El fútbol pertenece a la industria del entretenimiento y quizás sea una de las últimas actividades que tendrán vía libre para desarrollarse. Se han propuesto fórmulas: jugar a puerta cerrada, recortar el torneo, o jugar el resto de los partidos en una sola sede. Desde luego será una calamidad que con seguridad traerá consecuencias, especialmente económica.
Después que pase este trance del coronavirus, si se mira bien, podría ser la gran oportunidad para algunos jóvenes que aspiran a encajar en el fútbol profesional. Obviamente la mayoría de los clubes tendrán que rescindir los onerosos contratos que tienen firmados con extranjeros e, incluso, colombianos de renombre serán tentados por equipos poderosos de otros países. Así que tendrán que echar mano de sus divisiones menores y los que no gozan de esas fuerzas básicas organizadas, saldrán a buscar esos nuevos prospectos para reforzar sus plantillas.
Este es un mensaje directo para los jóvenes que sueñan con hacer del fútbol una carrera. Si bien se vio en los primeros días un entusiasmo inusitado con la novedad de hacer trabajos vía Zoom con el preparador físico del equipo, no es menos cierto que algunos terminarán abandonando, dando excusas, dejando el rigor y quedarán los que de verdad tienen una pasión inquebrantable. Muchos chicos juegan fútbol aficionado con pretensiones de llegar a primera división, pero los que tenemos experiencia en esto sabemos que no es para todos, incluso, no es para la mayoría. Finalmente son muy pocos los que llegan a ese fútbol de élite.
Por eso tienen que tener cuidado con los hábitos que están adquiriendo en esta cuarentena. Primero, no son unas vacaciones adelantadas, es una situación límite propiciada por un peligro insoslayable y de carácter mundial, nada menos. Segundo, no es suficiente con la horita que el profesor los entrena. El muchacho puede creer que si cumple con las exigencias físicas puede estar tranquilo. Pero no, si no trabaja también los aspectos mentales y afectivos los resultados pueden ser devastadores.
“pero sólo aquellos que estén finitos y en punta de pie, aprovecharán la oportunidad. Que no te cojan gordo, desentrenado, trasnochado, habituado al PlayStation o a Netflix, con la mente en otro mundo”.
Este encierro es una oportunidad de aprender a convivir, recuperar las relaciones distantes o perdidas, con familiares cercanos; en pocas palabras, se puede convertir en un ejercicio de Amor, que erróneamente creemos que ya es un hecho dado. No señor, el Amor también es un proceso, que empieza por reconocer al otro, al abuelo, por ejemplo, que nunca le dedicamos tiempo, puede que le ayudes a hacer una lista de viejas canciones que hace años no escuchaba, apoyándote en YouTube. Jugar en casa con tus hermanos, qué delicia, un placer que pocos niños y jóvenes se han dado por andar esclavizados con el iPhone y tratando de mostrar su mejor imagen en las redes. Qué lindo volver a cenar todos juntos en familia.
Ayudar a mamá a hacer labores de cocina, aprender a cocinar, a lavar su ropa, organizar el cuarto. Ahora que hay tiempo sirve para llenar las horas, pero, indirectamente también te estás preparando para cuando viajes a otras ciudades a vincularte a algún club profesional.
Les digo algo muy importante: de la manera en que asuman mentalmente esta temporada dependerá mucho el futuro de sus carreras. La gran evaluación resulta de un momento de precariedad y de crisis. Ahora es cuando hay que demostrar criterio y capacidad para afrontar estos momentos aciagos. Los que se manejen a cabalidad y cumplan con sus disciplinas, tendrán una enorme ventaja. Porque, una vez pase la pandemia, se abrirán las opciones, pero sólo aquellos que estén finitos y en punta de pie, aprovecharán la oportunidad. Que no te cojan gordo, desentrenado, trasnochado, habituado al PlayStation o a Netflix, con la mente en otro mundo.
Quizás este año de aparente infortunio sea el bastión para tu verdadero crecimiento, porque es perentorio que debes asumir tu vida con responsabilidad y abandonar, como la serpiente, tu maltrecha piel de niño y enfocar tu mirada en las grandes metas.









