jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Wencel Antonio Valega Ruiz Divagaciones cotidianas de un maestro

Divagaciones cotidianas de un maestro

1.

Carta 1.

Hace años padezco el exilio de los hijos, escribo cartas para ellos, sólo espero que el cartero las envíe rápido a su destino. Mientras lo hacía sentía la respiración ansiosa de mi esposa; detrás de mí, leyendo y corrigiendo como una editora. La presión de su mano en mi hombro era su manera de asentir, o no. Estas cartas han estado guardadas por años, entre los libros. Buscando qué leer en los días de confinamiento encontré dos cartas escritas a mano; siempre tuve la mala costumbre de escribir una copia para cada carta; Marcos, el cartero, funcionario de Telecom, pasaba por el sobre sellado y el importe del envío, venía en su bicicleta gigante, viéndose como un jinete menudo sobre su imponente caballito de acero.

“Hola, hijos, ¿Cómo andan?

Les cuento que vuestra madre y yo estamos solos definitivamente. Razón por la cual nuestra vida está llena de lapsus, tanto para ella como para mí. Hay días en que nos levantamos sonámbulos, preparamos el desayuno; enciendo el auto para que esté a punto; vamos por los cuartos gritando levántense, es hora de irse a la escuela, recojan todo, que no quede una tarea por ahí sin que se la lleven. Otros días, revisamos los dormitorios por las noches a ver si ya están dormidos; desde nuestro cuarto les gritamos a todos y a nadie: ¡apaguen el televisor, mañana hay que levantarse temprano! En los días que vamos al supermercado se nos antoja comprar la gelatina preferida, el maní añorado, las galletas de chocolate. En navidad hemos vuelto a pensar en los juguetes, regalos, villancicos y meriendas. Al final de todo eso, sólo nosotros mirándonos incrédulos. Ahora el mundo de ustedes es otro. La madre y yo tratamos de vivir el nuestro, pero cuando tenemos un receso, los recuerdos de ustedes no dudan en encontrarnos, sin pedir permiso, ni tocar la puerta del cuarto, donde siempre los esperamos.

No se preocupen por lo dicho, pero a quién más le vamos a contar. Cuando se ha vivido una relación de amor intensa, el recuerdo es una posibilidad en el marco de la memoria que evoca e imagina. Con el tiempo, los lapsus desaparecerán, pero, sinceramente, no queremos perder la costumbre”.

2.

Carta dos:

Cuando recibimos cartas de ustedes, las guardamos. Hacemos un ejercicio para reducir la ansiedad, aguantando hasta el final del día. Si las recibe mamá, me llama: “Escribió el niño, o la niña”, nunca reconoce que ya son hombres y mujeres. Sin decir más hacemos un acuerdo tácito. Trabajo con alegría el resto del día sin dejar de pensar en el goce de la lectura reposada e íntima. Vuestra madre con paciente maestría espera, me espera para abrir las cartas. Como dos niños golosos hundimos las miradas en la anhelada lectura. Cada letra cobra sentido en una frase escrita en script o cursiva, que devoramos en susurros hasta el final. Repetimos de memoria las frases escritas, subrayándolas en voz alta, mirándonos. Cada tono, los acentos, lo que dicen y lo que no dicen; discutimos e interpretamos, le damos un sentido y un giro a las palabras. Después de la cena nos acostamos. En la oscuridad de la habitación, con los ojos cerrados visualizamos las cartas y nos quedamos dormidos, leyéndolas.

3.

Durante dos años, la pandemia obligó al confinamiento, al autocuidado. ¿Qué hacer dentro de la casa en tiempos de confinamiento? Es una pregunta que lo remite a uno a la búsqueda de sí mismo, a transitar, en forma intrapersonal, e ir descubriendo los días maravillosos, los bellos amaneceres, las noches oscuras iluminadas por la luna como una lámpara gigante. Al final, emergemos satisfechos, sobre todo cuando se ha descubierto una puerta para la expresión del espíritu. Estar en casa es maravilloso, su goce no tiene precio. Sólo hay que dejar que el espíritu se libere y se exprese.

Mentiras bajo pandemia

La pandemia nos confinó al abrazo y el amor,

El juego y la alegría de la risa

dentro de casa.

Las calles desiertas de mi ciudad

 mueren de tristeza,

les duele y les aburre la escueta soledad.

Refugiados en casa vemos la tele,

nos informamos del virus y sus estragos,

las estadísticas y los nunca halagadores pronósticos.

Al apagarla, la ansiedad se desvanece.

Aburre el presidente ejerciendo de periodista,

trayendo resucitados del virus como testigos.

Dicen que son todos de su partido.

Al final, todo se sabe

en ese ejercicio cotidiano de la mentira.

Que mi padre tenga un trabajo fijo y Dios lo guie por la salud esquivando la enfermedad. Que la nevera siempre esté llena de frutas, jugos y alimentos para rendir en el colegio. Que nuestro barrio sea seguro y no se les dé a los rateros por robarnos los celulares y los computadores. Que la pandemia sólo sea un feo recuerdo”, son los deseos de muchos estudiantes, sin pretensiones.

4.

Llevamos dos años de pandemia en el barrio, la ciudad, el departamento, el país, el mundo. “Me gustaría que mi casa fuera un juguete para jugar día y noche, estudiar con el internet regalado por el gobierno, tener acceso a las plataformas de zoom y teams para ver a cada uno de mis compañeros de escuela. Que cada uno de mis hermanos tuviera su propio PC. Que en casa tengamos nuestra propia biblioteca para leer buenos libros. Que el techo de la casa esté bien sellado para que cuando vengan las lluvias no entren goteras a la casa y nos dañe la conectividad. Que mi padre tenga un trabajo fijo y Dios lo guie por la salud esquivando la enfermedad. Que la nevera siempre esté llena de frutas, jugos y alimentos para rendir en el colegio. Que nuestro barrio sea seguro y no se les dé a los rateros por robarnos los celulares y los computadores. Que la pandemia sólo sea un feo recuerdo”, son los deseos de muchos estudiantes, sin pretensiones, comprenden que no es tiempo de ostentación.

5.

Por estos días de pandemia, nuestra escuela descansa de ruidos, gritos y carreras por el segundo piso. Me detengo frente a ella. Es el colegio más viejo del departamento del Atlántico, – Institución Educativa de Soledad. INOBASOL. – luce abandonado y deprimido en su arquitectura. En el pasado un alcalde prometió una nueva sede: llegó al colegio con una maqueta mágica y una escuela de ensueños. Todavía nos alcanza la vida para recordar la utopía en miniatura y la burla de la que fuimos objetos junto con la comunidad por la clase política. Años después vino e hizo lo mismo un vicepresidente de la república, le creímos, pero el tiempo pasó hasta terminar descreído por todos en la comunidad educativa. Cuando los estudiantes corren y saltan por los pasillos del segundo piso el edificio de la escuela tiembla como temblamos los que estamos debajo y, a veces, anhelamos salir corriendo, no es fácil homenajear a la vida educando a los jóvenes que se inician sabiendo que la estructura ha perdido resistencia y fuerza. Por estos días la estructura solitaria sólo alberga recuerdos e indiferencia como un pobre anciano en la indigencia.

6.

Escribir y leer es una opción que puede resultar obsoleta en los tiempos actuales. Aun así, escribir nos permite soñar; también que las palabras broten con entusiasmo. La lectura nos lleva a otros mundos, a conocer otras culturas. Sólo hay que dejar que los sentimientos expresado nos hagan sentir bien y que la escritura fluya, así sea a manera de pregunta.

¿Cuál sería tu actitud, o cómo lo tomarías si después de abandonarme encontraras que un buen día este hombre que juega a ser escritor con seudónimo anónimo y premeditada venganza escribió un libro pensado para ti sobre trasnochos vividos, recuerdos compartidos, amor efusivo, anhelos y deseos, pasión y ternura como pretextos para andar juntos los derroteros trazados, y un día alguien te lo regala para que lo leas y las emociones te lleven a pensar que eres un personaje de la historia que se cuenta?

7.

Te dejo las palabras, estas palabras mías que sólo a ti he dicho en secreto, además, son solo tuyas, te pertenecen, han brotado de mi alma para ti. Te dejó las más sencillas para que las entiendas y lo he dispuesto así porque no quiero que te esfuerces: déjalas que vaguen en tu memoria, que corran alegres por tus sueños cada noche en mi ausencia, recordándome, soñándome. Recuerda, son solo tuyas, de nadie más, y si no te interesan, suéltalas para que se mueran en el olvido, para que nadie más las escuche. Escucha el amor que siempre anda sonando en ellas, los susurros que te llenan de alegría la vida. No se te ocurra despreciarlas y evadir sus sonidos porque alguien llegará y recogerá las palabras amorosas esparcidas por el aura de tu indiferencia y las sembrará para que en la primavera brote de nuevo una vida para dos.

8.

Estoy leyendo, Me llamo Rojo de Orhan Pamuk, escritor turco. Leo despacio pensando en lo que leo, pero también busco esparcir la mente y soportar sin afanes esta pandemia que nos agota y estresa. Qué mejor terapia que la lectura de esa historia turca impregnada de prohibiciones, arte, donde los personajes se presentan y nos cuentan sus debilidades, donde los muertos cuentan cómo fue su muerte, y también como la muerte es la comprobación de lo que han leído en el Corán. El amor, la censura, las pasiones escondidas en una cultura fascinante. Considero que es un libro de historia, pero ¿Quién soy para recomendar este texto a mis colegas?

9.

Le creo a quienes dicen que han sentido sus pasos, los que vieron su forma peculiar de correr, los que han escuchado su voz poderosa animando para que sus compañeros no desfallecieran y se sobrepusieran a la fatiga; aunque él no lo decía, sabíamos que era un ejemplo, ya eso era suficiente. Leamos la historia.

Hay un hombre eterno corriendo por las calles del municipio de Soledad en las madrugadas. Es eterno para los que lo conocimos y vimos su transformación después de casi cincuenta años de vida sedentaria. “Si me ejército, viviré más”, lo dijo alguna vez con mucha convicción, intentando buscarle un sentido a la larga vida que lo esperaba – como ya lo intuía –. Murió a los noventa años aquejado por el Parkinson y el Alzheimer. Después de la necropsia, los médicos reportaron que su sistema de venas y arterias eran dignas de exhibirse en un museo; igual a lo que se dijo de James Fixx, el precursor de las carreras pedestres, y de quien se dice que inventó el running. Quienes conocieron a este soledeño sienten sus pasos cotidianos y eternos cada madrugada por las principales calles del municipio, sin asustarse. (Homenaje a Reynaldo Barceló, cariñosamente conocido como El Preñao).

10.

A la pandemia hay que agregarle los coletazos del carnaval y la política. Modificaron el calendario y aplazaron las fiestas del Dios Momo para reactivar la economía y ablandar el ímpetu del Covid – 19. También les hubiese gustado postergar el Miércoles de Cenizas, pero por ser esta fecha el inicio de la Semana Santa universal para los católicos del mundo no se pudo. Nos tocó trabajar lunes y martes de carnaval según el calendario oficial e ir a colocarnos la cruz de ceniza sin haber cometido ningún tipo de exceso. Treinta días más tarde festejaremos una fiesta prorrogada y casi una semana después se iniciará la Semana Santa inamovible. Al mismo tiempo se fue acentuando el tema de las elecciones de senadores y representantes, y las consultas para los candidatos a la presidencia. Todas las fuerzas encauzadas a la búsqueda del poder, sin importar los medios – la mentira, las diatribas, las ofensas, la violencia soterrada, los insultos, la distorsión de la realidad, el ensañamiento. Todo en un ejercicio de experimentación social para evaluar la fuerza de la persuasión del candidato y el crecimiento de la ingenuidad de los electores –, en un ejercicio estratégico de ajedrez perverso, para conseguir un fin. Los medios de comunicación sin ningún tipo de vergüenza muestran sus preferencias y se gozan el gran espectáculo circense de las especulaciones. Mientras tanto, los colombianos expectantes esperamos una propuesta colectiva que beneficie las necesidades y aspiraciones humanas, basada en argumentos sustentados. No nos interesan los debates sin altura; sólo queremos explicaciones sencillas y claras en un mapa conceptual con las palabras – temas claves estableciendo una jerarquía con sus enlaces hacia satisfactores pertinentes. Quien sea el presidente de Colombia deberá colocar su mapa conceptual en el cuarto, el baño, la cocina, la sala, el comedor, en la puerta de entrada, de palacio, a la luz pública, para recordarse siempre su compromiso, y si alguna vez se le olvida algún transeúnte o advenedizo se lo hará caer en cuenta, siempre y cuando no se tomen represalias en un ejercicio democrático. Ojalá sean conscientes del tamaño de la responsabilidad social y asuman un estilo de liderazgo guiado por esa bella frase de Einstein: “Solo es digna de ser vivida la vida que se vive para los otros”. Si no es así, hay que asumir las consecuencias.

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

2 COMMENTS

  1. Excelente escrito mi hermano que nos transporta a las realidades de nuestras vidas te felicito y mi aprecio tú sabes que siempre haz Sido el ejemplo a seguir en mi vida con mucho cariño tu amigo nadin

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia