jueves, julio 16, 2026
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Conceptualización de paradigma. Hacia un pensamiento configuracional

Etimológicamente, la palabra paradigma se deriva de las raíces “para”, que significa “del lado de”, “en la perspectiva de”, “bajo la óptica de” y de deiknymi, que significa “mostrar”, es decir, “mostrar del lado de”, lo que corresponde a lo que en filosofía se denomina “perspectivismo” (Hurtado, 2011, p.29). De esta manera, las descripciones, comprensiones, propuestas, concepciones, teorías y soluciones que proceden de un paradigma surgen de una postura o perspectiva particular que, por ser parcial, siempre deja considerar algún aspecto.

En otras palabras, un paradigma alude a una manera determinada de ver la realidad, una forma de actuar o una particular manera de ver según un particular punto de vista; es decir, “un paradigma es una visión parcial de la realidad desde un único punto de vista mediante el cual se asume que se está percibiendo la totalidad.” (Fernández, 2007; p. 284)

Según Barrera (2008) un paradigma es “una manera particular de ver, juzgar y actuar […] tiene que ver con la actitud perspectivista referida a la ubicación de cualquier persona con respecto a la realidad, desde su manera de ver las cosas.” p. 106. El paradigma es “una forma de percibir, de organizar, de definir, de analizar o de interpretar la realidad” (De Moragas, 1976; p. 24, citado en Barrera, 2008; p. 106)

Como se aprecia, la conceptualización del término paradigma como “perspectiva” está fundamentada en su origen etimológico y además es compartida por diversos autores. Es por ello que, una actitud paradigmática de manera implícita reconoce y valora otras formas de obtener conocimiento, de lo contrario no estaríamos en presencia de un paradigma.

Para Runes (1994), un paradigma es la forma latina del nombre griego que señala un modelo, nombre dado por Platón a sus ideas del mundo inteligible que eran un modelo de las cosas del mundo sensible.

En realidad, “paradigma” es un concepto redescubierto por Thomas S. Kuhn en su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962), utilizado para caracterizar, más que para definir, el marco conceptual y metodológico en el cual son planteados y sucesivamente resueltos los problemas de las investigaciones, para constituir un todo más o menos coherente mediante el cual el investigador se relaciona con los objetivos de su estudio.

En la obra de Kuhn (1975, 1978) aparecen más de 20 definiciones de paradigma, incluso a veces se identifica con modelo o estilo de ver las cosas, de percibir, conocer y pensar. Esto trae como consecuencia que diferentes autores, al considerar una definición de paradigma como única y verdadera, sustentan y argumentan criterios epistémicos la mayoría de las veces contradictorios.

En una de sus más importantes obras Kuhn (1975) expresa que el paradigma “es lo que los miembros de una comunidad científica comparten, y, recíprocamente, una comunidad científica consiste en hombres que comparten un paradigma.” (p. 271). Sin embargo, a mi juicio, la definición más completa de paradigma que aporta Kuhn (1978) y que hace justicia a lo más profundo de su pensamiento es la que expresa que el paradigma “es la concepción del objeto de estudio de una ciencia acompañada de un conjunto de teorías básicas sobre aspectos particulares de ese objeto. El paradigma define los problemas que deben investigarse, la metodología a emplear y la forma de explicar los resultados de la investigación. El paradigma con esas características es aceptado por una comunidad científica determinada que así se diferencia de otra.” p. 271

Mires (1996) se fundamenta en Kuhn y define el concepto de paradigma como “un “estilo de ver”, percibir, conocer y pensar que: es producido predominantemente por las comunidades científicas, recoge creencias anidadas en el pensar colectivo que no es científico, se traduce en palabras principalmente escritas, consagradas oficialmente por manuales y se establece institucionalmente en organizaciones que se forman a su alrededor.” p. 159

El concepto de paradigma ha sido reconocido como sugerente, tentador y provocativo, sin embargo, su historia ha estado llena de críticas, basadas tanto en la dificultad para resolver problemas creados por la comparación de teorías creadas en paradigmas distintos, como por la ambigüedad presentada en sus diferentes definiciones.

El paradigma como perspectiva se refiere a aspectos epistémicos, teóricos, metodológicos, éticos o disciplinares. “Los aspectos epistémicos (la posición acerca de qué es la ciencia), aspectos teóricos (las diferentes teorías que concuerdan con tal visión de ciencia), aspectos metodológicos (los métodos que se adecuan a los objetos de interés de las teorías aceptadas), aspectos éticos (los valores involucrados), y aspectos disciplinares (cómo se expresa esa episteme en cada disciplina).” (Hurtado, 2011; p. 30)

Lo anterior significa que el paradigma está integrado por teorías científicas, conceptos, nociones, valores, principios, métodos, procedimientos y técnicas que orientan la actividad científica investigativa. Por lo tanto, los científicos que comparten un mismo paradigma se rigen por las mismas reglas y normas para conducir su modo de actuación científica.

Los paradigmas científicos son realizaciones científicas universalmente reconocidas que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica. Se infiere la dependencia de la modelación respecto al paradigma científico del momento histórico concreto en que se efectúa.

El paradigma científico determina las relaciones sociales, culturales y epistémicas, delimita los aspectos observables dentro de un contexto determinado, y también precisa aquellos elementos que se ignoran en un proceso investigativo.

“Todo conocimiento opera mediante la selección de datos significativos y rechazo de datos no significativos: separa (distingue o desarticula) y une (asocia, identifica); jerarquiza (lo principal, lo secundario) y centraliza (en función de un núcleo de nociones maestras). Estas operaciones, que utilizan la lógica, son de hecho comandadas por principios «supralógicos» de organización del pensamiento o paradigmas, principios ocultos que gobiernan nuestra visión de las cosas y del mundo sin que tengamos conciencia de ello.” (p. 28)

Morín (2011) tiene una visión muy diferente e interesante de lo que constituye un paradigma.  Dejemos que sea él mismo quien nos lo diga:

“Todo conocimiento opera mediante la selección de datos significativos y rechazo de datos no significativos: separa (distingue o desarticula) y une (asocia, identifica); jerarquiza (lo principal, lo secundario) y centraliza (en función de un núcleo de nociones maestras). Estas operaciones, que utilizan la lógica, son de hecho comandadas por principios «supralógicos» de organización del pensamiento o paradigmas, principios ocultos que gobiernan nuestra visión de las cosas y del mundo sin que tengamos conciencia de ello.” (p. 28)

Para Morín (2011) “un paradigma es un tipo de relación lógica (inclusión, conjunción, disyunción, exclusión) entre un cierto número de nociones o categorías maestras. Un paradigma privilegia ciertas relaciones lógicas en detrimento de otras, y es por ello que un paradigma controla la lógica del discurso. El paradigma es una manera de controlar la lógica y, a la vez, la semántica.” p. 154-155

El paradigma condiciona la lectura de los datos y hechos, direcciona las emociones, sentimientos, pensamientos y vivencias, precisa las interpretaciones sobre los acontecimientos y las valoraciones acerca de los fenómenos, eventos y situaciones de la realidad.

Es una visión generalizada, mayormente aceptada, sobre un fenómeno, así como la mejor manera o procedimiento para investigarlo. Un paradigma provee una serie de conceptos, de elementos que se asumen en el tratamiento de un tema. Una vez aceptado, domina la disciplina define lo que se hace en esta. Si algún estudioso no lo asume, al abordar determinado tema, la comunidad académica no lo acepta o lo hace sólo periféricamente.

Los paradigmas se insertan en la ciencia y se apropian de sus categorías, revelando las ideas que lo sustentan, los comportamientos científicos que los desarrollan y consolidan, la teoría que subyace y la práctica transformadora que evidencie su vigencia y las formas particulares de hacer ciencia, de orientar procesos investigativos y favorecer el desarrollo teórico de la ciencia.

“Se dice del pensar paradigmático como aquel que percibe la realidad a partir de un conjunto preestablecido de ideas y por medio del cual se interpreta lo que se percibe. Se dice además que un paradigma corresponde a una manera particular de “ver, juzgar y actuar”; también; que el paradigma tiene que ver con la actitud perspectivista referida a la ubicación de cualquier persona con respecto a la realidad, desde su manera de ver las cosas. En el decir de De Moragas (1976), el paradigma es “una forma de percibir, de organizar de definir, de analizar o de interpretar la realidad” (p. 24).

Según Barrera (2008) “una actitud paradigmática tácitamente reconoce otras formas de conocer (por eso es paradigma). De lo contrario, es paradogma: manera rígida,  absoluta y excluyente, que deja a un lado otras perspectivas, otros paradigmas que posiblemente permiten ver la realidad desde otro ángulo, desde otra ubicación, desde otro contexto de ideas.” (p. 106)

Un paradigma científico puede definirse como un principio de distinciones-relaciones-oposiciones fundamentales entre algunas nociones matrices que generan y controlan el pensamiento, es decir, la constitución de teorías y la producción de los discursos de los miembros de una comunidad científica determinada (Morín, 1984).

El paradigma se convierte así, según Martínez (2008) en un principio rector del conocimiento y de la existencia humana. De aquí nace la intraducibilidad y la incomunicabilidad de los diferentes paradigmas y las dificultades de comprensión entre dos personas ubicadas en paradigmas alternos (Martínez, 2008)

En la ciencia los paradigmas tienen una importancia crucial, por cuanto, gracias a ellos se construye conocimiento científico, se generan las disciplinas, se potencia el saber e incluso se construyen nuevas ciencias.

“El paradigma es importante pues cuando se adquiere permite precisar coordenadas y determinar espacios de relación social, cultural y epistémica. Por lo regular, un paradigma determina lo que se ha de ver dentro de un contexto, como también aquello que se va a desconocer; los paradigmas condicionan la lectura de los hechos, orientan las vivencias y precisan interpretaciones sobre los acontecimientos. Por eso, los paradigmas se rodean de su propia ciencia, de los axiomas correspondientes pues para que un paradigma se exprese como tal tiene que tener ideas que lo sustenten, actitudes que lo consoliden, teoría y praxis que demuestren su vigencia y maneras particulares de hacer ciencia, de orientar procesos y de propiciar realizaciones históricas.” (Barrera, 2008; p. 106-107)

Precisamente, en este blog reflexionamos sobre la noción de paradigma y problematizamos diversos paradigmas que han proliferado en la historia de la ciencia y de la epistemología, con el fin de visibilizar los paradigmas emergentes en el tercer milenio en diversas disciplinas científicas, tales como la educación, la psicología, las neurociencias, así como la propia ciencia, la epistemología y la metodología de la investigación.

Si asumimos que el pensamiento humano es una configuración holística y compleja, que entrelaza otras configuraciones sistémicas; entonces podemos considerar los entretejidos, urdimbres y tramas inmanentes a nuestra forma de pensar como configuraciones y redes de interconexiones que dan cuenta de la complejidad del mundo natural, humano y social. Emerge de esta manera el Paradigma Configuracional: la Configuralogía o Teoría de las Configuraciones.

Referencias

Barrera, M. F. (2008). Modelos Epistémicos en Investigación y educación. Caracas: Quirón.

De Moragas, M. (1976). Semiótica y comunicación de masas. Barcelona: Península.

Fernández, I. O. (2007). Diccionario de investigación. Una comprensión holística. Caracas: Ediciones Quirón.

Hurtado, J. (2011). Metodología de la Investigación. Guía para la comprensión holística de la ciencia. Cuarta edición. Venezuela: CIEA SYPAL. Quirón Ediciones.

Kuhn, Th. S. (1975/1962). La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica.

Kuhn, Th. S. (1978). Segundos pensamientos sobre los paradigmas. Madrid: Tecnos.

Martínez, M. (2008). Epistemología y metodología cualitativa en las ciencias sociales. México: Trillas.

Mires, F. (1996). La revolución que nadie soñó o la otra posmodernidad. Caracas: Nueva Sociedad.

Morín, E. (1984). Ciencia con conciencia. Barcelona: Anthropos.

Morín, E. (2011). Introducción al Pensamiento Complejo. 4ª reimpresión. Barcelona: Gedisa.

Ortiz, A. (2014). Pensamiento Configuracional. Bogotá: REDIPE.

Runes, D. (1994). Diccionario de Filosofía. Caracas: Grijalbo.

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