jueves, julio 16, 2026
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Fraude científico

Elizabeth Holmes, nació el 3 de febrero de 1984 en Washington, USA.   Heredó la disciplina de su padre Christian Holmes que trabajaba para agencias del gobierno en Estados Unidos, África y China y de su madre Noel Anne Daoust, asesora en el congreso americano.  La vinculación de sus progenitores con organismos estatales, su poder de influencia, sin duda, facilitarían un futuro promisorio a la agraciada e inteligente joven. Por razones laborales de su progenitor tocó pasar su adolescencia en China, donde aprendió mandarín.

Soñó en continuar el legado de su abuelo Christian Holmes, de Dinamarca, acreditado cirujano, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati, cuyo hospital recibe su nombre en homenaje a su memoria.

Universidad de Stanford

Sin embargo, al momento de elegir carrera desistió de la medicina y matriculó en ingeniería química en la Universidad de Stanford, California en 2002.  Tenía 18 años.

Requisitos para estudiar en la Universidad de Stanford, escalafonada entre las 10 mejores del mundo, son bastante exigentes. Entre profesores y alumnos, de su claustro, han sido galardonados 81 premios nobel. Ubicada en el corazón de Silicon Valley la Universidad desde su fundación,1891, ha tenido como misión mejorar la salud y bienestar de las personas en todo el mundo a través del descubrimiento y aplicación del conocimiento. Sus aportes incluyen primer trasplante exitoso de corazón y pulmón, el mouse para las computadoras y desarrollo de la música digital. Ha sido la cuna de empresas tan importantes como Hewlett-Packard, Cisco Systems, VMware, Yahoo!, Google y Sun Microsystems.  “Sun” era un acrónimo de “Stanford University Network”.

Proyecto de investigación

Estudiante de primer año fue beneficiada Elizabeth como una de las “Becarias del presidente”, con un estipendio de 3000 dólares, para realizar un proyecto de investigación. Uno de sus profesores, Channing Robertson, convenció para realizarlo en su laboratorio.

El conocimiento del idioma chino ayudó para realizar unas prácticas en el Instituto del Genoma en Singapur que se encontraba trabajando en un nuevo método para detectar el coronavirus SARS Co-V en la sangre con hisopos nasales. Holmes, curiosa, cayó en cuenta con esta experiencia de que había otras maneras para realizar las pruebas.

De regreso a Estados Unidos, presentó una solicitud de patente para un dispositivo portátil que podría ayudar a administrar un medicamento, monitorear las variables en la sangre del paciente y ajustar la dosis para alcanzar el efecto deseado. El profesor Robertson, de acuerdo con su inquietud, le sugirió que ellos podrían poner un chip para telefonía celular en el dispositivo para usar en telemedicina.

En septiembre de 2003, Elizabeth presentó la solicitud de patente en USA con el nombre de “Dispositivo médico para monitoreo analítico y suministro de medicamentos”. Sus padres colaboraron económicamente para fundar la empresa “Real-Time Cures” en Palo Alto, California. Luego el nombre fue cambiado por “Theranos” (sigla de las palabras en inglés “therapy” and “diagnosis”).

Esta tecnología, según Holmes, tenía el potencial para democratizar la atención médica, haciendo las pruebas accesibles para personas con escasos recursos.

En 2004 abandonó la universidad para dedicarse solo a su negocio con el profesor Robertson como director de la empresa. La compañía se encontraba autorizada para operar en casi toda la unión americana y ofrecía más de 240 pruebas diferentes en sangre sin necesidad de jeringa.

Silicón Valley

Elizabeth Holmes se convirtió, en corto tiempo, en personaje mítico de Silicon Valley al lado de Steve Jobs y Mark Zuckerberg, con quienes era comparada en las redes y que también habían pasado por Stanford. Con Zuckerberg, fundador de Facebook, guardaba semejanzas: ambos nacieron en 1984, ambiciosos se retiraron de la universidad sin graduarse.

Steve Jobs, cofundador de Apple, por otra parte, también se retiró de la universidad sin título alguno. Elizabeth adoptó su icónica vestimenta negra con cuello de tortuga y estilo de liderazgo que le valieron el apodo de ‘la Steve Jobs femenina’.

Foto: Infobae/ Elizabeth Holmes

Elizabeth Holmes dejo huella en Silicon Valley al aplicar el famoso eslogan de   Mark Zuckerberg “moverse rápido y romper cosas” que priorizaba el crecimiento rápido sobre la precisión y la responsabilidad. Holmes personificaba esa actitud y su repentino éxito validó esta consigna.  

La suerte corrida por Theranos, su empresa, puso en tela de juicio esa estrategia, cuando se hizo necesario demostrar la importancia de la transparencia y la ética en el desarrollo de nuevas tecnologías. Silicon Valley aprendió una lección dolorosa con la atrevida señorita Holmes: no importa cuán carismático sea un líder o cuán innovadora parezca ser una tecnología, si los hechos y los resultados no los respaldan.  

Silicon Valley se encuentra localizado en el Valle de Santa Clara entre las ciudades de San José y San Francisco, California, a 56 kilómetros de la segunda.  Allí florecen las empresas tecnológicas más importantes del mundo: Google, Microsoft, Adobe, Amazon, Intel, Meta, Apple, Facebook, Amazon, Tesla y otros startups más. Es considerada la meca de la tecnología, distintas organizaciones compiten por atraer el talento y mentes más capaces del mundo.

Theranos. Theranos se plantó en Silicón Valley para convertirse, con el paso del tiempo, en poderosa multinacional con más de 500 empleados y valorada en 9.000 millones de dólares. Para el 2014 contaba con 18 patentes en Estados Unidos, 66 en el extranjero y un centenar en evaluación.

Con una empresa que parecía imparable y la imagen y carisma de una mujer hecha a sí misma, Elizabeth Holmes fue considerada la envidiable musa de Silicon Valley. En 2014, gurú de la telemedicina, se convertiría en primera mujer en alcanzar una fortuna superior a 1.000 millones de dólares, situándose entre las 400 personas más ricas de Estados Unidos.

Elizabeth Holmes fue considerada la envidiable musa de Silicon Valley. En 2014, gurú de la telemedicina, se convertiría en primera mujer en alcanzar una fortuna superior a 1.000 millones de dólares, situándose entre las 400 personas más ricas de Estados Unidos.

Su prometedora tecnología, atrajo miles de millones de dólares de destacados capitalistas y figuras influyentes como el secretario de Estado Henry Kissinger; el secretario de Defensa James Mattis; el cofundador de la compañía de software empresarial Oracle, Larry Ellison; de Rupert Murdoch, presidente de Fox News y News Corporation y la compañía Walgreen Co, dueña de la segunda cadena de farmacias más grande de los Estados Unidos.

La caída de Theranos

A finales de 2015, “Edison” dispositivo estrella patentado por Theranos fue objeto de una acalorada controversia tras artículos publicados en medios de comunicación como el The Wall Street Journal o The Washington Post que informaban sobre los reparos de asociaciones médicas a los métodos empleados. Una pesada sombra de fraude cayó sobre Holmes y su emporio económico.

Una investigación del The Wall Street Journal reveló que el laboratorio no había llegado a desarrollar la tecnología anunciada.  Se valía de equipos convencionales para llevar a cabo la mayoría de los análisis de sangre solicitados. El escándalo culminó en 2018 con el cierre de la empresa.

Le cayeron la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA, y la CMS -Centros de Servicios de Medicare y Medicaid-, regulador federal que supervisa los laboratorios médicos en todo el país, que culminó en la obligación de Theranos de someter sus dispositivos, patentes y tecnología a revisión.

Para los conocedores de las pruebas de sangre, de reactivos, precisión de la centrifugación y complejidad de las proteínas que fluyen en el suero sanguíneo, la propuesta de Elizabeth Holmes  sonó no viable. La técnica fue cuestionada en múltiples ocasiones por la inconsistencia de resultados y mediciones. Empleados, incluso, de la empresa levantaron la voz para acusar a Theranos y a su directora de mentir a los clientes. Holmes fue acusada de “fraude masivo” por engañar a clientes y a inversores; la empresa quedó bajo investigación federal.

En marzo de 2018, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) dictaminó que Holmes había cometido un fraude masivo estimado en más de 700 millones de dólares, al exagerar la capacidad técnica de sus productos y sobre el desempeño económico de la empresa Theranos. La SEC multó a Holmes con 500 mil dólares y la imposibilidad de dirigir cualquier otra empresa que cotizara en la bolsa durante un periodo de 10 años. El escándalo culminó con el cierre de Theranos.

En agosto de 2021 inició el proceso judicial contra Holmes y algunos de sus socios.   “La estafadora de Silicon Valley” fue juzgada en un tribunal federal por 11 cargos de fraude. La sentencia publicada, finalmente, el 18 de noviembre de 2022, castiga a Holmes a pagar cárcel por 4 cargos de estafa a inversionistas: 3 cargos de fraude electrónico y un cargo de conspiración para cometer fraude electrónico. El jurado, no obstante, dictaminó su inocencia en los cargos de fraude a los pacientes. Tras 5 años de un dilatado proceso judicial, la mujer que había sido comparada con Steve Jobs, Mark Zuckerberg y Jeff Bezzos, fue condenada a 11 años de prisión y a pagar 452 millones de dólares de indemnización

En el momento de la sentencia, Holmes estaba embarazada de su segundo hijo con su pareja, William “Billy” Evans, que retrasó su ingreso a prisión. Tras dar a luz a su hija Invicta el 31 de mayo de 2023, comenzó a cumplir su condena en un centro de detención de mínima seguridad en Bryan, Texas. Desde entonces, su pena ha sido reducida dos años en julio de 2023 y cuatro meses más en mayo de 2024. Se estima que Holmes podría ser liberada en agosto de 2032.

Conclusión

La historia de Elizabeth Holmes nos advierte, es un poderoso recordatorio de los peligros del culto exagerado a la personalidad no solo en el mundo empresarial y tecnológico, sino también en los distintos renglones de la actividad humana, tal se logra ver en el campo deportivo y de la farándula. Demuestra de cómo el éxito, el dinero y la fama opacan la inteligencia emocional y también la inteligencia moral de las personas por más brillantes que parezcan.

Elizabeth Holmes, no tuvo la honestidad necesaria para evitar caer en el pecado de la codicia, en la ambición desmedida por igualarse a los multimillonarios magnates de Silicon Valley.

La Fiscalía de Estados Unidos afirmó que Holmes era consciente de los problemas que presentaba el dispositivo en precisión y confiabilidad, realizaba pocas pruebas, más lento que los equipos existentes y, en algunos casos, no podía competir técnicamente. A pesar de ello, continuó promocionándolo.

The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley, en español “El inventor: busca sangre en Silicon Valley,” documental dirigido por Alex Gibney, lanzado por HBO en 2019, examina en profundidad la forma cómo Holmes engañó a los potentados de Silicon Valley y a los medios de comunicación. La producción muestra a una mujer trágica, a una empresaria consumida por la ambición y el deseo de cambiar el mundo, a costa de no reconocer la verdad, desconocer la realidad, de autoengañarse y estafar a los demás. Paso de heroína a villana.

Barranquilla agosto 20 de 2025.

Lecturas

Elizabeth Holmes – Wikipedia, la enciclopedia libre

ttps://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/elizabeth-holmes-auge-y-caida-mujer-que-estafo-a-silicon-valley_20404

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65761690

https://www.infobae.com/historias/2025/07/10/elizabeth-holmes-ascenso-y-caida-de-la-joven-empresaria-de-silicon-valley-que-prometia-revolucionar-la-medicina-y-termino-tras-las

https://www.nytimes.com/es/2021/09/03/espanol/el-caso-de-theranos-y-elizabeth-holmes.html

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1 COMMENT

  1. En su escrito Fraude científico, el Dr. Teobaldo Coronado analiza el caso de Elizabeth Holmes y su empresa Theranos. Lo que prometía revolucionar la medicina terminó revelando la importancia de la ética y la transparencia en la innovación. Holmes, considerada la musa de Silicon Valley, cayó en desgracia cuando se descubrió que su dispositivo “Edison” no cumplía lo prometido. Artículos en medios como The Wall Street Journal alertaron sobre el fraude. En 2018, la SEC confirmó un engaño por más de 700 millones de dólares. Holmes fue consumida por la ambición, incapaz de reconocer la verdad. Pasó de heroína a villana. Su historia deja valiosas lecciones sobre los peligros del autoengaño en la ciencia y los negocios.

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