¡Feliz día, Maestros!

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Laura María Paz.

Este fin de semana, exactamente el día 15 de mayo. Se celebró el día del maestro, una profesión a mi gusto digna de una persona cuya personalidad debe llevar y tener muchas pero muchas virtudes. Debe ser: humilde, responsable, paciente, ingenioso, innovador, recursivo, entre muchísimas más. Sobre todo teniendo en cuenta que el ser humano está en constante evolución y cada generación nueva de alumnos trae consigo un nuevo reto.

Un columnista famoso de nuestro país, Daniel Samper Ospina. Publicó algunas preguntas en honor a los maestros, nos preguntó a sus seguidores en twiter los siguiente “¿Cuál ha sido la mejor maestra, el mejor profesor de su vida y por qué? ¿Tiene alguna anécdota para compartir?” Y sentí esas preguntas muy personales, así que decidí utilizar este espacio para hablar de ello. Personalmente he tenido la fortuna de estudiar en dos colegios, uno privado y otro público en  el que terminé me gradué como bachiller comercial. Presencié clases con una gama de profesores extensa.

En el primero, en el que pasé la gran parte de mi infancia y pre adolescencia, tuve docentes excelentes, aún amigos de mis padres y personas arriesgadas y dedicadas a su profesión. Mi profesora de segundo de primaria una mujer amable, tierna y muy madre para ejercer su enseñanza se dedicó a mi durante ese año muy personalmente, ya no tengo muy claro por qué, pero aún así siempre la llevo en mi mente; ella murió debido a un cáncer de mama, por el que sacó su lado más vigoroso y luchó hasta el final. A ella hasta el día de hoy la recuerdo, no por su ternura ni por su mucha atención a mi enseñanza, sino por su valentía y entrega, y su manera de encontrar virtudes en sus estudiantes más humanos que académicos.

 Ese colegio tenía un enfoque muy artístico y aprovechaba muy bien las destrezas de sus estudiantes para las artes como la música, la danza y la actuación. Además claramente de tener los recursos para tener a su disposición todo lo necesario para impartir y crear hábitos artísticos. Así que allí aprendi a bailar en conjunto y luego me lancé a aprender a tocar instrumentos de percusión, sin duda alguna una institución que marcó mucho a la persona que soy hoy en día. Amante del baile, la música y la cultura de nuestro país.

Cuando por fuerza mayor tuve que cambiar todos mis hábitos estudiantiles y los modelos de enseñanza a los que ya estaba acostumbrada, llegué a un nuevo colegio, en el que, no solo me ví y me sentí superior a mis demás compañeras, sino, que sentía que la vida me había jugado una mala pasada. Un lugar sin instalaciones artísticas, sin instrumentos, sin empatía y aún peor sin creatividad o disposición para que sus alumnos la tuviesen. No tuve opción, ese era mi nuevo espacio de aprendizaje.

Nuestro Gobierno, muchas veces le ha robado hasta las ganas de enseñar a nuestros profesores

Aún así también encontré una maestra, no dulce, ni tierna. Era más bien rígida y sin expresiones amables en su rostro. Quería esparcir miedo y respeto a como de lugar. Lo más gracioso era que impartía la clase de música, obviamente en la que más tenía curiosidad de saber cómo sería, si ni siquiera había un tambor en ese lugar. Pasó un poco de tiempo antes de saber o entender que su actitud también se debía a su frustración; por la falta de interés de la institución por brindar mejores garantías para su clase. Lo supe cuando ella descubrió que yo sabía tocar instrumentos, que conocía y amaba la música tanto como ella y que quería también un espacio donde pudiéramos hacer más que intentar que mis compañeras aprendieran a tocar el himno de la alegría o la canción del Cielito lindo en la flauta.

En mi último año logramos armar una mini orquesta junto a otras compañeras que tenían talento para los instrumentos y el canto. Y nos divertimos mucho, descubrí la sonrisa en su rostro y más que una profesora a una nueva amiga.

Una gran parte de nuestro país no entiende el porqué de los paros cívicos que realiza el gremio educativo nacional, tampoco entienden su descontento, muchos piensan que los maestros son personas cómodas y sin necesidades. Piensan que el Gobierno les brinda demasiados beneficios. Pero eso está muy lejos de la realidad. Nuestro Gobierno, muchas veces le ha robado hasta las ganas de enseñar a nuestros profesores, aún los alumnos y muchos padres son grandes desmotivadores. En esta época de emergencia sanitaria, el mundo ha tenido que volcarse a un nuevo modelo de enseñanza a distancia, y el problema no es que no existiera, el problema es que el sistema presencial es el más eficaz y el más usado, algunos maestros ya sabían cómo hacerlo, pero me atrevo a decir que en un 80 porciento de los profesores de nuestro país han tenido que volcar todas sus energías a adaptarse a este nuevo sistema educativo, mientras el mundo entero logra superar esta situación.

Sin respaldo económico en muchas zonas de nuestro país, los maestros ya han sido burlados, irrespetados, por alumnos y padres, que aún no consideran esta profesión como una muestra de amor por el prójimo y por el deseo de que la ignorancia sea lo último que abunde en nuestra sociedad.

Fue el caso del profesor de la Universidad Pascual Bravo, de Medellín, quien fue expulsado de la clase virtual por su inocencia y falta de conocimiento en la aplicación utilizada para dar clases virtuales. Aún así su hijo contó con profundo dolor todo lo que su padre trabajo para llegar a este reto preparado y con profundas ganas de que sus alumnos recibieran una clase como merecen. Él dedujo de esta situación como “La educación es el servicio más extraño, la gente la paga y no la quiere recibir”.

Finalmente la educación; siempre estará ahí, entregada por personas que aman enseñar y que decidieron dedicar su vida a enriquecer la vida de otros, a guiarlos hacia sus sueños y a entregarles las herramientas necesarias a todos aquellos que quieran ejercer una profesión el resto de su vida.

Yo, en especial agradeceré toda mi vida; haber nacido de una mujer maestra, para mi la mejor. Ella licenciada en Ciencias Sociales ha dedicado los últimos 35 años de su vida a la educación de sus hijas y de muchas generaciones de niños y adolescentes que han pasado por sus aulas. Una mujer entregada, creativa, enfocada y estricta, para hacer de sus semejantes; hombres y mujeres determinados y exigentes consigo mismos. Y para mi la mejor profesora de mi vida. A Todos y cada uno de los maestros de nuestro país feliz dia y gracias por no rendirse nunca.

Laura María Paz
Laura María Paz Barceló de la Hoz, es una joven emprendedora, migrante corajuda, que vive lejos de casa desde sus 20 años, con estudios en Comercio Exterior y en Ingeniería Industrial; quien desde hace dos años vive en Madrid, España. Es una apasionada del fútbol y las letras.

1 COMENTARIO

  1. Excelente Laura María Paz Barceló. Desconocía esta faceta de escritora. Lo haces muy bien, que orgullo decir la autora es mi prima. Sigue compartiendonos lo que escribes xfa.

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