jueves, julio 16, 2026

Zaqui, siempre titular

La esperanza más íntima nace de

 la desesperación más profunda.

Byung – Chul Han. El espíritu de la esperanza.

Conozco un niño europeo de siete años, Zaqui, así lo conocen sus amigos de la escuela y el vecindario. Igual que Aquiles su debilidad ha sido el talón, que le han operado unas cinco veces. Pero Zaqui es inquieto y en cada convalecencia exhibe sus habilidades para caminar al mejor estilo de Thoreau y andar en bicicleta, como el ciclista Zoetemelk, apodado El holandés del Tour de Francia. Nada lo detiene. Su hermano mayor juega fútbol y Zaqui no deja de admirarlo. Después de su última intervención, la cual fue un éxito, muestra interés por jugar fútbol. Su padre lo lleva a los partidos y de vez en cuando lo observa patear el balón, correr detrás de él y recogerlo cuando alguien patea fuerte hacia los laterales o líneas finales. Es feliz dándole la hidratación a sus compañeros de equipo, le pregunta a uno de los jugadores si le duele el golpe recibido, ¡conversa con todos! Su padre, un suramericano, jocosamente afirma: “tiene pinta de aguatero”, de ahí, hay un paso para ser utilero. Todos en el equipo estiman y reclaman la presencia de Zaqui, en el camerino y en las laterales del campo. Cuando su equipo gana un partido no duda en decir ¡ganamos!, y si se pierde, murmura entristecido, perdimos.  Por las noches, antes de acostarse, ejercita su inteligencia espacial; realizando rompecabezas o construyendo figuras complejas con bloques de diferentes tamaños. ¿Qué haces?, le pregunto. Levanta la mirada, dejándome ver la ingenuidad en sus ojos marrones y soñadores, respondiéndome: Construyo una nave espacial para viajar al planeta Martes y darle un paseo a mi equipo.

Si alguna vez sintió la angustia en las batallas sostenidas consigo mismo dentro de su cuerpo, Zaqui emerge con la fuerza de su vitalidad y el ímpetu de su alegría. Ha salido victorioso y reconoce el entusiasmo que le embarga la vida para afrontar el destino con su espíritu indomable, su sonrisa empática y la humildad paciente de ser asertivo en una historia naciente que apenas comienza. Zaqui es un ejemplo de perseverancia, afirmándose en la vida cada día que transcurre. Verlo correr de un lado a otro es recordar una frase de Byung – Chul Han: “la esperanza nos hace perseverar a pesar de todos los males del mundo[1]”.

En las bellas anécdotas que homenajean el fútbol, de Eduardo Galeano, escritor uruguayo, escribe dos libros: El fútbol a sol y sombra y Cerrado por fútbol[2], donde se describen algunos personajes, que fueron protagonistas de este deporte, a los que conoció y que indagó como periodista: el jugador, el arquero, el ídolo, el hincha, el fanático, el árbitro, el técnico, los especialistas; el fútbol mismo en su evolución. También se detiene en estrellas como Maradona, Obdulio Varela, Pelé, René Higuita, Zidane, Zamora, Di Stefano, Garrincha, Puskas, Beckenbauer, entre otros[3].

Galeano abarca el fútbol en un amplio contexto, pero no recuerdo haberle leído un comentario – quizás no lo he encontrado todavía – sobre los utileros, esos actores anónimos que conocen la antropometría de sus compañeros de equipo, la talla justa de los zapatos, el número de camiseta, la licra y pantaloneta, todo ese vestuario antes y durante los entrenamientos y partidos. Incluso, interpreta los estados de ánimo de los jugadores – sus compañeros de equipo, dicen –, escuchándoles atentos las angustias y frustraciones desbordadas. Es conocedor de los tiempos particulares en que se deshidrata cada jugador y la ingesta de bebida, teniendo en cuenta la intensidad de los partidos, las estaciones del año y el escenario de los partidos, sea como anfitriones o visitantes.

Zaqui es un ejemplo de perseverancia, afirmándose en la vida cada día que transcurre. Verlo correr de un lado a otro es recordar una frase de Byung – Chul Han: “la esperanza nos hace perseverar a pesar de todos los males del mundo[1]”.

El diez de noviembre se celebra en Argentina El día del Utilero. Seres humanos incansables, anónimos y meticulosos, que decidieron reunirse para autoreconocerse en este día y resaltar el trabajo digno y la vocación de servicio – como una forma de expresar su “ser futbolista a como de lugar” – ante la sociedad y los amantes del fútbol. Su vocación es puesta a prueba desde niño, jugando y reconociendo que su interés es el fútbol, por eso se consagran con humildad al ejercicio invisible de su labor, aunque se pase desapercibido, pero sintiéndose parte del equipo. Los utileros son obsesivos con los detalles, complacen las manías de cada futbolista. Canilleras preparadas, hidratación y suplementos comestibles, imágenes religiosas y altares que sustentan las creencias de jugadores y equipos.  Los utileros, previo antes del entrenamiento o el juego, organizan el vestuario: vestimentas, zapatos, toallas, hidratación, balones, todo religiosamente situado. Un sitio cuya comodidad corresponde a los utileros, allí tienen toda la autoridad.

En el fútbol argentino, los utileros dejaron de ser invisibles y lograron conquistar la dignidad de la profesión. Resaltaré a dos utileros que han sido protagonistas en el fútbol de este país. Sus historias de paciente humildad son puntos de encuentro entre los muchos utileros de ese país.

Miguel “Galíndez” Di Lorenzo, masajeó los muslos de Maradona en México 86 y algunos años en el Napolí. Caracterizado por una paciencia que irradiaba inteligencia emocional, poseía el don de los imanes, atrayendo las bromas del grupo, y soportándola. Decía con orgullo: “gané 24 títulos, fui campeón con Bocas, River y la selección”, se jactaba de esas experiencias como un jugador más, un nosotros que lo vinculaba a los equipos donde jugaba el astro Maradona. Compartió sus vivencias con él desde los dieciocho años. Fue una relación muy íntima, de amistad con el jugador. Su muerte lo entristeció. Se cuenta que le dio masajes – fue su forma de despedirse – estando en el ataúd, acariciándole la cara y masajeándole los gemelos. “Me lo mataron”, dijo.

“Boca Juniors despide con afecto a Oscar Laudonio, colaborador y un personaje entrañable de la vida del club, y acompaña a sus familiares y amigos en este triste momento”, fue el mensaje publicado por el club, en el que trabajó como utilero del plantel de primera y de Reserva, hasta el 2018. A partir de 1985, su imagen quedó inmortalizada al lado de grandes ídolos como Maradona, Riquelme, Palermo y Tevez, entre otros.

Traigo a colación el tema de los utileros porque nadie en el fútbol desea serlo, de buenas a primeras, sobre todo en la niñez. Solo desean correr detrás del balón, jugar con él, sin importar si se es crack, o uno más del montón. Nadie aspira a ser utilero, tampoco un padre de familia aceptaría que su hijo le insistiera en el propósito de ser utilero. En nuestro medio, por ejemplo, el que exhibe pocas habilidades, pero insiste en querer ser como uno de sus ídolos, lo tildan de “maleta”, aguatero o naranjero. Sin embargo, ser utilero es una vocación que se descubre con el tiempo, con los desengaños y también por ese apego enfermizo y obsesivo de estar al lado del equipo que lleva en el alma.

Mientras reflexiono sobre “el ser utilero”, observo a Zaqui, atento en la raya lateral, al lado del técnico, que le escucha decir quién necesita hidratarse, qué jugador muestra cansancio, o a qué temperatura se juega si es otoño, invierno o primavera. Además, devuelve el balón rápido, aprovechando los tiempos de juego y corre a buscar los que han pateado lejos. Nunca está quieto.

  • ¿Te gusta lo que haces? – le pregunto
  • Sí. Responde sin apartar la mirada atenta del juego.
  • ¿Qué te agrada más de lo que haces en el equipo?
  • Que siempre seré titular – dice. Y corre – su talón ha dejado de ser la debilidad – a atender a un compañero caído, dándole agua y hace señas hacia las gradas a los paramédicos, para que le lleven una camilla.

[1] Byung – Chul Han. El espíritu de la esperanza. Editorial Herder. 2024. Pág. 38.

[2] GALEANO, Eduardo. Cerrado por fútbol. Siglo XXI. 2017. Argentina. 2017

[3] GALEANO, Eduardo. El fútbol a sol y sombra. TM editores. Colombia. 1995

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1 COMMENT

  1. La pasión de servir, en lo que le gusta, lo lleva a olvidarse de si, y disfrutar lo que hace. Magnifica descripción, del oficio de Utilero, cuan grande e importante, ser, puente, abrigo, sostén y fuerza para los demás.

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