jueves, julio 16, 2026
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Marrugo entre oleajes y versos del Caribe

Solo hay tres voces dignas de romper silencio: la de la poesía, la de la música y la del amor.  Amado Nervo

Conocí al poeta Javier Marrugo Vargas hace varios años, cuando, movido por su constante búsqueda del conocimiento y su deseo de seguir formándose, asistió a las aulas del SENA, donde yo impartía cursos de formación pedagógica. Desde el inicio, demostró una admirable disposición para aprender y, en poco tiempo, se apropió con soltura del lenguaje didáctico. Sin embargo, lo más enriquecedor fue que, al mismo tiempo, él nos enseñó a todos —compañeros y docentes por igual— el bello arte de la poesía. Su sensibilidad, profundidad y dominio de la palabra poética se convirtieron en una valiosa lección que trascendió los contenidos académicos y dejó una huella imborrable en quienes compartimos aquel espacio de formación.

El poeta Javier Marrugo Vargas nació en Cartagena y ha residido gran parte de su vida en Barranquilla. A lo largo de su trayectoria, se ha consolidado como un activo contertulio en los encuentros literarios que se celebran en la región Caribe colombiana, territorio reconocido por ser cuna de destacados escritores, pensadores y poetas. Su participación constante en estos espacios no solo refleja su compromiso con la difusión de la literatura, sino también su profundo arraigo a las tradiciones culturales y estéticas del Caribe, que nutren e inspiran su obra poética.

En la presentación que hace sobre el poemario de Marrugo tiempo de Canciones en las ventanas, el pensador Miguel Artel Alcázar expresa que el verdadero poeta es aquel que logra convertir su vida en un instante poético biográfico, una vivencia que se traduce en cada verso y que trasciende lo meramente literario. Cada poema, entonces, se convierte en un reflejo intenso de su propio recorrido existencial, capaz de inspirar profundamente a quienes buscan experiencias que los conmuevan, los motiven y movilicen su propia realidad interior. La poesía deja de ser solo palabra escrita para transformarse en un testimonio vivo que interpela, transforma y acompaña.

A lo largo de su trayectoria, Marrugo Vargas ha publicado varios libros de poesía que reflejan su sensibilidad, su mirada crítica y su compromiso con la palabra. Entre sus títulos más recientes se destacan Biografía de ciudad (2013), Taller de Amor (2014), El duro silencio de las cosas (2023), Los espejos del caos (2023) y Tiempo de canciones en las ventanas (2023), obras que evidencian una madurez poética y una constante exploración del alma humana, la memoria colectiva y las múltiples formas de habitar el mundo a través del lenguaje.

A lo largo de su trayectoria, Marrugo Vargas ha recibido importantes reconocimientos: Premio Nacional de Poesía otorgado por la Revista Aracataca (1985), fue premiado en el segundo Concurso Nacional Metropolitano de Poesía por la Universidad Metropolitana (1998), que resaltó su mirada crítica y su compromiso con la palabra.

Sus obras se concentran en temáticas de actualidad: Biografía de ciudad, es una obra en la que Marrugo explora la memoria urbana y el devenir de la vida cotidiana en las grandes ciudades, las cuales convierte en escenarios que el poeta reconstruye, a través de palabras, imágenes íntimas y evocadoras, en donde el pulso de una ciudad es también una metáfora del alma.

En El duro silencio de las cosas, revela la poética de lo inerte, de los objetos que cargan historias invisibles. Aquí, el silencio no es ausencia, sino una presencia latente que habla sobre lo que no se menciona, abordando lo que permanece. Los espejos del caos, es una reflexión sobre la complejidad de la condición humana, narrada desde una lírica penetrante y pensativa, en donde Marrugo Vargas se adentra en los laberintos del ser, los miedos, las contradicciones y las búsquedas personales en un mundo fragmentado.

Su obra no se limita a la contemplación del pasado. También está signada por un fuerte compromiso con lo social. Marrugo alza su voz frente a las desigualdades que caracterizan a las sociedades contemporáneas, y que, lejos de disminuir, se han agudizado con el paso del tiempo. Desde su poesía propugna por un mundo más justo, pues, comprende que el lenguaje no solo nombra el mundo, sino que también lo transforma.

Tiempo de canciones en las ventanas, está  profundamente marcado por el contexto de encierro y esperanza que a nuestro juicio se relaciona con las vivencias PosCovid, en el que la poesía se convierte en canto, una especie de puente entre soledades y en una ventana abierta a la resiliencia, que transforma lo cotidiano en materia lírica y conmueve mediante palabras que dialogan con el lector. Estas obras, entre otras de su trasegar poético, consolidan a Marrugo Vargas como una voz importante para la poesía contemporánea colombiana.

El poeta Miguel Iriarte manifiesta que Marrugo Vargas fue una de las primeras personas dedicadas al arte poético que conoció en la década de los setenta del siglo pasado. Desde aquel primer encuentro, Iriarte resalta la coherencia y el compromiso, con que Marrugo asume su vocación, como un llamado que le impide apartarse del camino elegido.

A través del tiempo, ha seguido un itinerario constante y comprometido, no solo como autor de una obra sólida y reconocida, sino también como editor y promotor cultural. Desde su emprendimiento poético Puerto Arena, ha impulsado la publicación de textos literarios, creando un espacio alternativo donde la poesía encuentra nuevas formas de expresión.

Marrugo Vargas ha contribuido activamente a la difusión de la literatura en la región Caribe, no solo a través de su participación en encuentros, recitales y talleres literarios. Ha abierto espacio a las nuevas generaciones, facilitando la circulación de obras que, de otro modo, quedarían al margen del mercado editorial tradicional. Esta labor ha fortalecido los lazos entre escritores y lectores, consolidando una red literaria que impacta el Caribe colombiano. La constante participación en eventos, recitales y espacios literarios, lo hacen un referente para la literatura colombiana actual. Fiel a su vocación, Marrugo Vargas ha hecho de la poesía algo más que un oficio, la ha convertido en un modo de ser en el mundo, pues, su obra aporta lucidez y belleza.

Para Javier Marrugo Vargas, la poesía no es un acto aislado ni un mero ejercicio intelectual: es su forma de estar presente en el mundo. Su poesía se dispersa en los detalles más sencillos y profundos de la vida. Se encuentra presente en los rostros invisibles de quienes han partido, en los callejones de su infancia, en el barrio Las Nieves, en esas esquinas donde se reúnen los bacanes, en la música, palabras y gestos.

La madre nutricia de su poesía es la ciudad y el Caribe, son su fuente inagotable de historias, reconoce que su ciudad no es la misma. Transita por ella como si atravesara un territorio extraño, donde cada rostro le resulta ajeno, donde las miradas frías de los desconocidos le recuerdan que el tiempo ha pasado y que muchas cosas han variado. Observa en esa transformación, una pérdida que se convierte en materia prima de sus versos.

La nostalgia en sus poemas son un hilo conductor que enlaza el pasado con el presente. No es un sentimiento que busca consuelo, sino verdades. Por eso, el poeta retorna a su barrio, Las Nieves, no llega en calidad de testigo, sino como habitante consciente de su propia historia. Allí ha decidido quedarse, cumpliendo una sentencia que muchos han oído, pero que pocos asumen con tanta vehemencia. 

Marrugo es el cronista lírico de su tiempo. A través de sus versos, convoca memorias, escenarios y personajes que habitan en la frontera entre lo real y lo evocado. En su poesía, la nostalgia no es simple melancolía, sino una herramienta para comprender el presente desde las ruinas de lo que fue. Cada imagen es un destello de un mundo perdido, una huella que permanece en la sensibilidad del poeta y que se transforma en palabra.

Su obra no se limita a la contemplación del pasado. También está signada por un fuerte compromiso con lo social. Marrugo alza su voz frente a las desigualdades que caracterizan a las sociedades contemporáneas, y que, lejos de disminuir, se han agudizado con el paso del tiempo. Desde su poesía propugna por un mundo más justo, pues, comprende que el lenguaje no solo nombra el mundo, sino que también lo transforma.

Javier Marrugo Vargas es considerado un talentoso poeta y narrador, cuya voz literaria ha logrado hacerse escuchar en el panorama cultural del Caribe colombiano y más allá de sus fronteras regionales. Su obra ha sido ampliamente difundida en revistas y publicaciones literarias en varias regiones del país, sus letras gozan de gran reconocimiento debido a la fuerza de sus relatos y la profundidad de sus emotivas reflexiones. En ese intento de ser profeta en Barranquilla.

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6 COMMENTS

  1. Gracias mi querido profesor es usted muy amable, toda mi gratitud por tomarse el tiempito de leer y analizar mis textos de corazón otra vez muchas gracias

  2. Lo felicito amigo Ricardo.
    Hoy conosco al señor Javier Marrugo Vargas, su enfoque y dirección en esta narración con tanta claridad me deja algo nuevo en usted que buen columnista.!!

  3. Bonito homenaje hace tu mirada poética del bardo Marrugo. Exaltas su poesía, pero también su persona. Javier Marrugo es un peregrino de la palabra, de andar pausado y suave voz que transita por la ciudad, de sur a sur. Hace años conocí al poeta y el ser humano que lo habita, esa sensibilidad que siempre lleva con él. Aunque es difícil vivir de la poesía, la poesía es su vida, es el motivo que lo empuja a vivir su existencia

  4. Gracias por compartir tu información, es una divisa de los seres humanos compartir información valiosa, aun en estos tiempos de incertidumbre donde el camino es sombrío, escribir es una forma de expresar sentimientos, valga señalar que no todo lo que se escribe es significativo, en este caso nos alegramos de conocer la obra de este poeta que aporta con su legado al conocimiento literario, un mensaje enriquecedor a la cultura regional y popular.

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