La amistad amorosa

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Gaspar Hernández Caamaño.

Todo el mundo presume tener su propio significado de la palabra amor. O mejor todos saben qué es amor. Y desde su yo, o las circunstancias de su vida lo interpretan o ejercer sobre otras vidas, sean estas las de sus cercanos o lejanos, sin nunca haberse acercado, por mera curiosidad intelectual, a texto de filosofía (amor al saber), de religión (Dios es amor), de biología (el sexo es amor), de sicología (amor es una capacidad), de literatura y/o poesía (eros es amor), de economía (son más de dos), de pedagogía (es amor nos hace humanos), de física cuántica (el amor es una fricción refractaría), jurídico (es un derecho fundamental), de sociología (es una complejidad), de política (amar, no armar) y hasta de matemática (es más que sumar y multiplicar. O letras de boleros caribeños (mi gloria eres tú). En fin, para esas personas, suficientemente egoístas, el amor no es un aprendizaje cultural, sino una adivinación personal.

Imagen proporcionada por el autor de la Columna.

Igual, aunque diferente, es la situación en relación al concepto o idea de la amistad. A cualquiera le llamamos amigo y/o amiga, desconociendo el alcance de lo que es, realmente, amistad, uno de los vocablos del más hondo sentido de humanidad, tanto que es el que le da sentido a la vida política desde el origen ateniense de demo (barrio) cracía (gobierno). Es decir, democracia como forma del gobierno de una ciudad de amigos, no de enemigos. Un gobierno sin guerra entre hermanos, vecinos, amigos. Entendido?

Imagen proporcionada por el autor de la columna

Así las cosas. Conviviendo entre personas que no sean tomado el trabajo de educarse o estudiar para saber, a ciencia cierta, qué es amor y qué es amistad, interrogantes esenciales de todas las ciencias humanas, me llamó, “poderosamente”, (como dicen los locutores en trance de políticos y los políticos en trance de locutores de una radio enajenante) la atención tropezarme con la siguiente expresión: “la amistad amorosa“, al final de la página 37 del libro “envejezca con desverguenza, El resto de su vida es la mejor de su vida” (Panamericana editorial), del ex productor de cine y periodista norteamericano David Brown. Libro que me recomendó el colega Alfredo Martínez, del portal telatiroplena.com, cuya lectura también recomiendo, a ojo cerrado, a mis amigos, amigas y lectores de solo/proposiciones.com que desean saber, por amor, qué es vivir después de los 50′ años de nacimiento.

Cuando Alfredo me recomendó, vía chat, el libro del difunto David, creí haberlo leído. Y tiré “cran” para recordar, hasta que me decidí ir a comprarlo, pues en mi biblioteca mental no aparecía la imagen, para mí los libros, como las mujeres, tienen olores y cuerpo -peso específico-. Pero, si recordé con claridad, cuando la leí, que la frase amistad amorosa, en otro contexto, la había leído y subrayado en el capítulo dedicado al amar del libro “La vida humana” (Paidós), del filósofo francés André Comte-Sponville y en otros de sus libros, cuando analiza las ideas de Aristóteles y Spinoza sobre el amor. Recordemos. 

Comte-Sponville expresa que:

El amor es una alegría, como decían Aristóteles y Spinoza. Pero ello no hace más que exponerlo más a la desgracia o a la angustia. ¿Qué hay más horroroso que una alegría que os arrancan? ¿Qué hay más angustioso que una alegría amenazada?

Para seguidamente agregar:

“Ese amor -el de la madre, el  del padre- no se parece a ningún otro. Sin embargo, no es una casualidad que sea la misma palabra, en casi todas las lenguas, la que se utiliza para nombrar al amor que se siente por los amigos, por la esposa o por el marido, por el hombre o la mujer de quien se está enamorado…”

I LOVE YOU! Esos mensajes conmovedores murmurados a través de teléfonos móviles en Nueva York, el 11 de septiembre de 2021, justo antes de morir, podían dirigirse indistintamente a los padres o a los hijos, al conyugue o al amante, AL AMIGO o al hermano, Y ERA, en efecto, LA ÚNICA COSA QUE DECIR, EN CUALQUIER CASO LA MÁS URGENTE, LA MÁS NECESARÍA, LA ÚNICA, SIN NECESIDAD DE EXCUSAS, SIN NECESIDAD DE IMPEDIR NADA, QUE PUEDA JUSTIFICAR UNA EXISTENCIA.

André Comte-Sponville.

Rematando:

 “Pero sin amor -y en primer lugar sin amor a la vida- nadie elegiría vivir, como decía Aristóteles, o esa no valdría nada…”. Es el amor lo que vale, ya que no tiene valor más que por él mismo. Es el amor que hace vivir, ya que únicamente él hace la vida amable”(ver págs. 70 a 72).

En su libro, “envejezca con desverguenza“, el cineasta David Brown, murió en el 2010, da algunos consejos para seres humanos conscientes de su condición socio-biológica de mamíferos, que desean tener larga y placentera vida. Algunos son estos, escogidos a propósito del tema:

“El sexo es la cuota inicial de cualquier buena relación entre un hombre y una mujer. Es más probable que la amistad y la compañía se deriven del buen sexo que de los intereses comunes”(pág. 42).

Aludiendo al artículo “Franklin sobre las mujeres”, publicado en Old News, Brown comenta: 

“Así la mujer fuera joven o vieja, fea o bonita, Franklin se desvivía por halagarla y coquetearle. Sus halagos eran productos de una admiración genuina. Franklin pensaba que todas las mujeres eran maravillosas, especialmente las inteligentes“(pág. 38).

Pero sobre Benjamín Franklin, uno de los precursores de la Revolución Americana, Brown cita los consejos que, en 1745, el político escribió a un amigo sobre la selección de una amante. De esos consejos escojo el siguiente:

“Porque cuando las mujeres dejan de ser bellas, estudian para ser buenas. Para mantener su influencia sobre los hombres, suplen la falta de belleza con un aumento de utilidad. Aprenden a prestar miles de servicios, grandes y pequeños, y son las más amigas, más tiernas y útiles cuando uno está enfermo”(pág. 32).

Y Brown concluye el capítulo II de su libro, “Tenga una mujer en su vida, preferiblemente más de una”, con el siguiente párrafo:

“Por tanto, tenga siempre un poco de amor en su vida -tanto del permitido como del prohibido-, porque el amor es el elixir de la juventud. Hay un viejo proverbio irlandés a propósito: “donde quiera que vaya búscate una amiga“. Incluso un leve coqueteo desencadena el flujo de adrenalina. Así se dedique a mirar mujeres o a cosas más contundentes, usted permanecerá joven toda du vida si tiene una mujer, preferiblemente dos, en caso de que una desaparezca“(pág. 39).

Imagen proporcionada por el autor de la columna.

La fragilidad del amor.

La joven escritora irlandesa Sally Rooney (30 años), llamada “cronista de nuestro tiempo”, concedió una entrevista al diario El País, de España, a raíz de la publicación de su novela “dónde estás, mundo bello” (Literatura Random House), salió a venta el pasado 9 de este Septiembre, en la que declaró lo siguiente, sobre su análisis de la fragilidad del amor:

“Madurar es entender que el amor no consiste en llevarse siempre bien, sino en tener la fuerza para solucionar los problemas que se presentan por malos entendidos o inseguridades. Aceptar la intimidad es aceptar la posibilidad de que otra persona no nos entienda y nos hiera“.

Sobre el llamado amor incondicional dijo:

“Hablo sobre el amor entre amigos o entre pareja. Y en esos dos tipos de relación se da la aspiración al amor incondicional. No es que crea que deberíamos aspirar a eso, pero me interesa investigarlo”. A la pregunta: quiere decir que lo ve posible, responde:

“Es una búsqueda con la que me identifico: Desear ser amado sin condiciones y llegar a amar sin filtros. Hay muchos tipos de fantasías y una muy común es querer ser amado. Como deseo es de los más interesantes porque implica algo más que conseguir lo que quieres. Uno puede desear ser rico o tener éxito. Pero lograr algo material no es interesante: no te dice nada a ti mismo y no implica ningún TIPO DE aprendizaje. Mientras que aspirar a ser amado y conseguir serlo es interesante porque terminas por aprender mucho de ti mismo y de la otra persona“. 

Imagen proporcionada por el autor de la columna.

Es evidente que el amor, como la amistad, son y puede ser muchas cosas, hasta llorar dizque por “amor traicionado” como el de las rancheras y los vallenatos lagrimosos y de borracheras. Pero, indudablemente, que tanto el amor como la amistad son un aprendizaje. Un aprendizaje de capacidad para amar la vida misma. La vida que vinimos a vivir y/o la que merecemos vivir. O en silencio. o en soledad. O en una generosa compañía de novela y de realidad. Una amorosa amistad es la vida buena. La buena vida. Para entenderlo hay que volver a caminar con Aristóteles.

La próxima: Sentencias penales y opiniones periodísticas.

1 COMENTARIO

  1. Excelente mi hermano abrazos y bendiciones para todos ustedes. El Amor y la amistad lo es todo….. Para una mejor convivencia y un bienestar social político. Que nos con lleva a una paz, un mejor convivir.

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