jueves, julio 16, 2026
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Delito de opinión o las pilatunas de un mal-dotado mico en el congreso.

En “Ética Nicomáquea”(Gredos), Aristóteles cita la frase de Bías, uno de los Siete Sabios, “el poder mostrará al hombre“. He recordado ese pasaje filosófico del Maestro de Alejandro Magno, creador de la biblioteca de Alejandría, porque escucho las palabras de Fernando Savater, pronunciadas durante su única conferencia en Barranquilla, al expresar que “en la democracia todos nacemos con vocación DE PODER”. Y, a la vez, me deleita la melodía de la canción, compuesta por Catalino “Tite” Curet Alonso, poeta puertorriqueño, “El Guaguancó del Adiós“, que dice: “la mente que no se dé por destruida. Nació para legislar. Para pensar”. 

Todo aquello lo evoco, al alba, luego de leer la noticia que la Plenaria de la Cámara de Representantes, en mayoría de 73 a 51, aprobó el Proyecto de Ley anti-corrupción que contiene, como “mico“, el siguiente artículo:

injuria y calumnia contra funcionario o exfuncionario público. El que mediante injuria o calumnia debidamente comprobada pretenda atacar u obstruir las funciones constitucionales y legales de algún funcionario público denunciando hechos falsos sobre él o sobre su familia, incurrirá en prisión de 60 a 120 meses”(ver El Heraldo. 4/12/2021. Pág. 6C. Negritas mías). Este fue el texto original del mico, que no conoció el Senado, pero sufrió “cambio radical” en plenaria de la Cámara.

Cesar Lorduy Representante a la Cámara por el Atlántico

El “mico”, según las noticias del Congreso de la Re-PÚBLICA es de la autoría del Representante por el Atlántico, el muy ilustre abogado Cé-sar LOOR-duy Mal-dotado, quien lo introdujo en el proyecto anti-corrupción que apoya el gobierno nacional. El ponente, representante “Loor-duy Mal-dotado, al ser consultado, manifestó que:

“El proyecto tiene los propósitos de prevenir  los actos de corrupción, articular las entidades en el uso, manejo y acceso a la información, también recuperar los daños causados y promover la cultura de la legalidad”. (Ver El Heraldo. 7/12/2021. Pág. 6C. Negritas mías).

Descubierto el “pase del mono du…do…so”, el mico legislativo ha recibido la lógica y natural crítica del sector gremial del periodismo, calificándolo como un ataque a “la libertad de prensa“. Y como un acto de censura al Derecho Fundamental a la libertad de expresión. Otro sector lo ha señalado como un mico inconstitucional. Las criticas conocidas, hasta el momento, son prudentes frente a tamaña “obra mal-dotada” de la mayoría de la Cámara baja del Honorable Congreso de la República.

Análisis del mal-dotado mico.

Corriendo el riesgo de ser denunciado por Injuria y Calumnia y sometido a ostracismo me atrevo, aunque parezca có-mico, a opinar libremente contra “la obra” del muy reputado parlamentario de cambio radical, pero con votación financiada por el dril del Movimiento Voluntad popular, ya que ¡Ave CÉ-sar” carece de la cualidad que Titet Cure advertía para legislar, pensar. Como lo voy a demostrar en el análisis de la citada “NORMA PENAL” del Proyecto de Ley. Vamos, paso a paso, siguiéndole el pase al “mono dudoso”, Wilfrido! Y no abordaré acá la defensa que de su orangután dio “El César” a El Heraldo del miércoles. Es tan absurdo ese argumento defensivo que no soportaría una contra-argumentación de sus propios votantes “amarrados”. Me reservo para más tarde. Pero le puntualizó: en una democracia el derecho a mentir existe y más en el derecho penal. Acaso ¿no es una mentira que Lorduy sea congresista?

1. Redundancia. Redactar normas jurídicas exige una técnica especial. Como todo texto debe ser claro, preciso y contundente. Por lo que encontrar una redundancia, como la del tamaño que encontré al leer ese mico en El Heraldo, me demuestra que su autor intelectual es un chambón, o sea, alguien que cree que redactar twitter es legislar. La redundancia hallada es: “funcionario público“. Creo que en la Plenaria la ratificaron. O sea, la pulieron en su equivocación.

Primera Invitación. Así que al “legislador” le invito a inscribirse en el Taller de Redacción y Ortografía de la Escuela de Formación del Diario El Universal, de Cartagena. 

Nunca se debe dejar de aprender así sea un politiquero de cuadra. 

2. Víctima especial. Es tan selectivo el texto del mico que solo está concebido para unas especiales víctimas del delito de opinar: “funcionario o ex-funcionario público” u otras especies.

Y como lo pusieron a saltar, al mico, en otra ley anti-corrupción, distinta al Código Penal, es lógico presumir que “Al Cé-sar” no le gusta el verbo “abudinear“. Y nada quita que crea que lo estoy calumniando cuando pienso que él está “Loo-reando“.

Segunda Invitación. Favor estudiar. Es corrupción redactar mal normas inconstitucionales, como se demostrará con este mico si pasa a ser Ley. Para mí, este “animal”, el mico, no  pasa un test de constitucionalidad. 

La norma de norma debe ser respetada, máxime por quien se supone sabe pensar.

3. Los propósitos. Según el “Loor-duy” son cuatro los propósitos de su mico, “mono de paso du…do…so”. Veámoslo, lentamente, uno a uno, así:

3.1. Prevenir la corrupción. La Corrupción es un acto delictivo. Y la prevención es una política policiva. O sea, de una dictadura. Las dictaduras previenen (prohíben salir a protestar, por ejemplo). Mientras en las democracias se reprime, pues los ciudadanos pueden protestar. Por ejemplo, injuriando o calumniando una conducta punible de agentes del poder público.  Esa diferencia entre prevenir y reprimir es de la más pura y dura teoría política. Si el “Loor-duy” no lo sabe. Entonces, que estudie.

Tercera Invitación. Leer el Tratado de Derecho Constitucional del inmolado Magistrado de la extinta Corte Suprema de Justicia, Manuel Gaona Cruz.

en el ejercicio del poder se muestra el animal que también habita al humano que no aprende a pensar autónomamente, sino a recibir órdenes del amo. Aristóteles, Savater y Cure, todos tres, tenían razón: en una democracia no se admite como delito opinar o mentir.

3.2. Articular la información. Articular, a mi comprensión lectora, significa homogenizar la información oficial que generan las entidades públicas. Y eso, mis amigos, solo se produce en las dictaduras. Favor, leer la historia del Siglo XX. Todo el poder en una sola verdad. De ahí, entre otros, nacieron Hitler, Franco, Musolinni, Mao, Fidel, Rojas Pinilla, Maduro, Ortega, etcétera.

Cuarta Invitación. Leer las obras del boom de la novela latinoamericana desde Asturias hasta Roa Bastos pasando, obviamente, por nuestro máximo historiador Gabriel García Márquez.

Lo real maravilloso enseñará a pensar la realidad

3.3. Recuperar el daño. En este propósito solo debo ilustrar que, recientemente, la Sala Plena de la Corte Constitucional “tumbó el régimen especial que responsabilizaba a periodistas por daños a terceros en sus publicaciones“, (ver Semana del 14/5/2021), al declarar inexequible el artículo 55 de la Ley 29 de 1944, conocida como Ley de Prensa.

Tal norma fue demandada por la organización El Veinte, por la flip, la relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y varias universidades. La Corte, en dicha sentencia, anotó que: “decidió declarar esta norma inexequible porque introducía una afectación desproporcionada a los periodistas sobre su derecho a defender los procesos que llevan a cabo para poder darle vida a sus artículos“. Así mismo, precisó que era un riesgo de autocensura, ya que ese precepto del siglo pasado, “podía significar una posibilidad de ser usado para el acoso judicial a periodistas” y a ciudadanos que ejerzan el periodismo de opinión, sin tener ese oficio como profesión.

Todo lo que tumbó la Corte, el mico lo pretende, sublimalmente, revivir.

Quinta Invitación. Favor lea, por lo menos, la amplia jurisprudencia continental sobre las libertades públicas y políticas, una de ellas la libertad de expresión. Recomiendo el libro: “Libertad de expresión y litigio de alto impacto”.

3.4. Promover la legalidad. Este propósito de corrección ética, como lo debe ser el respeto a la Ley, debería comenzar, por ejemplo, en no comprar votos para elegirse “legislador“. Una sociedad de buenos, o sea de manes legales, no podría tener un Congreso repleto de mandaderos del poder financiero. Lo integrarían personas libres, autónomas. No por quienes, caso del “Loor” del mico, tienen en el Congreso a sus jefes. No son legisladores, por no ser los mejores, sino auténticos mandaderos del poder del rey

Eso solo ocurre en Colombia donde una democracia constitucional y liberal, como inclúsiva, permite que los que no respeten la ley (compra de votos), sean concejales y hasta congresistas, sin saber redactar ni pensar. 

Sexta Invitación. Estudiar la teoría de John Rawls sobre los orígenes de un Estado Social de Derecho y comprender el “velo de la ignorancia”. Quien no estudia, decía Mao, no merecería hablar de política. Y menos en una democracia. “¡por favor, callate!”.

La cultura de la legalidad debe comenzar en la propia casa.

C o n c l u s i ó n   p r o v i s i o n a l.

Como la suerte del orangután del loor, como lo calificó el editorial de El Heraldo (8/12/2021), el que comparto íntegramente, no es definitiva, pues debe dar otros “pasos de mono dudoso” para ser Ley y ser examinada judicialmente, me permito compartir, a manera de provisional conclusión, dos párrafos que sobre el tema de la libertad de expresión escribieron, en sentencias constitucionales, Magistrados como Carlos Gaviria Díaz y Juan Carlos Henao Pérez, ambos lo fueron de la Corte Constitucional.

El Maestro Gaviria Díaz enseñó:

“Los riesgos son anejos a la vida social; eliminarlos resulta utópicos y precaverlos tiene su costo. Cuánto y para precaver cuáles, depende del sistema político que se elija. No parece arriesgado afirmar que a mayor libertad mayores riesgos, pero los regímenes que hacen del respeto a la dignidad humana su fundamento le asignan a ese valor un sitio privilegiado en la escala axiológica. Solo aceptan restringirla por razones irresistibles, como cuando su ejercicio excesivo no se concilia con la necesidad de convivir. No puede, pues, pensarse que a todo posible riesgo haya que responder con una restricción a un bien de tan alta jerarquía“.(ver sentencia C-087 de1998).

Y del libro “Libertad de expresión y litigio de alto impacto” (Uniandes), que provocó la sentencia con ponencia de Henao, tomo este párrafo:

“La libertad de expresión se ha consolidado como una de las piedras angulares de las comunidades políticas democráticas. Desde esta perspectiva, la libertad de expresión es una precondición del ejercicio de los derechos de la ciudadanía dentro de una democracia. El derecho se erige como el engranaje a partir del cual se desarrollan varios procesos típicos de las democracias. El derecho a la libertad de expresión es la garantía que permite el avance de tres procesos concretos.

Primero. La deliberación pública informada;

Segundo, el control sobre el poder público, y,

Tercero, la vigilancia sobre el creciente poder de las empresas privadas en la definición de los intereses públicos”(ver la libertad de expresión como presupuesto de las democracias modernas. Autor: Juan Diego Álvarez. Opus cite. Pág. 20).

Creo que es hora de aprender a pensar a quiénes le regalamos un sitio en la democracia parla-mentaría: no es hora para seguir creyendo en “looreadas“. Algo debimos aprender de la opereta Aída Mer- lano. Si no. Entonces, apaga y vámonos.

Espero haya quedado claro que en el ejercicio del poder se muestra el animal que también habita al humano que no aprende a pensar autónomamente, sino a recibir órdenes del amo. Aristóteles, Savater y Cure, todos tres, tenían razón: en una democracia no se admite como delito opinar o mentir.

La próxima: El derecho a mentir en un estado social de derecho.

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