Pensamiento epidemiológico

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Imagen proporcionada por el autor de la columna.
  • “La vida es breve,
  • la medicina interminable,
  • el tiempo es poco,
  • el intento arriesgado y
  • el juicio correcto difícil de lograr”.

Resumen

Se exponen razones por las cuales Hipócrates es considerado Padre de la Medicina y Padre de la Epidemiología. Acompañado de un análisis breve del libro V, del “Corpus Hippocraticum”, su obra magna, que trata “De las Epidemias” y origen de las enfermedades, en particular las de tipo epidémico, con alguna referencia a la actual pandemia del coronavirus.

Introducción. Epidemiología del griego “epi” (encima), “demos” (pueblo) y “logos” (estudio), etimológicamente significa estudio de “lo que está sobre las poblaciones”; el estudio de las epidemias.

La epidemiología es la ciencia que estudia la frecuencia de aparición de la enfermedad y de sus determinantes en la población. Su interés se centra en la población, para conocer quién enferma, dónde enferma y cuándo enferma, como pasos necesarios para llegar a conocer el porqué de la distribución del fenómeno salud-enfermedad y la aplicación de este conocimiento al control de los problemas sanitarios.

Al epidemiólogo le interesa, primordialmente, saber cómo se distribuye la enfermedad en función del tiempo, del lugar y de las personas. Trata de determinar, a lo largo de los años, si la enfermedad ha aumentado o disminuido; si su frecuencia en un área geográfica es mayor que en otra, y si las personas que tienen una determinada enfermedad muestran características diferentes a los que no la tienen.

Según la OMS “La epidemiología es el estudio de la distribución y los determinantes de estados o eventos (en particular de enfermedades) relacionados con la salud y la aplicación de esos estudios al control de enfermedades y otros problemas de salud”.[i]

“De las Epidemias” es capitulo que forma parte del libro V de la considerada obra cumbre de la medicina de todos los tiempos el “Corpus Hippocraticum”. Este tratado es una variada recopilación de escritos médicos del siglo V, A.C, de distintos autores de las escuelas médicas de Grecia, seguidores de Hipócrates, compilados por la Biblioteca de Alejandría, en el siglo III A.C, en 53 tratados reunidos en nueve volúmenes. En lenguaje moderno podríamos decir que el Corpus Hipocraticum tiene la autoría de Hipócrates y sus colaboradores, es decir los integrantes de la Escuela Hipocrática o Hipocratismo como la denomina Laín Entralgo.

El brillo de la Escuela de Cos continuo, después de la muerte de Hipócrates, con sus hijos Thesalo y Dracón, su yerno Polibio, su pariente Praxágoras y Diocles de Caristo considerado el segundo Hipócrates, a quienes se atribuyen parte de los escritos de la obra.[ii]

Hipócrates. Padre de la Medicina

Para una conferencia sobre los “Padres de la Medicina” que dictaba – profesor de Historia de la Medicina en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla – me refería allí, al origen de las especialidades médicas; entre otras: cirugía, ortopedia, ginecología y obstetricia, pediatría, oftalmología, Psiquiatría y medicina interna; en su preparación descubrí, maravillado, que primer antecedente histórico, de cada una de ellas, se encuentra en esta magna obra. Puede uno deducir que razón poderosa para reconocer a Hipócrates, padre de la medicina, se lo otorga el hecho de ser, al mismo tiempo, pionero de gran número de sus especialidades.

Es Hipócrates, además, considerado padre de la medicina por dar a la práctica médica la orientación racional que sienta las bases de una verdadera ciencia con un soporte ético (juramento) y la jerarquía académica que, hoy en día, 2500 años después, es orgullo de sus fieles discípulos. “La hazaña hipocrática es el acontecimiento más importante de la historia universal de la medicina… la constitución de esta como un saber técnico – techkné, iatrike, ars médica – fundado sobre el conocimiento científico de la fisiología”.[iii]

En condición de “iatros” (médico) abandona, Hipócrates, la creencia mágica de que las enfermedades eran resultado del castigo divino en represalia a los vicios y pecados cometidos por el enfermo, sus padres o antepasados.

Nada podían hacer los médicos por su desconocimiento de la enfermedad que trataban por primera vez; al contrario, ellos mismos eran los principales afectados por cuanto que eran los que más se acercaban a los enfermos; tampoco servía de nada ninguna ciencia humana.

Elevaron, asimismo, súplicas en los templos, consultaron a los oráculos y recurrieron a otras prácticas semejantes; todo resultó inútil, y acabaron por renunciar a estos recursos vencidos por el mal”.

Epidemias. Del contenido todo del “Corpus Hippocraticum” (nueve volúmenes) los historiadores atribuyen a Hipócrates la autoría, en particular, de los escritos compendiados en:
 Volumen I que trata del médico y el Juramento Médico.

Volumen III que habla sobre las dietas y sobre los “aires, aguas y lugares”.

 Volumen V que se refiere a las enfermedades y a las epidemias. Los libros sobre las “Epidemias I y II[iv], contenidos en este volumen, exaltan a Hipócrates como “Padre de la Epidemiología”.

Para la época la palabra “epidemia” pasó de significar “sobre la población” a “algo que circula o se propaga entre la población”[v], tal cual se acepta en nuestros días.

Síndrome de Tucídides. Tocó a Hipócrates ser testigo de la epidemia que se presentó en Grecia, la Plaga de Atenas, durante la guerra del Peloponeso, en el gobierno de Pericles, y que se conoce, también, con el apelativo de “Síndrome de Tucídides”, por ser este personaje el que hace su descripción, primera conocida de una epidemia en la que murieron 30.000 personas; veamos uno de sus apartes, en nada ajenos a la vivencia actual experimentada con el Covid 19:

Nada podían hacer los médicos por su desconocimiento de la enfermedad que trataban por primera vez; al contrario, ellos mismos eran los principales afectados por cuanto que eran los que más se acercaban a los enfermos; tampoco servía de nada ninguna ciencia humana.

Elevaron, asimismo, súplicas en los templos, consultaron a los oráculos y recurrieron a otras prácticas semejantes; todo resultó inútil, y acabaron por renunciar a estos recursos vencidos por el mal”. [vi]

Enfermedades. Clasificación. El padre de la medicina en una de sus clasificaciones sobre las enfermedades las divide en naturales(phisys) o individuales y epidémicas o colectivas.[vii]  En el capítulo del volumen III que versa sobre “Aires, aguas, y lugares” señala que el clima, calidad de la tierra, los vientos y el agua son ingredientes que influyen en la población para el desarrollo de enfermedades, al intervenir sobre el equilibrio del hombre con su medio ambiente”.  Estos factores en especial los que afectan el aire, miasmas les llama, traen como consecuencia la enfermedad colectiva, la epidemia.

A la luz del pensamiento hipocrático no debe parecernos extraño, por lo tanto, la presencia del coronavirus en el aire que respiramos y expulsamos por la boca cuando hablamos. Que justifica el uso riguroso del tapabocas para evitar su contaminación.

Por otro lado, en su tratado sobre “La Dieta” considera que la alteración del “Régimen de vida”, en especial, la que tiene que ver con la dieta, la mala dieta, es causa primordial de enfermedades individuales. En uno de sus aforismos reafirma este concepto cuando aconseja: “Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina”. Enfermedades de la civilización[viii] o de la vida moderna llaman a ahora a las patologías relacionadas con el “Estilo de vida”, en una versión moderna de la tesis hipocrática sobre el “Régimen de vida”; entre otras: Obesidad, diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico, osteoporosis, hipertensión arterial, infarto del miocardio, Cáncer, insuficiencia renal crónica, alergias y asma.

Colofón

Profético, “el más grande de todos” – así lo consideraba Aristóteles –   el hombre nacido en la Isla de Cos, en su dictamen sobre las causas de las enfermedades que encajan, no hay duda, con el pensamiento epidemiológico actual; en lo que tiene que ver con el “régimen de vida” (vulnerables) y lo relacionado con el cambio climático y deterioro del medio ambiente que, algunos expertos piensan, favorece la cruel envestida de la pandemia que hoy agobia a la humanidad entera.

Quiero resaltar, finalmente, la vigencia del ideario hipocrático en la dimensión ecológica, de la medicina como ciencia al servicio de la vida, que tanto proclama la bioética. El espíritu altivo, además, de quienes siguen sus pasos, enaltecidos, en este momento crucial, por la gran cuota de sacrificio dada por los bravos profesionales de la salud, indiscutibles héroes, que han perdido la vida en esta batalla; y de los que siguen, valerosos,  en  primera línea, frente a la difícil trinchera en contra del mortal enemigo.


[i] https://www.who.int/topics/epidemiology/es/

[ii] Roger Romo Ignacio, 1977, Historia de la Medicina, Editorial Bruguere, Mexico, p. 94

[iii] P. Lain Entralgo,1976, Historia Universal de la medicina, Tomo II, Medicina Hipocratica, Salvat Editores, Barcelona, p.73.

[iv] Ibid.  P. Laín Entralgo, p.  391-4

[v] Luis Miguel Pino Campos y Justo Hernández González. REVISTA DE FILOLOGÍA, 26; enero 2008, pp. 191-204

[vi] Traducción de Juan José Torres Esbarranch, 1990, pp. 167-8, Biblioteca Clásica Gredos 149). Tucídides II, 47:

[vii] Ibid. Laín Entralgo, reedición de 1982,  p.340, ,

[viii] https://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedades_de_la_civilizaci%C3%B3n

Teobaldo Coronado
Teobaldo Coronado Hurtado Médico, especialista en Anestesiología y Reanimación. Magister en Filosofía. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Socio Emérito de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Caribe Colombiano. Libros de mi autoría entre otros Son: La Hora del Sosiego. Digresiones de un Jubilado Viaje al Jardín de Akademus. Digresiones de un Académico. Medicina, Ética, Ciencia y Vocación. Digresiones de un Docente.

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