Fumar pasó de moda

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Teobaldo Coronado

Tenía 14 años cuando a escondidas, en el colegio, acompañado del amiguito cómplice, llevé mi primer cigarro a la boca. Me produjo mareo, náuseas, escalofríos y una tos asfixiante. Lo aborrecí para siempre. ¡De una! Como todos los muchachos del barrio coleccionaba el papel envolvente, en que venían guardados.  Le dábamos forma de billete – todavía no venían en cajetillas – con un valor monetario según la marca, así:  Pielroja: un peso; Lucky strike: 10 pesos, Marlboro: 20 pesos; Chesterfield: 50 pesos; Kool, 100 pesos. Moneda ficticia con la que pagábamos el costo, de perder en los juegos, en especial, el de la bola de uñita (canicas).

Estando ya en la universidad los compañeros de estudios, en su mayoría, eran entusiastas fumadores. En la pensión donde vivía, por las noches, alrededor de una enorme mesa, bien alumbrada, se reunían a estudiar armados de un termo repleto de café y el infaltable paquete de Pielroja. De mi parte tenía que salir huyendo a otro sitio, fuera de casa, menos contaminado, a encontrarme con alguno no simpatizante de fumarolas.

Me viene a la memoria, a manera de anécdota, el condiscípulo, oportunista, fumador que cargaba, cují, solo la caja de fósforos.  Cuando se antojaba de echar sus fumaradas se acercaba a la victima de turno y sin ningún pudor le extraía del bolsillo el cigarrillo a degustar. Perspicaz vividor no gastaba un peso comprándolos.

Era tan apreciada la acción de fumar que llegué a experimentar, a ratos, cierto complejo de falta de virilidad, sentirme menos macho. Mostrar un cigarrillo en la boca reafirmaba la condición varonil, de persona adulta. Te daba estatus entre tus amigos. Un hombre, hecho y derecho, tenía que saber fumar.

En una época cuando las mujeres, no habían alcanzado la liberación que hoy en día gozan, observaba, me llamaba la atención, una que otra estudiante, en predios de la universidad, emulando a los caballeros en este vicio. No las veía con buenos ojos. Todavía es la hora que no son de mi agrado.

El arte de fumar, aspirando el cigarrillo y expulsando humo por boca y nariz, daba a la persona aire distinguido. La forma de tomarlo entre los dedos de la mano hablaba de la finura de sus modales, de ser un tipo elegante.

Famosos fumadores. Célebres iconos de la política, cine, deporte y farándula en general eran presentados en periódicos, revistas y el cine, cigarrillo en mano o entre los labios, en forma singular, atrayente.

“Fumando espero” es la más conocida de las canciones que hace apología del arte de fumar. Interpretada por la española Sarita Montiel en la película El Último Cuplé, filmada en 1957, tuve oportunidad de verla en un cineclub en 1961.

Fumar es un placer, genial, sensual.

Fumando espero al hombre a quien yo quiero, tras los cristales de alegres ventanales.

Y mientras fumo, mi vida no consumo porque flotando el humo me suelo adormecer…

Mario Moreno “Cantinflas” se hizo famoso con un delgado cigarrito en la boca. Murió en 1993, víctima de cáncer pulmonar.

 Wayne McLaren, David McLean y Dick Hammer interpretaron al “Vaquero” de los cigarros Marlboro.  Murieron de cáncer pulmonar.

Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo y El llano en Llamas fue, también, víctima de esta enfermedad, cobró su vida a los 69 años.

Amy Winehouse.  Fallecida el 23 de julio de 2011, a causa de una sobredosis de alcohol y drogas, cruel fumadora.

Políticos dependientes del tabaco hasta el punto de hacer de ello su imagen distintiva fueron:

Winston Churchill, primer ministro inglés;

Santiago Carrillo dirigente del Partido Comunista Español;

Helmut Schmidt, figura histórica del Partido socialdemócrata alemán.

 Fidel Castro, líder de la revolución cubana.

En Colombia el expresidente Carlos Lleras Restrepo y su nieto el exvicepresidente German Vargas lleras.

En Barranquilla conocí dos curas fumadores como ninguno en la ciudad. En el Colegio San Francisco de Asís el padre Fray Francisco Tobón Arbeláez, su primer rector.  Amontonaba, en su habitación, pacas de cigarrillos que le regalaban feligreses de la parroquia y el colegio.

El padre Palacios, un curita simpático y bonachón, capellán de la capilla del Hospital General de Barranquilla, a mi ingreso en 1971, permanecía con un habano en la boca, que solo aflojaba para las ceremonias religiosas. Le pusieron de apodo el “cura tabaquito”.

Ambos curas expedían característico olor a cachimba, a su paso, por el tabaco impregnado en sus sotanas.

Tabaquismo. Considero al cigarrillo uno de los peores inventos realizado por el hombre a lo largo de la historia.  Por lo difícil que resulta desprenderse de la sustancia letal de la nicotina, componente básico entre muchos, que produce el fenómeno de la dependencia.  Además de la nicotina un cigarrillo contiene:  alquitrán, amoniaco, arsénico, monóxido de carbono, níquel, polonio, acetona…, todos con alta toxicidad. Son cancerígenos.

Tabaquismo. Considero al cigarrillo uno de los peores inventos realizado por el hombre a lo largo de la historia.  Por lo difícil que resulta desprenderse de la sustancia letal de la nicotina, componente básico entre muchos, que produce el fenómeno de la dependencia.  Además de la nicotina un cigarrillo contiene:  alquitrán, amoniaco, arsénico, monóxido de carbono, níquel, polonio, acetona…, todos con alta toxicidad. Son cancerígenos.

 La persona continúa fumando a conciencia de lo perjudicial que es para su salud y su vida con las consabidas consecuencias familiares y laborales que trae consigo. Al fumador inclemente, por no quererse a sí mismo e irrespetar a los demás, lo considero un psicópata digno de la mayor consideración y urgente asistencia médica. Su comportamiento encaja en el típico “equivalente suicida”.  No solo atenta contra su vida sino contra la vida de todos los que le rodean. Lástima grande, recurren al profesional de la medicina, casi siempre, tardíamente, cuando ya los venenos del cigarrillo han hecho estragos en sus órganos.

Luego de indagar en el inconsciente para descubrir las causas del tabaquismo, Sigmund Freud concluyó que el fumar es un acto compensatorio para las personas cuya lactancia infantil no fue satisfactoria. Paradójico, el padre del psicoanálisis murió de cáncer en la mandíbula a causa de su adicción al cigarrillo.

La evidencia demuestra que no hay drogadicto, que no haya dado sus pasos iniciales, hacia su tragedia existencial, a través del consumo de cigarrillo.   El tabaco, por lo tanto, es uno de los iniciadores, puente directo, a sustancias adictivas. En principio con el consumo de alcohol, luego vienen la marihuana y sinnúmero de drogas más.

Experiencia profesional. En mi experiencia profesional fueron muchos los pacientes, empecinados fumadores, a los que tuve que administrar anestesia para amputarles las piernas por el síndrome de Buerger (Tromboangeítis obliterante) e indefinida la lista de intervenciones quirúrgicas a pacientes con cáncer de amígdalas, laringe, pulmón, esófago y estómago; tumores en la base de la lengua y paladar a causa de aspirar el cigarrillo con la candela dentro de la boca.  El tabaquismo no solo estimula la producción de cáncer pulmonar, produce nefastas repercusiones en los sistemas digestivo, cardiovascular y cerebral, casi siempre, asociadas a patologías malignas.

Tengo vivo, aun, el recuerdo, de mi época de estudiante de medicina, en el laboratorio de patología, Hospital Santa Clara, Cartagena, cuando estupefacto contemplaba el típico pulmón de fumador cubierto de una espesa costra negra, carbonizado, en comparación al llamativo color rosado guayaba del pulmón sano.

Cigarrillo y COVID 19. El 31 de mayo por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, OMS, se celebra el Día Mundial Sin Tabaco. La OMS estima (cifras de 2021) que el tabaco mata a la mitad de sus consumidores, al año en promedio 8 millones de personas. Más de 100 millones, no fumadores (Fumador pasivo), son víctimas del humo ajeno.

Datos de la Liga Colombiana Contra el Cáncer indican que, pasan de 34.800 los colombianos que mueren, anualmente, 2020, por enfermedades relacionadas al tabaquismo.

Según la organización Mundial de la Salud el tabaco es responsable de aproximadamente:

30% de las muertes por cáncer

20% de las muertes producidas por enfermedades cardiovasculares

80% de la muerte por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

En la actualidad según la OMS los estudios evidencian que los fumadores tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedad grave y muerte por COVID-19 que los no fumadores. El riesgo se incrementa en un 40%-50%.

Dejar de fumar es lo mejor que pueden hacer los fumadores para reducir el peligro que entraña el coronavirus, y también el riesgo de desarrollar cáncer, enfermedades cardíacas y respiratorias», dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. «Instamos a todos los países a que contribuyan uniéndose a la campaña de la OMS y creando entornos sin tabaco que ofrezcan la información, el apoyo y las herramientas que las personas necesitan para dejar el tabaco, y dejarlo para siempre».

Ley de Propiedad Horizontal. En Colombia La ley 675 del 2001 o ley de Propiedad Horizontal determina que: “los bienes privados deben usarse de tal manera que no afecten la salud pública, ni molesten a los demás residentes. La Constitución Política protege los derechos a la vida, a la salud y a un ambiente sano, y éstos no pueden ser vulnerados por los fumadores. Si esto sucede, se puede recurrir a la acción de tutela”.

Esta ley en su artículo 74 dice que: “Está prohibido que olores, partículas u otros elementos trasciendan al exterior que afecten los niveles tolerables para la convivencia entre los vecinos”.

Fumar pasó de moda. Fumar, en buena hora, ha pasado de moda. Los impertinentes fumadores que todavía persisten en este vicio, en contravía de las normas que lo prohíben, son considerados indecentes, mal educados, sujetos tóxicos. Se han ganado el repudio de la sociedad. No son bienvenidos en ninguna parte.

El fumador gran protagonista de antes, de otros tiempos, ahora, tiene que esconderse, vergonzante, ante el rechazo del común de la gente, las políticas estatales de protección del ambiente que los aísla y el código de policía que los sanciona.

Teobaldo Coronado
Teobaldo Coronado Hurtado Médico, especialista en Anestesiología y Reanimación. Magister en Filosofía. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Socio Emérito de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Caribe Colombiano. Libros de mi autoría entre otros Son: La Hora del Sosiego. Digresiones de un Jubilado Viaje al Jardín de Akademus. Digresiones de un Académico. Medicina, Ética, Ciencia y Vocación. Digresiones de un Docente.

1 COMENTARIO

  1. Dr
    Teo para lo que nos tiene acostumbrado con sus ensayos literarios, rste se me hace bastante flojo, sin mucha profundidsd, como cuando llueve sobre lo mojado. De todos modos gracias por su esfuerzo. La vida es buena.

  2. Doctor
    Teobaldo”Teo” Coronado Hurtado MD.Esp.MSc.
    Anestesiólogo y Filósofo
    Profesor Titular Universitario de Carrera
    Anestesiología, Ética y Bioética
    Como amigo, colega, compañero de grandes luchas académica-gremiales y amable asesor editor de mis escritos; te agradezco todos los anécdotas y los maravillosos aprendizajes que nos dejas en tu didáctico artículo, a todos los que alguna vez nos iniciamos como fumadores de cigarrillo, pero que en temprano momento decidimos dejarlo para no volverlo a consumir jamás… Abrazos fraternales y hasta pronto !!!

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