jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Gaspar Hernández Periodismo con paredón

Periodismo con paredón

– ¿Cómo acabar “la pedagogía del odio?

Mario Vargas Llosa, en su más reciente y delicioso libro, “medio siglo con BORGES”(Alfaguara), recuerda algunas frases política del autor de “La historia dela infamia“, como estas: “…Borges no cesó en esos años(los de la guerra contra el nazismo) de denunciar en sus textos la “Pedagogía del Odio“.(pág.78) ” Y en un discurso de Agosto de 1946, del fenómeno autoritario: “Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho que fomentan la idiotez“(pág. 81).

En releído, en estos días de emergencia sanitaria global, esas palabras de Jorge Luis Borges, en la remembranza de Vargas Llosa, y no sé por qué, en una extraña coincidencia, se me asemejan para calificar el momento en que vive actualmente el periodismo colombiano que se ejerce en los medios tradicionales, en el nuevo mundo digital y, obviamente, el que también se desarrolla en las populares y cuestionadas redes sociales. 

Sí. Las dictaduras son opresivas, crueles, serviles. Y generan, educativamente, una legión de idiotas. Son el escenario propicio para gestar una “pedagogía del odio”, como la llamó Borges. O para permitir “un pantano de odio”, como la calificó, en reciente columna, el ex constituyente Humberto de la Calle, en su columna dominical en El Espectador.

Imágen proporcionada por el autor; Gaspar Hernández Caamaño.

Y esas enseñanzas, nefastas de las dictaduras, de todo origen, sean familiares, sociales o Estatales, a mi sentir, la ha aprendido, en mala hora, nuestro actual periodismo formado por la influencia emocional de las redes sociales. Los medios no se distanciaron de las redes y las están copiando en su lenguaje de oprobios, ofensas, crueldades e idiotez colectiva. Tanto la radio, la televisión y la prensa escrita imitan, en velocidad y emoción, los mensaje de odio e idioteces que se transmiten por las redes sociales sin rubor y ninguna pedagogía. O sea, los medios y las redes se han convertido, extremando la comparación, en unas “Dictaduras” frente a la opinión pública que padece la invasión de unas verdaderas batallas conceptuales, ideológicas y personales en los periódicos, emisoras y canales televisivos. En las redes sociales la “guerra” es permanente, ya que en ellas, más que la comunicación educativa, impera la idiotez, como bien las definió Umberto Eco, el pensador de Turín.

Frente al panorama de mentiras e insultos,  el pasado mes de Julio la Asociación  de Medios de Información de España, AMI, lanzó una insólita campaña publicitaria a la que se unió la AMI colombiana y sus afiliados. La campaña se denomina: “Creemos en el periodismo“. E intenta regresar al periodismo como un oficio para apoyar la democracia y la vida decente, frente a la práctica en que se ha convertido, en una dialéctica macabra, el “mejor oficio del mundo”.

Esa campaña, que se ha divulgado en páginas enteras publicadas en los reconocidos diarios colombianos, desea abolir del periodismo las siguientes realidades de su actual ejercicio: “Falsedad, descontextualización, partidismo, intereses, imprecisión, condescendencia, intrusión, fuentes dudosas, desinformación, parcialidad, vaguedad, ambigüedad, mentiras y manipulación“.

La campaña evidencia la crisis que se viene padeciendo, que además se recrudece cada día, pues del oficio todo se válida sin el menor rubor. No hay control de calidad. Sin la más mínima indagación. Todos nos creemos periodistas y todos lo asumimos sólo como un derecho, olvidando sus principios: Veracidad e imparcialidad. Y los deberes que entraña el oficio.

Realizar un estudio, así sea semántico, de cada una de tales palabras o categorías, que señalan los avisos que difunden la campaña de Ami, en la que náufraga la práctica periodística, daría para una tesis de Maestría en periodismo e intentar, desde lo pedagógico y desde la Academia, erradicar tales “vicios” que ha engendrado la libertad de expresión mal entendida. Falta aquí una explicación.

No sé si frente a esa campaña de AMI, el columnista de El Heraldo, Álvaro De La Espriella, a quien hace rato no saludo en la calle, escribió, el  16 de Septiembre pasado, una columna bajo el título: “20 palabras nefastas“, donde criticaba la situación que agobia a nuestro democrático oficio y, obvio, a la tan necesaria Opinión Pública, a la que ahogan con el mismo jarabe: “polarización”.

Esas palabras, seleccionadas por Álvaro, son las siguientes: “muerte, crimen, homicidio, feminicidio, masacre, victimas, asalto, atraco, robo, secuestro, violación, mutilación, desplazamiento, Farc, Santos, Uribe, Duque, Petro, JEP, Paz“.

Tienen ahí, otras palabras y otros conceptos para estudiar, semióticamente, y redactar otra tesis, esta vez, doctoral, pues se pueden unir las anteriores, la de la campaña, con las reseñadas como nefastas por el columnista. Y mezclar en un explosivo coctel de nuestra realidad diaria y el periodismo que la registra como “gaje del oficio”.

Con escasos días de diferencia, en Colombia hemos conocidos dos decisiones judiciales, dictadas en procesos constitucionales de Tutela, que afectan a periodistas y a medios. En una ordenó el arresto del controversial periodista Gonzalo Guillen por desacato a un amparo que impuso una rectificación. Y en la otra, la más reciente, se ordenó, en primera instancia, al medio Semana y a los periodistas Vicky Dávila y Jairo Lozano, retirar las publicaciones que difundieron sobre el expediente  del Ex- senador Uribe Vélez ante la Corte Suprema, en relación a la divulgación de información sobre aspectos de la intimidad familiar y personal de la pariente de un preso vinculado, como testigo, al publicitado proceso judicial.

Sobre ambos casos, la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, hizo pronunciamiento rechazando las decisiones judiciales, hasta  calificándolas de censura. Pero no hizo ninguna propuesta  la Fundación para mejorar la actividad periodística en bien de la sociedad, la democracia y el mismo periodismo y sus cultores: Los periodistas, muchos de los cuales han desbordado el oficio para pasar de historiadores del instante a “jueces” o “gobernantes” o ” incitadores”. Es decir, “dictadores” del micrófono, la pantalla, el editorial, la columna impresa, digital o radial. Y, obvio otra vez, el twitter y las demás redes sociales. Porque periodista que se respeta: Trina.

En estas columnas para solo/proposiciones.com he compartido algunas líneas de dos fallos de constitucionalidad que, sobre los derechos de Expresión,  Información y Libertad de Prensa, ha pronunciado la Corte Constitucional. Los cuales recuerdo, nueva y brevemente, porque me parecen pertinentes para entender e intentar resolver la situación que se vive, actualmente, en el ejercicio conflictivo del periodismo.

En la reciente sentencia de tutela sobre las protestas callejeras, la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia cita, en extenso, la sentencia C-089 de 1994, en la que la Corte Constitucional advirtió : “Es decir, lo protegido es todo tipo de discurso y lo prohibido es aquello que los parámetros constitucionales han determinado que se puede prohibir, a saber: 1)la propaganda de la guerra; 2)la apología al odio, a la violencia y al  delito; 3) la pornografía infantil; y 4) la instigación pública y directa a cometer delitos; y 5) lo que el legislador señale de manera expresa(…)”.

“Con Quino la caricatura

bordeó la filosofía y la

literatura. NO OFENDÍA NI

SE ESTACIONABA EN UN

MONOTEMA”. Armando Silva.

(El Tiempo.10/10/2020).

Y en la sentencia C- 417 del 2009, al declarar inexequible una norma del Código Penal, sobre eximentes de responsabilidad, la Corte Constitucional enseña:”No se puede comparar entonces el ejercicio democrático de la libertad de expresión con la facultad de juzgar doblemente a una persona por los mismos hechos. lo anterior porque el ejercicio de dicha libertad, no puede jamás generar sentencias judiciales, con lo cual es imposible que se conculque el derecho a la cosa juzgada o a no ser juzgado doblemente. se trata pues de derechos que se inscriben en niveles diferentes, con consecuencias igualmente diferentes. y no puede olvidarse en este momento que la posibilidad de permitir el debate democrático sobre hechos juzgados por los jueces naturales de las personas no genera un cierto riesgo para el buen nombre y la honra precisamente porque, conviene reiterar una vez más, persiste en el ordenamiento legal la exceptio veritatis, que supone la obligación de expresar opiniones con la prueba de la ‘veracidad de las afirmaciones’ “.

De un tiempo acá, en plena pandemia, algunos columnistas, en especial del diario El Tiempo, han venido expresando su voces de inconformidad con esta situación que se vive en medios y en redes, donde el periodismo, tanto de noticias como de opiniones, se ha convertido en un clásico fusilamiento, un paredón, a la honra y al buen nombre, como de otros derechos humanos, que no se pierden por ser investigado o cuestionado por alguna conducta irregular, tanto en la esfera pública como en la privada.

Reseño algunas de esas expresiones para ilustrar, a contrario sensu, lo que está ocurriendo y el nivel de la preocupación existente que se respira en el ambiente, ahora que seguimos encerrados por la peste que sólo nos permite asomarnos a la ventana. La ventana al mundo.  

Imágen proporcionada por el autor; Gaspar Hernández Caamaño.

El exministro Juan F. Cristo dijo: “Se nos olvidó debatir en Colombia”. Claudia Palacio se interrogó:”¿comprender esto nos debe llevar a matizar las opiniones o, incluso, a no decirlas? ¿Cómo dar discusiones francas?. creo, entonces, que hay que trabajar más en el cómo decir, sin que esto implique autocensura”. y Adolfo Zableh diagnosticó que: ” entre las redes sociales, los medios alternativos que difunden noticias falsas y los influencer, el ruido se ha vuelto tan fuerte que ya no sabemos a quién oír. y no los culpo a ellos de todo, el periodismo tradicional está en crisis no solo por las fuentes alternativas de información, sino por el gremio mismo que ha entrado también en el juego de la polarización y la conveniencia. la polarización se ha llevado todo por delante y ha logrado que el clima sea irrespirable“.

Esta situación de enjuiciamiento sin contexto, es decir, sin comprensión de los fenómenos de una realidad cada día más compleja, La guerra y/o La paz, con dimensiones globales, recientemente llevo a que el catedrático canadiense, Steven Pinker en una entrevista dijera: “Nadie nace sabiendo la verdad, ni es infalible, ni omnisciente, y el único camino hacia el saber es planteando ideas para luego evaluarlas y así determinar cuáles son correctas y cuáles no. dicho de otro modo, si solo debatimos sobre ciertas ideas, nos garantizamos la ignorancia“.(El Tiempo 16/8/2020).

La ignorancia y el prontismo irracional se ha apoderado, no sólo de las redes, sino de los medios. Tanto como de los periodistas, con fama o en anonimato. De ahí que es válido recordar lo que precisa Omar Rincón, critico de t.v. al decir: “La noticia es mirar hacia los ciudadanos. el periodismo debe comprender  para poder contar. no es tan difícil“(El Tiempo. 12/10/2020).

Cierto. No es tan difícil. Es regresar a las raíces. A Hermes, el dios menor, el mensajero, el heraldo de Zeus, a quien éste le dio la misión, según Platón en el Dialogo Protágoras, de traerles a los hombres La ética, a todos los humanos, para que no se siguieran matando, como fieras, o fueran devorados por las verdaderas fieras, como cuenta la bella mitología griega. Sí, creo, hay que regresar a Hermes. A la Hermenéutica. La del periodismo. Que no es otra que su comprensión. Comprensión de los momentos diarios de la propia historia. 

Hermenéutica es comprensión. Entendimiento. Interpretación. Argumentación. Proposición. Todas son capacidades y competencias de la Acción Comunicativa, como la llamó Jurgen Habermas. Es decir, sin hermenéutica (comprensión) no hay periodismo. O buen periodismo que es el que se extraña, según el panorama que retrata la campaña de AMI y del estado de anímo o de opinión pública que he reseñado. 

No soy maniqueo. Pero si comparto la definición que del oficio periodístico enseñó, en uno de sus discursos el siempre ponderado reportero, Gabriel García Márquez, cuando vaticinó: “…la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio, sino que todo el periodismo es investigativo por definición, y la consciencia que la ética no es la condición ocasional sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón“.

Pero esta ética, o hermenéutica del periodismo, no es la ética o moralina de buenos o malos. Es sólo los alcances éticos, hermenéuticos, de la formula constitucional de ser veraz y de ser imparcial. Y cómo se logran esas virtudes periodísticas? Investigando. Estudiando.  Ponderando. En una palabra: Pensando antes de hablar, redactar, opinar o informar. El periodismo es  Flah!!!!

Pero  en el panorama planteado creo hay líneas que podrían, de practicarse sacar alguna pedagogía – conducción del que necesita ser formado, no arrastrado – para superar la crisis de credibilidad que afecta, a mi entender, el ejercicio periodístico. Esas líneas, a veces difusas, serían:

1). Un periodista, así sea el mejor, no es un juez. Por tanto, no está llamado a calificar conductas aunque las mismas sean, objetivamente, ilícitas. O sea, un periodista no dicta sentencia. y menos tránsito a cosa juzgada.

2). Sin indagación no hay periodismo. Los mejores del oficio siempre han sido los ponderados, los que investigan, los que no copian y trinan. Trinan las aves, los humanos piensan y parlan. Peguntan, debaten y discuten. Los que arman polémicas matan el oficio, ya que siempre desean tener la razón. El periodismo también es argumentación, como lo es el derecho moderno.

3). Hay que imitar al fallecido Quino y a su traviesa niña eterna, Mafalda. Ella siempre ha querido mejorar el mundo. Pero siempre está aterrizada en el mundo y sus alrededores.

4). Ya es suficiente con un caricaturista que se identifica Matador. No sería mejor tener uno llamado Amador.

Mi explicación está rendida. Es hora que en las salas de redacción haya, mínimo, un control de calidad, hasta de los trinos. Recuerden: las aves cantan, pero no sueñan. Son obreras, no creadoras. Suenan, pero no escriben partitura. Es hora de ser humilde, sin dejar de ser vigilante por una mejor vida social.

La próxima. Borges y Vargas llosa: Una perpetua orgía de palabras.

Mis libros en pandemia

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

1 COMMENT

  1. Excelente artículo.
    Comparto contigo cuando argumentas que las dictaduras son propicias para generar la pedagogía del odio al ser ciruelos, serviles…
    Por tanto el periodismo como tal ha perdido su esencia cundo en las redes sociales se maneja información falsa, de odios, de reclamos, no sabemos quién dice la verdad.. no existe un control por eso la crisis.
    Por último comparto las líneas pedagógicas que planteas para superar en algo la crisis periodística.
    Buen artículo de Gaspar. Saludos

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia