Borges y Vargas Llosa: La Perpetua Orgía De Las Palabras

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Gaspar Hernández Caamaño.

– El Hereje: Carlos Gaviria.

No es cierto que Borges esté de moda, como dijo la comentarista Claudia Sterling (El Pulzo.com),  en relación a la aparición del reciente y delicioso libro del premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, “Medio siglo con Borges” (Alfaguara). No. Borges siempre ha sido la moda.

Así lo acepta el historiador y cronista, Juan Esteban Constaín, al escribir, en su columna premio de consolación: “En el  ámbito de la literatura es famoso el caso de Jorge Luis Borges, quizás el escritor  más grande del siglo XX. Pero a Borges nunca le dieron el Nobel, aunque tampoco es que lo necesitara, todo lo contrario, y esa se volvió una noticia recurrente todos los años, casi un chiste: “Otro Nobel que no le dan a Borges…”. Debía de ser una pesadilla para el pobre poeta ciego el mes de Octubre, un infierno” (El Tiempo. 15/10/2020).

Tan cierto es que al no ser Borges Nobel, Borges siempre será moda. Tanto lo haga sujeto y objeto de un libro, un Nobel como Mario Vargas Llosa, que para escribirlo lo vivió, desde París a Buenos Aires, paseándose por “las Europas”, durante medio siglo. Vargas tiene el privilegio queda provoca “El don de la ubicuidad”  para narrar o contar, según lo aseguró Sergio Ramírez, escritor y político nicaragüense, en su columna internacional. (El Tiempo. 15/10/2020).

Y bien, he dicho que “medio siglo con Borges” es un libro delicioso. Delicioso a mi paladar hedonista de lector de madrugadas. Tan delicioso, para mí, como un vaso Frozzo Malt al mediodía de un sábado killero en la heladería Americana de “20 de Julio”, con el sol sudando en la terraza habitada por sedientos amantes del helado de fresa y chocolate. Tremenda combinación!.

Así, como un Frozzo Malt, son Borges resucitado, en su gloria de poeta ciego, aedo, por un Vargas Llosa casi inmortal. Son, en su dimensión, una auténtica orgía literaria. Leerlos en clave de mediodía, con calor y con sabor. Mucho sabor. El sabor de las palabras pronunciadas y escritas por genios. Borges y Vargas Llosa lo son. Y éste delicioso libro lo demuestra, porque no son páginas escritas, sino habladas. Habladas desde las memorias de ambos. Nobeles sin o con galardón escandinavo.

Imágen proporcionada por el autor de la columna.

A Borges, El Aleph, y a Mario, Los Jefes, los leí en mi adolescencia. En aquel bachillerato de Filosofía y Letras, de los inicios de los años 70s del siglo pasado, cuando el “Boom” de la novela latinoamericana, la de lo real maravilloso, era la moda. Asturias, Fuentes, García Márquez, Cortazar, Rulfo, Onetti, Carpentier, Cabrera Infante. También Pablo Neruda y Octavio Paz, poetas telúricos,  fueron todos mis acompañantes en noches enteras de literatura. Leerlos fueron mis tareas escolares de entonces. 

Lectura de “El Perseguidor” de Julio Cortazar, “El Pozo” de Juan Carlos Onetti, los cuentos de “El llano en llamas” de Juan Rulfo o “La Mamá Grande” de Gabriel García Márquez, y otros de otros autores, marcaron mis noches juveniles en la biblioteca del Colegio “Agustín Nieto Caballero”, cuando quedaba en una vieja casa del barrio Abajo, donde vi, por vez primera, en 1971, a Gabo tomando cerveza en una tienda de la carrera 50 con calle 41, luciendo su pinta, de entonces, de camaján de esquina. 

Pero, tiempo después, cuando leí “La Orgía Perpetua“, el ensayo de Mario Vargas Llosa sobre Madame Bovary, el célebre personaje femenino de la novela de Gustavo FLAUBERT, quede fascinado con la capacidad analítica del peruano, al que creo mejor ensayista que novelista, tanto que cuando, en el 2010, ganó el Nobel de Literatura escribí, a petición del “Grandulón” Ernesto MacCauslan (q.e.p.d.), una nota elogiosa, en El Heraldo de entonces, todavía encantado por los efectos del recuerdo de aquella lectura de “La Orgía Perpetua”.

Son esos recuerdos los que he vuelto a sentir leyendo y releyendo, en las auroras y con un estilógrafo de tinta roja para subrayar palabras, las 108 páginas de “Medio siglo con Borges“, libro obsequiado desde el amor a los libros, y que me generan esas evocaciones por la perpetua orgia por las palabras que alimenta leer a Borges de la mano de Mario, gran cultor del amor a las bellas mujeres y de la sonoridad iluminada de la palabra hablada. Ideada.  Par de cómplices. Actores ambos de Las mil y una noche.

De esa lectura he seleccionado unas frases que comparto con ustedes, lectores de Solo/Proposiciones.com, con el único deseo que intenten buscar, en librería o en supermercado, el libro de este par de genios de nuestra lengua. Y se den el placer intelectual de comprender la magia de la palabra: Lo más humano de todo lo humano.

Estas son mis frases sub-rayadas. No las identifico, pues pueden ser tanto de Mario como de Jorge Luis:

1. “Documentando infamias ajenas para una revista de señoras…”

2. “con las dilaciones, repeticiones, paradojas y carambolas del tiempo ido, venido y congelado”.

3. “Inventó una prosa en la que había tantas palabras como ideas. Vivió leyendo y leyó viviendo“.

“Las ideas se formulan y se captan mejor, entre nosotros, encarnadas en sensaciones y emociones, o incorporadas de algún modo a lo concreto, a lo directamente vivido, que en un discurso lógico. (Esa es la razón, tal vez, de que tengamos en español una literatura tan rica y una filosofía tan pobre)”.

4. “Una prosa que se paladea, palabra a palabra, como un manjar”.

5. “Confirman sus sospechas de que la lengua a la que estaba predestinada es menos apta para la expresión del pensamiento o de las pasiones que para la vanidad palabrera”.

6. “Las ideas se formulan y se captan mejor, entre nosotros, encarnadas en sensaciones y emociones, o incorporadas de algún modo a lo concreto, a lo directamente vivido, que en un discurso lógico. (Esa es la razón, tal vez, de que tengamos en español una literatura tan rica y una filosofía tan pobre)”.

7. “No hay placer más complejo que el pensamiento y a él nos entregamos”.

8. “Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer varios libros; el de explayar  en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral  cabe en pocos minutos”.

9. “En ellas los hechos no son nunca lo más importante, lo verdaderamente original, sino las teorías que los explican, las interpretaciones a que dan origen”.

10. “Sino un sedentario rodeado de libros”.

11. “Toda la vida real, por apacible que haya sido, esconde más riqueza y misterio que el más profundo poema o el sistema de pensamiento más complejo. Pocas cosas me han ocurrido y muchas he leído”.

12. “Ninguna ficción que rehúya la vida y que sea incapaz de iluminar o de redimir al lector sobre algún aspecto de ella ha alcanzado permanencia”.

13. “En su secreta intimidad es obvio que se respondía que no, que la democracia era un don de aquellos países antiguos y lejanos, que él amaba tanto, como Inglaterra y Suiza, pero difícilmente aclimatable en estos países a medio hacer como el que descubrió -el suyo- al volver a América Latina hacia 1921”.

14. “y el anciano escribidor goza, por primera vez en la vida sin duda, de un amor correspondido”.

15. “Y es verdad que en sus cuentos y poemas el sexo es una ausencia más que una presencia y que, cuando asoma, suele acompañarlo cierta angustia e incluso horror (“Los espejos y la cópula son abominable porque multiplican el número de los hombres”).

Imágen proporcionada por el autor de la columna.

Para Vargas Llosa: “Borges es acaso el más grande escritor que ha dado la lengua española después de los clásicos, de un Cervantes o un Quevedo“.

Por eso, Borges no está de moda. Siempre será la moda. Lo nuevo. Por ser “El escritor más sutil y elegante de su tiempo”. 

El Hereje: Carlos Gaviria Diaz. Su biografía.

En este Octubre me regale de cumpleaños un libro. Tenía mucho tiempo que no visitaba una librería, la cuarentena las había cerrado. Y ese regalo, del que me he deleitado en estas noches oscuras de Octubre, es El Hereje: Carlos Gaviria (Ariel), de la reportera Ana Cristina Restrepo Jiménez; con un capítulo especial del abogado bogotano Santiago Pardo Rodríguez y el prólogo de la periodista Cecilia Orozco Tascón.

El Hereje: Carlos Gaviria” es una especie de crónica novelada y polifónica sobre la vida ejemplar del abogado y catedrático universitario Carlos Emilio Gaviria Diaz. Leerlo no solo me produjo el placer de añorar al pedágogo constitucional, sino recordar los textos de los creadores del “Nuevo Periodismo” como Gay Talese, Tom Wolfe, Truman Capote, Norman Mailer y otros, que se convierten en sombra de sus personajes para relatar la ficción de 1una dura o amarga realidad.

Este libro explora la intimidad del personaje, al igual que retrata su vida pública como educador, magistrado, dirigente político e hijo, padre y abuelo de una familia antioqueña. Sin abandonar la del amigo de ideas, vino, tango, wkisky y sentencias. 

Carlos Emilio fue un lector y declamador de la poesía de Jorge Luis Borges, a quien muy seguro comprendió en su ceguera iluminada. Gaviria Díaz fue, a mi entender, el intelectual más importante en la cultura jurídica y política del país durante estas tres décadas de vigencia de la filosofía liberal que impregna nuestra Constitución Política de 1991.

La lectura de “El Hereje: Carlos Gaviria“, es motivo para escudriñar un poco más en sus 330 páginas para redactar otra próxima columna sobre la ética y la estética en el derecho. Por ello termino esta reseña bibliografía recordando la tarea pedagógica del Maestro en: “Ese camino los principios del buen discernimiento según Kant, recordado periódicamente por Carlos, son guía indispensable: 1) pensar por uno mismo; 2) pensar poniéndose en el lugar del otro; 3) pensar siempre en concordancia con uno mismo“. (Ver pág. 225).Así evocó el magistrado de la JEP, Rodolfo Arango, a su amigo Carlos Emilio Gaviria Díaz.

Si goza del placer de leer biografías, le recomiendo éste bello y conmovedor libro. AMÉN. 

PRÓXIMA: ¿VIOLAN LOS PERIODISTAS LA RESERVA SUMARIAL DEUN PROCESO PENAL?

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