jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Gaspar Hernández ¡Historia íntima de la condena por pe-culado en la alcaldía!

¡Historia íntima de la condena por pe-culado en la alcaldía!

El actor popular del proceso penal.

“Considero pertinente, con mucho respeto, que en la próxima columna a manera de adenda hiciera una breve reseña de su participación en ese proceso penal”.

Mi profesor de la asignatura “contratos estatales“, en la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, seccional Barranquilla, fue el difunto Dr. Adalberto Sereno Caballero quien, en un gesto de generosidad y amistad, me vendió “a precio de gallina flaca” sus libros de derecho penal, los cuales empasté y conservé durante buen tiempo, hasta que decidí obsequiarlos, con otros, a la biblioteca de la Defensoría del Pueblo, a instancia de colegas como Fredy Fernández y Alfonso Palomino.

Las enseñanzas del derecho francés del servicio público impartidas por Adalberto y el regalo bibliográfico moldearon, inconscientemente, mi formación en el Pre-grado, pues terminé redactando la monografía de grado sobre: “El régimen penal de la contratación estatal en Colombia“. Es decir, cómo la Ley 80 de 1993 modificó algunos delitos contra la Administración Pública, agravándolos y aumentándoles las penas. Me gustaba mucho esa fusión entre penal y administrativo, hasta el punto que cursé becado una especialización en el segundo y del primero hice un curso de procedimiento en “La Nacho”, cubierto por mis primeros honorarios como penalista. Me hacen sonreír estos recuerdos.

Estas reminiscencias académicas me vienen a cuento por lo siguiente: el Dr. Sereno como abogado fue asesor legal del Despacho del alcalde Bernardo Hoyos Montoya, en su segunda administración. Y como tal suscribió el contrato adicional y/o accesorio de obra pública celebrado para concluir la remodelación del antiguo banco de la república, del Paseo Bolívar, y convertirlo en la Sede Central de la Alcaldía Distrital de Barranquilla. Remodelación que le costó una suma millonaria al Distrito. Tan alta que con ella podría construirse un edificio nuevo e inteligente. Hoy los servicios del Distrito están “descentralizados” en diferentes zonas de la ciudad.

Por esa contratación irregular, en la que mi profesor “puso su firma”, como asesor, seguida de la del Alcalde titular, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia confirmó, en sentencia de fecha 7 de septiembre pasado, con ponencia del Magistrado Dr. Fernando Bolaños, la condena impuesta, en Bucaramanga, al exalcalde. Al morir el Dr. Sereno se extinguió la acción penal en su contra.

Cuento estos recuerdos, no gratos a la memoria, porque el director del Portal me ha sugerido, con el debido respeto, que comente a manera de adenda mi participación en ese controvertido proceso penal donde fueron enjuiciados, entre otros, dos ex-alcaldes, ex-secretarios de hacienda, contratista, interventores de la obra y otros ex-empleados del Distrito durante los gobiernos del extinto “movimiento ciudadano“. Es decir, que relate la historia íntima de una condena penal, de la que los diarios El Tiempo y El Heraldo han publicado la noticia judicial, sin la identificación de redactor alguno.

Entonces, vamos por parte, porque esta es, “amigos del mundo entero”, una historia inédita para la memoria de lectores del siglo XXI. Historia que se puede contar, por capítulos, ya que está documentada en un expediente de muchísimos folios, cuya lectura puede ser fuente hasta para una tesis doctoral como: Cómo intentar escapar de la justicia y terminar atrapados en su ceguera de diosa. ¡Vaya título!

¿Cómo llegue al proceso penal? Fui asesor legal del Despacho de la Contraloría Distrital de Barranquilla durante la gestión de los ex-contralores Dres. Daniel García, Jorge Epalza y Luis Montalvo. Ese órgano de control realizó una investigación fiscal a la contratación, sin licitación pública, de las obras de remodelación del edificio, de arquitectura francesa, del Banco de la República, encontrando serías irregularidades en la misma, las cuales se comunicaron tanto a la Procuraduría y a la Fiscalía, luego de abrir un proceso de responsabilidad fiscal. 

Redacté, a instancia del titular, la demanda de constitución de parte civil de la Contraloría Distrital, en el proceso penal abierto por la Fiscalía seccional contra el alcalde Hoyos y su equipo de gobierno, del que hizo parte el economista Guillermo Honeigsberg. Para ello debí leer todos los detalles encontrados en la indagación fiscal, entre ellos: la existencia de un contrato accesorio y/o adicional cuyo valor era superior al principal. ¡Tamaña perla! Para esa época yo cargaba, subrayado, el texto de Vidal Perdomo sobre “el contrato de obra pública“, editado por El Externado. Era como una pequeña “Biblia”. Amen.

Cómo hice parte del proceso inicial?. La demanda fue admitida reconociendo a la Contraloría Distrital como parte civil por mandato legal. Y allí comenzó la batalla jurídica: lograr que vincularán mediante indagatoria al alcalde hoyos y demás denunciados. En la Fiscalía “nadie le quería poner el cascabel al gato”. Ante tanta insistencia, una fiscal mujer -vecina mía de El Santuario- ordenó las indagatorias. Y el proceso penal se convirtió en la noticia judicial de esos tiempos, donde un ex-contralor subía las escaleras de la vieja Alcaldía con un revolver exhibido en el bolsillo derecho del pantalón. Como para una película del Chicago de los años de “Al Capone”. Por ese pesado ambiente judicial-político se pidió, por la Contraloría Distrital, que el caso fuera declarado de interés nacional. Acogida la petición fue enviado a la Unidad Nacional Anticorrupción de la Fiscalía General de la Nación para continuar con la investigación penal.

Redacté, a instancia del titular, la demanda de constitución de parte civil de la Contraloría Distrital, en el proceso penal abierto por la Fiscalía seccional contra el alcalde Hoyos y su equipo de gobierno, del que hizo parte el economista Guillermo Honeigsberg.

Mi contrato de asesor no fue renovado por el contralor que reemplazo al Dr. Montalvo. Y desaparecí “del mapa”, mientras en Bogotá el proceso fue creciendo en pruebas técnicas y se definieron situaciones jurídicas a los investigados, entre ellos al ex-jefe de presupuesto de la Secretaria de Hacienda Distrital, economista Guillermo Hoenigsberg Bornacelly, más tarde Alcalde por voto popular.

¿Cómo me convertí en actor popular del proceso penal? “Guillo” como llamaban a Hoenigsberg en la cafetería de la Universidad del Atlántico de “20 de Julio”, su “fanaticada” de la juco (Juventud Comunista), donde fuimos estudiantes en los años 70s, postuló su nombre a la Alcaldía Distrital para reemplazar, en dicho cargo al prestigioso neuro-cirujano Dr. Humberto Caiaffa Rivas, de quien había sido asesor político en sus campañas y me vinculó como asesor legal del Despacho para revisar la contratación de obras públicas y la concesión de los impuestos distritales a una firma de derecho privado, de cuyo nombre no quiero acordarme. Fue una labor de arqueólogo legal donde mis saberes eran los aprendidos de la mano del Dr. Sereno Caballero. Gran ser humano!.

Pero para esa época dedicada al litigio ponderado y a la academia Unilibrista, me visitaron en la oficina dos concejales distritales conocidos. Uno, el hijo de mi vecina Doña Elsa; el otro un joven ex-fiscal hoy privado de la libertad por decisión, también, de la Corte Suprema de Justicia. Fueron a proponerse ser abogado de esa Corporación co-administradora en el proceso penal que se adelantaba en Bogotá por el caso del Banco de la República, como lo denominó la radio y la prensa. Señale mis honorarios y me ordenaron redactar el contrato de prestación de servicios profesionales. Lo que hice, pero nunca llevaron ni el cheque del anticipo ni regresaron por la minuta del prometido contrato. Así que me quedé como “la novia de Barranca”: esperando a mis prometedores ediles, ambos del Glorioso Partido de “Azul de mitíleno“.

Días después, el Alcalde me invitó a almorzar en el Despacho en el noveno piso de la nueva Alcaldía del Paseo Bolívar, el remodelado Banco de la República. Luego de la ligera vianda, el burgomaestre sacó, como de un cubilete, unos documentos y me los entregó, pidiéndome los leyera y le comentara mi lectura. Eran las providencias en las que una Fiscal -otra mujer- de la Unidad Nacional Anticorrupción había resuelto la situación jurídica de los indagatoriados por el caso  “Banco de la República”, entre ellos el ex-secretario de Hacienda Distrital, Guillermo Hoenisberg, quien ya era candidato oficial del “movimiento ciudadano” a la Alcaldía, dictando medidas de aseguramiento, que fueron recurridas en masa. Es decir, no estaban ejecutoriadas. No podían cumplirse, para entonces.

Entendí el mensaje. Leí las providencias y presenté mi opinión jurídica al Sr. Alcalde que había dado poder a un ex-Registrador del Estado Civil, radicado en Bogotá, para que se constituyera como parte civil, en representación del Distrito de Barranquilla en ese controvertido y controversial proceso penal que agitaba la vida político-electoral de la ciudad y era ya connotación nacional. La demanda de parte civil del Distrito tuvo inconvenientes, que no recuerdo con precisión. Pero solicité que me facilitaran copia del expediente, el cual llegó en varias cajas de cartón por su volumen. El período constitucional del Alcalde finalizó y el nuevo Representante Legal del Distrito, victima en el proceso penal, se posesionó. Era “guillo” Hoenigsberg. Obvio, mi contrato también se acabó. El sindicado lo que requería era un defensor, no un abogado para representar los intereses de la víctima: ¡Oh Paradoja! El Distrito de Barranquilla.

Así que sin vinculación alguna con el Distrito y con el voluminoso expediente, que no cabía en gaveta alguna de la oficina, decidí leerlo en tiempos de reposo laboral, saboreando un destilado escocés y fumando habano como Cabrera Infante, cain, en Londres. Leí esa foliatura de novela rusa, bajo la inquietud de hacer algo que permitiera que las decisiones penales de la Fiscalía no naufragaran. Y entonces fueron importantes las enseñanzas recibidas en “La Nacho” sobre el nuevo procedimiento penal contenido en la Ley 600 del 2000, cuyo artículo 45 contempló la figura del actor popular para representar a la víctima de la conducta delictuosa, que en este asunto era un daño evidente a bienes colectivos.  La norma procesal citada establecía que: “sólo  podrá actuar un ciudadano y será reconocido quien primero se constituya“. Yo fuí “el pepe” y el “úniqueño”.

Es oportuno expresar que la Asamblea Constituyente consagró, en la nueva Constitución Política, las acciones populares para garantizar derechos colectivos como la moralidad administrativa. Así que la nueva Legislación Procesal Penal incorporó la figura del actor popular como representante de la comunidad en el proceso penal en búsqueda de la verdad, la reparación y la no repetición.

Bajo esa figura, desaparecida en la legislación penal vigente, rearme la demanda de constitución de parte civil, pero desde la perspectiva de actor popular, pues ní el Distrito ní la Contraloría se legitimaron para actuar por, presumo, evidente “conflicto de intereses”. La demanda fue admitida y fui reconocido, para sorpresa de muchos “incrédulos del terruño”, como sujeto procesal.  Logrando a punta de memoriales que las medidas de aseguramiento y el llamamiento a juicio proferidas por la fiscal anticorrupción fueran confirmadas, tanto por la Fiscalía ante el Tribunal de Bogotá como la de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, a donde había llegado el caso por la condición de procesado del alcalde distrital, en ejercicio. Además, que el juicio público contra el alcalde Hoenisgsberg fuera en Barranquilla. Otro “almendrón”: sentar a “guillo” como reo en el banquillo de los acusados. De novela alemana de la post-guerra.

El cura Bernardo Hoyos, luego de ser detenido y llevado a la Estación de Policía del Barrio Simón Bolívar.

Ese es otro de los capítulos de esta historia íntima ¿no le parece? Y para contarla habrá que esperar otra señal de humo del director. Mientras tanto aguzo los sentidos. Y espero leer la sentencia de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia que acaba de ratificar la condena por los pe-culados en el caso del Edificio del Banco de la República del Paseo de Bolívar. ¿Será que alguien me la hace llegar? ¡Muchas gracias!

La próxima: La historia continua

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia