jueves, julio 16, 2026
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Los Hijos De Hipócrates

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Con el paso de los días, hemos ido aprendiendo de todo un poco dentro de este proceso llamado aislamiento obligatorio. Tal vez hemos escuchado muchos conceptos por primera vez. Epidemiología, tasas de morbilidad, índices de mortalidad, curvas de propagación, entre otras. Lo cierto es que muchos de estos conceptos son milenarios y que hasta estos últimos meses hacen parte de nuestro diario y nuestro léxico.

Las noticias radiales, escritas, televisivas y virtuales en redes sociales, han tenido el consumo más grande en los últimos 70 años. Son esas mismas noticias y mezclas de conceptos que considero han sido generadoras de un pánico colectivo alrededor de esta amenaza biológica, que ha sufrido el planeta. La circulación de tantas informaciones, entre verdaderas y falsas; nos llena la retina y la siquis a diario. Esa siquis que, si se descontrola, mezcla dolencias reales e irreales, nos hace presa de la angustia y la desesperación.  Ya estamos en un nivel de información tal que nos sentimos saturados. La gente está confundida, y sus juicios, y sus necesidades las hacen saltar la barda del autocuidado y el aislamiento. Porque si bien es cierto no se puede tapar el cielo con las manos, la presencia de este coronavirus circulando ha tenido un alto impacto, y ha sido generadora de una estela de muertes en diferentes latitudes. Golpeando a muchos grupos poblacionales donde además no podríamos encasillar a un solo grupo de riesgo, porque todos hemos sido afectados directa o indirectamente.

Se han aprendido tantas lecciones, en medio del aislamiento; que confinó a los seres humanos en todo el mundo. Que, para estos países del mal llamado tercer mundo, la situación ha sido un poco más compleja. Es una mezcla entre los riesgos que genera contraer el virus, enfrentado a la realidad del hambre. Las necesidades básicas y la lucha diaria de la supervivencia. Por eso he sido un defensor del comportamiento social, del comportamiento de las masas. Del comportamiento óigase bien y léase de igual forma, del que es un guerrero frente a la vida. Porque como siempre se repitió en boca de mis ancestros nadie conoce la gotera de la casa ajena. No quiero justificar con esto, que todo aquel que lo haga deliberadamente y sin tener la necesidad no infringe la ley y merece un castigo social.

En este confinamiento a quienes Dios nos ha permitido, la salud, el pan diario, tener una cobija caliente y un espacio llamado hogar, estas bendiciones que de pronto jamás habíamos valorado, nos permite concluir que la ausencia de ellas, es la principal causa de quienes tienen la necesidad; salten a aventurar en medio de los riesgos; porque si bien es cierto no desean ser contagiados, por el virus, tampoco quieren que el fantasma de la necesidad y el hambre acabe con ellos y con sus hijos.

Somos sociedades que sólo nos separan las líneas fronterizas como países o estados; pero que nos unen, los niveles de necesidad y pobreza. Indicadores tal vez más altos de los que las organizaciones en salud muestran año tras año.

Es por esto que, ante este temor, ante estas necesidades y ante estas cifras no reveladas ¡Hoy somos epicentro de la pandemia!

La mala información conlleva a que  la enfermedad, pase dentro de su proceso de resolución ha ser categorizada como una falsa amenaza, como patrañas de la clase dirigente para sacar provecho, más cuando esta utiliza este escenario para demostrar que la corrupción es una ave de rapiña que no escatima, ni diferencia de las necesidades de los más necesitados, además  donde sólo debe haber unión y direccionamientos unificados; esto lo han convertido en un  ring político, donde se quieren sacar provechos y hacerse protagonistas pensando en elecciones venideras. Y no siendo los verdaderos líderes que se necesitan en momentos como este.

Esto da aún más pie que comiencen a circular noticias tales como: carteles de la vida y la muerte, carteles de las pruebas de laboratorio y hasta los carteles de la tanatología. Y es así como poco a poco se comienzan a desconocer conceptos de orientación y científicos, a irrespetar a médicos y personal de salud, a agredirlos a culparlos de un evento que nadie se esperaba.

Las unidades de cuidados intensivos son este gran instrumento que la ciencia nos ha proporcionado donde se vigila milimétricamente los cambios de la fisiología humana, es este un recinto sagrado que ha sido vilipendiado; porque, a ella también la han utilizado los mercaderes de la salud, para sumar y facturar millones, estoy seguro que ellos recibirán el castigo divino

Hace no menos de 40 días atrás eran aplaudidos y elevados a la categoría de ¡Héroes sin capa! Que este sea el momento para recordar, que se les prometió, el cielo y tierra; y poco a poco esas promesas se han diluido, como promesas de cumbiamberos. Y que me perdonen los que bailan, hacen y tocan este ritmo.  Como son cambiantes los conceptos en las sociedades cuando se debaten entre sus necesidades y sus pasiones. Como es cambiante los conceptos cuando una sociedad no centra su desarrollo en la educación y desconoce la verdad de la ciencia.

En medio de esto surge otro interrogante: ¿son suficientes nuestras unidades de cuidados intensivos? Las unidades de cuidados intensivos han sido nuestra gran falencia y que desde que se dio la alerta ante esta amenaza, se habló tanto de los ventiladores y se mencionaron números y cifras descomunales. Hoy el curso de la enfermedad y el comportamiento que esta ha tenido con nuestro país nos aterriza en otras realidades. Ellas están en un porcentaje ocupacional que siempre hemos tenido, pero que nadie conocía y lo más triste aun de las que nadie se preocupaba.

Esos sitios que han sido símiles de “hay que darle la unción”, “Está en las ultimas” y “Ya de esta no se levanta”. Que además son conceptos equívocos, porque son precisamente las unidades de cuidados intensivos e intermedios el sitio donde se mezcla la Divinidad y la ciencia. Donde la lucha de cada día pasa por los albores de la vida y las luces lumínicas de la muerte. Pero para sorpresas e información de muchos; ingresar a una de ellas no es sinónimo de expirar, cada día que pasa son mayor el número de enfermedades que se pasan a vigilar en ellas, precisamente para disminuir la tasa de mortalidad de las mismas, dentro de otras los sangrados digestivos, las alteraciones hipertensivas del embarazo (Pre eclampsia) , eventos hipertensivos de difícil control , trastornos de la sangre y la coagulación por dengue grave, sin contar las necesidades de la población  juvenil,  infantil y recién nacidos prematuros que sufren dificultad respiratoria.

Los infartos cerebrales, cardiacos y las neumonías no por covid 19 son un número muy alto de motivo de ingresos a las unidades de cuidados intensivos y como dejar pasar por alto las cifras que suman la violencia (heridas por arma de fuego y arma blanca) y un número no menor de victimas accidentes de tránsito donde se destaca los traumatismos craneoencefálicos).

Estas son las enfermedades que llenan y rotan en el día a día, las camas de UCI en todo el país y muy seguro que en toda América latina. Nunca hemos tenido la posibilidad de disponer de una cama a la mano, estas son casi que rifadas entre la mejoría de los que están y la necesidad del paciente que llega. No hay cama de cuidados intensivos y menos respiradores siempre a disposición de quien las necesite, pero si es cierto que hemos logrado sobrevivir más de 4 décadas en medio de otras endemias y enfermedades que nos merodean y no son tan conocidas como esta que nos aqueja.

Las unidades de cuidados intensivos son este gran instrumento que la ciencia nos ha proporcionado donde se vigila milimétricamente los cambios de la fisiología humana, es este un recinto sagrado que ha sido vilipendiado; porque, a ella también la han utilizado los mercaderes de la salud, para sumar y facturar millones, estoy seguro que ellos recibirán el castigo divino.

No podemos generalizar porque hay también hay un grupo selecto de profesionales, un equipo de seres humanos que han entregado todo a lo largo de su ejercicio profesional, que tras largas jornadas sin descanso, de día, de noche, los lunes o los festivos, ahí han estado cuidándote a ti y a los tuyos, no somos perfectos pero si somos los hijos de Hipócrates los que han entregado su vida y la tranquilidad de sus familias por los más necesitados.

Estamos en un momento de la pandemia, donde ya ni siquiera sabemos que es verdad, que es falso; quine nos engaña, quien nos ayuda o tal vez quien nos quiere hacer daño.

Es preocupante que podamos superar en medio de tantas equivocaciones. Más por necesidad y por el hambre que por una correcta información científica y médica.

No quiero que como sociedad creamos que hacer ciencia es hacer negocio, que hacer ciencia es buscar escenarios tan dantescos; que hasta se irrespete la ruta final de todos “la muerte”.

Hemos hecho un juramento, ante los ojos de la ley del hombre y sobre todo ante la ley de Dios, a ser servidores, a entregar nuestras vidas por el bienestar de todos. Que esta experiencia de vida que todos hemos vivido y sufrido en los últimos meses, nos entregue las mejores enseñanzas, que nos permita valorar nuestra salud, nos permita valorar a nuestras familias, valorar a nuestros profesionales y no solo los del sector salud, sino todo aquel que ha descansado el funcionamiento del país en sus hombros, que a pesar de estar arriesgándose porque también son humanos padres e hijos.

Resultados de aprendizaje

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¿Qué es el aprendizaje?

El término aprendizaje proviene del latín aprehenderé, que significa agarrar o percibir. Un estudiante aprende cuando ha agarrado o percibido algún contenido curricular, es decir cuando ha configurado un contenido en una asignatura determinada.

El contenido curricular entrelaza un sistema de conceptos, un sistema de destrezas y un sistema de actitudes. ¿Qué significa configurar un contenido? Significa actuar en correspondencia con los conceptos, destrezas y actitudes aprendidos.

Es imposible que el profesor pueda transmitir un contenido al estudiante. Cuando el profesor transmite un contenido al estudiante, éste lo percibe como una experiencia, y para que haya aprendizaje el estudiante debe reorganizar sus conocimientos, habilidades y valores previos. Aparentemente el profesor transmitió un contenido, pero en realidad lo que hizo fue crear las condiciones para que el estudiante configure su pensamiento.

Los estudiantes aprenden pensando por ellos mismos. El aprendizaje sólo es posible a partir de las vivencias y experiencias. No es posible aprender a partir de palabras leídas o escuchadas, sin embargo, éstas pueden contribuir a generar experiencias y vivencias valiosas de aprendizaje auténtico. El estudiante no aprende escuchando al profesor, sino interactuando con el profesor y con sus compañeros.

El aprendizaje no es una representación del objeto externo, no es una fotografía de la realidad. Aprender no es captar, ni repetir, ni reproducir. Cualquiera que sea el estilo de aprendizaje del estudiante, siempre aprende por medio de signos y no por la captación, representación, adquisición, asimilación o apropiación de los contenidos de un curso determinado.

Defino el aprender como un proceso de configuración sígnica que emerge mediante el lenguaje, a través del entrelazamiento entre las emociones y el conversar. Aprender es comprender y atribuirle sentido y significado a lo que se descubre. Todo aprendizaje es significativo, por descubrimiento y basado en la comprensión; de lo contrario no es aprendizaje. Si el estudiante no comprende lo que observa, lee o escucha, no habrá aprendido.

Aprender y saber no son lo mismo. Un estudiante puede saber algo y sin embargo no haberlo aprendido. Puede saber que 2×3=6, pero si no comprende porqué 2×3=6, entonces no lo ha aprendido. Si 2×3=6 no tiene ningún sentido o significado para él, entonces no lo ha aprendido.

Es importante reconocer que aprender y aprendizaje no son sinónimos, aunque en nuestra praxis pedagógica los utilizamos indistintamente, diluyendo la distinción que hay entre las dimensiones a las que corresponde cada uno.

El aprender es un acto indeterminado, inacabado, un proceso que siempre se está ejecutando. El estudiante siempre está aprendiendo. No existe el aprendizaje cero o nulo. Aprender es configurar experiencias por medio de signos, a través del emocionar y el conversar. El aprender es acontecimiento, devenir y afluencia.

En cambio el aprendizaje se analiza en el plano de la organización, de la configuración, como un resultado que puede ser juzgado y valorado, es el final esperado del proceso formativo. El aprendizaje es la capacidad que se configura en el aprender. Aprender es el proceso, y el aprendizaje es el resultado. En todo aprendizaje hay una capacidad, una competencia, que entrelaza conocimientos, habilidades y valores, conceptos, destrezas y actitudes.

¿Qué es un resultado?

Asumo el resultado como la consecuencia del desarrollo de un proceso determinado. Es el efecto de ejecutar determinado proceso. El resultado es la secuela del proceso, no es parte del proceso. El resultado se deriva del proceso pero no forma parte de éste. Un resultado nunca es parte del proceso que le dio origen.

Los estudiantes aprenden pensando por ellos mismos. El aprendizaje sólo es posible a partir de las vivencias y experiencias

Si me oriento al resultado del aprendizaje nunca veo el proceso formativo. Debemos concentrarnos en el proceso de aprendizaje, y el resultado es una consecuencia de ese proceso. El resultado se deriva del proceso pero no forma parte de él. Ahora bien, debemos reconocer que los resultados de cualquier proceso evaluativo no dependen del estudiante que está siendo evaluado, sino del profesor y del instrumento evaluativo.

¿Cómo se comprueban los resultados del aprendizaje?

El estudiante cambia y se transforma conversando con el profesor y sus compañeros. Solo el estudiante puede dar cuenta a profundidad de ese cambio y de ese aprendizaje. Es imposible que el profesor pueda dar cuenta del aprendizaje real del estudiante. El profesor lo que hace es aproximarse al resultado de aprendizaje del estudiante mediante sus propias percepciones y configuraciones.

Es imposible determinar con exactitud numérica cuánto conocimiento, habilidad, destreza, capacidad o competencia ha aprendido un estudiante en comparación con otro, porque no podemos definir una unidad de medida del conocimiento o de la habilidad, destreza, capacidad o competencia. El aprendizaje no se puede medir en los mismos términos en que medimos el espacio físico en centímetros, metros o kilómetros.

El conocimiento, la habilidad, destreza, capacidad o competencia son fenómenos de naturaleza neuropsíquica, relativos a la configuración cognitivo-expresiva de la personalidad, y como todo fenómeno neuropsíquico, en sí mismos son inconmensurables. Sin embargo, a la hora de evaluar al estudiante le otorgamos calificaciones, siguiendo criterios incompatibles con la naturaleza de las cualidades y atributos del aprendizaje.

Cuando realizamos evaluaciones en torno a la calidad de una determinada actividad o conocimiento logrado por el estudiante, debemos valorar la funcionalidad, pertinencia o aplicabilidad de ese conocimiento, así como la posibilidad que tiene el estudiante de generalizar una habilidad/destreza a diferentes conocimientos de distinto grado de complejidad. El profesor debe comparar la actividad desarrollada por el estudiante con el perfil construido previamente.

Debemos valorar el aprendizaje del estudiante, su desempeño. ¿Qué despliega el estudiante en su desempeño?: conocimientos, habilidades y valores. ¿Qué aprende el estudiante?: conceptos, destrezas, actitudes; es decir, desarrolla una capacidad, una competencia. Más que valorar el aprendizaje, lo que debemos valorar es el desarrollo del estudiante, el desarrollo de una capacidad o competencia, observable en su desempeño.

No hay desarrollo de capacidades y competencias sin solución de problemas. El problema se resuelve en la actividad-comunicación; haciendo algo y diciendo algo. Tengo que observar al estudiante haciendo algo (leer lo que hizo, lo que escribió) y escucharlo hablando.

Puedo valorar el dominio de un concepto-destreza-actitud del estudiante, y este proceso es hermenéutico, cualitativo, no cuantitativo, es por ello que no puedo medirlos mediante una escala.

Por otro lado, el aprendizaje o el desarrollo humano no es lineal, es configurativo, se va dando en forma de espiral: hay momentos de avance, retroceso, estancamiento, de nuevo avanza. El aprendizaje o el desarrollo es oscilántico, como el vuelo de las mariposas: va hacia delante, hacia atrás, a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo, diagonal. Así se va dando el aprendizaje y el desarrollo.

En realidad, lo que evaluamos no es lo que el estudiante aprendió, no evaluamos el resultado del aprendizaje del estudiante, en términos de capacidades y competencias. Esto es imposible. Lo que evaluamos es la percepción que tenemos sobre la actividad desarrollada por el estudiante. Percepción configurada a partir de observar y escuchar lo que el estudiante hace y dice, pero no hay forma de saber lo que otra persona sabe. Sólo el estudiante sabe lo que ha aprendido y cómo lo ha aprendido, y lo más que puede hacer el profesor es evaluar su propia apreciación sobre el resultado de aprendizaje del estudiante. Es por ello que la evaluación y la calificación siempre son subjetivas, y es imposible que sean objetivas.

Es importante que el estudiante sepa esto, que sepa que su resultado en una evaluación no es objetivo y no depende de él, sino de la percepción que tenga el profesor. Por eso decimos que los resultados evaluativos de una persona que está siendo evaluada no dependen del sujeto evaluado sino del evaluador.En fin, los resultados del aprendizaje no son ontológicos sino epistemológicos. Es decir, los resultados del aprendizaje no existen de manera independiente al evaluador, como una “cosa” exacta y estándar para todos los observadores (ontológico). Es el profesor observador quien determina los resultados de aprendizaje de sus estudiantes (epistemológico), y la única forma de objetivizar la evaluación es mediante la intersubjetividad, es decir a través de la heteroevaluación, la autoevaluación y la interevaluación o co-evaluación. Y aun así, la valoración realizada sobre el resultado del aprendizaje, no será exacta sino aproximativa, no será objetiva sino subjetiva. La intersubjetividad lo que hace es contribuir a disminuir, atenuar o mitigar el exceso de subjetividad (cuando es el profesor el único que valora los resultados del aprendizaje de los estudiantes), pero la subjetividad nunca se elimina totalmente.

Periodismo y corrupción

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¿Cómo los medios pueden contribuir a prevenir la delincuencia?

En uno de sus discursos más celebrados, el pronunciado ante la Asamblea, en 1.996, de la Sociedad Interamericana de Prensa, S.I.P., denominado “EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO”, Gabriel García Márquez dio una de sus  lecciones para hacer BUEN PERIODISMO. Así de claro, porque hay, también y mucho, MAL PERIODISMO.

La enseñanza de Gabo, reportero desde los 19 años, es del siguiente tenor: ” … la certidumbre de que LA INVESTIGACIÓN no es una especialidad del oficio SINO QUE TODO PERIODISMO DEBE SER INVESTIGATIVO POR DEFINICIÓN, y la consciencia que LA ÉTICA no es una condición ocasional, SINO QUE DEBE ACOMPAÑAR SIEMPRE AL PERIODISMO COMO EL ZUMBIDO AL MOSCARDÓN”(mayúsculas mías). De la figura con que finaliza la frase, un difunto colega tituló un libro sobre Ética periodística.

La lectura comprensiva de ese aparte del discurso, permite visionar que no se trata sólo de una definición o calificación del oficio, sino que es el lineamiento de unos deberes imprescindibles del ejercicio. Obvio si se quiere hacer buen periodismo, él cual es, por sustancia, investigativo, formativo y de una especial responsabilidad ética.

La ética periodística esbozada, metafóricamente por el Nobel, es la llamada Ética Pública de la RESPONSABILIDAD. Y no la que se esgrime, muy frecuentemente, para sostener privilegios en las relaciones con EL PODER, tanto económico, político y social, como distinciones o diferencias frente al ciudadano del común.

En este orden es válido afirmar que el buen periodismo, como deber, es un auténtico SERVICIO PÚBLICO, esencial en época de emergencias, de una especial connotación social y educativa. Se ejerce el periodismo para prestar un esencial servicio comunitario que contribuya al bienestar general.

Entonces llegamos, en este punto, a pensar en las relaciones del “mejor oficio del mundo”, con el mundo, triste socialmente, de LA CORRUPCION, que no es cosa distinta a las conductas delictivas que, sistemáticamente, cometen personas y/o grupos.  

La corrupción es el uso o beneficio privado de bienes públicos en detrimento de los fines, principios y funciones del Estado Social de Derecho, hoy enunciado en Colombia. De ahí que esa galopante práctica de gobernar o manejar “la cosa pública” se etiquete como CORRUPCION ADMINISTRATIVA. 

Y reflexionamos sobre la relación entre periodismo y corrupción por los recientes hechos delictivos denunciados por ciudadanos en la adquisición, acelerada, (aprovechemos la papaya del coronavirus, presumo me dijeron los ordenadores del gasto presupuestal) de auxilios alimentarios bajo el pretexto de ayuda oficial a población vulnerable para que tolere la obligada cuarentena decretada para combatir la pandemia del Covid-19.

Alcaldes y gobernadores salieron corriendo a contratar, aparentemente, mediante la figura jurídica de la URGENCIA MANIFIESTA, millonarios suministros de comida no perecedera a familias de las cuales se presume tienen mayores necesidades y que se quedaran, aisladas, en casa para prevenir el contagio con una plaga que mata. Y no es mari-huana, que se transformó en medicina. Corrieron. Y vieron la oportunidad de comenzar a aprovecharse del poder presupuestal de tales cargos.

Y esa ola de corrupción con la alimentación en plena  pandemia, no la denunció ningún trabajo periodístico. Los medios de comunicación social y sus periodistas RECEPCIONARON las quejas ciudadanas sobre, por ejemplo, lo ocurrido en Municipios del Atlántico como Soledad y Malambo, pertenecientes al Área Metropolitana de Barranquilla. Y cuyas poblaciones presentan, en las estadísticas, un alto número de contagios y fallecimientos. Son caja de resonancia, no faros de libertad.

Escuche y leí sobre tal contratación de urgencia por radios-noticieros y por diarios impresos. Casi no veo televisión. Y en dichos medios concedieron espacios para que Alcaldes y funcionarios, cuya conducta era cuestionada, rindieran sus versiones. Y también por emisoras y diarios me informe, medianamente, de la intervención de instituciones como La Procuraduría, La Contraloría y La Fiscalía. Asi como las decisiones tomadas, entre ellas la suspensión temporal del cargo del recien elegido Alcalde de Malambo.

NO HE LEÍDO EN DIARIO ALGUNO UN REPORTAJE EN PROFUNDIDAD O UNA CRÓNICA DE DETALLADO COLOR LOCAL SOBRE LO SUCEDIDO A LOS “MALAMBEROS” CON LOS MERCADOS SUMINISTRADOS POR EL ALCALDE SUSPENDIDO.

Todos esos órganos de control disciplinario, fiscal y penal cuentan, constitucional y legalmente, con herramientas para prevenir, perseguir y sancionar la corrupción administrativa, que es otro flagelo que causa más delincuencia, hambre y muerte.

El numeral 8to del artículo 268 de la Constitución Política, sobre las atribuciones del Contralor General de la República, consagra, entre otras, la siguiente:

“PROMOVER ANTE LAS AUTORIDADES COMPETENTES, APORTANDO LAS PRUEBAS RESPECTIVAS, INVESTIGACIONES PENALES O DISCIPLINARIAS CONTRA QUIENES HAYAN CAUSADO PERJUICIO A LOS INTERESES PATRIMONIALES DEL ESTADO. LA CONTRALORIA, BAJO SU RESPONSABILIDAD, PODRÁ EXIGIR, VERDAD SABIDA Y BUENA FE GUARDADA, LA SUSPENSIÓN INMEDIATA DE FUNCIONARIOS MIENTRAS CULMINAN LAS INVESTIGACIONES O LOS RESPECTIVOS PROCESOS PENALES O DISCIPLINARIOS”.

Esta norma constitucional es de poco uso en el ejercicio del control fiscal en Colombia. Su fundamento es un principio de la ética anglo-sajona, “VERDAD SABIDA Y BUENA FE GUARDADA”, que es  ajena a la cultura latina donde “La Cosa Nostra” hace su Agosto. Acá se piden pruebas hasta del “papelito”. Poco sabe qué significa “verdad sabida y buena fe guardada”. Pero la norma de normas lo estableció como una facultad de control social de los dineros públicos. Lo ecléctico cultural de nuestra Constitución redacta a múltiples manos. 

Ese principio, me pregunto, lo aplicó la Contraloría para pedir, según mis fuentes, a la Procuraduría la suspensión del cargo del Alcalde de Malambo?. Y me la formulo porque entre los que he escuchado y leído sobre esos hechos de corrupción, no he encontrado noticia ni informe sobre esa inquietud. Es decir, hasta dónde se dan los vasos comunicantes entre Contralor, Procurador y Fiscal, en éstos casos, para golpear institucionalmente la corrupción, en tiempos de crisis y de una alta sensibilidad social?.

Pero qué ha edificado el periodismo local o metropolitano para luchar contra la corrupción administrativa en la actual coyuntura sanitaria y socio-económica?. Tiene armas legitimas nuestro periodismo, el bueno, para enfrentarse a la corrupción del patio y sus agentes, sin exponer la seguridad y tranquilidad, no la vida, de los periodistas?. 

Me hago el interrogante porque, hasta el momento de sentarme a redactar esta columna, ambientada por los primeros aguaceros de Mayo, lluvia que ha calmado el fuego sagrado de nuestro Sol caribe, no he leído en diario alguno un reportaje en profundidad o una crónica de detallado color local sobre lo sucedido a los ‘Malamberos’ con los mercados suministrados por el alcalde suspendido.

Hablaron, en rueda de prensa conjunta, El Contralor, El Procurador y El Fiscal. Los periodistas grabaron, anotaron, filmaron, redactaron las declaraciones “entrecomilladas”, difundieron. Y callaron. De la corrupción famélica no se ha dicho nada más. Nada nuevo. Nada distinto a lo revelado por las fuentes oficiales.

Hasta ahi llega el periodismo, el bueno?. Un medio de comunicación social también es un órgano de control. De control social. Con suficiente respaldo o garantías en nuestra democracia constitucional. Y digo más: el periodismo puede ir más allá de la institucionalidad de los órganos de control fiscal, disciplinario y/o penal. 

Mientras tales órganos de control pueden SANCIONAR a los responsables de los actos delictivos o de corrupción administrativa, siempre respetando las garantías del debido proceso y del derecho técnico y material de defensa (art 29 constitucional). El buen periodismo, como lo diseñó Gabo, no SANCIONA. Educa. Forma. Enseña. Y entonces tiene mayor libertad para contribuir, pedagógicamente, a combatir la corrupción y a educar pen la disminución de la delincuencia. He ahí su responsabilidad social y su valor como servicio público esencial.

Las garantías que la Constitución Política le exige al periodismo es que sea “VERAZ E IMPARCIAL”. Y para ello lo protege con libertades liberales como: de pensamiento, expresión y opinión.(art 20 constitucional”.

Y para gozar de tales libertades públicas, no solo de los periodistas y los medios, el periodismo no puede convertir “el periódico de ayer” en papel para madurar nísperos o dirigentes políticos, como lo vaticinó, el siglo pasado, el Maestro del oficio, Alvaro Cepeda Samudio en su célebre frase: “son nísperos, madurados a punta de periódicos”. “El Cabellón” fue el primer periodista con estudios universitarios en el país. Sabía lo que decía y tuvo el valor de decirlo.

El periodismo, entonces, para dejar huellas en contra de la corrupción, cada vez más arrogante, debe aprender la lección de García Márquez. Ser investigativo, pedagógico. Y ético. Es decir, ser valiente. No genuflexo. Hablo del buen periodismo. El otro es subsistencia.Próxima: Quien controla el lenguaje radial o de redes? Pregunta a raíz del incidente con la etnia wayuu.

Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?

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Tomás “El Trinche” Carlovich, un espigado volante argentino, hace apenas unos días, mientras manejaba su bicicleta nueva en una calle de la zona oeste de Rosario, fue asaltado y golpeado en su cabeza por un maleante y ese desatino ha sido considerado mucho más que una tragedia; acabar estúpidamente con esa leyenda viviente.

La revista deportiva El Gráfico lo describió así: «Tuvo su estilo: era un volante central elegante, virtuoso y algo displicente. De ritmo lento, pero de razonamiento inversamente proporcional a su andar. Carlovich es algo así como el máximo exponente del arco lírico del fútbol argentino». A Menotti, Pekerman, Bielsa y la bohemia rosarina, se les puede ver en un video explayándose en elogios sobre él. Y aunque el crack habla en esa nota con cierto dejo de nostalgia, que podría uno suponer que quizás estaba arrepentido, no ocultaba para nada su felicidad por esos asados con sus amigos; dicho en sus propias palabras: “La verdad es que yo no tuve más ambición que la de jugar fútbol, y sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio, de la casa de mis viejos y de estar con el Vasco Artola, uno de mis mejores amigos”.

Jorge Alberto González, un futbolista salvadoreño, mejor conocido como “El mágico” González, por decisión propia y su carácter bohemio, no alcanzó relevancia mundial. Estando en Barcelona, en 1982, Diego Armando Maradona lo definió de esta manera:   “El Mágico es mejor que yo, pues yo vengo del planeta Tierra, mientras él es de otra galaxia”. El mismo González alguna vez dijo: “Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme”

Gabriel Batistuta, un potente goleador de la Fiorentina y la selección argentina, en cambio, cerca de su retiro, expresó: “A mí el fútbol no me gusta, solo es mi trabajo”.

En nuestra cultura la palabra fracaso se usa con demasiada frecuencia. Si pierdes un partido o un torneo o si no consigues un objetivo, ya te llaman fracasado. La medida tiene que hacerse al final de la vida, al final de toda una carrera.

¿Cómo se miden el éxito y el fracaso?  Ser famoso, archiconocido, poderoso y rico no garantiza una sensación de triunfo. ¿Cuántas de las estatuas que vemos en los parques y avenidas, representan a personas realmente auténticas y plenas? En nuestra cultura la palabra fracaso se usa con demasiada frecuencia. Si pierdes un partido o un torneo o si no consigues un objetivo, ya te llaman fracasado. La medida tiene que hacerse al final de la vida, al final de toda una carrera. ¿Qué dejaste como legado, qué hiciste para mejorar la vida de los otros seres humanos y, sobre todo, cómo te sentiste, cómo lo disfrutaste mientras lo hacías? Mario Moreno, Cantinflas, no lo pudo haber expresado mejor: “Los seres humanos venimos al mundo a ser felices y a hacer felices a los demás”. Lo cierto es que muchos personajes, se han cuidado tanto de cumplir con la segunda parte del precepto, que se han olvidado de la primera.

Algunos famosos sufren dolorosamente la tragedia -porque es una tragedia- del Rey Midas: “Todo lo que tocan lo convierten en oro, pero no pueden disfrutarlo”. Conocemos historias de protagonistas del deporte y la farándula que terminaron aislados, en jaulas de oro, anhelando viejos tiempos, así  como el Ciudadano Kaine evocaba a  Rosebud, un pequeño trineo con el que jugaba en su infancia. Otros, después que pasaron sus épocas de gloria, recaen en el mundo real como si fueran ángeles expulsados del cielo. No se hallan en ningún lado, andan confundidos, sin saber de qué estrato son, ni cómo actuar en eventos que para la mayoría de las personas resultan normales.

Los que aspiran a ser futbolistas padecen con frecuencia de este trauma: Se entregan a la consecución de un sueño infantil que, les parece, es la única razón de su existencia. Y si no lo logran, por cualquier causa que haya sido, quedan dolidos, frustrados de por vida, y cargan con ese fracaso como un tatuaje maldito; no lo superan. Pero vayamos a estas cifras, que no son un dato menor: el profesor Hernando Arias, un licenciado de vasta experiencia en el fútbol y mucha documentación científica, nos dice que trabajar en el fútbol de formación, es prácticamente apostarle a una “pedagogía del fracaso” si se mide por los jugadores que llegan al fútbol profesional. Existe una estadística comprobada que solo el 0.07% alcanza el alto rendimiento. Es decir, está demostrado, que de 1.364 jugadores que fueron federados a los 12 años, solo uno (1) alcanzó la primera división. Peor en Colombia que apenas hay dos divisiones rentadas. Muchos, a los 20 años, tienen que ponerse a hacer otra cosa porque no hay cancha para tanta gente.

Entonces, ¿Por qué tanto drama? Si no cumples con tus sueños, no pasa nada. Ten por seguro que la tierra no dejará de girar, el sol volverá a salir todas las mañana y los pájaros no dejarán de cantar. Hay que seguir adelante, con alegría, con carácter, convencido de que hiciste lo mejor posible (si lo hiciste) y si no, ¿Qué más puedes hacer? Quizás la vida te esté mostrando nuevos caminos donde puedas transitar más resuelto y ser más productivo.

Ve tranquilo, que todos alguna vez soñamos con ser superhéroes, así como los de las viejas historietas que leíamos. Los superhéroes de ahora son los deportistas. Si no lo logras, no dejes que esa fantasía no cumplida te arruine el resto de la vida.

El rol del maestro en medio de la pandemia

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Cinco roles para lograr que nuestros estudiantes tengan excelentes resultados en la educación virtual en medio de la pandemia

El rol de los maestros en medio de la pandemia se centra en su didáctica. Es por ello que esta pequeña reflexión la oriento hacia aquellas cuestiones relacionadas con el enseñar, el aprender y el evaluar, que son los tres procesos que dan vida a la didáctica.

Cinco roles para lograr que nuestros estudiantes tengan excelentes resultados en la educación virtual en medio de la pandemia:

  1. El maestro debe dar las clases virtuales sin hablar.
  2. Desarrollar de manera constante y permanente en cada una de las clases virtuales 4 acciones formativas: leer, escribir, reflexionar y conversar.
  3. No pensar en los resultados, concentrarnos solo en el proceso de formación.
  4. Resignificar la evaluación en los escenarios educativos virtuales.
  5. Empatía: amar a sus estudiantes.

Breve reflexión sobre cada uno de estos roles:

  1. El maestro debe dar las clases virtuales sin hablar

El maestro tiene múltiples alternativas para cumplir su rol. La única forma no es la que tradicionalmente conocemos por nuestra imagen cultural del buen maestro, que habla, explica, narra y argumenta. Dar las clases virtuales sin hablar significa permitir que sean los estudiantes quienes piensen, sientan, hablen y argumenten sus ideas, opiniones, dudas, e incluso temores. El principal rol del maestro emergente no es comenzar la clase hablando del contenido de la asignatura, sino ubicar al estudiante en el centro de dicho proceso. La clase debe empezar con el estudiante, no con el contenido.

Su función no es “decir” para que el estudiante se dedique a “oír”, su rol no es “explicar” para que el estudiante logre “entender”, tampoco debe dedicarse a “demostrar” mientras sus estudiantes se dedican a “observar”. El rol del maestro es configurar ambientes de aprendizajes virtuales en los que los estudiantes tenga auténticas oportunidades para comprender el sentido de lo que aprenden y configurar los significados a su propio ritmo, mediante las vivencias y experiencias individuales y colectivas, ya sean orales o escritas.

Mientras más habla el maestro en clases virtuales, menos aprenden los estudiantes. El maestro en clases virtuales no debe dar respuestas sino hacer preguntas. Las preguntas son más importantes que las respuestas. La clase virtual debe desarrollarse mediante un sistema de preguntas, formuladas por el maestro y también por los estudiantes. No se aprende escuchando sino hablando, preguntando, cuestionando todo lo dado, problematizando. Preguntar, reflexionar y conversar para formar.

2.Desarrollar de manera constante y permanente en cada una de las clases virtuales 4 acciones formativas: leer, escribir, reflexionar y conversar

Leer, escribir, reflexionar y conversar. No hay otra solución más óptima y pertinente. Podemos desempeñarnos utilizando una amplia diversidad de mediaciones tecnológicas, pero eso no es suficiente para el éxito académico.

No hay aprendizaje auténtico y profundo sin leer, escribir, reflexionar y conversar. ¿Cuántos libros leen nuestros estudiantes en cada asignatura? ¿Cuántas páginas escriben sobre lo leído? ¿Reflexionan en clases virtuales sobre lo leído y sobre lo escrito? ¿Conversan sobre un problema, tema o cuestión determinada relacionada con la asignatura?

Estas  cuatro preguntas también aplican para nosotros los maestros: ¿Cuántos libros leemos en cuarentena? ¿Cuántas páginas escribimos en nuestro confinamiento? ¿Cómo desplegamos nuestro reflexionar en clases virtuales? ¿Conversamos en clases virtuales con nuestros estudiantes o solo le enviamos las tareas a realizar? ¿Estimulamos y potenciamos el reflexionar y el conversar entre ellos?

Está claro que la clase virtual no puede ser solo asignar tareas por email o utilizar determinadas herramientas tecnológicas; es importante leer, escribir, reflexionar y conversar.

3.No pensar en los resultados, concentrarnos solo en el proceso de formación

Un resultado nunca es parte del proceso que le dio origen. Si me oriento al resultado nunca veo el proceso. Debemos concentrarnos en el proceso de aprendizaje, y el resultado es una consecuencia de ese proceso. El resultado se deriva del proceso pero no forma parte de él.

Debemos reconocer que los resultados de cualquier proceso evaluativo no dependen del estudiante, sino del maestro-evaluador y del instrumento evaluativo. No existe la evaluación objetiva. Toda evaluación es subjetiva, porque la realiza un ser humano dotado de subjetividad, que asigna sentido y significado al proceso de aprendizaje del estudiante.

Ahora bien, reflexionemos en la posibilidad de determinar con exactitud numérica cuánto conocimiento, habilidad, destreza, capacidad o competencia, posee un estudiante en comparación con otro. ¿Cuál es la unidad de medida de un conocimiento o de una habilidad, destreza, capacidad o competencia?

El conocimiento, la habilidad, destreza, capacidad o competencia es un fenómeno de naturaleza neuropsíquica, relativo a la configuración cognitivo-expresiva de la personalidad del estudiante, y como todo fenómeno neuropsíquico, en sí mismo no es mensurable. Sin embargo, a la hora de evaluar al estudiante le otorgamos calificaciones. ¿Cuál es el criterio que seguimos para otorgar las calificaciones?

Por esta razón no debemos concentrarnos en el resultado, sino en el proceso de formación.

Educar es una actividad que requiere una alta vocación. Educar es una de las profesiones más nobles y humanas que existen, educar es un acto de amor, un acto de aceptación sin condiciones, de reconocimiento del valor del otro.

4.Resignificar la evaluación en los escenarios educativos virtuales

Cuando evaluamos debemos darle valor al proceso de aprendizaje de los estudiantes, concentrarnos en sus avances, en sus logros, no en sus desaciertos y errores, aunque estos van a aparecer y tienen un valor formativo extraordinario, pero la finalidad de la evaluación no es buscar las fallas de los estudiantes sino sus aciertos, lo cual nos permitirá interpretar su proceso. Debemos evaluar para que los estudiantes aprendan. La evaluación debe ser formativa.

Para que la evaluación sea formativa y promueva el aprendizaje, los maestros no pueden tomarla como un mecanismo de dominación y control. Los maestros deben partir de una actitud abierta, honesta, humilde y comprensiva. En definitiva, lo más importante no es la nota o calificación sino el aprendizaje. La forma en que evaluamos influye en el aprendizaje de los estudiantes y en la forma en que enseñamos. Dime cómo evalúas y te diré cómo enseñas.

La finalidad de la evaluación formativa no es calificar. Lo importante no es qué nota se obtuvo sino qué se aprendió. El propósito de la evaluación no es identificar a los estudiantes que tuvieron éxito y a los que fracasaron, sino orientar su proceso de aprendizaje. En realidad las calificaciones nos dicen muy poco del aprendizaje de los estudiantes.

En la evaluación formativa se hace una valoración descriptiva-comprensiva del proceso de aprendizaje de los estudiantes, se describen sus logros, se argumenta de manera comprensiva, caracterizando sus aciertos y desaciertos. Evaluar es comprender, interpretar y valorar. Calificar es excluir. El maestro debe evaluar, no debe calificar.

5.Amar a sus estudiantes

El maestro debe respetar a sus estudiantes, comprenderlos y darles seguridad para que ellos puedan expresar con tranquilidad lo que sienten y piensan. Debe esperar con paciencia el resultado del aprendizaje de sus estudiantes.

Ahora bien, no existe una estrategia o tecnología omnipotente para educar y enseñar a los estudiantes en medio de la pandemia. Todas las estrategias y tecnologías son iguales. La mejor estrategia y la mejor tecnología es el propio maestro. Tampoco existen contenidos bonitos y contenidos feos, contenidos fáciles y contenidos difíciles. Todos los contenidos son iguales.

El maestro debe transferir sus afectos al contenido de la asignatura, con el fin de que el estudiante se enamore de la asignatura a través del intercambio virtual afectivo con el maestro. Aprender y enseñar en la virtualidad no es más que comunicarse afectivamente.

Un maestro emergente se preocupa por sus estudiantes y por su actividad mental, estimula su pensamiento y se concentra más en ellos que en la asignatura que desarrolla. El verdadero maestro devela las potencialidades de sus estudiantes, se concentra más en las virtudes y cualidades positivas que en sus defectos y fallas. El rol del maestro en medio de la pandemia es amar a sus estudiantes, acogerlos, inspirarlos, entusiasmarlos.

El maestro debe admirar a sus estudiantes, ser paciente con ellos, respetar sus ritmos, estilos y estrategias de aprendizaje, no acelerar su proceso, no querer obtener rápidamente un resultado final. Debe conocer muy bien a sus estudiantes, conocer sus necesidades, experiencias, conocimientos y destrezas, no para cuestionarlos y criticarlos sino para orientarlos.

Los maestros son personas encantadoras. Precisamente en contextos adversos es donde el maestro debe mostrar su inteligencia, sus competencias pedagógicas, curriculares y didácticas, su alta capacidad de resiliencia, su compromiso con la educación y responsabilidad con el cambio y el mejoramiento futuro. Un maestro comprometido, motivado, sensible y consciente de su encargo social, será capaz de sobreponerse a cualquier pandemia.

Los maestros debemos amar a nuestros estudiantes y demostrarles cariño, comprensión, ternura, reconocimiento y consideración, estimulando su autoestima y potenciando sus capacidades. Debemos elogiarlos y resaltar sus virtudes y aciertos.

Una última reflexión

Educar es una actividad que requiere una alta vocación. Educar es una de las profesiones más nobles y humanas que existen, educar es un acto de amor, un acto de aceptación sin condiciones, de reconocimiento del valor del otro.

El maestro debe amar esta profesión, actuar con alegría y felicidad, y sentirse atraído por la novedad que representa cada estudiante con el que interactúa, vibrar ante la cámara de su computador o de su celular, escucharlos, respetarlos, acompañarlos en sus necesidades y éxitos, y entusiasmarlos por aprender cada día más, aun en medio de la pandemia.

¡Los invito a aplicar las 5 A para vencer esta pandemia: aceptar, adaptarse, aprender, amar y actuar!

Un diario sin lectores (Parte 3)

1

¿Qué son “nuestras noticias 100% confiables?

Una lectora de SÓLO PROPOSICIONES me preguntó, escéptica, ese es el título de la próxima entrega. Respondí que SI. Y para despejar su inquietud decidí enviarle una foto del siguiente párrafo, que el diario sin lectores viene publicando, en estos tiempos de pandemia, en una cubierta desechable:

“Nuestra cadena de producción y distribución toma todas las medidas de prevención para que disfrutes de nuestras noticias 100% confiables.”

Definido el origen semiótico del interrogante a responder en esta tercera y última entrega de un diario sin lectores, paso entonces a exponer, seguidamente, mis propias preocupaciones de lector de periódicos y de El Heraldo en particular.

¿Existen noticias 100% confiables?

El diccionario enseña que el adjetivo confiable significa, entre otras acepciones, fiable, que inspira confianza, seguridad. Es, pues, definición, una más, de verdad. Y si a la misma se le anticipa el 100%, estamos ante una verdad absoluta. Única, Irrefutable, Contundente. Indudable. Mejor dicho: un dogma.

Entonces una noticia 100% confiable ¿es periodismo? O ¿fe?

Hasta donde llegan mis estudios y experiencia periodística lo confiable de las noticias es la fuente, que los expertos llaman “fuentes fidedignas”, ya que siempre mediará la capacidad crítica y creativa del periodista, que si lo es no puede ser el protocolista de una notaría que transcribe fielmente lo que desea consignar en la noticia el interesado.

En ese sentido no comprendo que existan, en el oficio del periodismo, “noticias 100% confiables”. Y de ser ello cierto, que lo dudo, entonces no hay periodismo, sino gacetilla.

En eso, desafortunadamente, se ha venido convirtiendo, para mi sorpresa y afectos, un diario sin lectores. Y ello porque no están haciendo periodismo, con mayúsculas. Por qué me interrogo cada mañana, cuando un nuevo ejemplar de El Heraldo llega al mecedor del balcón para “disfrutar” la mañana.

Y me contesto, dentro de mi asombro de barranquillero, porque no tiene, en éstos momentos de crisis en todos los órdenes, periodistas, sino redactores quienes, que pena, transcriben día a día lo que le confían sus fuentes fidedignas que son, casi siempre, las oficinas de prensa de la Presidencia de la República, los Ministerios, las Gobernaciones, las Alcaldías, las I.A.S, la Policía y todos aquellos despachos públicos que producen y distribuyen “información oficial“.

Y no hay periodistas porque la directora, además de escribir editoriales, hace las entrevistas a los grandes personajes de la vida nacional o local. Eso es evidente para cualquier lector de El Heraldo. No hay crónicas, ni reportajes en profundidad. No se publican ensayos y análisis de plumas o intelectuales acreditados.

Además se hace eco, furibundo, a las redes, hasta el punto que se edita una página de “WASAPEA”. Y se le da crédito. Dónde están los reporteros, con equipo de bioseguridad, siguiendo los efectos humanos de la pandemia? Parecería que temen cubrir la tormenta. Desde lejitos es más facilito.

No se me dirá que reproducir “boletines de prensa” y declaraciones de “rueda de prensa” es periodismo. Y menos, periodismo en un diario. Escrito. Y con historia de magnificas plumas de escritores y reporteros. Uno de ellos ganó un nobel de literatura.

Está claro que no creo en noticias confiables en una democracia constitucional donde todos tenemos derecho a expresar, libremente, pensamientos, opiniones e informaciones. Derechos que solo se garantizan con un periodismo libre. No confiable. El periodismo desconfía de la verdad absoluta, de la que solo se habla en las dictaduras. El buen periodismo  busca la verdad de las realidades. De los hechos. No da consejos ni éticos, ni morales. Cuestiona y, en muchos casos, descubre y crea la realidad. No confía en sus fuentes fidedignas. Y menos si provienen del ejercicio del poder. Cualquiera sea su calificativo.

“Cuando descubrí que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”. Ryszard KAPUSCINSKI.

En un discurso, de los pocos que pronunció, Gabo enseño: “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor”.

¿Por qué un diario sin lectores?

“Cuando descubrí que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”. Ryszard KAPUSCINSKI.

Esa mañana el ejemplar estaba livianito, como ha seguido estando en estos días de cuarentena. Liviandad, oh! asunto existencial. Y al ojear en la mecedora, frente a los Tajamares de Boca de Ceniza, su peso fue menor, percibiendo que el diario no tenía lectores. Es otra víctima de la crisis o de la improvisación?

La frase se grabó. Y cuando SÓLO PROPOSICIONES me invitó a sus páginas digitales. Respondí que “con mucho gusto”, pero que haría crítica periodística. Y aquí me tienen intentando decir que los lectores “machos” queremos un mejor periodismo en esta ciudad de fenicios.

A los pocos días de la primera entrega de esta crítica a UN DIARIO SIN LECTORES, mi vecino de balcón, Teobaldo Coronado me envió la cita del reportero polaco Kapuscinski, que he colocado de epígrafe. Y así se definió la ruta de aquella liviandad del diario. Es una mercancía sin competidores. Y por tanto para que invertir en hacer periodismo y en periodistas libres, si podemos ser “100% confiables” al poder?

Con la enseñanza indiscutible del polaco, quien sería recomendable volver a leer en estos momentos de crisis de la credibilidad informativa, en la mente tocaba ser prudente para fundamentar el análisis.

Así que, pasados unos días, nos topamos con la columna del historiador barranquillero, Dr. Eduardo Posada Carbo, “bienvenidos al futuro“, donde comenta “el mundo despues del virus“, expresando que: 

para alan rusbridger, ex-editor de the guardian, el coronavirus ” ha acercado el dia en el que los rotatorios de los diarios quedaran en silencio…nos espera un camino doloroso“(ver El Tiempo 2020/5/15).

Mi percepción dolorosamente estaba confirmada. Comprobada. Si los diarios no hacen periodismo se acaban. El diario no es la radio, ni la televisión y mucho menos las redes. Y el periodismo, el que hace mejor la noticia, requiere periodistas. No grabadoras o cámaras. Periodistas, reporteros que no tengan miedos y sean más doctos en economía, política, filosofía, socio-biología, en física y otras ciencias, que en las ciencias de las comunicaciones.

No se puede escribir un editorial para un diario como El Heraldo, con una tradición, creyéndose que se tiene un micrófono. Un editorial es una pieza de sabio, que entre más breve más contundente. Un editorial son neuronas ganadas a la lectura y a la reflexión. No una “butifarra” de palabras escritas muchas veces sin saber, a ciencia cierta, su significado, sólo para llenar espacio.

Periodismo no es lo nuevo, sino lo importante. Lo importante para el lector. Un periódico se hace, produce y distribuye para el disfrute de un lector. Un lector que lo compra. Que lo busca. Y en ese lector hay que pensar cuando se edita un periódico.

 Eso aprendí en estos días en el Seminario “PERIODISMO FRENTE A LA PANDEMIA”, que realizó la Fundación GABO. Entonces un diario debe generar CULTURA, CONOCIMIENTO. EDUCACIÓN. Un diario es un documento didáctico. Por algo en ellos se escribe la historia y los jóvenes lo usan en la escuela. Más ahora que ésta está en los hogares.

Deseo terminar recordando a otro autor recomendable para estos momentos de INFODEMIA, la existencia de fake news sobre la pandemia (un tema para otra columna?), al semiólogo italiano, Umberto Eco quien a escasos meses de morir publicó la novela “NÚMERO UNO”. Una historia de un periódico imaginario, que hace “mal periodismo” en su ficción literaria. 

Y sobre la cual, el periodista Roberto Soriano, a quien las mafias italianas quieren desaparecer,  dijo: “es un manual de comunicación de nuestros días“.

Aspiro seguir leyendo el diario, los diarios, todas las mañanas de mis días de balcón, brisa y río.

Próxima. Un nuevo tema, pero sobre periodismo, porque regale mis bibliotecas con Kapuscinsky, Eco y Soriano. Con esos autores se puede saber que es buen periodismo.

Que llueva, que llueva la virgen de la Cueva, los Pajaritos canta. La influenza, el dengue y la leptospira se levanta y El Covid no se espanta.

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Ver caer las primeras gotas de lluvia en el nuevo año, nos trae recuerdos de la infancia, es una diversión y podría utilizar la frase de milenaria, es una mezcla de amigos y diversión. Que llueva, que llueva repetíamos todos. sabiendo lo benéfico que era para el campo y los cultivos. Y pensar que nuestras abuelas no nos dejaban bañar con ese primer aguacero, porque nos decían que era malo, que quienes se bañaban con esas primeras gotas de lluvia, que lavaban los techos y discurrían por las calles terminaban enfermándose.

Por esa observación empírica, la relacionaban con la aparición de síndromes febriles graves que deterioraban la salud de aquellos que no habían acatado la orden del no poderse bañar.

Comienza la lluvia y nos ha ganado la primera batalla el dengue porque las larvas y los huevos desecados en paredes cementerios y estanques comienzan a eclosionar

Todos sabemos que nuestras ciudades son tan diferentes. una es en tiempo seco y otras es en épocas de lluvia. De igual forma los perfiles epidemiológicos también son variables. Y las enfermedades aparecen

Las de índole respiratorias comienzan a estar en el día a día porque después de recibir un inclemente día soleado, con temperaturas sofocantes y casi que insoportables, recibimos una descarga de lluvia vespertina que nos empapa y nos hace experimentar un cambio brusco de temperatura. Nos saca un estornudo, un disparo de tos y porque no, una sensación que puede variar desde febrículas (fiebre de pollo como decían las abuelas) hasta un resfriado común.

Por eso quiero que todos tengamos en cuenta, que el número de urgencias febriles se va a disparar y en medio de este aislamiento obligatorio. Necesitamos que cada uno de los miembros de la población, los líderes comunitarios, los referentes del barrio y todos aquellos actores que interviene en la salud de un municipio que reciban y multipliquen este mensaje.

La fiebre es tal vez uno de los síntomas que acompañan a un sin número de enfermedades; desde las infecciosas como las enfermedades del cerebro (la meningitis), enfermedades de la piel (abscesos y forúnculos) y hasta algunas enfermedades silenciosas y oscuras como las leucemias y el cáncer.

Es por eso, por lo que surge la siguiente pregunta ¿sabe usted tomar la temperatura?  ¿Alguien en su núcleo familiar lo sabe o inclusive en el barrio alguien lo puede hacer?

Debemos reforzar todas esas prácticas cotidianas de salud, estas medidas, aunque simples muy necesarias. Es por eso que no me canso de decir: Hay que educar en salud.

Como utilizar los termómetros tradicionales los más utilizados. A pesar de que en estos días casi quisiésemos tener uno infra rojo y disparar como si se tratara de un juego de niños. Los termómetros tradicionales son más asequibles en costos y en cada casa puede reposar uno.

La temperatura corporal, es el resultado de muchas reacciones bioquímicas y celulares en nuestro cuerpo, está centralizada en una estructura llamada el hipotálamo y desde ahí como un termostato se controla todo nuestro cuerpo.

Trataré de ser muy didáctico para que después de esta lectura sepamos orientar la manera práctica de medirla.

Nuestra temperatura promedio está entre 36.8 – 37.2 Grados centígrados. El termómetro tiene una escala como la que aparece en el grafico (Ver Gráfico 1). Y en su interior hay una columna por donde discurre el mercurio, ese metal líquido que nos indicará cuantos grados de temperatura tendremos.

A el termómetro se le baja el mercurio, se coloca debajo de la axila es ideal que esté seca no exista sudor. Y que aquí permanezca 3 minutos. Para poderle lectura.

La columna de mercurio subirá a través de la columna y en la escala marcará los grados centígrados

Les recuerdo que las escalas son C: Centígrados F: Fahrenheit K: Kelvis

Gráfico 1.

Si esto NO lo aprendemos va a ser muy difícil que sepamos afrontar los días que están por venir. Porque la presencia de fiebre acompañara a estas enfermedades que serán pan de cada día en las diferentes urgencias de nuestros hospitales. Quiero recordar que si bien es cierto que no contamos los casos febriles por dengue es una enfermedad que no ha podido llamar la atención del planeta pero que ha cobrado más víctimas a nivel mundial de lo que ha hecho la pandemia.

El Aedes, ese mosquito el enemigo aristocrático y se le dice así porque no le gustan las aguas negras y servidas, ese que nos pasa por la cabeza y que por lo general pasa desapercibido. Ese es un asesino silencioso a quien continuamos persiguiendo.

En los cuadros febriles por esta enfermedad se sobrepasan los 38 y 39 grados centígrados, acompañados de un intenso dolor de cabeza, dolores musculares, dolores articulares. Pero además mimetizando una enfermedad o para hacerme entender otra enfermedad que puede tener estos síntomas se llama la leptospirosis haciéndose celebre por el famoso vector que son los roedores 8 ratas y ratones principalmente) pero esta nueva patología de los días lluviosos se acompaña de la coloración amarillenta de la piel, por elevación de la bilirrubina, así como lo recuerda juan Luis en su canción, ese tinte que invade los ojos del paciente. la orina se torna color coca cola. Que indica que hay alteración en el funcionamiento renal, un daño renal que es el que más complica al paciente y le lleva a la muerte.

Es por eso que a pesar que esta pandemia se roba los primeros planos en radio y televisión, no nos podemos olvidar de estos enemigos que han convivido con nosotros, que han visto como sucumbe el sistema sanitario de este país, desde hace décadas, sin que jamás, estos enemigos que no tienen estadísticas renombradas en páginas web y ni siquiera tiene apps, no se les ha hecho plan de contingencia especial, son estos enemigos que cada vez que llegan las gotas del primer aguacero están ahí, para cobrar su cuota de enfermos diarios y pasar inadvertido ante la mirada atónita de un país.

Y como olvidar a las neumonías que a diario se adquieren por gérmenes diferentes al de la pandemia. Que es un importante número de pacientes que son ingresados a las unidades de cuidados intensivos, por tos y dificultad respiratoria causada por bacterias ( estreptococo estafilococo, haemophilus influenza y neumococos entre otros) que han acompañado al hombre desde siempre. Muy seguramente desconocíamos como las enfermedades pulmonares.

La fiebre ese signo que debemos identificar que debemos diferenciar es tal vez uno de los síntomas que más temeremos en los próximos 24 meses. Porque a pesar de ser una fiebre de pollo, hoy hasta esa fiebre de pollo debemos vigilar.                                     

                                NO OLVIDEMOS QUE:

No tener inservibles en nuestros patios
Cambiar el agua de floreros y recipientes
Mucho cuidado con los arroyos no nos sumerjamos en ellos
Lavarnos las manos
Distanciamiento social
Eliminar las larvas del mosquito
Control de roedores en casa y sectores aledaños

Competir sin jugar

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Se instaló la angustia donde antes había confianza, se dispararon la ansiedad y el insomnio, aún en los más jóvenes, pero, lo que más duele  es esa incertidumbre de condenado. Diosito, ¿qué va a pasar? Las prolongaciones de la cuarentena ya compiten con cierta novela turca que pasaban a las 3 de tarde por televisión. Los deportistas, cuya gasolina es la competencia, están de clínica. Se dice que esta pandemia es como una guerra, y en las guerras, es un axioma: la primera bala que te revienta es el desánimo.

¿Cómo lograr mantener la motivación? ¿Cómo recuperar la alegría sin los triunfos en confrontación,   sin el proceso de  prepararte para…sino ese sin sentido de forjar las rutinas sin un objetivo inmediato? ¿Cómo competir sin jugar, qué es la razón de ser de toda preparación semanal?

¿No te has puesto a pensar que quizás este paro  de actividades no es tan malo como parece? Habías calculado (y hasta el profe te lo decía) que en algún momento te ibas a dedicar a pulir una serie de detalles físicos, técnicos, tácticos, de comportamiento y convivencia, hábitos que -habías leído-, debías mejorar, y por estar en incontables competencias habías aplazado.

¿Por qué no asumir las riendas, de una vez por todas, de ese proyecto  que lleva tu nombre y que has dado tantas vueltas para aceptar su irrenunciable  responsabilidad? ¿Qué es lo que más te inquieta en tu noche más profunda? ¿Qué es lo que realmente quieres y hasta dónde estás dispuesto a dar? ¿A qué debes renunciar, qué beneficios esperas conseguir?

¿Por qué no avanzar?… ¿Cómo se logra esto? Los expertos han dicho que lo que no se puede medir no se puede mejorar. Hay temas que pueden resultar sencillos: Conseguir una báscula y controlar el peso, por ejemplo; o, los que están creciendo pueden medir su estatura y llevar un registro; pero también puedes saber cuántas abdominales haces, cómo es tu dominio con pierna izquierda, cuánto tiempo puedes controlar el balón sin que se te caiga

Demasiadas preguntas, dirás. Pero, precisamente en periodos como estos es donde surgen las reflexiones; así, como una persona hospitalizada: la cual debe concentrarse en pocos temas, los más elementales, quizás. Recibir pocas o ninguna visita. Y tener que enfrentarse a su soledad, a sus pensamientos. ¿Qué encuentra ahí? ¿Terrores o certezas?

Dudas y temores se disipan apenas empieces a actuar. Bajo estas circunstancias quedarse estático es morir. ¿Por qué no avanzar?… Precisar que cada día subes un gramo y ganas nuevas marcas. ¿Cómo se logra esto? Los expertos han dicho que lo que no se puede medir no se puede mejorar. Hay temas que pueden resultar sencillos: Conseguir una báscula y controlar el peso, por ejemplo; o, los que están creciendo pueden medir su estatura y llevar un registro; pero también puedes saber cuántas abdominales haces, cómo es tu dominio con pierna izquierda, cuánto tiempo puedes controlar el balón sin que se te caiga, con qué precisión puedes golpear una botella de plástico o un cono, y cada ocho días vas anotando los nuevos registros. Indicadores cuantitativos.

Pero también puedes tener en cuenta indicadores cualitativos: ¿En qué momento del día te desanimas? ¿Empiezas rigurosamente a entrenar a una hora exacta? ¿Te dejas llevar por el ocio y te domina el Play Station o las series de Netflix? ¿A qué horas te duermes? ¿Vives relajado, tranquilo, alegre o eres de los que coge rabia por cualquier tontería? ¿A qué dedicas tus horas libres? ¿Lees? ¿Meditas? ¿Qué tanto conoces tu organismo? ¿Inviertes tiempo en compartir y ser afectuoso con tus seres queridos?

Definitivamente todo esto apunta a que te empoderes de tu proyecto; que seas tú quien decida qué va a pasar contigo. Que tus padres y tu familia te apoyan, fabuloso. Que tienes entrenadores que te orientan, perfecto. Y hasta un empresario que está pendiente de ti, elegante. Pero, duda de todo. No  tienes que obedecer ciegamente, investiga, consulta, comprueba. Ni siquiera tienes que creer en esto que estás leyendo. La llave de todo es descubrir cuáles son las preguntas correctas. No te afanes por las respuestas. Determinar la pregunta indicada implica demarcar tu camino, porque la vida es el arte de darse cuenta y actuar en consecuencia.

¡Feliz día, Maestros!

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Este fin de semana, exactamente el día 15 de mayo. Se celebró el día del maestro, una profesión a mi gusto digna de una persona cuya personalidad debe llevar y tener muchas pero muchas virtudes. Debe ser: humilde, responsable, paciente, ingenioso, innovador, recursivo, entre muchísimas más. Sobre todo teniendo en cuenta que el ser humano está en constante evolución y cada generación nueva de alumnos trae consigo un nuevo reto.

Un columnista famoso de nuestro país, Daniel Samper Ospina. Publicó algunas preguntas en honor a los maestros, nos preguntó a sus seguidores en twiter los siguiente “¿Cuál ha sido la mejor maestra, el mejor profesor de su vida y por qué? ¿Tiene alguna anécdota para compartir?” Y sentí esas preguntas muy personales, así que decidí utilizar este espacio para hablar de ello. Personalmente he tenido la fortuna de estudiar en dos colegios, uno privado y otro público en  el que terminé me gradué como bachiller comercial. Presencié clases con una gama de profesores extensa.

En el primero, en el que pasé la gran parte de mi infancia y pre adolescencia, tuve docentes excelentes, aún amigos de mis padres y personas arriesgadas y dedicadas a su profesión. Mi profesora de segundo de primaria una mujer amable, tierna y muy madre para ejercer su enseñanza se dedicó a mi durante ese año muy personalmente, ya no tengo muy claro por qué, pero aún así siempre la llevo en mi mente; ella murió debido a un cáncer de mama, por el que sacó su lado más vigoroso y luchó hasta el final. A ella hasta el día de hoy la recuerdo, no por su ternura ni por su mucha atención a mi enseñanza, sino por su valentía y entrega, y su manera de encontrar virtudes en sus estudiantes más humanos que académicos.

 Ese colegio tenía un enfoque muy artístico y aprovechaba muy bien las destrezas de sus estudiantes para las artes como la música, la danza y la actuación. Además claramente de tener los recursos para tener a su disposición todo lo necesario para impartir y crear hábitos artísticos. Así que allí aprendi a bailar en conjunto y luego me lancé a aprender a tocar instrumentos de percusión, sin duda alguna una institución que marcó mucho a la persona que soy hoy en día. Amante del baile, la música y la cultura de nuestro país.

Cuando por fuerza mayor tuve que cambiar todos mis hábitos estudiantiles y los modelos de enseñanza a los que ya estaba acostumbrada, llegué a un nuevo colegio, en el que, no solo me ví y me sentí superior a mis demás compañeras, sino, que sentía que la vida me había jugado una mala pasada. Un lugar sin instalaciones artísticas, sin instrumentos, sin empatía y aún peor sin creatividad o disposición para que sus alumnos la tuviesen. No tuve opción, ese era mi nuevo espacio de aprendizaje.

Nuestro Gobierno, muchas veces le ha robado hasta las ganas de enseñar a nuestros profesores

Aún así también encontré una maestra, no dulce, ni tierna. Era más bien rígida y sin expresiones amables en su rostro. Quería esparcir miedo y respeto a como de lugar. Lo más gracioso era que impartía la clase de música, obviamente en la que más tenía curiosidad de saber cómo sería, si ni siquiera había un tambor en ese lugar. Pasó un poco de tiempo antes de saber o entender que su actitud también se debía a su frustración; por la falta de interés de la institución por brindar mejores garantías para su clase. Lo supe cuando ella descubrió que yo sabía tocar instrumentos, que conocía y amaba la música tanto como ella y que quería también un espacio donde pudiéramos hacer más que intentar que mis compañeras aprendieran a tocar el himno de la alegría o la canción del Cielito lindo en la flauta.

En mi último año logramos armar una mini orquesta junto a otras compañeras que tenían talento para los instrumentos y el canto. Y nos divertimos mucho, descubrí la sonrisa en su rostro y más que una profesora a una nueva amiga.

Una gran parte de nuestro país no entiende el porqué de los paros cívicos que realiza el gremio educativo nacional, tampoco entienden su descontento, muchos piensan que los maestros son personas cómodas y sin necesidades. Piensan que el Gobierno les brinda demasiados beneficios. Pero eso está muy lejos de la realidad. Nuestro Gobierno, muchas veces le ha robado hasta las ganas de enseñar a nuestros profesores, aún los alumnos y muchos padres son grandes desmotivadores. En esta época de emergencia sanitaria, el mundo ha tenido que volcarse a un nuevo modelo de enseñanza a distancia, y el problema no es que no existiera, el problema es que el sistema presencial es el más eficaz y el más usado, algunos maestros ya sabían cómo hacerlo, pero me atrevo a decir que en un 80 porciento de los profesores de nuestro país han tenido que volcar todas sus energías a adaptarse a este nuevo sistema educativo, mientras el mundo entero logra superar esta situación.

Sin respaldo económico en muchas zonas de nuestro país, los maestros ya han sido burlados, irrespetados, por alumnos y padres, que aún no consideran esta profesión como una muestra de amor por el prójimo y por el deseo de que la ignorancia sea lo último que abunde en nuestra sociedad.

Fue el caso del profesor de la Universidad Pascual Bravo, de Medellín, quien fue expulsado de la clase virtual por su inocencia y falta de conocimiento en la aplicación utilizada para dar clases virtuales. Aún así su hijo contó con profundo dolor todo lo que su padre trabajo para llegar a este reto preparado y con profundas ganas de que sus alumnos recibieran una clase como merecen. Él dedujo de esta situación como “La educación es el servicio más extraño, la gente la paga y no la quiere recibir”.

Finalmente la educación; siempre estará ahí, entregada por personas que aman enseñar y que decidieron dedicar su vida a enriquecer la vida de otros, a guiarlos hacia sus sueños y a entregarles las herramientas necesarias a todos aquellos que quieran ejercer una profesión el resto de su vida.

Yo, en especial agradeceré toda mi vida; haber nacido de una mujer maestra, para mi la mejor. Ella licenciada en Ciencias Sociales ha dedicado los últimos 35 años de su vida a la educación de sus hijas y de muchas generaciones de niños y adolescentes que han pasado por sus aulas. Una mujer entregada, creativa, enfocada y estricta, para hacer de sus semejantes; hombres y mujeres determinados y exigentes consigo mismos. Y para mi la mejor profesora de mi vida. A Todos y cada uno de los maestros de nuestro país feliz dia y gracias por no rendirse nunca.

Fútbol Covid

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Como apareció en China se pensó que era uno de esos equipitos emergentes que una buena racha lo pone en la órbita mediática. Pero se metió en Italia, Francia y España, y fue como si  hubiese ganado la Eurocopa. Y no se conformó con eso: también infectó otros deportes y ha arrasado con lujo de detalles a sus antiguos competidores: el A1N1, la gripe aviar, el ébola o el cólera no le llevan los zapatos a este inquieto muchacho.

El principal error fue el exceso de confianza, tanto que Estados Unidos, Ecuador y Brasil creyeron que se trataba de un equipillo de poca monta y descuidaron sus defensas como algunos equipos colombianos en la reciente Copa Libertadores.

Una vez confirmado el clúster (grupo de brotes) se montaron las estrategias para aplanar la curva y en los  partidos de vuelta cobrar revancha. Se ha dispuesto, para la inminente competencia, un “distanciamiento social” de tal forma que la marca hombre a hombre podrá hacerse solo tomando al rival como mínimo a dos metros, así sea asintomático. Las concentraciones se convertirán en cuarentenas y los entrenamientos en simulacros. Se impondrá, durante los juegos, el uso obligatorio de tapabocas, lavado de manos permanente con jabón y gel desinfectante y la celebración de los goles chocando los codos.

“El futuro del fútbol está en el pasado”. Es decir, por fin, las nuevas generaciones empiezan a escuchar un poco a los viejos, así sea por obligación, porque en su dinámica suicida del síndrome de Adán, venían creyendo que el mundo comenzaba con ellos.

Mientras tanto, los canales deportivos le han dado paso a un zoom de personajes variopintos, gente que siempre estuvo prácticamente en el anonimato, y ahora, bajo este aislamiento preventivo, sin saber qué hacer, ni a quien marcar, ni hacia dónde patear, son bienvenidos, así estén hablando de cocina o carpintería. La infodemia se impuso: aparecieron expertos de lo divino y humano: psicólogos, médicos, brujos, teguas, influencers, sabios en retiro, exjugadores, ex técnicos, ex periodistas, ex árbitros, poniendo en vigencia aquella sentencia de César Luis Menotti de que “El futuro del fútbol está en el pasado”. Es decir, por fin, las nuevas generaciones empiezan a escuchar un poco a los viejos, así sea por obligación, porque en su dinámica suicida del síndrome de Adán, venían creyendo que el mundo comenzaba con ellos.

En la cancha todo el mundo se mirará de reojos, se incubarán los ataques con sigilo y se pretenderá que los arqueros funcionen como si fueran antibióticos. En los camerinos, para la recuperación en los entretiempos, abundarán respiradores artificiales, aunque escaseen en los hospitales para el público común y corriente, público que no podrá asistir a los estadios, porque los partidos se jugarán a puerta cerrada, eso sí, después de un riguroso protocolo a los jugadores, árbitros técnicos y asistentes con pruebas que no asegurarán nada porque los resultados no se sabrán el mismo día, pero será preferible hacerlas, porque así conoceremos, varios días después,  si fue por culpa del virus  maldito si alguno de los convidados estiró la pata.

A propósito, como se ha dicho que este Sars o Coronavirus viene de los murciélagos y los Pangolín, se practicarán rigurosas pruebas a aquellos jugadores que tengan apodos de animales: Así que veremos, con severidad zoonótica, pasar por los laboratorios clínicos a  los Tigres, Ratones, Osos, Conejos, Pulgas, Pulpos, Gatos y toda esa  fauna que subsiste en el fútbol de alta competencia.

A los máximos goleadores de estos remates de torneos se les entregará el trofeo Covid19, por lo peligrosos y eficaces que habrán sido. Por supuesto que se ofrecerán minutos de silencio, previos a los encuentros, por las almas de los sacrificados y, sin duda, mucha gente quedará traumatizada por este exceso de información, porque todo se ha vuelto hablar de esta pandemia, porque los presidentes de los países solo hablan de ese tema, los noticieros y los diarios y las redes y las conversaciones en las esquinas, y en las casas y cantinas que atienden a escondidas, en los teletrabajo y ahora yo también, en mi paranoia (porque no pude dormir anoche, porque veo en todas partes globitos rojos con esporas y me arden las manos de tanto lavármelas) estúpidamente escribo esta nota.

 ¡Marica, yaaa!…

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