jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Gaspar Hernández CONDENA Y SENTENCIA EN PANDEMIA.

CONDENA Y SENTENCIA EN PANDEMIA.

-Por: Gaspar Hernández Caamaño

Transcurrían los tiempos en que había aprendido, sin maestros de aula universitaria, a redactar una noticia, escribir una columna en página editorial, a imaginar una crónica roja o cultural, a investigar para un reportaje, de la misma forma a entrevistar. Me había hecho redactor de diario y noticiero radial. Entonces, por el deseo de aprender a redactar una providencia judicial y con unos años como alumno en facultades de Derecho, había asistido a tres, quería ser Juez de la República para escribir sentencias, ya que concibo al DERECHO COMO UN LENGUAJE.

Pero desistí, como he desistido de muchas cosas, sólo para ser feliz. Recuerdo que, en la Facultad de LA LIBRE, donde al fin me gradué, mis amigos me decían: “Magistrado!”. Algunos de ellos hoy ostentan esa dignidad. Y en el periodismo tuve MAESTROS, pero en la redacción. Recuerdo que Juan B. Fernández R, a la sazón director de EL HERALDO, me enseñó que era una CUARTILLA. Y Alfonso Fuenmayor, entonces director de DIARIO DEL CARIBE me explicó, con un lápiz rojo, como usar el idioma castellano en una crónica judicial. 

Por eso, cuando los medios de comunicación informan sobre fallos judiciales, proferidos en pandemia, se anuncian como “¡INSÓLITO!” O “ESCÁNDALO”, porque los usuarios de LA JUSTICIA LA PADECEN EN CARNE PROPIA Y SALEN GRITANDO LA NOTICIA. NO DISFRUTAN LA JUSTICIA.  Y, para colmo, los jueces jóvenes e insensatos envían cartas a los periodistas explicando sus fallos. YO APRENDÍ QUE UNA PROVIDENCIA JUDICIAL SE EXPLICA Y DEFIENDE SOLA. Claro, SI FUE REDACTADA O PRONUNCIADA POR UN DIOS, UN SABIO. Es decir, UN JUEZ.

Venía del periodismo puro, el del “carga ladrillo”, como me gusta esa palabra porque me recuerda a mi padre albañil. Y los jueces y magistrados eran “MIS FUENTES CONFIABLES”, como se dice ahora. Con ellos almorzaba, conversaba sobre libros y contaban intimidades de un oficio de DIOSES, como llamó Carnelutti AL JUEZ. Y es que eso ES UN JUEZ: UN DIOS. UN SABIO. Otra cosa es que a cualquiera se le nombre o emplee de JUEZ y LUZCA TOGA. Pero, no imparta JUSTICIA, SINO ESCÁNDALO. Y DE LA TOGA SE HAGA UN CARTEL.

Después de la divagación vamos al grano.

La pandemia, de un “sopetón”, nos metió en LA DIGITALIZACIÓN DE LA JUSTICIA. Y LA ORALIDAD JUDICIAL SE CONVIRTIÓ, hablo de Barranquilla, EN UN SUSURRO DE VOCES QUE NO SE ESCUCHAN. Un suspiro. Ante el teletrabajo LOS JUECES SE LLEVARON A LA DIOSA JUSTICIA PARA SUS CASAS O CENTROS COMERCIALES (los he visto mercando en horas laborales). LA DOMESTICARON.

Por eso, cuando los medios de comunicación informan sobre fallos judiciales, proferidos en pandemia, se anuncian como “¡INSÓLITO!” O “ESCÁNDALO”, porque los usuarios de LA JUSTICIA LA PADECEN EN CARNE PROPIA Y SALEN GRITANDO LA NOTICIA. NO DISFRUTAN LA JUSTICIA.  Y, para colmo, los jueces jóvenes e insensatos envían cartas a los periodistas explicando sus fallos. YO APRENDÍ QUE UNA PROVIDENCIA JUDICIAL SE EXPLICA Y DEFIENDE SOLA. Claro, SI FUE REDACTADA O PRONUNCIADA POR UN DIOS, UN SABIO. Es decir, UN JUEZ.

He escogido para esta ocasión comentar para los lectores de SOLO/PROPOSICIONES.COM, mi lectura de las siguientes decisiones judiciales:

1. Auto del Consejo de Estado sobre rectoría de la Universidad de Córdoba. Y

2. Condena de la Corte Suprema de Justicia a exmagistrado córdobes de la Corte Constitucional.

CASO RECTOR UNICÓRDOBA.

Con fecha 16 de Diciembre del 2020, año de la pandemia que no termina, la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, con ponencia del magistrado Carlos Moreno Rubio, admitió la demanda de NULIDAD ELECTORAL interpuesta contra la reelección del actual rector de la UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA, filósofo JAIRO TORRES OVIEDO, quien además presidió el C.E.S.U. consejo nacional de educación superior integrado por  rectores de las Universidades Estatales y que orienta el Ministerio de Educación Nacional. O SEA, UN PERSONAJE DE LA VIDA ACADEMICA COLOMBIANA. Esto lo presumo de buena fé.

Pero, en dicho Auto el Consejo de Estado, también DECRETÓ LA SUSPENSIÓN DEL ACTO ADMINISTRATIVO DE ELECCIÓN DEL RECTOR UNIVERSITARIO, como una medida cautelar solicitada y sustentada por el demandante, Sr. Rafael Cogollo Pitalua, mediante apoderada.

El acto suspendido fue expedido por el Honorable Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, que reeligió a Torres Oviedo para el período 2020-2025. Una rectoría nueva por cinco años más. 

En el escrito de petición de la Medida Provisional, algunos tratadistas afirman que cuando se decreta es como UNA SENTENCIA ANUNCIADA, el actor demostró, con documentos que no fueron tachados de falsos que: ” …LOS MIEMBROS DEL CONSEJO SUPERIOR TIENEN FAMILIARES DESIGNADOS Y FAVORECIDOS POR EL DEMANDADO A TRAVÉS DE CONTRATOS Y NOMBRAMIENTOS PROVISIONALES POR LO QUE DEBIERON MANIFESTAR QUE SE ENCONTRABAN INCURSOS EN UN CONFLICTO DE INTERESES PARA PARTICIPAR EN LA ELECCIÓN.”

Los consejeros impedidos y que votaron a favor del rector Torres Oviedo son los representantes ante el Consejo Superior Universitario de los siguientes estamentos: LOS DOCENTES, LAS DIRECTIVAS ACADÉMICAS (decanos e investigadores) Y LOS EXRECTORES. Además, el representante del SECTOR PRODUCTIVO. Todos “enmermelados” por el presupuesto universitario.

El fundamento jurídico-político de la demanda de NULIDAD ELECTORAL es que tanto los consejeros señalados como el Rector-Filósofo violaron, con su actuar, el artículo 126 de la Constitución Política QUE PROHIBE, en la administración pública, EL CLIENTELISMO, EL NEPOTISMO Y EL INTERCAMBIO DE FAVORES.

Se preguntarán por qué esa acción judicial no se presentó ante jueces o magistrados administrativo del Departamento de Córdoba. La razón es que la Universidad cordobesa es creación de UNA LEY, – la No. 37 de 1966 -, POR TANTO, ES UNA UNIVERSIDAD DE CARÁCTER NACIONAL, desde el año 1970. No ordenanza como es, por ejemplo, nuestra Universidad del Atlántico que no por ello deja de ser UN ENTE UNIVERSITARIO AUTÓNOMO. Y no un Establecimiento Público como lo están aceptando sus actuales directivos.

Como el proceso electoral que se está surtiendo es ante el Consejo de Estado, máximo órgano de la justicia de lo Contencioso Administrativo, el mismo ES DE ÚNICA INSTANCIA. Lo que nos hace pensar que muy pronto habrá sentencia, una vez se surta la etapa probatoria y alegaciones. Y se resuelva, presumo, la impugnación horizontal a la decisión de SUSPENSIÓN PROVISIONAL DE LA REELECCION DEL RECTOR.

Esa decisión de medida cautelar fue, recientemente, difundida y comentada por sectores de la Universidad del Atlántico bajo el supuesto fáctico que acá el filósofo-rector fue escogido, como rector encargado, por consejeros hipotéticamente impedidos POR CONFLICTOS EVIDENTES DE INTERESES. Pero en Antiatlántico toda la energía intelectual que conozco se gasta en “pasquines”, como en la novela LA MALA HORA de Gabo, donde tales mensajes, sin autor, hacen de MACONDO UN MUNDO SINGULAR. ¿Será Macondiana nuestra Universidad?

Escogí reseñar dicho Auto porque es INSOLITO que sean los jueces LOS QUE ENSEÑEN DERECHO O MORAL PRÁCTICA A LOS EDUCADORES QUE DIRIGEN NUESTRAS UNIVERSIDADES ESTATALES. ¿Acaso no es una obligación pedagógica ENSEÑAR Y APRENDER CONSTITUCIÓN POLÍTICA, desde preescolar a postgrados?

– LA CONDENA AL EXMAGISTRADO PRETELT.

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB es un abogado-ganadero, oriundo de Montería. Y en el año 2013, siendo MAGISTRADO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL, máximo órgano del sistema judicial colombiano, como GUARDIANA DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA del 91, SOLICITO AL ABOGADO Y “LOBYSTA” BARRANQUILLERO, VICTOR PACHECO RESTREPO 500 MILLONES DE PESOS para que una Acción de Tutela, interpuesta contra sentencia de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, fuera REVISADA Y SALIERA FAVORABLE A FIDUCIA FIDUPETROL, entidad financiera que había sido CONDENADA A PAGAR SUMA MULTIMILLONARIA AL DEPARTAMENTO DE CASANARE.

Cuando esta solicitud de dinero para vender una sentencia se hizo pública, en voz del mismísimo litigante Pacheco, estalló UN ESCÁNDALO QUE HIZO ESTREMECER A TODOS LOS CIMIENTOS DEL PODER JUDICIAL. La prensa y la sociedad se alarmaron a más no poder. Y EL MAGISTRADO PRETELT ABANDONÓ LA TOGA Y ENTREGÓ SU DEFENSA TÉCNICA A SU ILUSTRE PAISANO, el mediático abogado Dr. Abelardo de la Espriella que, además de penalista, dice ser “novelista y cantante”, como personaje de Opera Bufa.

Bueno. El tristemente célebre exmagistrado Jorge Pretelt acabó condenado, en sentencia de fecha 18 de diciembre del 2019 – TIEMPO DE PESTE EN CHINA -, proferida por LA SALA ESPECIAL DE PRIMERA INSTANCIA DE LA CORTE SUPREMA, con ponencia del Magistrado Ramiro Alonso Marín Vásquez, como AUTOR DEL DELITO DE CONCUSION. Y enviado a prisión, multado e inhabilitado.

Pretelt fue acusado por la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, luego de investigar la denuncia penal instaurada contra él por su compañero en la Corte, el exmagistrado Mauricio González Cuervo. Acusación que fue ratificada por las Plenarias de la Cámara y el Senado de la República. Y enviada para juicio oral a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, que inició por competencia el juicio en cumplimiento de la Ley 600 del 2000, viejo Código de Procedimiento Penal. Pero ante la aprobación del Acto Legislativo No 01 de 2018, que estableció la segunda instancia para AFORADOS, el asunto pasó a ser competencia, en primera instancia, de la Sala Especial.

En la sentencia, la Sala acoge las alegaciones de los representantes de la Procuraduría General de la Nación y de la Parte Civil, apartándose de los alegatos tanto de la defensa material (el acusado) como técnica (De La Espriella Lawyer), calificándolos de IMPROCEDENTES.

La Corte Suprema de Justicia, en este fallo de primera instancia, consideró que la conducta del Exmagistrado fue DOLOSA. Y TIPICA (artículos 29 y 404 del Código Penal), ANTIJURÍDICA (lesionó el bien público de la administración de justicia) Y CULPABLE. Resaltando la condición del enjuiciado que, según la Corte es “… NADA MÁS NI NADA MENOS QUE DE UN MAGISTRADO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL.”

La providencia tiene 96 páginas. Y comparto de manera textual, con los lectores de SOLO/PROPOSICIONES.COM , la parte resolutiva de la misma. Así:

“R E S U E L V E:

PRIMERO. Declarar al ciudadano Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, de condiciones personales y civiles conocidas, exmagistrado de la Corte Constitucional, autor penalmente responsable del delito de concusión (artículos 29 y 404 del Código Penal), por el cual fue acusado.

SEGUNDO. Condenar a Jorge Ignacio Pretelt Chaljub a las siguientes penas principales: setenta y ocho (78) meses de prisión, multa equivalente a cincuenta y ocho (58) salarios mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el término de sesenta y cinco (65) meses.

TERCERO. Negar al sentenciado Pretelt Chaljub la suspensión condicional de la ejecución de la pena, como también la prisión domiciliaria, acorde con lo expresado en la parte motiva de esta decisión.

CUARTO. Hasta tanto no quede en firme la sentencia no se podrá dar cumplimiento a la misma, conforme se indica en la parte motiva.

QUINTO. Por las razones expuestas en la justificación de esta sentencia, no hay lugar a condena en perjuicios de contenido económico ni morales.

SEXTO. En firme esta providencia, envíese la actuación a los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá.

SEPTIMO. Comuníquese esta decisión a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, para efecto del recaudo de la multa impuesta.

OCTAVO. Contra esta sentencia procede el recurso de apelación, ante la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia.

NOVENO. Una vez ejecutoriado el fallo, la secretaria de la Sala enviará las copias a las que alude el artículo 472 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).”

CONCLUSIÓN. Aunque desconozco si esta condena está en firme, como la suspensión del Consejo de Estado creo oportuno que las mismas deberían ser objeto de lectura y debate en nuestras universidades, para que se entienda que estar BAJO TUTELA JUDICIAL nunca es recomendable para un hombre de universidad, como centro de EDUCACION SUPERIOR.

LA PRÓXIMA: LIBRO DE PAPEL VS LIBRO DIGITAL.

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia