jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Teobaldo Coronado Activistas y crisis de la salud

Activistas y crisis de la salud

Introducción

En reunión de la Academia Nacional de Medicina, el pasado 11 de abril, a la que asistí, virtualmente, el doctor Francisco Augusto Giuseppe Rossi, director del Invima, disertó sobre el “Invima y la Prescripción Médica”.  Aparte el sesgo ideológico de su intervención, poco objetiva, por lo tanto, me llamó la atención el énfasis que puso en proclamar su condición de “Activista”. Una y otra vez se vanagloriaba de este perfil suyo y hasta llegó a amenazar, ante alguna observación que alguien hiciera a sus palabras, que diera gracias de que el activista que había en él no lo mostrara con suma vehemencia.  Una asistente, al término de la reunión, pidió la palabra para agradecer a la Academia la invaluable presencia del Dr. Rossi y recalcar, entusiasmada, su “activista” trayectoria profesional.

Así como el director del Invima, del presidente de la República para abajo, todos los militantes o partidarios de su ideario político, gozando ahora los gajes del poder, se autodefinen, arrogantes, como “activistas”.

Activista o revolucionario

Se me ocurre pensar que militantes de la, antiguamente, denominada “izquierda revolucionaria”, comunistas para más señales, han abandonado el calificativo de “revolucionarios” que, ostentosos, proclamaban a los cuatro vientos, desde la revolución bolchevique de octubre de 1917 cuando el plan económico de Lenin era abolir la economía de mercado y poner todas las empresas bajo control del Estado; más o menos lo que pretende el actual presidente de los colombianos.

En noviembre de 1948 Mao Tse tung, al término de la segunda guerra mundial lanzó un grito de combate ¡Fuerzas revolucionarias del mundo, uníos! ¡Luchad contra la agresión imperialista!

El acontecimiento, sin embargo, que incentivó el fervor revolucionario y contagio a la juventud de los países hispanoamericanos, de este sentimiento, década del 50 del siglo pasado, fue la toma del poder en Cuba por Fidel Castro, por la revolución cubana, a través del movimiento 26 de julio que se orientó por la línea marxista – leninista del partido comunista. Afianzado este fervor, luego, por las revueltas de Paris de 1968, para asolaparse, en el presente que vivimos – tras la caída del muro de Berlín,1989, y derrumbe de la Unión Soviética, 1991 – con el sutil calificativo que disimula, ahora, su origen dogmático.

El comunismo

El comunismo, históricamente, ha sido un fracaso, político y económico. Los viejos, nostálgicos de esta filosofía, que se nutrieron, entre otros textos, en la lectura del Capital Y Manifiesto Comunista de Karl Marx – Engels, El Estado y la Revolución de Lenin, Libro Rojo de Mao Tse Tung, se les hace imposible olvidarlos.  Sin pregonarlo, como antaño vanidosos lo hacían, se cuidan en la actualidad de llamarse revolucionarios y prefieren autodenominarse “Activistas”.

Los jóvenes activistas de hoy en día, fanáticos a ciegas del obsoleto modelo, poco dados a la lectura, alérgicos a los libros, imagino, escasa idea, tienen de estos personajes y su pensamiento. ¿A quién siguen?

Hago la aclaración de que no todos los izquierdistas son socialistas o comunistas por criticar el capitalismo. Incluso, algunos son anticomunistas, conscientes de los regímenes totalitarios que se dan en los países regidos por esta ideología. De allí, que para señalar a los que simpatizan con las tesis marxistas se les denomine izquierdistas radicales o de extrema izquierda.

Los que, en la actualidad, se denominan “Activistas de Primera Línea” en realidad son “Activistas de Tercera Línea”. Delante de la turbulenta organización de avanzada juvenil, tira piedras, incendiaria y violenta están, apoltronados, aburguesados, los verdaderos “Primera Línea” de ideólogos, cerebros y financiadores que los estimulan, patrocinan y utilizan como carne de cañón.

Primera y tercera línea. Extrema derecha

Los que, en la actualidad, se denominan “Activistas de Primera Línea” en realidad son “Activistas de Tercera Línea”. Delante de la turbulenta organización de avanzada juvenil, tira piedras, incendiaria y violenta están, apoltronados, aburguesados, los verdaderos “Primera Línea” de ideólogos, cerebros y financiadores que los estimulan, patrocinan y utilizan como carne de cañón. Señorones que paradójicamente, muchos de ellos, ostentan mansiones y yates en Miami, USA, en el imperio Yanqui, en donde viven de lo más “sabroso”.

El asunto se complica cuando partidarios del polo opuesto a la izquierda radical, los de extrema derecha o fascistas que, también, tiene sus primera y tercera línea, responden con menos presencia, no tan extendida acción desestabilizadora, pero si, con la misma moneda brutal; muchas veces más intransigente y sanguinaria. Tal el deplorable y largo conflicto que nos ha tocado vivir en Colombia con guerrillas de izquierda y paramilitares de derecha como temibles protagonistas. Y en las que por acción u omisión se han alineado algunos movimientos partidistas, aparentemente no extremistas, que los apoyan y favorecen.

Por su accionar ladino, los de la primera línea e incendiario, los de la tercera línea, cualquiera sea el bando a que pertenezcan, guardan franca semejanza con las bárbaras líneas de los grupos terroristas caracterizados por producir destrucción, sufrimiento y muerte en la población.

Origen de los extremos ideológicos

El surgimiento de los extremos ideológicos se da, la evidencia lo demuestra, por la insensatez y corrupción de los tradicionales partidos políticos que han detentado el poder a lo largo de nuestra historia republicana. La gente cansada, los ciudadanos ajenos a la polarización, hartos de los mismos con las mismas, se deciden a buscar otro tipo de gobierno, una alternativa distinta que responda a sus aspiraciones y necesidades más sentidas. La experiencia vivida ha sido cruel, ninguno de los dos extremos ha contribuido al desarrollo armónico y a la “paz total” que anhela el pueblo colombiano. Trágicamente, el remedio buscado que, por lo visto en otras latitudes, casi siempre concluye en una atroz dictadura de derecha o de izquierda, ha resultado peor que la enfermedad.

Activista y líder

El activismo   que caracteriza a un activista no refiere, por definición, a una destacada acción política en particular. Uno puede ser, activista social, sindical, cultural, religioso, gremial, deportivo, ambiental, etc.

Me atrevo a homologar la concepción pragmática de un activista con la de un líder, con la de un soñador, preocupado por lograr un mundo mejor para él y los que le rodean. La solidaridad es principio fundamental que anima la acción de un activista. Todos debemos ser activistas, líderes de los sueños de cada uno, de los que esperan tanto de nosotros, por una mejor calidad de vida, por el logro de la felicidad. Cualquiera que sea el liderazgo, más aún si es político, debe estar encarnado en personas que sean unos activistas íntegros, transparentes que, con el ejemplo de su vida, no con la retórica de un discurso grandilocuente, susciten en los que le siguen la necesidad de un cambio, de renovación de las costumbres, de la búsqueda de nuevos y mejores rumbos para la sociedad.

Activista gremial

En mi paso por la universidad, década de los 60, un estudiante de verdad tenía que ser revolucionario, es decir, comunista. Era el imperativo de la época. Revolucionario era sinónimo de comunista; reaccionarios o retrógrados calificaban a los pocos activistas que no pertenecían a la nomenclatura del partido de Moscú: línea blanda o de China: Línea dura.

Sin considerarme revolucionario, mucho menos comunista, he sido un activista gremial, un líder que he levantado las banderas en defensa de la causa médica, de los derechos inculcados a los profesionales de la salud por los gobiernos, sin distingos de su orientación política.

Por el comportamiento beligerante, por la actitud rebelde durante mi gestión, directivo de diferentes asociaciones médicas en el pasado, es posible que algunos compañeros o colegas hallan ubicado dentro de un movimiento de extrema izquierda. Incluso los que llegaron a tener puestos de mando me veían con recelo y tuve la sensación de que evitaban mi amistad, por considerarla peligrosa.

Crisis de la salud

Ante “la crisis explicita” del sistema de salud, provocada por el actual gobierno del presidente Gustavo Petro, confieso, con pesar, que me preocupa la pasividad, hasta ahora, de la organización médica, la ausencia de un agresivo liderazgo para enfrentar el grave peligro que acecha al futuro de la salud en Colombia y, por ende, a los prestadores de este servicio.

Todavía, estamos a tiempo de hacernos oír, de levantar nuestra voz airada y es así como al momento de escribir estas líneas, me entero, de la invitación a participar el domingo 21 de abril en la marcha silenciosa de batas blancas para manifestar “nuestro desacuerdo con el actual manejo del sistema de salud por parte del Gobierno Nacional”, según comunicado de la Asociación Colombiana de Cirugía. Esta asociación considera, además, que las decisiones del Gobierno Petro han provocado un “cataclismo de nuestro sistema de salud”. La marcha tiene el respaldo amplio de 70 asociaciones científicas del país.

La suerte está echada. Ni un paso atrás compañeros.

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia