«Como un marinero incauto que sale del puerto justo antes de una tormenta, renuncié a las esperanzas y consuelos del evangelio cuando todos los demás consuelos estaban a punto de abandonarme».
John Newton, 1824
La sublime gracia, conocida en inglés como Amazing Grace, es algo más que una canción: es el eco de una vida redimida. Su autor, John Newton, nació el 24 de julio de 1725 en Londres, Inglaterra, donde también murió el 21 de diciembre de 1807. Durante gran parte de su vida fue comerciante de esclavos, pero una experiencia transformadora lo llevó a abrazar la fe cristiana. Esta conversión marcó un antes y un después en su vida: se convirtió en ministro anglicano, escribió himnos profundamente conmovedores y participó activamente en el movimiento abolicionista. Amazing Grace su himno más conocido es, al mismo tiempo, su confesión y su legado.
Según su propio testimonio, John Newton siguió en su juventud un camino errante, alejado de toda orientación espiritual y marcado por conductas inapropiadas. Debido a su reiterada desobediencia, su padre lo obligó a ingresar en la Royal Navy (Armada Real Inglesa). No obstante, tras abandonar su puesto en múltiples ocasiones, desertó para visitar a Mary Catlett —conocida cariñosamente como Polly—, una amiga cercana de la familia por la que sentía un profundo afecto. Como consecuencia de la deserción, fue sometido a una humillante exposición pública. Posteriormente, logró ser transferido a un barco esclavista, dando inicio a su participación activa en el tráfico de esclavos.
John Newton solía burlarse abiertamente de la autoridad, creando poemas obscenos y canciones mordaces contra el capitán, que rápidamente se hicieron populares entre los marineros. Su espíritu rebelde no tardó en pasarle factura: fue castigado con inanición, encerrado en condiciones infrahumanas y encadenado como los mismos esclavos que transportaban a bordo. El castigo culminó con su envío a una plantación en Sierra Leona, junto al río Sherbro, donde fue obligado a trabajar durante meses.
En ese tiempo de aislamiento, Newton llegó a pensar en quedarse allí para siempre. Pero una carta enviada a su padre provocó una inesperada cadena de eventos: por mera casualidad, un barco pasó por la zona y lo rescató. Aceptó regresar al Reino Unido, aunque confesó que no lo hacía por deseo propio, sino únicamente por Polly, el gran amor de su vida.
En marzo de 1748, mientras el Greyhound cruzaba el Atlántico Norte, fue sorprendido por una violenta tormenta que puso en grave riesgo la integridad de la embarcación. Un marinero cayó por la borda en el mismo lugar donde, momentos antes, se encontraba John Newton, quien interpretó el hecho como un claro llamado de atención divina. Tras prolongadas tareas de achique y ante la inminente amenaza de naufragio, Newton imploró al capitán que le permitiera intervenir. El oficial accedió, y Newton, según relata, exclamó: «Si esto no funciona, entonces ¡que el Señor tenga piedad de nosotros!». Acto seguido, se ató a la bomba junto con otro marinero para evitar ser arrastrado por las olas. Tras una hora de arduo esfuerzo, volvió agotado al puente de mando y permaneció allí once horas reflexionando profundamente sobre su vida y lo ocurrido.
Dos semanas después, el barco, en muy malas condiciones, logró arribar con su debilitada tripulación al puerto de Lough Swilly, en Irlanda. La tormenta y los acontecimientos que le siguieron marcaron un antes y un después en la vida de John Newton. Según sus propias palabras, semanas antes del suceso ya se encontraba leyendo The Christian’s Pattern, un compendio de La imitación de Cristo, escrita por Tomás de Kempis en el siglo XV.
El recuerdo de la frase que había pronunciado durante la tormenta comenzó a obsesionarlo, lo llevó a una profunda reflexión y a preguntarse si: ¿era él digno de la gracia de Dios?, o ¿podía ser redimido después de haber no solo abandonado la fe que había recibido, sino también haberse opuesto activamente a ella? Newton se había burlado de creyentes, ridiculizado los ritos religiosos y llegado a calificar a Dios como un mito. Con el tiempo, llegó a la convicción de que Dios le había enviado un mensaje claro y transformador, y que su proceso de conversión ya había comenzado.
La conversión de John Newton, sin embargo, no fue inmediata ni repentina, sino un proceso lento y progresivo. Aunque la tormenta en el Greyhound marcó un punto de inflexión en su vida, sus antiguos hábitos y ocupaciones no desaparecieron de inmediato. Poco después del suceso, anunció su intención de casarse con Mary Catlett —Polly—, y, pese a su fama de hombre problemático y su reputación cuestionable, la familia de Polly le permitió continuar viéndola, con ciertas reservas.
La conversión de John Newton, sin embargo, no fue inmediata ni repentina, sino un proceso lento y progresivo. Aunque la tormenta en el Greyhound marcó un punto de inflexión en su vida, sus antiguos hábitos y ocupaciones no desaparecieron de inmediato. Poco después del suceso, anunció su intención de casarse con Mary Catlett —Polly—, y, pese a su fama de hombre problemático y su reputación cuestionable, la familia de Polly le permitió continuar viéndola, con ciertas reservas.
A pesar de este nuevo rumbo personal y espiritual, Newton volvió a embarcarse rumbo a África en un barco negrero, retomando su papel en el comercio de esclavos. No obstante, algo en él había comenzado a cambiar. Aunque seguía participando en las operaciones del barco, su actitud ya no era la misma: había abandonado el lenguaje obsceno y la burla constante que lo caracterizaban. Comenzó a mostrar signos de introspección y arrepentimiento, aunque todavía no rompía por completo con su pasado. Su transformación espiritual, aunque real, aún se encontraba en sus primeras etapas.
La intención de Newton de cambiar su vida se vio fortalecida después de una grave enfermedad que lo obligó a detenerse y reflexionar. Sin embargo, su visión sobre la esclavitud seguía siendo la habitual entre sus contemporáneos, y continuó navegando por las costas africanas, río arriba, esta vez como capitán de un barco negrero. Su misión era llevar a los cautivos a los grandes puertos americanos para su venta.
En 1750, se casó con Polly, el amor de su vida, posteriormente participó en tres viajes más relacionados con el comercio esclavista. A la edad de treinta años decide abandonar la marina mercante, tras recibir una oferta para comandar un barco que no tenía relación con ese comercio oscuro. Al parecer, una nueva crisis de salud fue el impulso definitivo para cambiar el rumbo de su vida.
La famosa canción Amazing Grace, antes de convertirse en un himno profundamente espiritual, fue originalmente un poema que John Newton utilizó en su sermón del Día de Año Nuevo de 1773. No se sabe con certeza si ya existía una melodía para acompañar los versos, por lo que es posible que los feligreses lo recitaran sin música. La primera impresión del poema apareció en 1779, dentro de la colección Himnos de Olney, escrita por Newton y William Cowper.
Amazing Grace es conocida en algunas regiones hispanohablantes como “Sublime gracia”, “Gracia divina” o “Gracia admirable”. Se trata de un himno cristiano y, además, de ser una de las canciones más populares en los países de habla inglesa, ha cogido fuerza a nivel internacional pues se ha cantado en Japón, China y América Latina. Su mensaje central transmite esperanza, pues, a pesar de los pecados cometidos por el ser humano, el perdón y la redención son posibles, y que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la gracia de Dios.
John Newton escribió la letra de Amazing Grace a partir de su experiencia personal. Un natural resultado de haber sido educado sin convicciones religiosas firmes, vivir durante su juventud múltiples coincidencias y giros inesperados, muchos de ellos resultado de su recalcitrante insubordinación. El hecho de ser obligado a unirse a la Armada Real, el participar en el comercio de esclavos y vivir la experiencia de serlo. La dura experiencia de la tormenta que azotó con brutal fuerza su embarcación. Estos momentos marcaron el inicio de su conversión espiritual, que lo llevó a abandonar la marina para estudiar teología y convertirse en clérigo.
Ordenado sacerdote de la Iglesia de Inglaterra en 1764, Newton fue nombrado párroco de Olney, en Buckinghamshire, donde comenzó a componer himnos junto al poeta William Cowper. Amazing Grace fue escrito para ilustrar un sermón pronunciado el día de Año Nuevo de 1773. No se sabe con certeza si los versos iban acompañados de música, por lo que es posible que fueran recitados por los feligreses sin melodía.
Aunque Amazing Grace en Inglaterra era relativamente desconocido, el himno adquiere fama durante el Segundo Gran Despertar en Estados Unidos, a comienzos del siglo XIX. La letra ha sido adaptada a más de veinte melodías diferentes, aunque la más conocida y utilizada en la actualidad es la llamada New Britain, que se añadió al poema en 1835.
El historiador y crítico musical estadounidense Gilbert Chase afirmó que Amazing Grace es, sin lugar a dudas, el himno popular más famoso de todos. Por su parte, Jonathan Aitken, biógrafo de Newton, estima que este himno se canta cerca de diez millones de veces cada año. Ha tenido una influencia notable en la música folk y es un cántico emblemático para los grupos espirituales estadounidenses. Durante la década de 1960, Amazing Grace vivió un resurgimiento en su popularidad en Estados Unidos, y desde entonces ha sido interpretado miles de veces, consolidándose como un clásico imprescindible en los cancioneros populares de los países de habla anglosajona.
Según el Dictionary of American Hymnology, Amazing Grace puede considerarse una especie de autobiografía espiritual expresada versos posteriormente musicalizados de John Newton. Pues, Newton provenía de un entorno familiar marcado por diversas influencias religiosas: su padre, comerciante naval, había sido educado en la fe católica, pero mostraba simpatía hacia el pensamiento protestante; mientras que su madre era una cristiana independiente, devota y no afiliada a la Iglesia anglicana. Esta mezcla de creencias y vivencias personales seguramente influyen en la vida y obra de Newton, reflejándose en la sinceridad y profundidad espiritual que caracterizan a Amazing Grace, un himno que sigue resonando en el mundo actual como testimonio de redención y fe a lo largo del tiempo.