jueves, julio 16, 2026
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Friederich Niezcthe y la Unesco

Introducción

La filosofía, sus fervorosos seguidores, está de plácemes. El pasado 11 de abril la obra de uno de sus más grandes exponentes, el alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), fue declarada por la UNESCO “Patrimonio Documental de la Humanidad”.

Pasados 125 años de su muerte el valor histórico, filosófico y humanístico de sus escritos, sigue vigente, está vivo. Las ideas de Nietzsche han influido en la filosofía existencialista (Heidegger, Sartre), sociología (Max Weber) la psicología (Carl Jung), literatura contemporánea (Thomas Mann, Robert Musil, André Malraux, Georges Bataile, Albert Camus, Bernard Shaw, Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges, José Gaos, Octavio Paz y Alfonso Caso), el arte moderno y  la política (René Girard, Michel Foucault, Jacques Derrida, Pierre Klossowski y Gilles Deleuze)

«Los textos de Nietzsche son una contribución a la memoria viva de la humanidad y no sólo de los alemanes, porque ha desplegado repetidamente nuevos efectos como crítico de las tradiciones prácticamente en todo el mundo. Nietzsche inspira e irrita hasta el día de hoy», expresa Helmut Heit, director del Kolleg Friedrich Nietzsche de la Klassik Stiftung Weimar.

Su patrimonio documental consta de manuscritos, notas y cartas, que se conservan en el Archivo Goethe y Schiller de la Fundación Clásica de Weimar en Alemania. Los manuscritos incluyen borradores y trabajos preparatorios de casi todos los ensayos y libros publicados. Ensayos inéditos, composiciones, testimonios biográficos, conceptos, bocetos, extractos y notas incidentales en cuadernos. En total, son 16.505 hojas. El Archivo Goethe y Schiller, también, conserva 1904 cartas y gran parte de las cartas a Friedrich Nietzsche.

Colecciones de sus manuscritos y cartas en Basilea, recopilados por Franz Overbeck, Jacob Burckhardt y otros se encuentran en la Biblioteca de la Universidad de Basilea y en los Archivos Estatales de la ciudad de Basilea. Forman la «tradición de Basilea» junto con la Colección Rosenthal-Levy, guardada en la Fundación Casa Nietzsche en la localidad de Sils María en Suiza.

El Programa Memoria del Mundo, Memory of the World, creado en 1992, promueve la preservación del patrimonio documental de la humanidad y el acceso universal al mismo. Además del Registro Internacional, la UNESCO ha apoyado la creación de cuatro registros regionales y comités nacionales de la «Memoria del Mundo» en más de 100 países.

Mi encuentro con Nietzsche

La verdad, yo vine a conocer el pensamiento de Friedrich Nietzsche durante mi maestría en filosofía, bajo la guía magistral del más estudioso y mayor conocedor de este sabio pensador en Colombia, el exrector de la Universidad del Norte, maestro Jesús Ferro Bayona. Su libro “Nietzsche y el Retorno de la Metáfora” sirvió de introducción en esta aventura literaria cuando a duras penas, solo, sabía que el alemán era el autor del “Anticristo” y “Así Habló Zaratustra”.

El paso por la maestría constituye, pues, una de las experiencias más edificantes de mi vida, ello es debido, entre otras razones, al encuentro con el pensamiento místico y poético de este prusiano que cuestionó desde sus raíces, en la socrática y platónica Grecia, la cultura occidental.

“Mientras, el dios de los griegos es uno, de nuestra propia casa, de la misma naturaleza, un dios cercano, el dios de los cristianos es un dios distante, prepotente, dispuesto a hacer justicia y a vengarse con la condenación eterna… El cristiano esta reducido a una resignada sumisión”, afirma en Humano, Demasiado Humano, p. 134

La lectura y reflexión de algunos textos de su autoría como: Verdad y Mentira. Humano, Demasiado Humano, Mas allá del Bien y del Mal y Genealogía de la Moral, con la tutoría del profesor Ferro, permitieron una grata aproximación al sabio pensamiento del escritor germano para atreverme a cavilar, reconociendo mi crasa ignorancia, que su más manifiesta intención era la de construir un concepto nuevo, secular, de definitiva transformación de la moral, diferente al ya trazado por el hombre desde la más remota antigüedad. Al respecto dice: “Se trata es de comenzar a modelar el hombre ideal. De rango superior que, en el sentido metafórico de Zaratustra, pase de camello a león, y de león a niño. Abandonando en el desierto la pesada carga acumulada en sus jorobas de antivalores, frustraciones, miedos y temores para lograr edificar así una cultura diferente, una cultura que le rinda culto a la vida apoyada en el imperio de la estética para la que ha ser moderna y futura civilización”.

Nietzsche es un humanista integral, lo primero es el hombre. Su aspiración máxima no es tanto el alcance de un dios humanado, más bien la de un hombre endiosado, el superhombre, con la necesidad de existir, de embriagarse, pero también en la búsqueda de la perfección, mitad hombre y mitad divino. Una mezcla armoniosa de los dionisiaco con lo apolíneo, de lo material con lo espiritual; lo desmedido con la mesura.

Metáfora esencial de su pensamiento es la oposición entre lo apolíneo (la razón, el orden, la forma) y lo dionisíaco (el instinto, el caos, la pasión). En la tragedia griega antigua, Nietzsche encontró esta unión poderosa, capaz de expresar la totalidad de la condición humana.

Hay en Nietzsche una profunda sensibilidad religiosa, colindante con lo místico, que lo lleva a presentar una propuesta atrevida de religiosidad. Una doctrina nueva que intenta desaparecer todo vestigio de Dios, el dios de los cristianos que aplasta aniquila y condena; por un dios cercano, un dios humanado más de acuerdo con el estilo dionisiaco y apolíneo de los griegos. “Mientras, el dios de los griegos es uno, de nuestra propia casa, de la misma naturaleza, un dios cercano, el dios de los cristianos es un dios distante, prepotente, dispuesto a hacer justicia y a vengarse con la condenación eterna… El cristiano esta reducido a una resignada sumisión”, afirma en Humano, Demasiado Humano, p. 134

Haciendo gala de un ascetismo singular se rebela, sin contemplaciones, contra la tradición judío-cristiana. No acepta tanta humillación y asume el compromiso de proclamar la muerte de Dios “Dios es una conjetura… no me hables de dioses… Dios ha muerto, ahora queremos nosotros que viva el superhombre” proclama en Así hablo Zaratustra p. 104.

“Que desaparezca el dios omnipotente y acreedor para que surja con perfiles griegos cual Dionisio, el nuevo ser que, como niño, inquieto y ávido de conocimientos sea capaz de dar la cara al sol, bailador y artista… No creería más que en un dios que sepa bailar”, afirma en Humano, Demasiado humano, p. 209.

En lenguaje kantiano podría concluir que Nietzsche pretende a lo largo y ancho de su obra reivindicar al hombre de la heteronomía moral impuesta por el establecimiento religioso para que en ejercicio de su libre voluntad alcance la autonomía ética, en la toma de decisiones.

Nietzsche es un filósofo distinto, sin tanta solemnidad narrativa en su prosa. Escribe sencillo como para que todos lo entiendan, es fácil de leer, además de que cautiva por su rebeldía, su mensaje directo en contra de lo que son sus ideales ascéticos. Sus aforismos tienen una musicalidad que encanta como para leerlos una y otra vez.

Nietzsche es un escritor de mi mayor predilección, no obstante, mi condición de creyente, cuando cada vez que lo leo descubro razones y sentimientos nuevos que me producen gran deleite intelectual y estético.

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1 COMMENT

  1. Nietzsche para algunos filosofos para otros no, sus planteamientos son un golpe de martillo, que hace tambalear el pensamiento cristiano occidental, a la que ve como moral del esclavo, mostrando la necesidad de un superhombre que genere una nueva moral. Buen articulo.

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