jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Dinier Sandoval Cardona La libertad de expresión en las democracias constitucionales. restricciones arbitrarias en tiempos...

La libertad de expresión en las democracias constitucionales. restricciones arbitrarias en tiempos del derecho

En las democracias constitucionales, la libertad de expresión representa el principal derecho político, cuyo ejercicio por parte del ciudadano implica la materialización de su autonomía.

 Este derecho reconocido por todas las cartas de derechos humanos tiene una doble connotación. Por una parte, representa la individualidad de la persona, y por otra, tiene una vertiente publica o colectiva necesaria para la supervivencia de la democracia.

Su reconocimiento como derecho humano, resulta fundamental para ejercer la crítica política en el debate público, por lo tanto, no le es dable tanto al Estado como a los particulares prohibirlo o reducirlo a través de sus distintos órganos y mecanismos de dominación sin plena justificación que lo permita.

   En efecto, su pleno ejercicio como todas las libertades públicas, le otorgan una importante conexión con el valor de la democracia, lo cual resulta insoslayable para ejercer y disfrutar otros derechos de importante linaje constitucional. Nos referimos al derecho al voto, al derecho de reunión y asociación, derechos que, sin una amplia libertad de expresión, resultan en la vida practica una mera entelequia.

   Pese a que este derecho tiene un importante peso constitucional y gran relevancia política para las democracias, muchos gobiernos y los propios medios de comunicación han logrado restringirlo o limitarlo, buscando cerrar las puertas y canales a la crítica contra el poder y sus gobernantes, no con prohibiciones expresas a través de la fuerza y la represión oficial, como ocurrió en los regímenes totalitarios del fascismo o nazismo, donde predomino la cesura estatal directa a las voces opositoras,  sino con calculadas maniobras legiferantes desde los parlamentos, para darle un barniz de aparente apego al estado de derecho. Nos referimos al surgimiento de nuevos obstáculos al ejercicio de la libertad de expresión, a través de la censura indirecta.

  En ese sentido, “las democracias liberales en plena actualidad no sufren abiertamente las constricciones a la libertad de expresión. Hoy las modalidades para callar y cerrar los espacios a la crítica se han adoptado a través de mecanismos encubiertos de silenciamiento, activados tanto por los gobiernos como particulares”.1

 Todos estos “mecanismos de silenciamiento” como eufemísticamente lo consideran, cuentan con un arsenal de argumentos legales para limitar el derecho a la palabra y la crítica, pese a que en todas las constituciones del mundo se proclama el valor del pluralismo ideológico, la libertad de pensamiento y de información. Es que al poder le resulta incómodo aceptar el derecho a disentir de quienes piensan diferente y expresan sus ideas en el debate público. En tiempos opacidad de la democracia, ocasionado por viejos totalitarismo, el riesgo de cuestionar al poder era mayor para quienes alzaban la voz y se pagaba con la vida y su desaparición, por cuanto “el disenso fue tomado como una expresión contra el orden establecido, una especie de “poder destituyente”2. La anulación de toda manifestación de pensar diferente es la gran consigna del poder. Nada de “espíritus de escisión” en palabras de Gramsci, ni “almas desobedientes” del nuevo hereje contra el todo.

 Para tal efecto, el poder busca cerrarle el paso al disenso y a la crítica, reforzando su tarea de control y manipulación a través de los tradicionales medios de comunicación como la televisión, la prensa y la radio en su propósito de lograr el mayor consenso posible y unanimismo.  La

toma de control de una opinión publica anestesiada y manipulada por la divulgación de contenidos frívolos e insustanciales por parte de una prensa oficialista conducen a un inevitable conformismo social y el desapego de todo ciudadano a los más sentidos problemas de su entorno colectivo.

   Con justeza y agudo pensamiento libertario, el jurista Luigi Ferrajoli, desenmascara y denuncia este fenómeno y lo califica como una verdadera patología de la democracia mundial, cuando indica:3

“Ya no son la información y la opinión pública quienes controlan al poder político, sino el poder político y a la ves el económico, el que controla la información y la opinión pública.”.

Ya Condorcet, citado por el mismo Ferrajoli, se había anticipado desde las épocas de la revolución francesa, a aseverar:

“Controlando la información el poder político persigue la homologación ideológica y política, haciendo que los ciudadanos no aprendan nada que no sirva para confirmarles en las opiniones que sus gobernantes quieren suscitar en ello” (Ibiden)

  En tiempo presente, la libre opinión e información se encuentra condicionada por la alianza inescrupulosa del poder político y económico de los grandes conglomerados mediáticos quienes antes de divulgar cualquier información al público, la someten a verdaderos filtros que hace que los contenidos se parezcan más a verdaderos libretos de comedia que auténticas expresiones libres. Como resultado de esa colisión evidente entre derechos patrimoniales-derechos fundamentales, se viene imponiendo en la practica el primero sobre estos últimos, con los efectos desastrosos de convertir la información en simple mercancía y los lectores en consumidores, ante la ceguera de una opinión pública borrega y servil al consenso como ilimitadamente desprovista de una conciencia crítica y cercana al morbo del sensacionalismo mediático.

  Ni siquiera escapa a este fenómeno, la democracia norteamericana de claro matiz tolerante con todas las expresiones, para quien la libertad de expresión ha sido un derecho absoluto históricamente, y que ha sido blindado a través de la todopoderosa primera enmienda de la constitución que permitía que todo ciudadano pudiera decir lo que quiera sin temor a ser sancionado.

 Sin embargo, el revés de la protección absoluta de la libertad de expresión se vio empañada por la famosa “doctrina de seguridad nacional” adoptada por parte de sucesivos gobiernos norteamericanos, que sirvió de coartada para prohibir y limitar ciertas manifestaciones de la libertad expresión, con el objeto de convertir en “secreto de estado” las operaciones militares, el desplazamiento de tropas en tiempos de guerra. Políticas Públicas que deberían estar al escrutinio público de toda la ciudadanía y no convertidas en los invisibles arcana imperispropios de las autocracias antiguas,

   En virtud del citado concepto de “seguridad nacional” se buscaba proteger de las críticas al poder y desestimular el debate público sobre las políticas de guerra exterior.

A este importante comentario, el constitucionalista italiano lo remata con lo siguiente:“En las ponderaciones libertad-seguridad, es evidente que las razones de la seguridad triunfan ante los jueces nacionales, más deferentes ante los gobiernos, mientras que las razones de la libertad triunfan ante los jueces internacionales, menos deferentes”. 6 (Ibiden).

El episodio más impactante contra la libertad de expresión en ese pais ocurrió con los famosos “papeles del pentágono”, una historia publicada por el New York Time que mostraban descarnadamente los horrores y errores de una guerra innecesaria impulsada por un macartismo en Viet Nam.

 Como era lo propio de un gobierno que no deseaba que se conocieran las razones de una

guerra inútil, este le exigió al periódico que cesara su publicación lo cual fue desoído y llevado a los estrados judiciales de la Corte Suprema de Justicia en el caso U.S.A vs New York Time, cuyo desenlace fue favorable para la libertad de expresión.

   El precedente judicial, dejo claro para la historia norteamericana, la indebida intromisión del poder para restringir y censurar asuntos de interés nacional en épocas de una guerra injusta. En este asunto, tuvo mayor peso la libertad sobre la seguridad.

Con el advenimiento de los hechos terroristas del 11 de septiembre del 2001, se invierte el anterior obiter dicta de la Corte Suprema de los Estados Unidos, y “los jueces nacionales ponderaron las razones de la seguridad nacional y las de libertad, privilegiando las primeras, elevando aquella a principio supremo, sin pronunciarse sobre estas últimas, como si la cuestión quedase fuera de su jurisdicción.” 5.

A este importante comentario, el constitucionalista italiano lo remata con lo siguiente:

“En las ponderaciones libertad-seguridad, es evidente que las razones de la seguridad triunfan ante los jueces nacionales, más deferentes ante los gobiernos, mientras que las razones de la libertad triunfan ante los jueces internacionales, menos deferentes”. 6 (Ibiden).

 En la Europa occidental, pese a que todas las constituciones proclaman la libertad de expresión como un valor importante en las democracias nacionales, esta viene corriendo serio peligro en gobiernos de talente autocrático. Italia en la época Berlusquiana, por ejemplo, su democracia tuvo restricciones a la libertad de expresión por la posición dominante del capital privado en la mayoría de los importantes medios de comunicaciones del pais, cuyo mejor exponente de la concentración del poder de los medios en manos privadas, fue el propio primer ministro Berlusconi, amo y señor de la televisión italiana, cuyo emporio mediático busco en su momento el mayor consenso político alrededor de su nombre y minimizar la libertad de expresión de las voces opositoras al régimen, al negarle cobertura a su palabra. Ante esa arbitrariedad del poder de los medios en pocas manos en Italia, fue el mismo Ferrajoli, quien observando el panorama sombrío que sufre la democracia, reclamo el máximo pluralismo en la televisión y el retorno a una política del servicio público contraria a las de las privatizaciones.

  Sugirió con aguda comprensión del problema nacional, que el Estado ante los abusos que reina en la televisión privada,existe una norma de la constitución italiana, el artículo 43, que parece pensada precisamente para la información televisiva, aunque fue escrita antes de que existiera la televisión”.

Agrega a lo anterior, “No hay que olvidar que, durante decenios, la Corte Constitucional italiana fundo precisamente en esta norma la legitimidad del monopolio estatal del servicio radiotelevisivo a escala nacional. La reserva del Estado de tal servicio, afirmo aquella en su sentencia n°148/1981 del 21 de julio, se justifica “en vista del fin de utilidad constituido por la necesidad de evitar la concentración de las emisiones radiotelevisivas en régimen de monopolios u oligopolio privado.”

  El mensaje ferrojoliano es claro para la defensa de la libertad de expresión e información. El estado debe recobrar su imperium para evitar la concentración de medios en manos privadas. Aunque pareciera ingenua la formula citada, (por cuanto en el caso italiano el dominio de los medios de comunicación se encuentra en manos de quienes detentan el poder político), solo la política y una magistratura independiente podrían asegurar las garantías de los derechos fundamentales en una democracia.

 En el plano latinoamericano, las restricciones a la libertad de expresión tampoco se haya

exenta. Por el contrario, el problema de la censura de la palabra es más acentuado si revisamos su historia. Como se sabe, América Latina fue dominada históricamente por dictaduras crueles, que convirtieron las libertades públicas y los derechos fundamentales en verdaderos “estorbos” al poder.

 Experiencias dictatoriales como las ocurridas en Argentina, Chile, Paraguay, Brasil y Uruguay en los años de 1970 y de 1980 trajo por miles la desaparición y crímenes de quienes alzaban la voz contra las tiranías sangrientas.

  Superadas esa triste etapa sangrienta en la política latinoamericana, del poder en manos de sátrapas, solo a finales del siglo veinte, los países de la región empiezan a acariciar la democracia política y a someterse al derecho. Pero fueron los tratados internacionales y la Convención Americana de los derechos humanos quienes buscaban proteger de manera sagrada a las libertades públicas, en especial la libertad de expresión.

Empero, “el retorno del estado de derecho en la región no implico necesariamente su respeto literal a los mandatos de los tratados y constituciones”6.

Lo anterior lo corrobora las prohibiciones de la película de la “Ultima tentación de Cristo” en Chile, cuya Corte Suprema de Justicia en una controvertida sentencia declaro nula la decisión del Consejo de Calificación Cinematográfica que la había autorizado. (Ibiden) 

 La gran paradoja de este fallo judicial es que se profiere en tiempos de “democracia” y no en tiempos de dictadura de Pinochet, que tendría su lógica restrictiva en derechos.

  En esa realidad que vive América Latina, predomina ostensiblemente la distribución de la publicidad oficial en los medios privados, como el mecanismo mas usual de los gobiernos para imponer la censura indirecta y callar las críticas en su contra. Nadie puede negar, que la compra de espacios para publicidad por parte del poder político y económico les resulta un arma eficaz para silenciar ante la opinión pública sus arbitrariedades.

  El poder entiende perfectamente, que la mayoría de los medios de comunicación tienen como la más importante fuente de financiación a la publicidad oficial, por ello se apela recurrentemente a los pequeños y medianos medios para que se financien, con el objeto de neutralizar una opinión publica ávida del escándalo.

  Países como México, Argentina y Colombia, donde la corrupción tiene unas características sistémicas, sus gobernantes tienen claro que una asignación de recursos públicos para la compra de espacios publicitarios les garantiza una parte de la impunidad deseada.

Para tal efecto la prensa oficialista y de “vientres agradecidos” como lo estimaba Vargas Vila, desarrollan su tarea de desinformación para ocultar ante la opinión pública la expoliación del Estado y sus principales artífices. La manipulación de la prensa por el Estado es absoluta, por cuanto los medios no cuentan con otra publicidad diferente a la que se emite en favor de aquel.

 Sobre este particular, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se pronunció en términos enérgicos en los siguientes términos.

“ La censura no solo puede operar de forma directa -por medio de prohibiciones-, sino que puede ser indirecta, por medio de mecanismos, en este caso económicos, que fuercen la autocensura o el silenciamiento de medios críticos que prefieren callar antes de ver cerradas sus oficinas” .

   Esta dinámica de voces silenciadas produce una especie de “juego a carambola”, restringiendo a la ciudadanía de conocer la verdad sobre los asuntos públicos y la afectación del derecho formar una opinión independiente en el ciudadano al momento de escoger una preferencia política al decidir su voto.

En los términos expuestos, a manera de corolario, resulta evidente que las democracias constitucionales y la libertad de expresión  se encuentran seriamente amenazadas, no ya por la censura directa por prohibiciones expresas por parte del Estado, sino por la censura indirecta construida por los mismos medios de comunicación, que lejos de preocuparse por formar una opinión publica crítica e independiente y apostarle al disenso, se hayan inmersos en las más abyectas actividades contables a costa de un silencio comprado.   

                                                     BIBLIOGRAFIA

  1. LIBERTAD DE EXPRESION: UN IDEAL EN DISPUTA. Siglo del hombre editores. Universidad de los Andes. Pg 59). 
  • PENSAR DIFERENTE. Diego Fusaro. Editorial Trotta. Pg 16.).
  • PODERES SALVAJES. La crisis de la democracia constitucional. Luigi Ferrajoli. Editorial Trotta. Pag 62).
  •  NO HAY SEGURIDAD SIN LIBERTDAD.. La quiebra de las políticas antiterroristas. Edit Trotta, pag 127.).
  • LIBERTAD DE EXPRESION: UN IDEAL EN DISPUTA. Siglo del hombre edito”res. Universidad de los Andes. Pg 68 ).
  • .(Comision Interamericana de derechos humanos, “Principios sobre regulación de la publicidad oficial y la libertad de expresión. Documento marzo 11 de 2011). 
RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia