra salud que DIOS te de sabiduría,salud para que nos sigas enrigueciendo y , que por ese DON inmenso que DIOS te ha dado como persona y en tu profesion confían mucho en ti que DIOS te ilumine y te guíe en todos los momentos

  4. Oportuno y pertinente! Eres un médico muy humano y agradecido con la vida. En este barrio te apreciamos por ser una persona accesible y un excelente vecino.

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