jueves, julio 16, 2026
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Pequeñas infidencias (5)

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Dificultades y tropiezos de algunos jugadores que después triunfaron

Ricardo Ciciliano

Ricardo Ciciliano.

Lo encontramos en un equipo de barrio (Escuelita la 24 de Soledad) y lo invitamos a que viniera a jugar con nosotros, en Apuestas La Fortuna. Fue un proceso engorroso pero finalmente consiguió su carta de libertad. De la Selección Atlántico (campeones nacionales), pasó a la Selección Colombia prejuvenil (campeones suramericanos), dirigida por Basílico González. En ese momento llevaba tres años trabajando conmigo. Presentía en él algo especial, cierta aureola de crack, no obstante le faltaban elementos claves. Insistimos en pulirlo: Corrección de gestos técnicos, horas y horas de charla para que mirara más allá de su nariz, apoyo con su familia, y así me dijeran que para qué perdía mi tiempo con ese pelao.

 Cuántas veces tuvimos que madrugar para entrenarlo porque solo podía hacerlo a esas horas de la mañana; cuántas veces fue necesario pelear para sostenerlo en el equipo titular (tanto en la Fortuna como en el Liceo Soledad) porque entonces empezó a crecer y se puso torpe y descoordinado y la gente presionaba para que lo sacáramos. Incluso, terminó jugando de arquero, aunque no quería, en la última fase del torneo intercolegial, con gran suceso, tanto así que, ya siendo profesional, con Millonarios, una vez que expulsaron a su arquero, se atrevió a coger el arco y tapó el penal que causó esa jugada ante el Medellín.

Total, puedo decir que fue mi primer logro concreto en el fútbol, el primer jugador que llegó al fútbol profesional tras un acompañamiento personal de mi parte, no exento de dudas.

PRESENTÍA EN ÉL ALGO ESPECIAL, CIERTA AUREOLA DE CRACK, NO OBSTANTE, LE FALTABAN ELEMENTOS CLAVES.    PUEDO DECIR QUE FUE MI PRIMER LOGRO CONCRETO EN EL FÚTBOL, EL PRIMER JUGADOR QUE LLEGÓ AL FÚTBOL PROFESIONAL TRAS UN ACOMPAÑAMIENTO PERSONAL DE MI PARTE, NO EXENTO DE DUDAS.       

Luis Payares

Luis Payares.

Jugaba para Johan y la Selección Atlántico prejuvenil y se destacaba como volante de marca por su porte físico y buena técnica con pierna izquierda. Lo invité al torneo Intercampus organizado por el deportivo Cali en el mes de diciembre. Fue aprobado por Ricardo Martínez para que se vinculara a las divisiones menores. Los primeros años muy bien: Figura en el equipo de su categoría; Selección Valle; Selección Colombia prejuvenil, con el profe Lara.

Después vinieron las dudas e incertidumbres y un trasegar por varios equipos,  idas y regresos al Deportivo Cali: Fue prestado al Pacífico FC de Buenaventura de la B, en 2010. Volvió al Cali al siguiente año y al mando de “Cheché” Hernández y Guillermo Serrano, fue invitado a que probara de central y ahí se quedó. Luego tuvo un dilatado periplo por los siguientes equipos: Cúcuta, Bucaramanga, Pasto, Tolima, Millonarios y Once Caldas, donde milita actualmente. Cada cierta temporada regresaba al Cali, como un viejo amor contrariado. Me dice que en las épocas en que no jugaba, o no recibía pagos de sueldos, se lamentaba y pensaba que hasta ahí.

Pero el apoyo de su señora, Liliana, y de su papá en la distancia, lo motivaban a seguir.

Juan Camilo Roa 

Juan Camilo Roa.

Fue un duro golpe salir de las divisiones menores del Cali, pero el momento más difícil fue en Uniautónoma, cuando se integró a la sub20, donde estuvo un año. Su Sueño era jugar al lado de su hermano, Andrés Felipe Roa que en ese momento era figura en el equipo barranquillero. Le prometieron que le harían contrato y lo subirían a la profesional, pero nunca sucedió. Incluso, a final de  temporada, a todos sus compañeros le entregaron un diploma de reconocimiento menos a él. De regreso a casa, su papá, con desaliento, le dijo que esperara a ver qué salía en enero, que si no, jugara en Sabanalarga y se pusiera a estudiar. Justo a finales de diciembre ocurre un hecho sorpresivo: Jaime De la Pava es contratado por Cortuluá para que enfrentara  un torneo clasificatorio en Bogotá, de los cuales, los dos primeros equipos pasarían a jugar en la A. 

Como De La Pava conoció a Juan Camilo cuando dirigió Uniautónoma (aunque no estaba inscrito lo veía entrenar) lo llamó como refuerzo y fue titular en el citado cuadrangular de los primeros días de enero, en Bogotá, donde Cortuluá ganó uno de los cupos del ascenso, siendo JCR una de sus figuras.

Pequeñas infidencias (4)

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Dificultades y tropiezos de algunos jugadores que después triunfaron

ANDRÉS FELIPE ROA

Andrés Felipe Roa.

Andrés Felipe Roa tuvo que pagar con sangre, sudor y lágrimas su proceso de figuración en el fútbol profesional. Quizás confiaba demasiado en su talento y se imaginó que le sería fácil: Esa clase, esa técnica depurada, esa pinta de “Principito”, monito, ojos verdes, consentido en el equipo de su papá, precisamente el 10 y capitán, esa dosis de soberbia y pereza propias de esa edad, todas esas señales equívocas cuando de madurar se trata, para luego confrontarse con la cruda realidad. Saber que te ponen a jugar en una posición que no te gusta o que te sacan por un pequeño fallo: Cuatro técnicos fustigadores, punitivos, implacables, que no le perdonaban una. Primero Willy Rodríguez en la Autónoma, Luego Héctor Cárdenas en el Deportivo Cali, una temporada con Fernando Velasco en el Unión Magdalena, para después recalar en el Deportivo Cali con “el peor de todos”, un “Pecoso” Castro cada vez más cansón, incisivo,  implacable y obsesivo, pero del que más aprendió lo que significaba ser un jugador de élite, lo que le valió, nada menos, por su rendimiento y profesionalismo, ser convocado por Pekerman a la Selección Colombia de mayores.

Atrás quedaron sus resabios cuando no lo ponían a jugar en la sub20, cuando compartía vivienda con otro jugador menor que él, que ya tenía contrato, en cambio él ni para tomar un taxi. Fue entendiendo, poco a poco, que no era suficiente con jugar bien, que necesitaba dar más, que hay ciertas cosas te desgastan, como ponerse a “pelear” con el público, devolver gestos de frialdad a las rechiflas de la tribuna, que eso no conduce a nada bueno. Hoy goza de gran estimación en Independiente de Argentina, club que  ha pagado hasta ahora tres cuartas partes de su transferencia.

EDGAR “PIPE” PARDO

A dos días de su viaje a integrarse al deportivo Cali, “Pipe” Pardo se lesionó en una cancha de Valledupar. Lo examinaron allá mismo y le dijeron al papá que era de operación. Deseando conocer otra opinión menos dramática, lo llevaron a Bogotá para nuevos exámenes y hasta convocaron una junta médica, pero el diagnóstico fue el mismo: “Avulsión de la espina iliaca, lado derecho”.  De Bogotá me llamó casi llorando el señor Pardo, no podía entender que una jugada aparentemente inofensiva (el cobro de un tiro de esquina)  iba a terminar en la posibilidad del quirófano. Urgente me comuniqué con el Deportivo Cali para que pararan la compra de los tiquetes aéreos, pero a Karim Gorayeb, presidente de las divisiones menores de esa época, se le ocurrió la idea de poner a hablar al papá de Pipe con el médico del Cali Juan Andrés Mosquera, y este, a su vez, pudo intercambiar conceptos con los médicos que lo habían evaluado en la clínica bogotana.

Conclusión: No lo operen, envíenlo a Cali, para que haga un lento pero seguro proceso de recuperación bajo la supervisión de expertos profesionales.  La junta directiva había autorizado asumir los costos de ese tratamiento de varios meses. En algún momento, don Marino, administrador de casahogar, medio en broma y medio en serio, me dijo: “Bueno, profe, ¿Y este muchacho quién es? ¿Ronaldinho o qué? Ya lleva tres meses comiendo y durmiendo aquí  y nadie lo ha visto jugar todavía”.

Dos meses después ya había anotado 12 goles en 6 partidos y el profesor Carlos Arango, su técnico en la categoría juvenil, estaba muy feliz con él.

Tuvo que pagar con sangre, sudor y lágrimas su proceso de figuración en el fútbol profesional… esa dosis de soberbia y pereza propias de esa edad, todas esas señales equívocas cuando de madurar se trata, para luego confrontarse con la cruda realidad.

ARMANDO “LA PERRA” CARRILLO

Armando Carrillo.

La primera veeduría oficial la hice en Valledupar, en 1999. Chiche maestre, Gabriel Suévis y el profesor Corrales, me habían organizado la actividad. Un taxista que me llevó al hotel me adelantó el dato: Que preguntara por un pelaíto que le decían “la perra”. Efectivamente, fue de los más destacados en los primeros dos días de partidos. El último día se presentó muy tarde y ni siquiera lo pusimos a jugar. De regreso al hotel, iba en la moto con el profe Suévis y en una esquina estaba Carrillo, muy delgadito el chico,  esperando el bus, con su mochilita, y con una enorme cara de tristeza y desamparo.

Más tarde nos reunimos con él y varias personas que tenían que ver con su formación y lo pusimos  en un dilema: tenía la posibilidad de irse dentro de unos días a prueba a otro equipo profesional o demostrar, en seis meses, que estaba dispuesto a someterse a los rigores disciplinarios hasta adquirir unos hábitos que le permitieran una mejor relación con su entorno futbolístico. Me habían dicho que era díscolo, contestatario, que no se quedaba con nada. Increíblemente aceptó el reto. Lo seguí por varios meses en el torneo nacional de selecciones, donde era uno de los goleadores frecuentes; fui varias veces a Valledupar.


Durante esos meses pude ver un detalle esencial que siempre tengo en cuenta al momento de elegir a un jugador: Ninguno de estos muchachos tienen deudas afectivas, es decir, podrán venir de un hogar muy humilde o de una mansión de alto estrato, pero todos han tenido un entorno afectivo garantizado; sus familias están pendientes de ellos, los llaman con frecuencia, los apoyan desde la distancia, y ellos sienten la necesidad de no fallarle a sus padres, un cierto temor reverencial que los impulsa a seguir esforzándose. Eso le pasó a Armando Carrillo, cuando doña Alma, su señora madre, y Beto y Laura, sus hermanos, fueron sus fuentes de inspiración que lo llevaron a conquistar la tribuna verde y blanca a punta de goles, desbordes y diagonales.


Periodismo y/o publicidad

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El periodismo es la profesión que más se parece al boxeo,  con la ventaja de que siempre gana la máquina y la desventaja de que no se permite tirar la toalla”. G. GARCÍA MÁRQUEZ. Textos costeños. Volumen 1.

En estos días de confinamiento sanitario, he leído algunos comentarios sobre la hipotética transformación del diario El Espectador en un semanario, a causa de presuntas dificultades financieras que viene atravesando de tiempo atrás y que se agravaría por la incertidumbre económica generada por la pandemia.

Esas lecturas a las que aludo, y más adelante identifico, me llevaron a preguntarme si estamos, en Barranquilla, especialmente, ante difusión de PERIODISMO O PUBLICIDAD, no sólo en los diarios, sino en otros medios, tanto digitales como de impresos olorosos a tinta y papel. O ambas actividades a la vez, PERIODISMO Y PUBLICIDAD.

Al igual me preocupa qué clase de “Periodismo” estamos consumiendo o decepcionando los lectores de diarios, entre los que me encuentro por un hábito existencial, si no leo temprano un periódico es como si me duchara y no me bañara con colonia francesa, como amuleto de buena suerte, encantamiento varonil y herencia materna. Ma. Caamaño me enseñó a oler a colonia de cítricos y lavanda. A oler a hombre, como dijera una dama de supermercado. Soy evidentemente de los ciudadanos que leemos para pensar y rumiar los acontecimientos cotidianos, con un café caliente en mecedora y no sólo somos “juan oreja”, esos que salen a caminar con un “radiecito” pegado al oído.

EL periodismo de EL ESPECTADOR siempre me ha gustado. Por independiente y literario. Fui un tiempo suscriptor. Recientemente le pedí al voceador que me lo trajera al balcón mediterráneo, y me respondió vía celular:” Dr. EL ESPECTADOR SOLO LLEGA A BARRANQUILLA LOS DOMINGOS”. O sea, el diario acá es semanario. Y su lectura dominical es mi postre semanal, como el Frozzo Malt de aquellos nostálgicos sábados en la terraza de la Americana de “20 de Julio”. Delicia ñera, killera.

Quiero decir que el periodismo es alimento. Alimento democrático. Nutrición para el debate público. Dietética para la opinión pública. Combustible ciudadano. Y EL ESPECTADOR, en toda su historia, es un ejemplo de un diario erguido. Erecto de principios liberales. Ni la dictadura del siglo pasado, ni las bombas y balas “paracas”, lo han desviado de su visión y misión: PRENSA LIBRE. Por ello, la comentada hipótesis me dolió como la suerte de perder un alimento de toda la vida. Mi ventana para seguir creyendo en el periodismo como poder. No sé si CUARTO, pero si poder ciudadano.

Por Héctor Abad Faciolince me entere que la revista SEMANA, con una noticia inventada había dicho: “QUE EL ESPECTADOR ESTÁ INSOLVENTE, EN LA RUINA, QUE YA NO CIRCULA, Y QUE SE VA A VOLVER UN MÍSERO SEMANAL COMO SEMANA”( Ver columna EL PAPEL DE “EL ESPECTADOR”. 5/7/2020). 

Con ese campanazo despertó la anotada preocupación del por qué, en Barranquilla,  solo podemos ver y leer el periódico de Los Canos los domingos. Y presumimos que no era tan falsa la noticia, ya que provocó que, al día siguiente, el columnista de El Tiempo, Fernando Quiroz, se refiriera así, sobre la conducta periodística de El Espectador:

“ESA VERTICALIDAD Y ESE CORAJE RESULTAN INDISPENSABLES PARA UN PAIS COMO COLOMBIA Y EN UN MOMENTO EN EL QUE TIENDEN A FUNDIRSE Y A CONFUNDIRSE PELIGROSAMENTE LOS TRES PODERES – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – ANTE LA VISTA GORDA DEL LLAMADO CUARTO PODER, QUE MUCHAS VECES OLVIDA A CONVENENCIA SU OBLIGACIÓN DE FISCALIZAR Y DE SEÑALAR”.(ver ¡A DIARIO!) 6/7/2020).

O sea, hay una situación difícil entre empresa periodística y empresa bancaria. Entre capital e información. Entre mercancía y periodismo. Y esa la vive El Espectador. De ahí que no sea ilusa nuestra preocupación si en Colombia, o en Barranquilla, nuestro patio,  en estos momentos de la historia, estamos haciendo o consumiendo PERIODISMO Y/O PUBLICIDAD.

Conocidas las opiniones incrédulas de los citados columnista-escritores, en defensa del periodismo que concibe, hace y enseña El Espectador, recordé un pasaje que releí, recientemente, en mi vieja tarea universitaria sobre LA LIBERTAD DE PRENSA. Dicho aparte es una consideración del constitucionalista Luis Carlos Sachica, refiriéndose en su libro  CONSTITUCIONALISMO COLOMBIANO (Temis), al artículo 42 de la Constitución Política de 1.886, la de Núñez y Caro.  El difunto profesor dijo:

“CUANDO LA PRENSA CAE BAJO EL INFLUJO DEL GOBIERNO, PIERDE SUS DOS VIRTUDES ESENCIALES: LA VERDAD, LA OBJETIVIDAD EN LA INFORMACIÓN, PUES SE  DESVÍA HACIA LA ADULACIÓN ENGAÑOSA Y LA INFORMACIÓN FALSA FAVORABLE AL INTERÉS DEL GOBIERNO, Y SU INDEPENDENCIA DE CUALQUIER INTERES QUE NO SEA EL DE INFORMAR VERAZMENTE, REFLEJAR LA OPINIÓN PÚBLICA FIELMENTE Y TRAZAR LAS PAUTAS PARA LA FORMACIÓN DE TAL OPINIÓN”.

Obsérvese que el catedrático precisaba que la prensa, el periodismo como tal, esta cimentado en VIRTUDES. Es decir, tiene un componente ÉTICO. No solo de carácter deontológico sino teleológico. Los fines del periodismo, como oficio, no son únicamente suministrar información verídica, verificable, sino FORMAR OPINION PÚBLICA. Pedagogía social, como hoy se reclama de los gobernantes atolondrados por las mortales efectos de la pandemia. Y éste segundo fin solo se logra con independencia de los poderes, no solo públicos sino privados.

En este aspecto es donde se asoma la profunda crisis que asfixia, a mi entender, al periodismo nacional, ya que la economía empresarial y gubernamental se “apropió” del oficio. Entonces, la información se transformó en mercancía que se “vende” y en propaganda que se difunde con claros intereses particulares u oficiales, no de interés público. LA PUBLICIDAD COOPTA AL PERIODISMO. Lo avasalla. Lo asume el marketíng de la mercancía o del gobernante. 

Además los diarios fueron, por pereza o cobardía, confundiendo el lenguaje emocional de los mensajes que circulan por las redes sociales como periodismo. Y sin querer queriendo, fueron o están perdiendo la esencial de la investigación que debe hacer permanentemente el auténtico periódico. Del periodismo que debe ser siempre periodismo, como lo enseñó y practicó GABO, el periodista. ÉL, en uno de sus discursos, dijo:

“…LA CERTIDUMBRE DE QUE LA INVESTIGACIÓN NO ES UNA ESPECIALIDAD DEL OFICIO SINO QUE TODO EL PERIODISMO DEBE SER INVESTIGATIVO POR DEFINICIÓN, Y LA CONSCIENCIA QUE LA ÉTICA NO ES UNA CONDICIÓN OCASIONAL SINO QUE DEBE ACOMPAÑAR SIEMPRE AL PERIODISMO COMO EL ZUMBIDO AL MOSCARDÓN”

GABO y Sachica se dan las manos al recomendar el deber ético que el periodismo, como investigación de la realidad de una determinada localidad o mundo, asume cuando es independiente, fiscalizador y señalizador de las decisiones del poder, cualquiera sea su pelambre. EL PERIODISMO NO ES JUEZ, pero puede contribuir a que la Opinión Pública juzge conductas que atenten contra bienes generales. EL PODER DE EDUCAR, lo tiene a diario el periodismo. Educar en virtudes como la verdad comprobada y la independencia de los demás poderes.

Por eso se extraña que los diarios, como EL ESPECTADOR desaparezcan de las esquinas, de los estantes de las calles. Y se haya perdido el grito del voceador que ha quedado en ser un silencioso repartidor de periódicos. LO DIGITAL TAMBIEN SE BEBIÓ AL PERIODISMO, como a otras actividades intelectuales. Y éste se hizo íntimo. Calladamente, como dice la canción de Pablo Milanes. Hasta el amor se digitalizo.

No es que el periodismo digital no sea una verdadera opción de formación de Opinión Pública. No. Sino que este también cayó en lo emocional de las Redes Sociales. Y en el facilismo de usar un micrófono  para leer un editorial, mal escrito, que debe formar al lector que compra el diario para su solaz y aprendizaje. La radio no es prensa. El diario es racionalidad. Prudencia. Calidad literaria. Orientación pedagógica. ESE DIARIO, como El Espectador, es el que extrañamos los lectores que gozamos ensuciándonos las manos de tinta y papel con olor a níspero maduro. A ron blanco. A patio.

Entonces, les comparto otra frase del GABO. Esta, que encontré en un viejo ejemplar de la revista ESQUIRE, “man at his best”, donde fue portada, con el famoso ojo izquierdo morado por el muñecazo que le propinó Vargas Llosa como cualquier marido celoso, a las afueras del Palacio de Bellas Artes de Méxica D.F, lugar donde tiempo después se honraron, mundialmente, sus cenizas:

“MODESTAMENTE, ME CONSIDERO EL HOMBRE MÁS LIBRE DEL MUNDO – en la medida en que no estoy atado a nada ni tengo compromisos con nadie – Y ESO SE LO DEBO A HABER HECHO DURANTE TODA MI VIDA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE LO QUE HE QUERIDO, que es contar historias”.

Me pregunto, cándidamente, eso lo podrán decir aquellos que se consideran los mejores periodistas o columnistas de Colombia. O de mi querida Killa Linda?. Creo que no, pues muchos también son agentes publicitarios. Y como futbolistas famosos tienen sus patrocinadores, tanto en la política como en la libre empresa. Eso de LA LIBERTAD DE PRENSA, en estos tiempos, es una utopía, como la que hace para no morir El Espectador. Hay que volver a suscribirse para no dejarlo morir.

Al parecer los escritores de historias no los contratan laboralmente los periódicos, sino las agencias de publicidad, expertas en construir información engañosa. Publicidad no es periodismo. No confundir.

Además ese periodismo libre requiere periodistas asalariados y con estabilidad laboral. Buen salario. Y no una bien rebuscada pauta gubernamental. De no darse, en vez de PERIODISMO ESTAMOS HACIENDO PUBLICIDAD. La noticia y la opinión como mercancía.

Además hoy en día la mayoría de los redactores de los diarios y otros medios de comunicación, son jóvenes egresados de las Facultades de Comunicación Social, más aficionadas a la radio y televisión, que a formar a contadores de historias. Esos egresados, salvo excepciones de talento, son proclives a un periodismo cosmético. Light. Martin Caparrós, el cronista argentino, lo llama “PERIODISMO GUILLETE”. Maquillador,  diría yo. Maquillan publicidad con periodismo. También lo ha expresado la Fundación para la Libertad de Prensa recientemente. 

Pero otro fenómeno político que influye en esa escasa calidad narrativa de los diarios es la opción democrática consagrada en el artículo 20 de la Constitución del 91 (norma a la que dedicare otras reflexiones en SOLO/PROPOSICIONES. COM) que concede el derecho a “FUNDAR MEDIOS MÁSIVOS DE COMUNICACIÓN.”

El ejercicio de tal derecho conllevo a  talentosos para contar historias, no se decidieran por ser asalariados, sino en empresarios de sus propios sueños periodísticos. Y fundaran cada quien su tribuna o púlpito, digital o impreso. La tecnología de la mano de un periodismo más personal o interesado. Dejando huérfanos de plumas investigadoras a los diarios y revistas. Ese es otros fenómenos de la crisis.

Crisis de los diarios como El Espectador, que no es vitrina de cachivaches. Y que los colombianos no debemos dejar desaparecer.  Solidario con él. El espectador no puede tirar la toalla.

Nuestro diario tradicional ya lo he dicho es “UN DIARIO SIN LECTORES”, pues dejo de ser HERMES, mensajero de Dioses, para ser esclavo de la pauta publicitaria oficial o comercial. Los dioses de un diario son sus lectores. Si estos no lo adquieren para leerlos, sino para madurar nísperos y aguacates, el diario se acaba. No es guía o antorcha de una sociedad.

Reflexión y opinión.

En días pasados envié una nota a un medio digital, a donde me habían invitado a escribir. Días después la directora me respondió: 

“Es una reflexión y no exactamente una columna de opinión”.

Tal espontanea respuesta me generó la inquietud sobre que es una columna de opinión publicada en un medio periodístico. Es una reflexión?. U opinión es otra cosa?. Creo no hay dicotomía. Una opinión fundamentada en hechos que han sido noticiosos es una columna de opinión, sin dejar de ser una reflexión. O no?.

Mi reflexión fue publicada en una sección de notas ciudadanas a espera que la propuesta contenida en la reflexión fuera sometida a la aceptación de la opinión ciudadana. Al parecer no supero ese escrutinio lector. Yo seguiré reflexionando mis opiniones. O mejor propondré opiniones reflexivas.

LA PRÓXIMA. EL SILENCIO O EL ESCÁNDALO.

Las Enfermedades Mentales

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Hay un grupo de enfermedades que durante muchos años han estado mezclado dentro de lo magicoreligioso, las creencias, la hechicería e inclusive hasta el mundo paranormal, son las enfermedades mentales un grupo de patología muy prevalentes y con un crecimiento exponencial en los últimos años y disparadas también por los estragos del confinamiento durante estos últimos meses.

Los primeros conceptos de filósofos en la antigua Grecia, comenzaron a buscar esa presencia del mundo espiritual, las almas y toda una serie de conceptos para explicar lo efímero de los pensamientos y esa otra naturaleza que acompañaba a lo etéreo de la materia.

Hoy hablamos de la salud mental un concepto que plasma el equilibrio del cuerpo y el alma.

O sería bueno citar textualmente el concepto de la OMS que mezcla el concepto de salud mental.  un “estado completo  de  bienestar  biológico,  psicológico  y  social  y  no  sólo  la  ausencia  de enfermedad”.

Se vincula también  a la noción de desarrollo óptimo  del  individuo  dentro  de  su  entorno,  teniendo  en  cuenta  su  edad,  capacidades, condiciones de vida y cultura.

La salud mental se define también  como la capacidad del individuo para:

Establecer relaciones con los demás, participar de forma  constructiva en las modificaciones del entorno, resolver de manera adecuada los potenciales conflictos que la vida nos ofrece, desarrollar la personalidad integrando las pulsiones instintivas dentro de  las normas sociales.

Cuando se pierde el equilibrio, cuando aparece un  trastorno  mental,  Aparece en  el  contexto  de  un  determinado  terreno  constitucional  (biológico),  influye  y  es  influido  por  los  recursos,  afectos  y  forma  de  interpretar  la  realidad  de  la  persona  (lo  psicológico)  y  está determinado, en cierta medida, por el entorno en general y la relaciones  con los otros (lo social)

¿Cómo saber que podemos estar atravesando una alteración mental?

En ocasiones hemos escuchado la frase; literal, ‘me estoy volviendo loco’, haciendo referencia tal vez como mucha seguridad a una de las primeras manifestaciones que el ser humano tiene a la reacción aguda ante el stress. Este tal vez, la enfermedad silenciosa que ha ganado más puntos y ha escalado en nuestras vidas en los últimos años y ha sido detonadora no solo de situaciones que afectan la salud mental, sino también nuestra salud orgánica, las úlceras gástricas, la hipertensión arterial, infarto e incluso hemorragias cerebrales, son estado relacionados con este enemigo agudizado en las últimas generaciones. 

¿Realmente nos queremos volver locos? Se nos han alterado el sueño, la alimentación, las relaciones interpersonales, si es así muy seguramente usted tiene una alteración de su estado mental.

La depresión Un enemigo que nos puede acompañar desde la infancia

Para Sigmund Freud, quien dio muchos aportes a esta realidad que hoy conocemos llamada psicoanálisis y  psicología humana. Fue precisamente Freud quien consideró que nuestros primeros días de vida que incluyen la intrauterina es una determinante de nuestros sentimientos y del futuro de nuestras relaciones interpersonales.

¿Por qué nos deprimimos cuales son las principales causas?

La depresión puede presentarse en cualquier etapa de la vida, es más frecuente en mujeres. Y se cree que puedan tener relación con situaciones de orden hormonal, parto, factores estresantes psicosociales, (madres cabeza de hogar) y modelos de indefensión aprendida.

Se presenta muy a menudo en ancianos y niños, en los primeros; casi siempre por el ocaso de la vida, en todos los aspectos, sumado a la perdida de seres queridos que lo rodeaban. Y En niños hoy una causa que aumenta sus estadísticas y preocupa al mundo entero porque nuestros hijos son infelices, y han buscado aislarse en el mundo tecnológico. (Ciberadiccion).

Afecta de igual manera a Solteros, separados, divorciados.  Más prevalencia en la zona rural. Y sin duda a los desempleados por obvias razones. La depresión está asociada al consumos de sustancias psicoactivas entre ellas el alcohol, la cocaína, entre otras.

No debemos olvidar que existen algunos factores heredofamiliares, factores hormonales dentro de este grupo los causados por afección de la glándula tiroides por su bajo funcionamiento (hipotiroidismo).

Sin embargo esta enfermedad depresiva se acompaña además de variaciones en los estados anímicos que llevan al individuo a la euforia a sentirse bien en el dia de hoy y mañana pasar todo el día llorando y renegando por su vida esta manifestación es conocida como Enfermedad depresiva bipolar y he querido mencionarla porque es muy importante con una alta prevalencia en nuestro medio.

La depresión puede presentarse en cualquier etapa de la vida, es más frecuente en mujeres. Y se cree que puedan tener relación con situaciones de orden hormonal, parto, factores estresantes psicosociales, (madres cabeza de hogar) y modelos de indefensión aprendida.

Se presenta muy a menudo en ancianos y niños… Y En niños hoy una causa que aumenta sus estadísticas y preocupa al mundo entero porque nuestros hijos son infelices, y han buscado aislarse en el mundo tecnológico. (Ciberadiccion).

Los síntomas que frecuentemente están relacionados con la Depresion:

Llanto Fácil: Un síntoma muy marcado casi siempre disparado en ocasiones sin justa causa, se llora por profunda tristeza y sensación de vacío anímico.

Alteraciones del Sueño: estas se pueden presentar desde pérdida completa del mismo (Insomnios) como también dormir exagerado (Hipersomnia).

Cansancio: Se puede denotar relacionado con pérdida del interés por realizar las labores cotidianas hasta el abandono del trabajo.

Alteraciones del apetito: Estos son muy frecuentes y también pueden variar desde el aumento a la perdida (Anorexia / Bulimia).

Suicidio

Una de las complicaciones de las enfermedades depresivas es el intento de suicidio y poco a poco el paciente comienza a caminar por el camino del intento de suicidio, en ocasiones estos pacientes

Han dado señales en sus redes informáticas, muy seguramente vienen aislándose socialmente y han tenido alteraciones alimentarias

Se suicidan anualmente muchos adolescentes que muy seguramente no tiene una buena salud mental maltratada por sus padres por serios problemas en los hogares que van desde riñas de los padres hasta separaciones del núcleo familiar.

Escucha usted voces, le hablan los objetos inanimados (la Pared – La puerta)

Por muy extraño que parezca es un síntoma que se presenta en las esquizofrenias.

Suena como a escenas de películas de martes 13 o el exorcista. En ocasiones pasan desapercibidas hasta que se van acentuando y ponen en riesgo la vida del paciente. Si usted o uno de sus familiares presenta estos síntomas solicite ayuda.

Uno de los objetivos de esta columna es reivindicar una profesión la psicología, ese profesional que ha sido maltratado y relegado en los últimos años. No hacer del psicólogo piedra angular de nuestras acciones en la educación de nuestros hijos ha sido nuestro mayor desatino, por eso tenemos una sociedad con tantas enfermedades mentales.

El psicólogo debe estar de la mano de todos los procesos en los centros educativos de primaria y media vocacional. Debe ser un profesional que acompañe a todos los pacientes dentro y fuera de los hospitales ellos nos ayudaran a que nuestra recuperación sea integral.

El Psiquiatra: Muy seguramente muchos de nuestros lectores serán pacientes de este profesional muy seguramente llegaron remitidos y asistieron a regañadientes y después de pronunciar la frase ‘acaso yo estoy loco’. Recuerdo tanto a mi profesor de pregrado a quien le decíamos hoy no tenemos pacientes y el exclamaba como que no tenemos si este hospital está lleno de pacientes psiquiátricos que necesitan atención.  muy cauto llegaba a otros servicios tales como consulta de cirugía o de medicina interna y uno de tantos que esperaban a estos especialistas terminaba en su consultorio y al interrogarlo y hacerle un buen test mental arrojaba que sufría de una enfermedad mental, depresión, esquizofrenia, manía entre otras.

Los psiquiatras son apoyo fundamental, para muchos procesos crónicos piense siempre acudir a el.

Como apoyo y alternativa de síntomas que en ocasiones relacionamos con enfermedades orgánicas ese dolor de cabeza de años lo mejora el psiquiatra y no el neurólogo, al igual que un dolor abdominal de larga data; que ha sido esquivo al internista o al cirujano.

Que tanto vamos a necesitar de ellos de los psiquiatras una vez que concluya o durante nuestro aislamiento, la respuesta tal vez la darán los días nuestra salud mental que tanto ha sido agobiada

Porque si bien es cierto que todos los días oramos y damos gracias a Dios por mantenernos con salud debemos recordar que el concepto salud es integral entre cuerpo y alma  

Vivir sin expectativas ¿insensatez o necesidad psicológica?

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En su devenir histórico, el ser humano siempre ha condicionado su cotidianidad a los sueños y anhelos. Siempre estamos decidiendo nuestras próximas acciones a partir de propósitos e intenciones. Nos encanta planear. Y sufrimos mucho cuando estos planes no se cumplen. O por lo menos, sentimos dolor, inconformidad, malestar. La planeación y las expectativas son nocivas si no se cumplen.

Para no sentir disgusto e incomodidad ante las incertidumbres de la vida, debemos vivir sin expectativas, simplemente vivir la vida viviendo. Y disfrutarlo.

Cuando nos planteamos expectativas, sufrimos si no las cumplimos y sentimos dolor. En cambio, si vives sin expectativas, sin condiciones, sin supuestos, sin prejuicios y sin a prioris, siempre eres feliz.

No se trata de vivir y andar a ciegas, se trata de andar y vivir. Solo eso. Fluir. Las expectativas son nocivas. Vivimos con expectativas, eso es cierto, y por eso sufrimos, sentimos dolor y no somos felices. Por eso sugiero vivir sin expectativas, para vivir bien, para tener una vida en plenitud.

Hablo de un estado ideal, vivir solo por el deseo de vivir, sin más. Eso es lo único que tenemos, la vida. Porque al plantearnos expectativas condicionamos nuestro vivir, y no vivimos porque nos concentramos en las expectativas. Si se cumplen somos felices, pero si no se cumplen sufrimos.

Es una reflexión que hago sin supuestos, sin fundamentos, sin teorías, solo mirando mi propia vida y la de los demás. Es mejor vivir el proceso sin esperar resultados. Es mejor vivir, fluir, sin esperar nada a cambio.

Nadie nos obliga a hacer las cosas que hacemos. Siempre tenemos la posibilidad de hacer lo contrario o algo diferente. Esto es lo que nos diferencia de los animales no humanos: la capacidad y posibilidad de reflexionar, hablar, optar y decidir. Cada vez que hablamos configuramos nuestro mundo. La palabra transforma.

No hacer planes, ahí está la vida plena. Debemos vivir la vida como quisiéramos vivirla. Listo, no más. Sin expectativas ni supuestos.

He observado que los seres humanos hacemos planes, nos planteamos expectativas, y luego hacemos exactamente lo contrario para cumplirlas, no hacemos lo que debemos hacer. Absurdo. Y entonces atribuimos el fracaso a factores ajenos a nuestro vivir. Solo podemos ser felices y vivir una vida en plenitud viviendo como queremos vivir en nuestra cotidianidad, en nuestras biopraxis.

Cuando hacemos planes, y no se cumplen, sufrimos. Debemos vivir la vida en plenitud, viviendo la vida en plenitud. La cotidianidad humana no tiene propósitos, ni objetivos ni intenciones. Las biopraxis humanas no son teleológicas. Sencillamente vivimos la vida viviendo en una afluencia natural que emerge momento a momento, sin pasado y sin futuro, solo en el presente. Pero al formular expectativas entonces nos causamos dolor y sufrimiento a nosotros mismos, por su no cumplimiento. En cambio si hago en cada instante lo que deseo hacer y vivo la vida como deseo vivirla, sin expectativas, entonces fluyo en una vida armónica, plena y coherente, soy feliz de manera constante, infinita y perpetua. Vivo en plenitud.

La resiliencia es una cualidad humana que observa otra persona o uno mismo, cuando se adapta a un cambio, también observado, pero no tiene existencia ontológica, no es una cosa, no podemos reificarla. El ser humano no es que tenga resiliencia, sencillamente actúa de manera resiliente

No es andar sin dirección, es andar en la dirección que queremos andar. Solo eso, hacer lo que queremos hacer, gozar y disfrutar de eso que estamos haciendo, configurar una vida en plenitud, armónica y coherente con nuestras biopraxis cotidianas.

Nosotros los seres humanos decimos que queremos una cosa y hacemos otra, y luego sufrimos porque no cumplimos lo que dijimos que queríamos, pero sucede que no lo cumplimos porque no hacemos lo que debimos hacer. Lo que yo propongo para resolver esta contradicción es hacer diariamente, a cada hora, en cada minuto, en cada momento, en cada instante, lo que deseamos hacer, y de esa manera no hay forma de incumplir con una expectativa, porque no hay propósito ni intención: solo vivir la vida como deseo vivirla y hacer lo que deseo hacer. ¿Cuál es el propósito de la vida? Vivirla, no hay otro. La vida humana no es teleológica, somos felices viviendo, solo eso. La plenitud de la vida se alcanza viviendo.

Mucha gente no está de acuerdo con este planteamiento. Es bueno que no estemos de acuerdo. Si todos los seres humanos estuviésemos de acuerdo la vida fuese aburridísima. El no consenso es una cualidad de los seres humanos. No podemos vivir en el consenso. Mi argumento no es ontológico, porque entiendo que no existe una realidad fáctica independiente de nuestra conciencia, voluntad y biopraxis. Mi argumento es epistemológico. Así somos, así vivimos, así existimos, así nos autoconfiguramos.

Yo vivo así. Solo vivo. Nada más. No me creo expectativas. No pienso en el resultado, me concentro en el proceso en todo lo que hago. Claro, hay veces que las acciones de otras personas interfieren mi vivir espontáneo, y se pierde la armonía y coherencia de mi vivir. Pero siempre que no haya perturbación de mi vivir espontáneo, estoy viviendo a plenitud, en armonía y coherencia, sin propósitos, sin intenciones, sin objetivos, sin expectativas; solo haciendo a cada momento lo que deseo hacer, viviendo en cada instante como deseo vivir la vida. Y lo hago para no sentir dolor y sufrimiento por el incumplimiento de esas expectativas. Solo sufro y siento dolor cuando otra persona interfiere y perturba mi vivir y hacer espontáneo.

La resiliencia es una cualidad humana que observa otra persona o uno mismo, cuando se adapta a un cambio, también observado, pero no tiene existencia ontológica, no es una cosa, no podemos reificarla. El ser humano no es que tenga resiliencia, sencillamente actúa de manera resiliente, y eso tiene que ver con su modo de vivir la vida: resilienciar. Todos deberíamos resilienciar nuestros actos cotidianos.

La vida es energía y tiene ciclos que se cumplen bajo límites biológicos, los propósitos hacen parte de las configuraciones conceptuales, ya que estas pretenden dar sentido a la vida. Las configuraciones conceptuales están de la mano de la educación y ésta es inevitable desde la convivencia. Queramos o no, configuramos y reconfiguramos en relación a las vivencias y las personas y circunstancias de que se compone nuestro ciclo vital.

Un observador externo, que puedes ser tú mismo, observa que el vivir se orienta a una intención o propósito, pero eso es imposible, porque somos seres vivos autoconfigurativos cerrados, y para nuestro cerebro, y para el sistema nervioso en general, no hay mundo externo ni objetivos. Las configuraciones biogenéticas se despliegan en el vivir y ese es su único propósito, pero un observador externo, que puedes ser tú mismo, observa intenciones en esa afluencia del ser humano, pero en realidad no hay intenciones: solo vivir y nada más.

Como ser vivo humano que estás siendo, vives tu vivir en el conversar y el único propósito de tu vivir es vivir, no hay otro. Hay quien dice: Vivo consciente en un nivel en el que escojo configuraciones y deconstruyo a usanza de emociones cada día más claras en virtud de la búsqueda y afianzamiento de una emoción a la que he llamado “no emoción”. Pero no se percata que esa no-emoción es una emoción, lo que logras lo haces por deseo, lo quieres hacer, tu sustrato es emocional. La razón es una invención conceptual humana. Somos emociones.

Pero tú no vives como te dé la gana, vives como te dé la gana hasta donde te permita tu configuración de configuraciones biogenéticas, neuropsicológicas y socioculturales. El vivir como te da la gana tiene un límite. Y el límite es tu propia configuración, que puedes reconfigurar, pero la nueva configuración que configuras, sigue limitándote, y así ad Infinitum.

La única forma de acceder a ti mismo es mediante la reflexión. Re-flexión. Volver a flexionar, repetir la flexión. Cada vez que reflexionas tienes la opción de la autotransformación, cultivando, consolidando, reconfigurando y conservando lo que desees conservar en tu vivir. Puede ser y debe ser lo que desees.

Tú no existes, no eres real, ontológicamente hablando. Lo único que reconfiguras son tus propios modelos conceptuales y configuraciones epistémicas que has configurado sobre ti mismo. Y es así porque eres un ser vivo determinado por tus configuraciones biológicas y neuropsicológicas; y no tienes acceso a esas configuraciones. Solo accedes con tus emociones, tu conversar y tu reflexionar, a tus configuraciones conceptuales comprensivas. Eres un signo, un concepto.

Como ser vivo cerrado no puedes reconfigurar tus configuraciones internas biogenéticas y neuronales. Solo puedes influirlas, potenciarlas, estimularlas, más no especificarlas, ni determinarlas. Influyes pero no determinas. Te autoestimulas, te perturbas a ti mismo, pero no puedes especificarte ni modificarte ni determinarte.

Tu cerebro, y toda la configuración biogenética y neuronal, es autoconfigurativo, no distingue tu operar, simplemente opera para mantener la vida. Tus acciones operacionales y relacionales no determinan ni especifican lo que sucede en esas configuraciones. No es una limitación nuestra ni algo malo o negativo, es sencillamente nuestra constitución biológica como seres vivos.

Hablo con la configuración conceptual que he configurado sobre ti, pero es imposible hablar contigo mismo. Los seres humanos no conversamos ni comunicamos, solo la conversación conversa, solo la comunicación comunica.

La operación que reproduce la configuración social que configuramos tú y yo, es el conversar. Por lo tanto, tú y yo como configuración biogenética y neuronal, no conversamos ni nos comunicamos. Porque somos configuraciones cerradas. Somos el entorno de las configuraciones lingüísticas, sociales y conversacionales que somos. La configuración bio-genética-neuronal se entrelaza o configura con la configuración sociocultural. Eso es lo que nos da la armonía y coherencia en el vivir cotidiano.

La única forma de acceder a ti mismo es mediante la reflexión. Re-flexión. Volver a flexionar, repetir la flexión. Cada vez que reflexionas tienes la opción de la autotransformación, cultivando, consolidando, reconfigurando y conservando lo que desees conservar en tu vivir. Puede ser y debe ser lo que desees.

Las expectativas nos detienen, nos retienen, no nos dejan avanzar. Y si persistimos en ellas los resultados te levantan o terminan acabándote, destruyéndote, si tu capacidad de resiliencia es débil o careces de ella.

Porque esas configuraciones biológicas y genéticas pueden ser poderosamente negativas, negándote la oportunidad de dejar fluir tu vida. Si por el contrario, son positivas, ellas permitirán un mundo de emociones transformadoras, creadoras, que irremediablemente transformarán la vida de cualquier persona haciendo de ella un paraíso diario, logrando vencer las afectaciones externas, impidiendo que ellas disminuyan tu potencial y tus energías, actuando como anticuerpos, para atacar el daño y que éste no se prolongue, porque de alguna manera afectan tu vida.

Alguien me propuso que los sueños son valiosos, pero poniendo “los pies en la tierra”, pero en ese caso no se asume que recibiré un golpe y debo estar preparado para él. Es menos doloroso configurar el fracaso antes de que ocurra. Es cierto que para algunas personas los sueños son las ganas de ser feliz, aunque no se cumplan. Para algunas personas, soñar es configurar en su mente la felicidad, su cuerpo y alma vibran con sólo soñar, independientemente de su resultado. En este caso, ese sueño no tiene expectativas.

Nuestra realidad es el vivir. Realidad y vivir son lo mismo. La realidad de cada quien es su vivir. Los humanos vivimos en el lenguaje, en el conversar. El lenguaje no es un sistema de signos o una herramienta que utilizamos, el lenguaje es un modo de vivir. Nuestra realidad es el conversar. Vivir es conversar y conversar es vivir. De ahí que si queremos tener una vida diferente, debemos configurarla, crear una nueva cultura mediante el conversar, porque lo único que existe realmente es lo que conversamos. Los seres humanos somos lenguaje. Somos un signo.

Pequeñas infidencias (3)

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Dificultades y tropiezos de algunos jugadores que después triunfaron

ABEL AGUILAR

Seis meses después de que Abel Aguilar se integró a las divisiones menores del Deportivo Cali su profesor de turno me dijo: “No, profe, ese muchacho no llena el perfil para acá”. Al parecer, había pintado bien cuando llegó. Después se cayó anímicamente. Lo veían lento, impreciso, falto de imaginación. Era poco lo que aportaba y por eso casi no participaba del juego. Sólo trotaba desalentado y se esforzaba por pasar desapercibido.  Hablé con él. Era Consciente de que no pasaba por un buen momento, no sabía, de verdad, qué le había ocurrido. Lo sentí vencido, desconcertado.

Un  domingo se jugaba un partido amistoso de preliminar en el Pascual Guerrero, donde participarían varios jugadores de los que yo tenía en cantera. Le comenté al director, Nelson Gallego, el caso de Abel Aguilar y fue invitado. Como le fue bien en ese juego, Gallego, gran fundamentador, lo llevó a trabajar con él en un grupo especial que entrenaba en las primeras horas de la mañana.

Abel Aguilar

Les dedicaba tiempo exigente y de calidad a algunos talentos en el afán de pulirles el remate, la recepción y el cambio de frente. Además, ocurrió un hecho fundamental: el profesor Iván Darío Arroyo, técnico de la juvenil lo cambió de posición. De volante 10, que había llegado, lo pasó de volante de primera línea y ¡Eureka! Apareció el buen jugador que estábamos esperando. En tres meses, de manera meteórica, Abel Aguilar había demostrado que se puede mejorar cuando existen los estímulos necesarios y la metodología adecuada.

FREDDY MONTERO

Alguna vez el profesor Néstor Otero, director técnico del Huila –donde Freddy estaba a préstamo- me comentó que ese muchacho tenía mucha clase, pero que jugaba sin ambición, salía como muy fresquito de la cancha. Ya los técnicos de las menores del Cali se habían quejado de lo mismo: una exquisita técnica, pero muy frío. Me imagino que en Cali se lo dirían muchas veces, pero lo llamé al celular y le dije: “Freddy, lo menos que espera un técnico de un pelao de 18 años es que corra; no puedes jugar como veterano” Yo atribuía esa falta de esfuerzo a un exceso de confianza; como FM había sido goleador en todas las categorías,  quizás pensaba que en el fútbol profesional era igual. Pero ocurre que en el fútbol aficionado los defensores cometen muchos errores, y Freddy, con esa técnica que se gastaba, enseguida les pasaba factura. 

La suerte no es sino una serie de casualidades que ocurren, aparentemente de forma arbitraria, para que un hecho pueda cumplirse. Pero, sin duda, tienes que estar preparado para ello, porque si no te rebasa y te abandona.

Ya en un nivel superior las pifias son muy pocas, así que su frecuencia goleadora se fue perdiendo, hasta tal punto que, antes de que apareciera la opción del Huila, los directivos habían pensado enviarlo al Atlético Córdoba, un equipo de la B con muchas dificultades en ese momento, ni estadio tenían. Montero llegó a decirme que prefería no seguir jugando que irse para allá. Por fortuna para él, Néstor Otero va al Huila  y lo pide. Después ya se sabe el resto de la historia: Goleador en el club opita, goleador en el Deportivo Cali y continúa todavía haciendo goles en el exterior.

El profesor Gastón Moraga, entonces vinculado a las menores de América, me dijo un día, hablando de FM: “Dígale a los técnicos del Cali que ese no es un jugador frío, sino sereno. Ningún frío hace goles en los momentos críticos de un partido, cuando las papas están calientes”

Freddy Montero

Se lo dije a Freddy Montero. Jamás olvidó ese comentario

MICHAEL ORTEGA

En los dos primeros años Michael Ortega tuvo un rendimiento brillante, tanto que estuvo a punto de debutar en el Cali, dirigido por Néstor Otero. Pero al año siguiente todo se vino abajo. Fue enviado a vivir a una pensión con estudiantes universitarios, y pese a que, en apariencia las cosas andaban bien, empezó a decaer en su rendimiento ¿Se desordenaba? ¿Se acostaba tarde? ¿Andaba con viejas? Michael siempre negó que se haya descarrilado. Pero lo veían saliendo con jugadores profesionales, que ya tienen otros hábitos y otro ritmo de vida. Lo notaban pasado de peso, lento, con dolores en las piernas. Una noche me llamó llorando porque su entrenador le había dicho, delante del grupo: “Mijo, ¿Usted qué hace acá? Váyase para la costa que está perdiendo su tiempo”.

Michael Ortega.

Eran épocas de angustia y de aburrimiento. Jugaba 20 minutos y lo sacaban, que “Se quedaba sin piernas”-, decían. Carlos Burbano, director de las menores,  tuvo la feliz idea de regresarlo a  Casahogar e hizo un buen remate de torneo, bajo la dirección de Iván Arroyo, que insistió con él. Por recomendación del profe Jairo Arboleda, el técnico del equipo profesional, Cheché Hernández, lo mandó a buscar de Barranquilla (andaba de vacaciones) y a las pocas semanas tuvo un debut grandioso, con despedida de aplausos y el público de pie, cuando solo tenía programado  jugar pocos minutos, por el tema de la norma,  y terminó siendo la figura del partido. 

La suerte no es sino una serie de casualidades que ocurren, aparentemente de forma arbitraria, para que un hecho pueda cumplirse. Pero, sin duda, tienes que estar preparado para ello, porque si no, te rebasa y te abandona.

¿La felicidad se alcanza o se descubre?

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En todas las épocas, en todos los países, y en todas las culturas ha sido persistente el deseo del ser humano por lograr la felicidad. Todos anhelamos la felicidad y la buscamos de muchas maneras. Buscamos la felicidad en los objetos externos, en medios tangibles, en los patrimonios, y mientras más cosas tengamos más felices creemos ser. 

Tener una lujosa casa, poseer el automóvil del año y el más costoso, utilizar mucha ropa de marca, vestir siempre al último grito de la moda, pertenecer al club más distintivo de la ciudad, ostentar las joyas en el centro de trabajo, y tener exceso de dinero para gastar, son algunos de los principales indicadores de la satisfacción humana, pero no es lo mismo estar satisfechos por algo, que ser felices. Son dos estados psicológicos totalmente diferentes.

Quien pone el dinero en un pedestal siempre va a ser infeliz, hay un refrán que dice: La avaricia rompe el saco. La codicia es la principal enemiga de la felicidad. Por eso te aconsejo que busques otra manera de ser feliz, otra forma de reír y de vivir que no esté supeditada al dinero y a las cosas materiales, que no esté basada en la satisfacción económica, que no esté subordinada a los acontecimientos y circunstancias externas. Además, el ser humano nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, infeliz.  La idea de la plena satisfacción del ser humano es ficticia.

Por otro lado, podemos buscar la felicidad en la fama, en los honores, en la gloría, en el reconocimiento social, pero todo eso es vanidad envuelta en oro fino, y en definitiva eso no vale nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual, como dice Silvio Rodríguez en una de sus canciones.

Otro modo de buscar la felicidad es la realización, sobre todo en el ámbito profesional, el goce individual, el placer personal, la autocomplacencia, el deseo de exquisitez, de la excelencia y de la perfección. Pero esto tampoco es la verdadera felicidad. Estos estados frecuentemente son efímeros y nunca son vitalicios. A veces se elevan como la espuma de una deliciosa cerveza fría y otras veces se diluyen como la sal en el mar.

Anhelamos la felicidad, pero anhelar no es lo mismo que buscar y menos aún, que alcanzar, conquistar, o mejor aún, descubrir.

La felicidad es un don, el don de la paz interior, de la armonía espiritual, de la seguridad, la tranquilidad, la avenencia o mediación con todo y con todos (somos ángeles de una sola ala y para poder volar necesitamos abrazarnos mutuamente) y, sobre todo, con nosotros mismos. Hemos perdido el don de la felicidad.

La forma más adecuada para recuperar el don de la felicidad es el desprendimiento, no estar prendido a nada, y mucho menos a lo material, desprenderse de todo, no estar nunca preocupados por nada. Los niños son felices desde que nacen, porque nacen sin preocupación, son angelitos.

Todos nacimos ángeles, pero a lo largo de nuestra vida hemos perdido esa angelidad que encierra la felicidad que atesoramos como un don. Nos han raptado el don de la felicidad, pero podemos rescatarlo, aunque la felicidad no tenga dueño.

La felicidad no tiene dueño, es como el pez libre en el mar, nunca está en una pecera, sino siempre nadando en medio del océano. Pero tal vez con paciencia y sosiego por nuestra parte, de un salto y caiga, por unos instantes, en nuestras manos. 

El ser humano parece ser en general un buscador infatigable de la felicidad. Quizá no haya unanimidad en el objeto de esa felicidad. Algunos incluso han llegado a valorar el no acabarla de alcanzar como motor y guía de progreso.

El ser humano, ansiando ser feliz, y estando preparado para ello de mil maneras, parece también que a veces se empeñara en distanciarse de esta felicidad posible y pusiera obstáculos para no lograrla.

¿No será que se buscamos la felicidad en la satisfacción de lograr cosas exteriores a nosotros mismos? Queremos transformar lo que nos rodea, cosa con frecuencia ardua y que nos lleva a ese desbocado afán de “tener”.

Quien pone el dinero en un pedestal siempre va a ser infeliz, hay un refrán que dice: La avaricia rompe el saco. La codicia es la principal enemiga de la felicidad. Por eso te aconsejo que busques otra manera de ser feliz, otra forma de reír y de vivir que no esté supeditada al dinero y a las cosas materiales, que no esté basada en la satisfacción económica, que no esté subordinada a los acontecimientos y circunstancias externas.

¿No será bueno volver los ojos sobre la propia persona? Hemos de tener una comprensión adecuada de nosotros mismos, libre de prejuicios culturales y de todo tipo. A menudo nos creemos más de lo que realmente somos. Somos seres meramente contingentes. En cambio, “hinchamos” nuestras necesidades, derechos, deseos o proyectos y expectativas. Nos hacemos insaciables por falta de humildad (aceptar con gozo lo que realmente somos, puros seres humanos).

Se trabaja tenazmente para satisfacer las dislocadas esperanzas de ese “ser que uno no es”, las cuales, como es natural, son inalcanzables. Se queda uno insatisfecho, cansado y siempre frustrado. Y también triste del gasto de energías, dinero y tiempo que se han dilapidado. 

Además, uno se cree traicionado por todos, y se siente amargado. ¡Es más difícil ser quien no soy que ser quien soy! El posible progreso de las ciencias y de la sociedad, alcanzado de ese modo, lejos de ser positivo, conducirá al mal uso de los mismos descubrimientos e inventos que se hicieron.

Hay una cuestión muy importante. Antes de ser engendrados, no éramos. Más aún, podríamos no haber existido nunca; bastaba, por ejemplo, que nuestros padres no se hubiesen conocido. Antes de ser, por tanto, no podíamos tener “hambre de existir”. (Los existencialistas hablan de la angustia ante el tener que dejar de ser. Nosotros hablamos, por el contrario, de la alegre desangustia de sentir que somos cuando lo más probable era que hubiéramos podido no ser). Nos encontramos ahora, en cambio, “siendo”, y con la alegría de existir que nos viene sobre todo de ver que podríamos no haber sido.

Por otro lado, si entendemos que mi única posibilidad de existir es “ser quien soy”, y con mi manera genética de ser (de otros padres o de otros momentos nacen otros hijos, pero no yo), aquella alegría y esta evidencia me llevan a la aceptación gozosa de mí mismo incluso con todas mis limitaciones; también de la máxima limitación que es la muerte, ya que los seres de este mundo que no morirían son, precisamente, los que no han llegado a existir. ¿He de morir?, ¿sí?, ¡luego existo! De esta manera, estamos colmados de antemano de la felicidad más básica: la alegría de ser, esperanza real de alcanzar lo realmente posible por añadidura, con nuestro sensato esfuerzo en un mundo también real y también limitado.

Si aceptamos y apreciamos con gozo la contingencia de nuestro existir, tendremos abierta la mayor fuente de felicidad, pues saborearemos la posesión del bien mayor y primigenio, el existir mismo que podríamos no haber tenido y que seguiremos teniendo mientras existamos, como lo que somos, seres contingentes. Además, es un bien solidario y común a todos los que nos ha tocado la “carambola cósmica” de la existencia, como lo define A. Deulofeu.

Muchas veces pensamos que cada uno va eligiendo en su vida los fines que cree convenientes: estudiar una determinada carrera, buscar cierto trabajo, tener una casa grande, tener un carro moderno, tener un tipo de amigos, etc. Pero todos estos objetivos premeditados resultan secundarios, nunca definen nuestra verdadera identidad.

El ser humano ha buscado insistentemente la felicidad a través de la historia de la humanidad y para encontrarla, y más aún para conservarla, ha empleado todos los mecanismos físicos que los adelantos propios de cada época, le han permitido.  Es la razón por la que adquiere seguros de vida, vehículos, casas y cosas; compra poder, conciencias y voluntades. Todo para “conservar la felicidad”.

Los fines que realmente nos importan, allí donde reside nuestra felicidad, nos salen al encuentro, toman posesión de nosotros. Es como si siempre hubieran estado ahí, esperándonos. Son llamadas que exigen una respuesta por nuestra parte, y una respuesta increíblemente comprometida. Nos vinculan con una fuerza irresistible: mi vida será lo que esas llamadas determinen. Cada una constituye la oportunidad que se nos da para ser feliz: el amor de nuestra vida, la persona que nos puede comprender, el amigo que nos puede ayudar, la acción generosa que puede dar sentido a nuestra existencia. Y cada una de esas oportunidades se nos presenta como una necesidad imperiosa.

Mientras uno no descubra esa oportunidad definitiva, vivirá más o menos tranquilo; pero una vez que la haya encontrado, podrá ser feliz o infeliz, según la aproveche o se le escape, pero ya nunca volverá a estar tranquilo.

Si por miedo, o por no comprometerse demasiado, o por lo que fuera, intentara ignorarla, ya estaría dando una respuesta. Pero no por esto la oportunidad o llamada se esfuma: sigue ahí para siempre como fracaso y vacío, como la oportunidad perdida. Esa llamada no la formula uno mismo, no está bajo su control: se la plantea la vida. Es libre de contestar de una manera u otra, la necesidad de responder no quita la libertad, él sigue siendo el protagonista de su existencia. Pero la felicidad no se la fabrica uno, está ahí esperándole, precisa y concreta, desde el principio.

Si alguno dijera “elijo a esta mujer como podría elegir a cualquier otra que tuviera unas cualidades parecidas”, demostraría que no ama a esa mujer, y que en absoluto espera que le haga feliz. O si dijera “elijo ser honrado o sinvergüenza según las conveniencias del momento”, demostraría ser muy poco honrado, porque para él la honradez no significaría nada. Estos fines fundamentales no se pueden manipular, porque en ese mismo instante dejarían de ser capaces de llenar una vida. Son valores que están por encima de cada uno, y por eso resultan capaces de enriquecernos y de hacernos felices. Pero para esto uno debe respetarlos, debe agradecerlos y cuidarlos. Si los empequeñece poniéndolos a su servicio, el primero que pierde es usted mismo.

Encontrar la felicidad, dar con la oportunidad de nuestra vida, parece pues un asunto de dar amor. Pero también la felicidad constituye una tarea, y una preocupación, algo a lo que hemos de dar una respuesta adecuada. Hay que saber reconocerla y apreciarla cuando pase a nuestro lado. Y también hay que encontrar el modo adecuado de alcanzarla y de conservarla. 

Todos nacimos para soñar las estrellas, y para decir cosas que despierten amor. La felicidad son todas las cosas que me rodean, todo lo que está fuera e incluso dentro de mí. Todo lo que existió en mi vida e incluso antes de mi propia existencia. La felicidad es todo lo que existe y existirá después de mí. Por eso prefiero quedarme con todas esas cosas pequeñas y aparentemente insignificantes, prefiero las cosas taciturnas, plausibles y hermosas.

¿Qué sentido tiene ganar el amor de una mujer mintiéndole? ¿O conseguir la confianza de un amigo disimulando mi verdadera manera de ser? El fin así conseguido perdería todo su valor. El cazador quiere conseguir un conejo cazándolo, no comprándolo en el mercado; el buen alpinista quiere llegar a la cumbre con sus propias piernas, no en helicóptero. Alcanzar un fin con trampa equivale a destruirlo. Todo amor es, a la vez, un regalo y un premio.

Pero se puede estropear la propia felicidad aún más gravemente. El que ha engañado a su mujer ya no podrá mirarla con tranquilidad a los ojos: ha roto algo muy difícil de reparar. O el que ha mentido a un amigo ya nunca se sentirá a gusto con él. Tal vez cuando se juzga a un político por un escándalo de la vida pasada, la opinión pública razona correctamente: si fue capaz de hacer esto una vez, algo de eso habrá quedado en él. En las realidades fundamentales, en los valores clave, los errores se pagan muy caros, porque estas realidades resultan muy frágiles y muy difíciles de recuperar.

Hay equivocaciones que son irreparables, existen cosas que podemos romper para siempre. La excusa “bueno, no pasa nada, todos hacen cosas parecidas” empeora la situación, porque supone refugiarse en la indiferencia, quitarle todo valor a esas realidades: caer en la hipocresía y en la esquizofrenia (como si un asesino se disculpara pensando: “qué más da un muerto más que uno menos”). 

Podemos estropear, en ocasiones sin remedio posible, aquello que nos puede hacer felices; y es entonces cuando uno descubre las dolorosas diferencias que existen entre el acierto y el error.

Luego, se podría concluir que para ser feliz hace falta mucho amor y honradez. Mucho amor para descubrir y encontrar esa felicidad, honradez para seguir el camino correcto en su consecución y para no estropearla con la mentira o el egoísmo. Pero, ¿cómo sé en cada momento que estoy siendo honrado con las personas que realmente me importan? El problema que se nos plantea es el de reconocer el tipo de amor apropiado, cuál es la manera correcta de amar, y distinguirla de un amor equivocado, que pueda terminar destruyendo aquello que uno ama. 

Todos nacimos para soñar las estrellas, y para decir cosas que despierten amor. La felicidad son todas las cosas que me rodean, todo lo que está fuera e incluso dentro de mí. Todo lo que existió en mi vida e incluso antes de mi propia existencia. La felicidad es todo lo que existe y existirá después de mí. Por eso prefiero quedarme con todas esas cosas pequeñas y aparentemente insignificantes, prefiero las cosas taciturnas, plausibles y hermosas.

No hacen falta alas para alzar el vuelo en busca de la felicidad, para encontrarla basta con el deseo ardiente de ser feliz. La felicidad no se alcanza, se descubre. Te encontré Felicidad. Y donde te encontré ha pasado algo, te encontré cuando pensé que ya no era posible. Donde te encontré ha crecido un bello y frondoso árbol, para abrazarlo. Allí han nacido flores para olerlas y disfrutar su exquisito aroma. Allí ha crecido un hermoso jardín. Donde te encontré calienta más el Sol, alumbra más la luna y brillan más las estrellas. Allí canta un sinsonte. Yo no te encontré realmente, tú me hallaste.

Cuando te encontré no había canción, no sabía el sentido de mi vida, no conocía mi misión, no respiraba aire puro ni disfrutaba del mar, de las olas, de la lluvia, del viento, del tiempo. No había sentimiento. No conocía a un náufrago. Cuando te encontré la luna iluminó mi espacio, una paloma voló con mis alas, conocí a un cachorro enamorado, jugué con el viento, el tiempo se hizo mi amigo, al igual que el náufrago, y el cielo se hizo infinito, al igual que tú, Felicidad, que no tienes límites.

La verdadera esencia de lo externo y de nuestro ser interno, que se va perdiendo con el fortalecimiento de la personalidad, nos indicaría, si le permitiéramos expresarse, que la felicidad es una actitud. Y la misma depende únicamente de lo que “somos”, no de lo que “sabemos” o “poseemos”. Los títulos y las pertenencias se quedan en este mundo cuando partimos definitivamente, cuando nuestra alma vuela en libertad ante el llamado divino. 

La felicidad es la paz que se logra a través de la comprensión y la tolerancia. Es agradecimiento, es benevolencia, es ayuda espiritual, es esperanza, es el trabajo por los demás. Son momentos de plácido descanso en el amor del ser amado. El maestro Mahatma Gandhi decía acerca de la felicidad, que es la armonía entre lo que se piensa, se dice y se hace. 

Y en un plano esotérico, la felicidad está hecha de momentos de regocijo interno, es el despojar el cuerpo de preocupaciones y sufrimientos y lanzarlos al viento. Es tener el corazón liviano, libre y bien amado. Es comenzar un sueño de luz, un mundo sin restricciones, sin limitaciones ni razones absurdas para explicar lo inexplicable.

Pero la felicidad sólo puede ser reconocida por los seres que, amando a otros seres, encuentran en ellos el fruto de la Creación Divina. Por todo lo anterior, la felicidad es una actitud personal frente a la vida, sus circunstancias, deleites y desengaños. Se es feliz cuando no se busca la felicidad, pues ¡la felicidad siempre está dentro de nosotros! 

Soledad, aislamiento y vejez

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“Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo”. P. Neruda.

– ¿Qué enseña fallo de la tutela promovida por “La rebelión de las canas”?

– ¿HASTA DÓNDE #QuedateEnCasa es una política contra el COVID-19?

Inicie a redactar esta columna, como una reflexión, días antes de conocerse la noticia del fallo de primera instancia de la acción de tutela instaurada, contra El Jefe de Estado, por unos reconocidos personajes bogotanos, adultos mayores de 70 años, denominados “la rebelión de las canas”, por creer que les violaron sus derechos y libertades al recomendarles #QuedateEnCasa durante la cuarentena. Fallo que permite que esta reflexión sea crítica contra la acción y la decisión judicial que, más de un viejo de mi cuadra, aplaude. 

#QuedateEnCasa ha sido la política pública más promocionada, mundialmente, como el arma efectiva para combatir la pandemia del coronavirus. Pero al pasar los días y las noches de las cuarentenas, decretadas por las autoridades locales en naciones desiguales, tal política no ha dado, al parecer, resultados esperados, en  la contención de los contagios, por presiones sectoriales para volver a las productivas calles o porque no se ha educado en las circunstancias precisas de lo en qué consiste #QuedateEnCasa. No se dijo, desde el inicio de la implementación global de esa directriz político-sanitaria, en qué consiste quedarse en la casa. No se comunicó cómo habitar la vivienda 24 horas diarias hasta la incertidumbre y no se prohibió socializar en sus habitaciones.

Quiero decir, NO SE HIZO UN LLAMADO A LA SOLEDAD, AL AISLAMIENTO Y A ENVEJECER. Por ello todo lo prohibido fue violentado, transgredido, vulnerado, entutelado. NO SOMOS SERES DE PROHIBICIONES, SINO DE LIBERTADES. Me explico.

Aunque un filósofo alemán (M. Heidegger) afirmó que el hombre es un ser para la muerte. Y el nobel de literatura (G. García Márquez) nos narró la historia de “Cien años de soledad”, no hemos sido educados, en la sociedad moderna y contemporánea, ni para vivir con la muerte ni en soledad. Sino para disfrutar de la libertad. Tanto en casa como en la calle. He ahí la insinuación o incitación a esta reflexión. Que no es otra que invitar a disfrutar de la alegría de vivir en las circunstancias en que nos encontremos.

SOLEDAD. Meses antes de la declaratoria de la pandemia, en Inglaterra fue creado EL MINISTERIO DE LA SOLEDAD (en Venezuela, el dictador Maduro también creo el ministerio de la felicidad), con el propósito de dar protección y cuidado a la población de adultos mayores, muchos habitantes de ancianatos o de yates que circulan los mares. Hoy, los adultos mayores, tanto en Londres como en Soledad (Atlántico), somos las personas más vulnerables, según las estadísticas hospitalarias y funerarias, de la peste que nos azota sin compasión. Somos los más solos, los aislados en extremos, los envejecidos. Los más protegidos. Los ingleses fueron adivinos. Ellos ven la soledad como problema mental, nosotros, los latinos, como  destino. Aquí recuerdo EL LABERINTO DE LA SOLEDAD del nobel Octavio Paz. 

La soledad es un estado natural del ser humano, más allá de su naturaleza de animal social y familiar, como nos concibió Aristóteles. La “Insociable sociabilidad” de I. Kant. Kant y Aristóteles, las dos grandes cúspides del pensamiento de Occidente. A sus lecciones hay que acudir cuando deseemos comprendernos como seres pensantes y sensibles.

Ahora, otro filósofo popular, como lo es André Comte- Sponville, en su libro LA VIDA HUMANA (Paidós) se pregunta y responde:  “¿PORQUE LOS HOMBRES SON MALOS? NO. SINO PORQUE SON EGOÍSTAS, E INCAPACES, POR LO TANTO, DE VIVIR SOLOS”.

Desconozco que en nuestro sistema educativo, tanto a nivel secundario o superior, se imparta enseñanza y/o aprendizaje para comprender qué es LA SOLEDAD. Esa asignatura está ausente en el llamado curriculum escolar. Algo se puede aprender en los estudios de la filosofía, pero esa materia es la que muchos estudiantes la consideran “De relleno”, la desprecian y los “dictadores de filosofía” la ideologizan, en vez de enseñar a pensar. A pensar que los humanos estamos habitados de soledad. El Ser o La Nada. Soledad que no es otra cosa que el ensimismamiento al que canta P. Neruda. O que Sócrates recomendó: “Una vida que no se examina así mismo, no vale la pena ser vivida”. La soledad como lo íntimo. La vida íntima. Un derecho fundamental.

Entonces, como animales sociales nos gusta vivir juntos. En manada. He ahí una explicación antropológica de lo que somos cuando nos prohíben salir a la calle. No sabemos vivir solos. No nos han educado para disfrutar de la soledad, sin ser un solitario. No hemos sido formados a vivir con uno mismo. A gobernarnos. Autogobierno.

En esta pandemia que vuela de continente en continente, donde no hay puerto seguro que no contámine, la soledad es lo contrario a la promiscuidad. La promiscuidad social mata. La soledad, ¡Ay! Paradoja, salva del contagio. Salva vida. Salva de la muerte. Es que soledad es libertad. Libertad bien entendida. Actuar sin hacer daño a los demás.

Meses antes de la declaratoria de la pandemia, en Inglaterra fue creado EL MINISTERIO DE LA SOLEDAD (en Venezuela, el dictador Maduro también creo el ministerio de la felicidad), con el propósito de dar protección y cuidado a la población de adultos mayores, muchos habitantes de ancianatos o de yates que circulan los mares. Hoy, los adultos mayores, tanto en Londres como en Soledad (Atlántico), somos las personas más vulnerables, según las estadísticas hospitalarias y funerarias, de la peste que nos azota sin compasión. Somos los más solos, los aislados en extremos, los envejecidos. Los más protegidos. Los ingleses fueron adivinos. Ellos ven la soledad como problema mental, nosotros, los latinos, como destino.

AISLAMIENTO. La principal medida sanitaria del #QuedateEnCasa ha sido el aislamiento social. Usar correctamente los tapabocas. No vivir aglomerados, abrazados, tomados de los manos como amantes golosos, para no decir celosos. 

El aislamiento es una medida circunstancial. No una condición humana como lo es la soledad. Cada persona carga su soledad como su suerte. De solitario. No tanto de solidario, en el sentido de pretender ser igual al otro. No como caridad. En razón a la dimensión, casi invencible, de la epidemia del coronavirus es que resulta virtuoso AISLARSE como una excepción en éstos momentos de la historia humana. Y allí los orientales nos llevan muy buena distancia. Se educaron como monjes.

Aislar, usar el tapaboca en público, no es quedarse solo. Sino olvidarse momentáneamente de las esquinas, de los estadios. De las multitudes. He allí el conflicto de pretender seguir siendo los mismos agitadores de masa. O habladores. Camajanes.

Escribo cuando el periódico de ayer informó de la explosión mortal de un camión cisterna que se volcó en la carretera. Y explotó cuando una aglomeración de varones jóvenes (los viejos de la aldea estaban en casas de cartón), una masa de pescadores sin pesca, se arremolinaron para apropiarse de la gasolina. Cada día fallece un quemado de aquella explosión. 

Un grupo, dice Comte-Sponville “es más que una suma de individuos. Es un ser más, con sus propias reacciones, su propia lógica, su propia desmesura…Para lo peor, a veces (el linchamiento, el pánico, las masacres). Para lo mejor, en otras ocasiones (la fiesta, la acción colectiva, la emoción compartida)…Frecuentemente para las dos cosas a la vez”(opus cite. Pág 112). Muy a pesar del #QuedateEnCasa vivimos en grupos. Para linchar en redes y para embriagarnos los fines de semana. 

Para vivir aislado durante esta cuarentena pandémica, es indispensable haber sido educado en cómo  superamos las necesidades en libertad. La casa como suma de lo mejor (la alegría de vivir) como de lo peor (la violencia intrafamiliar). Esas asignaturas tampoco se registran en los programas académicos de las casas, ni de las escuelas y menos de las universidades. Además carecemos de gobernantes-pedágogos. Son políticos en trancen de figurar, en vez de gobernar a gente diversa, que nació para gozar. La vida como riesgo.

El aislamiento social es comprender  la individualidad de cada persona. Volver la casa ciudad. Y dejar la manada para dormir como un león.

Aislarse es libertad sin necesidades. Ese es otro conflicto  humano y de la democracia. No entenderlo, avivarlos, sería alimentar el despotismo que ronda del norte al sur de América. Un tapaboca bien usado no nos aisla. No protege. Nos salva la vida. Salva de la muerte. Tanto en el Norte como en el Sur. (me refiero a Barranquilla). En la mansión como en el tugurio. Obvio, comprendiendo cada circunstancia. O se gobierna para la gente o para los titulares.

VEJEZ. En esta pandemia todos hemos envejecidos. Tanto los niños como los abuelos. Todos. La humanidad. Los niños se volvieron maduros desde el preescolar virtual. Deben volverse maduros para manejar la tecnología comunicativa. Zoom y etc. Y los abuelos niños. En ese sentido también estamos obligados a aprender a envejecer. Y tampoco la educación nos ha formado para entender y comprender qué es envejecer. Qué es la vejez.

De la vejez han dado lecciones básicas y clásicas desde Cicerón hasta Norberto Bobbio, pasando por Chateaubriand. Pero en este aspecto comparto lo que he venido aprendiendo leyendo a mujer filósofa, la profesora de la Universidad de Chicago, Martha Nussbaum.

En el libro “ENVEJECER CON SENTIDO, CONVERSACIONES SOBRE EL AMOR, LAS ARRUGAS Y OTROS PESARES” (Paidós), cuyo coautor es el ecónomo-jurista Saul Levmore, también profesor de la Universidad de Chicago,  delimitan algunas características de la vejez. 

De la Introducción del libro, que recomiendo a los lectores de SOLOPROPOSICIONES.COM, comparto estos tres párrafos:

1o. “La vejez es experimentar, adquirir sabiduría, amar y perder, y estar más cómodos en la propia piel, por mucho que se torne ajada. La vejez es muchas otras cosas. Para muchas personas tendrá que ver con los remordimientos, la preocupación, la acumulación de objetos y la necesidad. También puede tener que ver con el voluntariado, la comprensión, la guía, el redescubrimiento, el perdón y, cada vez con más frecuencia, el olvido”.  

2o. “Si aceptamos que la vejez es una época de la vida, de ahí se deriva que es una realidad que todos tenemos en común. Cada cual envejece a su manera, pero podemos aprender de la experiencia ajena. Cuando la gente envejece, sus intereses, comportamientos y preferencias pueden variar, a veces de una forma que confirma la experiencia compartida. Al envejecer, ¿somos  más o menos competitivos? ¿Espirituales? ¿Frugales? ¿Dependientes? ¿Envidiosos? ¿Tolerantes? ¿Generosos? Tal vez necesitamos amigos que nos ayuden a reconocer esos cambios y a pensar en su atractivo. Cuando un individuo aislado observa y contempla, es difícil discernir si uno se ha vuelto más ensimismado, más tolerante a las críticas, si siente más miedo a los demás, o es más inoportuno a la hora de pedir cosas a la familia”.

3o. ” Concebimos la vejez como una época de la vida, como la infancia, la juventud y la mediana edad. Tiene sus propios misterios, y estos exigen reflexión. Tiene placeres y alegrías únicas, y también dolores”. 

Creo que la lectura serena de esta síntesis de algunos de los temas del libro citado, en especial las descripciones de lo que es La Vejez, nos podrán ayudar a mejorar el entendimiento de una condición a la que debemos agradecer haber llegado, sano y salvo. Con hogar y con amores recobrados. O sea, la vejez es una dicha si la vivimos con sentido. Con realidades. Como filósofos. Con interrogantes. NO DESAFIANDO. Y MENOS EN PANDEMIA Y SIN VACUNA.

Y deseo cerrar este aparte de nuestra compartida reflexión, con la recomendación que, ayer, leí del escritor y político nica, Sergio Ramírez, en su más reciente columna “UN MUNDO QUE DA MIEDO” cuando sabio e ilustrado dice:

“Pero habrá quienes deberemos ser más cautos, por vulnerables. Los más viejos. O en todo caso, si queremos sobrevivir, debemos aceptar las reglas del claustro como los monjes medievales”.(El País. 7/7/2020).

El juzgado 61 del Distrito Capital decidió amparar, transitoriamente, los derechos de 23 ciudadanos, mayores de 70 años, que solicitaron mediante acción constitucional de tutela se les levantaran las prohibiciones de circular hasta finales del mes de Agosto. El Presidente de la República ha expresado que acata la orden judicial, pero la impugnara.

Yo soy zen desde que leí al Dalai Lama. Pero me gusta Londres. Y mi amor eterno es Barranquilla. Linda desde mi mediterráneo balcón. Es decir, soy un monje como esos del Carnaval. Solo y lengón.

Solo en un claustro doméstico podemos sobrevivir en Soledad, con Aislamiento Social y disfrutando Envejecer con sentido. La pandemia será vencida con sabiduría de viejos y alegría de juventud. ES HORA DE RE-EDUCARNOS.

CRITICA. LA LIBERTAD DE VIVIR ES UN DEBER EN LA EMERGENCIA SANITARIA POR EL MORTAL COVID-19.

El juzgado 61 del Distrito Capital decidió amparar, transitoriamente, los derechos de 23 ciudadanos, mayores de 70 años, que solicitaron mediante acción constitucional de tutela se les levantaran las prohibiciones de circular hasta finales del mes de Agosto. El Presidente de la República ha expresado que acata la orden judicial, pero la impugnara.

Hasta el momento ni los medios ni las redes han difundido, íntegramente, ni la demanda de “los rebeldes de las canas” ni el texto del fallo. Solo conocemos lo que se han informado, precariamente, diarios y noticieros. Así que me atrevo a opinar sin tener mayores elementos de juicio, como serían los escritos aludidos.

Soy un pensionado, vitaliciamente, por vejez. Un adulto mayor al que no le molesta que le llamen ABUELO. Otra cosa distinta a VIEJO. Pero intuyo que a los 23 tutelantes no se les ha amenazado, ni vulnerado derecho alguno, ni discriminado por su vejez. Ellos creen que han hecho historia, pero aún no es tiempo procesal para cantar victoria. Para mí, y lo digo con respeto, lo que hicieron fue “calistenia jurídica” y aumentar la congestión judicial.

¿Por qué siento o percibo eso? Porque si bien es cierto la libertad individual es un derecho inalienable, no es menos cierto que ante la peste debe primar el interés general del aislamiento por la vulnerabilidad. Es decir, tenemos también el deber teleológico de obedecer, ya que lo que se busca con la prohibición es un beneficio comunitario, preservar la salud pública.

La acción constitucional presumo es un canto a la libertad personal, primer derecho en conflicto con las medidas de salubridad impuestas, a la inmensa mayoría de mayores de 70 años. Esa expresión del grupo de “los 23” es, según Benjamin Constant, que “EL PELIGRO DE LA LIBERTAD MODERNA CONSISTE EN QUE ABSORTO EN EL GOCE DE NUESTRA INDEPENDENCIA PRIVADA, Y EN LA CONSECUCION DE NUESTROS INTERESES PARTICULARES, NO RENUNCIEMOS DEMASIADO FÁCILMENTE A NUESTROS DERECHOS DE COMPARTIR EL PODER POLÍTICO”(ver La libertad de los antiguos comparada con la de los modernos. Pág. 282). Pretendieron los accionantes debilitar el poder del Presidente, me pregunto.

Sobre los avatares de la libertad personal frente a la incertidumbre de la pandemia, no podemos olvidar que no solo tenemos derechos garantizados, sino deberes ciudadanos por cumplir. Deberes como vivir en soledad, ensimismados. Aislados cumpliendo las medidas sanitarias. Y ayudando a envejecer alegremente. Los 70 años son tiempos para sabios, no para rebeldes buscando conflictos.

De esa tutela se volverá hablar. Si alguien conoce o tiene acceso a los textos, favor compartirlos para un mayor y mejor análisis. La historia se escribe cada día. Pero la vida se puede perder en un suspiro. Usa el tapaboca correctamente. Por tu vida solo el responsable eres tú.

PRÓXIMA.- PERIODISMO Y/O PUBLICIDAD.

– REFLEXION U OPINIÓN.

Decálogo de la abundancia y la prosperidad

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Pasos para atraer riqueza a su vida

Paso 1: Plantea un problema, la situación que te incomoda (situación, hecho, evento, acontecimiento). Define el objeto de transformación y modificación. [Identifica, formula y plantea el por qué.]

En este primer paso para obtener riqueza debes plantear un problema, la situación que te incomoda (situación, hecho, evento, acontecimiento). Asimismo, debes definir el objeto de transformación y modificación. En otras palabras, debes identificar, comprender, formular y plantear un por qué.

Paso 2: Formula un propósito humano (objetivos, deseos, metas, intenciones, motivaciones, intereses, sueños, aspiraciones, expectativas, anhelos, fines, esperanza, resultado esperado). [Redacta un para qué.]   

Todo problema para ser resuelto debe estar acompañado de un proceso de modelación de la solución. En este sentido, el segundo paso para obtener riqueza en tu vida debe contribuir a encontrar el hilo conductor de todo el proceso, es por ello que debes formular un propósito humano (objetivos, deseos, metas, intenciones, motivaciones, intereses, sueños, aspiraciones, expectativas, anhelos, fines, esperanza, resultado esperado). O sea, debes redactar un para qué.   

Paso3: Despliega tu energía emocional. [Define qué y con qué]

Para solucionar cualquier problema en tu vida y alcanzar objetivos, metas y sueños que te permitan cumplir con el propósito humano, es necesario que te impliques con una alta energía emocional, de lo contrario, el planteamiento del problema y la redacción del propósito humano será sólo un acto instrumental vacío y carente de significado. Desplegar tu energía emocional es el tercer paso para obtener riqueza, prosperidad y abundancia. 

Paso 4: Manifiesta una actuación afectiva. [Cumple con el cómo]

La accionalidad o accionabilidad no es otra cosa que la capacidad de actuar en correspondencia con nuestros sentimientos y emociones con el fin de transformar la realidad en que vivimos y modificar nuestras propias configuraciones afectivas-emocionales y cognitivas-instrumentales, mediante relaciones interpersonales armónicas y fructíferas. La actuación afectiva es el camino seguro en el que se sustenta la energía emocional para solucionar el problema y cumplir con el propósito humano. Este es el cuarto paso para atraer prosperidad y riqueza a tu vida. 

Paso 5: Logra una conexión mística. [Conéctate con el Universo, no cuestiones cómo es El ni quién lo creó]

La conexión mística con el Universo implica no cuestionar quién lo creó, ni cómo es, ni cómo Él logra complacerte en todo lo que le pides. Es el quito paso que te conduce hacia la riqueza, la abundancia y la prosperidad. Si te conectas místicamente con el Universo, mediante una actuación afectiva y una alta energía emocional, cumplirás un propósito humano y solucionarás el problema. De eso sí puedes estar seguro. El Universo no fracasa. 

Paso 6: Ten Fe. [No te preocupes por cuándo, dónde o cuánto. El Universo se encargará de resolver el problema y de cumplir el propósito humano. Espera pacientemente el resultado de su labor. Él te complace]

Tener Fe significa no preocuparte por cuándo, dónde o cuánto, porque el Universo resuelve tu problema y cumple tu propósito humano. Espera pacientemente el resultado de su labor. Él te complace porque es un Universo bondadoso, dadivoso y millonario. La Fe es la garantía de que tu actuación afectiva y tu energía emocional, basadas en la conexión mística, van a contribuir a cumplir el propósito humano y, por consiguiente, solucionar el problema. La Fe es el sexto paso hacia la riqueza y la prosperidad.

Paso 7: Muestra gratitud. [Cumple con el cómo]

Paso 8: Da congratulaciones. [Cumple con el cómo]

Paso 9: Practica elogios. [Cumple con el cómo]

Los pasos 7; 8 y 9 para obtener riqueza en la vida, están relacionados con el agradecimiento, las congratulaciones, reconocimientos y halagos que debemos hacerle al Universo por satisfacer nuestros deseos, necesidades y peticiones. Las congratulaciones, gratitud y elogios constituyen pasos trascendentales, impostergables e irreemplazables para acercarnos a la abundancia, la riqueza y la prosperidad. Congratular, agradecer y elogiar, enriquece.

Paso 10: Recibe la acción mágica. [No investigues cómo lo hizo, sencillamente reconoce que el Universo responde el por qué, soluciona el problema]

En este último paso es importante recibir con humildad y beneplácito la acción mágica del Universo. No investigar y mucho menos cuestionar cómo lo hizo, sencillamente reconocer que el Universo responde el por qué, estar consciente y agradecido de que es precisamente El quien soluciona los problemas a través de tu Fe, tu energía emocional, tu actuación afectiva y tu conexión mística.

Eres mucho más rico de lo que piensas. El universo es millonario. El Universo es abundancia, riqueza y prosperidad. El Universo nos hizo a su perfil y analogía, por lo tanto, nosotros también somos abundancia, riqueza y prosperidad. El Universo está en nuestro corazón y en nuestra alma. Tenemos un corazón millonario. Te exhorto a que te convenzas de que ya eres millonario. 

Si has leído con juicio este artículo, analíticamente, y tienes al Universo en tu corazón, pues ya eres millonario. Y si no lo consideras así porque aún El Universo no te ha dado algo que supuestamente necesitas para vivir una vida próspera, plena, total, llena de abundancia, riqueza, éxito y prosperidad, entonces te invito a que mientras llega eso que tanto esperas, exaltes y elogies al Universo diciendo en silencio lo que digo yo: soy millonario. 

Soy millonario porque tengo un millón de amigos para amar, tengo un millón de estrellas para contar, tengo un millón de minutos para disfrutar. Tengo mi vida que es lo más valioso, tengo mi cuerpo, mi alma y mi corazón. Tengo dos ojos para mirar el tiempo, tengo respiración, oídos, boca, manos, piernas, brazos para abrazar el futuro. Tengo lo que tenía que tener. ¿Qué más puedo pedir?

En mi vida hay abundancia de todo, hay abundancia de Universo, hay abundancia de amor, hay abundancia de espíritu, abundancia de energía, abundancia de Fe, de esperanza, de alegría y de felicidad, hay abundancia de valores y de risas, abundancia de paz, de sosiego y de tranquilidad, abundancia de seguridad, de luz, de aire y de agua. 

Tengo el Sol, poseo a la luna, a las estrellas, tengo al día, a la noche, tengo a los árboles, a las flores, a los frutos, tengo al espacio, al tiempo, soy dueño de los segundos, de los minutos, de las horas, de los días, de las semanas, de los meses y de los años. Tengo al Universo en mi corazón. Tengo una familia maravillosa, única y especial que no cambio por nada en este mundo. ¿Para qué quiero más? Ser rico no necesariamente implica ser espiritual, pero ser espiritual, sí es ser rico. Tú y yo ya somos millonarios, sin trabajar duro y sin tener mucho dinero. Tenemos mucho bienestar, fortuna, riqueza y abundancia en nuestras vidas.

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se reunieron para visitar a su antiguo profesor. Enseguida la charla devino en quejas acerca del interminable stress que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y rápido regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente hermosas. Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.

Cuando lo hicieron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: 

  •   Se habrán dado cuenta que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al stress.

Y continuó: 

  •    Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás para constatar quién tenía la taza más bella.

Ahora piensa en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc., son simples tazas, que le dan forma y soporte a la vida; y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevamos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café.

¡Disfruta tu café! La gente más feliz no es la que tiene mucho y lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo poco que tiene. Así pues, recuérdalo:

  • Habla con amabilidad.
  • Ten paz y tranquilidad.
  • Vive de manera sencilla.
  • Ama y actúa generosamente.
  • Se solidario, atento y afectuoso.

El resto déjaselo al Universo. Y recuerda que la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos.

Disfruta tu café. ¡Salud!

¿Tiene usted tos?

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Estamos viviendo tal vez uno de los momentos más difíciles en todos los aspectos, con el pasar de los días, la incertidumbre, la desinformación y todo lo relacionado con esta pandemia nos está generando más descontrol, es el momento para sacar nuestra casta y lo mejor de cada uno,  es el momento donde deben aflorar nuestros líderes y deben aflorar los sentimientos de caridad, solidaridad y reciprocidad para una sociedad que tanto lo necesita. Una sociedad que estaba cimentada en bases frágiles y que en medio de esta tempestad quedaron dinamitadas.  Una de esas bases es nuestra pobreza en el ámbito educativo de la medicina preventiva, de la medicina más económica para los pueblos, la medicina que se basa en mantener políticas que no son curativas que no son correctivas, políticas basadas en la lúdica y la concientización de una comunidad. 

En este momento tan álgido, educar en salud es la clave. Por eso hoy hemos querido recrear un poco uno de los tantos  mecanismos de defensa, con que cuenta nuestro organismo. ¡La tos! Al igual que el vómito, la diarrea  y  la fiebre; son mecanismos de autocuidado, que tienen nuestros órganos y nuestros sistemas, la única finalidad de estos, es mantener un equilibrio corporal, porque de eso se rige el universo del equilibrio. De recordar que el excesos de los mismos nos pueden también llevar a tener complicaciones. 

Es tal vez una mala época par toser, la tos se ha vuelto un modal que atenta contra la urbanidad, una falta de respeto frente a los demás, una amenaza para el estado de salud de quienes nos rodean. Se sabe que es un medio transmisor de agentes virales como el coronavirus ( Covid 19 ) , bacterianos como la tuberculosis y otro sin número de infecciones  pulmonares. 

Debemos acatar las recomendaciones hechas por las autoridades de salud, quiero manifestarles que el impulso y la presión con que sale un evento de tos no debe ser interrumpido, ni contralado de manera brusca, porque esto puede causar daño en otras pequeñas estructuras de la vía respiratoria. Aprender a dirigir la tos aprendernos a cubrirnos es la mejor conducta.

 ¿Por qué tosemos?

Nuestro sistema respiratorio abarca desde la nariz hasta los alveolos del pulmón. Este está  tapizado por un epitelio (un tejido especializado) y en él se combinan pequeñas células con diferentes funciones, donde se destacan las células que producen moco a diario; para lubricar y atrapar partículas diminutas que ingresen y sean una amenaza para la integridad del sistema respiratorio. 

Eso quiere decir que a diario producimos mucha cantidad de moco y que no lo percibimos por los movimientos constantes del ser humano y por la misma respiración. Es por eso que cuando nuestros familiares en especial los abuelitos permanecen mucho tiempo en cama, estos son más propensos a sufrir de infecciones respiratorias; tipo neumonías, por acumulo de estas secreciones. 

Hay otro grupo de células que semejan un cepillo de barrer, se llaman cilias y su función es barrer, eliminar  literalmente las partículas,  que fueron atrapadas por el  moco. Para que esta función se cumpla de manera exitosa se tiene que producir un aumento de las presiones en nuestro pecho (la caja torácica) y dentro de la vía respiratoria, lo que produce que al paso del aire con esta presión  genere  la tos.

Todos podemos toser de manera voluntaria, pero el mecanismo de la tos es un acto más involuntario, es decir que cuando la vía respiratoria se ve amenazada, entonces tosemos y expulsamos partículas diminutas con secreciones, que en muchas ocasiones son perceptible y en otras no. Estas gotitas se conocen como gotitas de flugge, en honor al bacteriólogo alemán  Karl Georg Friedrich Wilhelm Flugge, quien demostró que hasta hablando en voz baja podíamos transmitir infecciones. Por eso debemos usar tapaboca, por eso debemos usar nuestro codo al toser, ¡Insisto! No detener la tos, pero si cubrir la emisión de partículas.

¿Toda tos es por infección respiratoria?

La tos puede tener varios orígenes y no solo puede ser causada por infecciones de las vías respiratorias, la tos además también se evalúa por el tiempo en que aparece con que esta relacionada, ejemplo: si la tos aparece cuando usted camina un trayecto determinado de extensión pocos metros, si la tos es diurna o es una tos nocturna, si la tos es seca o es una tos humeda la famosa tos de la caja de checas (término utilizado en la costa para denominar las tapas de las bebidas gaseosas ) si la tos está acompañada de sangre , de vómito , o si la tos es inclemente que evite que el paciente continúe con su rutina.

La tos no puede quedar vista como la mala de la película, no puede ser estigmatizado alguien que tose, la tos más que una enemiga, es de una aliada.

No siempre tosemos porque tenemos infecciones, aquí haremos un recorrido por la tos y algunos datos que nos pueden ayudar a diferenciar su origen.

Tos de perro es propio de los niños aparece en los procesos de infecciones que comprometen la tráquea si hay antecedentes de episodios previos de hospitalizaciones por bronconeumonías el niño debe ser llevado al centro asistencial. Esta tos también es causada en los casos de tosferina, una enfermedad en vía de extinción gracias a los planes de vacunación de la población infantil.

Tos por bronco aspiración: esta tos es la famosa tos que referían las abuelas como  “se le fue la comida por el camino viejo“, haciendo referencia a una tos que se encuentra relacionada con la ingesta de alimentos y en el proceso de la deglución una pequeña partícula de alimento llega a la vía respiratoria y se produce la respuesta inmediata de la tos, es súbita, fuerte y casi siempre culmina con la expulsión del resto del alimento.

Tos húmeda: Una de esas toses que nos hace ruborizar, genera un sonido que hace voltear a cualquier desapercibido a buscar quien fue el que la emitió, mientras que el que tose quiere que se lo traje la tierra. Se presenta en las etapas finales de algunos cuadros respiratorios, también acompaña a algunas fases iniciales de neumonías.

Tos por parásitos: los helmintos que son una serie de parásitos intestinales, dentro de ellas está la famosa lombriz, (Áscaris) tiene dentro de su ciclo de vida un paso por la vía respiratoria cuando es una larva, en la medida que la parasitosis sea masiva los niños y adultos experimentan una tos que es seca casi siempre en horas de la tarde noche no está acompañada de fiebre y siempre se debe pensar cuando las condiciones de salubridad no son las mejores.

Tos Cardiaca El corazón y el pulmón funcionan sincrónicamente el mal funcionar de uno afecta al otro inmediatamente, en los pacientes que el corazón se afecta ya sea por crecimiento anormal del mismo en lo que se conoce científicamente como cardiomegalia  (corazón grande) pueden cursar con tos de predominio nocturno, con tendencia a aumentar al acostarse. Además al caminar o al realizar una actividad física por menor que sea producir sensación de ahogos o asfixia.

Tos irritativa Este tipo de tos aparece asociada a la exposición de agentes químicos, tales como la nicotina, es la tos típica del fumador, las sustancias irritantes como el hipoclorito mal manejado o mal diluido, la inhalación partículas de elementos inertes como los generados en las minas de carbón, silicio y también por la contaminación ambiental de chimeneas de fábricas.

La tos seca es propia de los procesos infecciosos dentro de ellos los causados por la actual pandemia. Pero además se pueden presentar episodios de tos seca en pacientes con enfermedades pulmonares y de la pleura como la Tuberculosis y las neumonías por otros agentes, es importante recalcar que se asocia a estados febriles.

Tos y Asma  esta se presenta de manera periódica en los pacientes que ya han sido diagnosticados previamente por esta enfermedad que tiene un componente familiar. Se acompaña de episodios de silbidos y quejidos en el pechoescuchan a metros. Es una tos que es insidiosa se va acentuando con el paso de las horas hasta acentuarse. Por lo general no es un evento que en ocasiones se escuchan sin que el médico deba utilizar el fonendoscopio, se  tan brusco. Cualquier episodio dificultad respiratoria que se presente de manera súbita acompañada de tos, y en el que se vea comprometido la oxigenación (se mide a través del pulsooximetro) en el que se altere el estado de conciencia, amerita hospitalización.

Tenemos que tener claridad de estos conceptos esta información se convertirá en un elemento que todos debemos manejar  en el ámbito familiar, laboral y como sociedad. Es una de las herramientas que tenemos para evitar el colapso en las instituciones de salud y también saber manejar el stress y miedo que a todos nos consume

La tos no puede quedar vista como la mala de la película, no puede ser estigmatizado alguien que tose, la tos más que una enemiga, es de una aliada. Si debemos saber que ella nos ayuda y nos protege de amenazas contra nuestro árbol respiratorio. La tos es la melodía de una vía respiratoria que está clamando por atención

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