Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien

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Imagen proporcionada por el autor de la columna.

“La vida es una enfermedad hereditaria, sexualmente transmisible, incurable y mortal”. André Comte-Sponville.

El mensaje colocado, como un aviso de tienda popular, sobre las rejas negras del balcón de una vivienda del barrio Los Pinos, entre cuyo vecindario están las tumbas silenciosas y solas del histórico cementerio calancala de Barranquilla, escrito con letras arquitectónicas blancas en fondo rojo, dice:” busco compañera permanente”. Y se completa con el número de un móvil.

El texto exhibido se hizo viral en Redes y luego noticia en medios digitales, de una que aún no pierde su aire de pueblo de inmigrantes, muy a pesar de su sueño de ser una gran urbe de primer mundo. Tanto que El Heraldo -primer diario de la costa caribe- le dedicó, en la edición del jueves 16 de Septiembre, un “reportaje” titulado: “el clasificado” de un pensionado que busca compañia“, ilustrado con fotografías, una de ellas del solitario saludando entre-rejas. no bajó del balcón a atender decentemente a la reportera ni a una visitante, atraída por el anuncio.

Entre los datos que se extraen de la noticia – no un reportaje, por ser éste el género más profundo y exigen del periodismo-, se informa que el autor del público mensaje entregó, sin juramentarse, las siguientes generalidades de ley:

Edad: 78 años. Oficio: Pensionado del Magisterio. Estudios: Universitarios. De Matemáticas y Derecho. Ejerció como docente, durante 38 años. Estado Civil: Viudo reciente. Hijos: Ocho de cuatro madres diferentes. Otra condición familiar: abuelo de 12 nietos. Reside: Cra 30 No. 55-69. Identidad: “El Profe” le llaman sus vecinos. Actividad comunal: Compra hielo en la tienda de la esquina y “pone” música. En su habitación le acompaña un abanico Sanyo, el de la canción, confesó. Requisitos que exige de la compañera permanente pretendida: Debe ser una mujer entre 40 a 50 años de edad, que no sea “cantaletera”. No busca una empleada doméstica, pues él dice saber cocinar. Presumo arroz de fríjol “cabecita negra”, bistec de capó con salsa criolla de cebolla y tomate con una tajada de aguacate del Carmen de Bolívar.

Durante la visita de El Heraldo al lugar del anuncio, “El Profe”, a regañadientes y por presión de una vecina que le gritó: “hey! matas el tigre y después le tienes miedo al cuero!”, atendió desde el balcón a una mujer interesada en el clasificado: “busco compañera permanente”. Ella llegó desde “La Sierrita”, con la esperanza de conquistar al “viudo de Los Pinos”. Pero éste no atendió adecuadamente a esa otra “mujer sola”, solo le tomó el número del móvil y como cualquier galán de película sin cartel se despidió sigilosamente, dejando a la dama con su calor, pues jamás la invitó a tomarse un tinto. “Kalimán”, mi papá, decía que un tinto recién hecho, con panela y canela, aplaca el “sofocó” de Killa al mediodía.

No se conocen publicitariamente mayores o mejores piezas de marketing de “El Profe”, solitario y silencioso, pensionado de “los pinos” que busca compañera permanente -no una cocinera ni aseadora del abanico Sanyo-, con quien desea presumo vivir la vida que le falta vivir a sus 78 años.

De verdad!

Sinceramente expreso, con respeto, que esta historia es una historia triste. Explico mi reflexión sobre lo informado del personaje que hizo pública la soledad y el silencio, al convertir en noticia “de clasificado“, las circunstancias actuales de su vida privada, aunque la “reportera” no intento develar lo secreto de esa vida. ¿Quedando vivo el tema para un reportaje?

Es triste la historia de “El Profe” porque a los 78 años de edad, una persona con educación SUPERIOR debería tener definida la situación del cómo terminar de vivir los venideros días de la existencia. En particular, cuando se ha logrado el reconocimiento de una pensión vitalicia por vejez y se tiene el dichoso goce de ser abuelo. Buscar compañía para el futuro presumo es tener pasado para disfrutar el presente con buena compañía de hijos, nietos y un amor recuperado (o lo que llaman “una canita al aire” si el fúsil funciona con balas azules de fabricación téctona), pues no hay “amor eterno”. Eso creo. Olfateo como reportero que fui y he leído. Al clasificado le faltan LOS MOTIVOS que Tom Wolfe convertiría en reportaje. Le falta periodismo de profundidad al “letrero” colocado en el balcón con rejas de  hierro de una casa del barrio “los pinos”, de barranquilla.

Cuando esto escribo me acuerdo de una de las afirmaciones de GABO, en el libro “dos soledades“, su conversación con Vargas Llosa, en 1967, sobre la novela latinoamericana. García Márquez dijo, refiriéndose a la “cocina” de “el otoño del patriarca”:

“Entonces, lo que resulta curioso es que, de alguna manera, esta historia está basada en experiencias personales. Es decir, son elaboraciones POÉTICAS de experiencias personales mías que me sirven para expresar lo que quiero en este caso que es la inmensa soledad del poder; y creo que para expresar la soledad del poder no hay ningún arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano, que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia”.

en Inglaterra, el Parlamento británico creó el ministerio de la soledad, para garantizar el goce y la seguridad de vivir tranquilamente a ancianos y ancianas sin familia y sin  suficientes recursos (sin mesada pensional) para concluir la vida decentemente. El Ministerio brinda vivienda, alimentación y atención médica, todo gratuito, a quien requiera disfrutar de su soledad, porque la soledad es un derecho humano que es menester garantizar.

Esta afirmación, a mi manera, define no solo a un hombre, el dictador, sino a un continente, américa latina, habitado en pampas, desiertos, llanuras y ciudades por hombres y mujeres solos y silenciosos porque aún no hemos superado los cien años de soledad. Me pregunto: “el profe”, solitario y silencioso, de “los pinos” ¿habrá sido un dictador de clases y nunca un educador?

También recuerdo que en el Reino Unido, en especial en Inglaterra, el Parlamento británico creó el ministerio de la soledad, para garantizar el goce y la seguridad de vivir tranquilamente a ancianos y ancianas sin familia y sin  suficientes recursos (sin mesada pensional) para concluir la vida decentemente. El Ministerio brinda vivienda, alimentación y atención médica, todo gratuito, a quien requiera disfrutar de su soledad, porque la soledad es un derecho humano que es menester garantizar. Pero debo reconocer que existe una distancia enorme entre Londres y La Arenosa: ciudad de rumores y balcones sin en-amor-ados.

También me resulta triste la historia de “El Profe” de “Los Pinos” (una vecina contó que era un barrio aburrido. ¿Será por el vecindario de difuntos del Calan-Cala?), en razón a que la formación universitaria que logró para desempeñarse durante 38 años como docente de Matemáticas, en instituciones estatales -es pensionado del Magisterio (Un régimen pensional que se conserva por fuera del Sistema General de Pensiones)-, fue, a mi entender, educación para el trabajo y no educación para la vida humana. O mejor, para aprender la alegría de vivir. Vivir también es saber de silencios y de soledades.

Es evidente que la educación para el trabajo no es exclusivamente la que se imparte en el servicio nacional de aprendizaje, S.E.N.A. y en otras instituciones de educación técnica y tecnológica, tanto públicas como privada. Por ejemplo: la mal llamada “universidad al barrio” (¿y el mundo?). La educación para el trabajo es la que no humaniza, la que olvida que antes de formarse para tener o buscar un empleo, hay que ser una persona autónoma, digna de sí misma, libre. Un ser humano. No un “titulado“. Alguien que obtuvo un diploma de profesional universitario. 

Cuando hasta acá redactaba recordé tener conmigo, en el closet donde “oculto” mis libros-cómplices, un texto del filósofo francés André Comte-Sponville, autor de mis preferencias argumentativas. Se titula “el placer de vivir“(Paidós). Lo saque de la clandestinidad. lo volví a ojear y  encontré la siguiente respuesta a la pregunta ¿PARA QUÉ VIVIR?:

Foto proporcionada por el autor.

“Mi comunicante me reprochará volver a la postura del animal: vivir para vivir. No del todo. Ya que lo que en los animales es solamente una pulsión, que existe también en nosotros, debe ser transformado, por cada ser humano y en cada momento, en algo distinto, que no viene dado de nacimiento, que no está inscrito en ningún gen, y que debemos enseñar a nuestros hijos, si podemos, o que más bien debemos ayudarles a inventar. ¿el qué? el amor a la vida. Ningún instinto es suficiente ni exime de él. Ninguna pulsión sirve en su lugar. el placer de vivir se aprende o se educa, como todos los placeres. Lo que está en juego es sencillamente más importante. se trata de vivir o de morir.

“No porque la vida es buena, tenemos que amarla, sino que debemos hacerlo para que lo sea. el hombre es una bestia extraña: la única que ha de transformar sus pulsiones en amor“(pág. 248).

Ahora, a “El Profe” de “Los Pinos”, al que sus vecinos ven cuando sale a comprar hielo en la esquina del cachaco (¿no tendrá nevera?), hay que recordarle, pues estudió DERECHO, sin convertirse en abogado, que “la compañera (o) permanente, que es lo que busca con el clasificado viralizado del balcón, es una institución del derecho laboral individual y del vigente regimen general de seguridad social en salud y pensiones. Normatividad legal que le concede DERECHOS, los cuales se titularizan con el correr, con los años, de la convivencia. Es decir, que a la anhelada compañera permanente no sólo será una mujer amada, sino a quien hay que garantizarle sus derechos, y hasta puede convertirse en “esposa” en una eventual  unión marital de hecho, pues no se debe olvidar que “El Profe” es soltero, viudo reciente. Y la viudez es candela viva. Tanto que en la Roma Antigua, la de Cesares, tener pareja a una viuda (eran muchas las mujeres solas porque sus maridos soldados morían en las guerras imperiales), eran una de las causa de riqueza. no había viudas pobres y menos de pensionados del magisterio.

Por otra parte, el comentado aviso clasificado: “busco compañera permanente“, es un claro mensaje que nuestra sociedad ignora, hasta ahora, ¿qué es el amor?. O, por lo menos, el enseñado: “ama al prójimo como a ti mismo“. Lo digo, no sólo por la búsqueda del pensionado, sino que el escritor de “el man está vivo“, ha anunciado, luego de conocer el goce del cuerpo de mujer (“El nombre de una mujer me delata/ Me duele una mujer en todo el cuerpo. J.L. Borges. El Amenazado) que: “estoy enamorado!”(Ver págs. 80 y 81 revista Semana del 19/9/2021),  expresión que semánticamente no tiene el significado de haber alcanzado el amor, sino de estar buscándolo. ¿o no?. He aquí un buen debate.

Foto proporcionada por el autor de la columna.

Por último les cuento que estoy leyendo los libros del español Fernando Savater,  “la peor parte, memorias de amor“(Ariel) y del samario Alberto Linero, “amar es ganarlo todo, incluso si no te queda nada“(Planeta) escritos ambos sobre la mujer, de cada uno, que consideran el amor de su vida. Y prometo comentarlos al concluir tales lecturas de madrugadas bajo la ventana fluvial y con resaltador en mano.

La próxima: Octubre: Lluvias y Sueños de Vida.

1 COMENTARIO

  1. Excelente mi hermano…. Es la gran realidad del viudo… Seguir con su amor por ser feliz… Sin importar la opinión de los demás. Abrazo grande y bendiciones para todos ustedes. Cuídense mucho mi hno querido.

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