jueves, julio 16, 2026
Home Opinión Gaspar Hernández Uniatlántico: una atípica autonomía universitaria

Uniatlántico: una atípica autonomía universitaria

El último viernes de Agosto se cerraron las inscripciones para participar en el concurso público, ¿de méritos?, para elegir y/o designar rector titular, para un período de cuatro años, no prorrogables inmediatamente, de la Universidad del Atlántico, la única estatal  del Departamento, con domicilio en el Municipio de Puerto Colombia, en cumplimiento a las nuevas disposiciones del Estatuto General del Alma Mater, reformado mediante el Acuerdo Superior No.000001 del 23 Julio pasado.

Es buena noticia para la Institución de Educación Superior, financiada con dineros de la Nación, en un considerable porcentaje. Es decir, dinero de todos los colombianos. Pero, a su vez, mala porque la Universidad es “caza”, en los últimos tiempos, de las apetencias presupuestales de la dirigencia clientelista política local que, seguramente, deseará tener un “rector de bolsillo” para asegurar curules, con dinero público, en las venideras elecciones del 2022. ¿La U como fortín?. O como botín? De ellos pueden opinar desde concejales, diputados, representantes a la cámara y hasta senadores de la república. Una realidad política.

Foto: proporcionada por el autor de la columna

Al redactar este comentario para solo/proposiciones.com  desconozco el listado oficial de aspirantes, aunque en los “mentideros” político-universitarios se cocina una “pléyade” de eventuales candidatos a ocupar el cargo administrativo más importante, tanto de la Universidad como en el Departamento, si comprendemos los alcances del artículo 69 de la Constitución Política del 91 -celebramos sus 30 años de proclamación, más no de ejecución -, que consagró el principio de autonomía universitaria. Salarialmente se afirma que la remuneración mensual del Rector es de una suma mayor que la del cargo de Gobernador, aunque los poderes que se ejercen son de naturaleza diferente. Uno ejerce el poder ejecutivo, el otro el poder universitario. El de la auto-nomía universitaria. Entendido?

La norma constitucional, no fácil de interpretar desde la perspectiva político-presupuestal-departamental, contiene está orientación:

“El Estado facilitará mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior“. 

Este propósito constitucional resulta vital para el momento en que se decida, tanto como por la comunidad como por los miembros del Consejo Superior Universitario, la escogencia de un rector titular para un ente autónomo universitario estatal. Comulgo, con Fernando Savater que enseña que en  democracia, así sea preciaría, todo ciudadano “nace con vocación de poder político“. Pero otra cosa es nacer apto para ser rector universitario, para el poder universitario, entendido desde el principio de la autonomía universitaria. ¿O no?

Me resulta atípica, lo digo con respeto, la comprensión de autonomía universitaria, en boga en la Ciudadela del Municipio de Puerto Colombia, desde que leí y escuche que “la universidad era el municipio #24 del departamento del atlántico“. Una declaración emotiva y afectuosa, pero alejada de la concepción moderna, constitucional y legal del principio de autonomía universitaria. O sea, una apretada metáfora para seducir a “titulados”, más no a universitarios  auto (propia) nomos (ley), como lo sueña el artículo 4o. de la Ley 30 de 1992, que reglamenta la Educación superior en un país de regiones con costumbres y culturas diversas e independientes. Somos muchos en esta república unitaria. Y entre esos muchos no todos son aptos para la vida universitaria, desde la autonomía personal e institucional.

Ser una persona auto-noma es ser un ciudadano con pensamiento, acción y gobierno propios. No una “ficha” de un máximo jefe o de unas circunstancias ajenas al libre desarrollo de su personalidad, como reza el artículo 16 constitucional. Es decir, ser un universitario, una mente universal con vuelo y alas propias. No prestado ni condicionado. En ese orden, casi kantiano, comprendo la autonomía personal con que se debe formar, educar un universitario que aspire, no por el azar o el “arte del birri-birloque”, ser rector del centro de estudios superiores más importante de la región caribe colombiana.

La pregunta que brota de la reflexión puntual es, entonces, del siguiente tenor: 

¿así lo provee el reformado Estatuto General de la Universidad del Atlántico, el acto administrativo de carácter general, no particular, contenido en el novísimo Acuerdo Superior No.000001 del 23 de Julio del 2021 que modificó, luego de una “ardua” lucha, el Acuerdo Superior No. 04 del 7 de Febrero del 2007 que acogió, estatutariamente, a la Universidad del Atlántico como un ente autónomo universitario, conforme a lo consagrado en el artículo 69 constitucional, la Ley 30 de 1992 y el artículo 40 de la Ley 489 de 1998, ya que antes del 2007, nuestra Universidad era, jurídica, administrativa y políticamente, un establecimiento público, muy a pesar de que la Constitución Política rige desde 1.991?

No es la mira de esta nota libre, pensada y escrita desde mi ventana que nutre los ojos desde los potentes Tajamares de Bocas de Ceniza -por ahí ingresó la universidad (el universo) a este país de montañas, paramos, ríos y mares-, hacer una lectura crítica del “nuevo” Estatuto General, confeccionado, al parecer, a “petición de parte”. No. No es esa la intención consciente de esta reflexión pública. Ese análisis es tarea de los jurisconsultos de “La Barquita” (nostalgia de aquellos días en que tomaba tinto y discutía de filosofía en la esquina de 20 de Julio y Felicidad). Par una nueva ocasión periodística  intentare hacer un comentario analítico del Nuevo Estatuto, obra apretada del actual Consejo Superior que ha puesto a funcionar la Administración Departamental, ya que el caos que dejo el rector que renuncio en vacaciones, no era fácil de superar.

“El universitario reclama, para poder existir en tal calidad, la independencia para el análisis y la democracia para la consecuente aplicación. ES DECIR, RECLAMA LA REAL AUTONOMÍA“. Alfonso Conde Cotes (ver prólogo del libro “LA UNIVERSIDAD EN EL DESARROLLO REGIONAL”).

Solo deseo expresar lo que siento y pienso sobre el atípico concepto de autonomía universitaria que se maneja en el claustro que hace 80 años fundó un kantiano tropical, caribeño. Tan caribeño que soporta ser objeto de burla de pasquín. Él sereno en su rostro de piedra y metal y su indiscutible semblanza de abuelo del siglo pasado. Luego la Universidad fue creada mediante Ordenanza No. 42 del 15 de junio de 1946. Pero el motor estaba en las ideas y gestiones de ese Señor cuyos “discípulos son convidados de piedra ante sus detractores de pasquines con firma.

“Los históricos” han escrito, en texto que he leído y conservo, como lo demuestra el epígrafe de esta columna, que el nuevo Estatuto General es “un remedo“.  Pero sin explicar remedo de qué. Sólo me limito a reseñar ese calificativo, pues ya no discuto ni tomo tinto, el antifaz clínico que me cosió el virus en la boca y en la nariz me lo impide, tanto que debí apurar una cirugía para recuperar la vista periférica y poder, desde el camerino, seguir el recorrido de la pelota caliente, en que se ha convertido nuestra Alma Mater. No hablo ni huelo. Solo veo “el circo” desde la galería. Sin aplaudir. Las corralejas están prohibidas: ¡corran que ahí viene El Santo Cachón!. Soy un mantero de Chinú.

Tengo entendido, de buena fuente, que ese “remedo”, como dicen, de Estatuto fue redactado más en “el piso once”, que en el Salón “Julio Enrique Blanco” ubicado en las entrañas de la Ciudadela Universitaria. Esas costuras de el poder ejecutivo regional se exhiben en el texto reformado como, por ejemplo, en las disposiciones pertinentes a la elección y/o designación de Rector.

Imagen proporcionada por el autor de la columna

Las normas del Capítulo II del Título IV, nivel central, del Acuerdo Superior No. 000001/2021, regulan el tema de EL rector. La naturaleza del cargo, su permanencia, funciones y lo pertinente a la elección o designación. Al respecto, lo novedoso es que el cargo de rector de la Universidad del Atlántico deja de ser de “libre nombramiento y remoción”, para ejercerse en un período fijo de 4 años, el mismo de los alcaldes y gobernadores. Esa naturaleza, entonces, exige que el mismo sea desempeñado por una persona con verdadera vocación y formación de poder universitario, es decir un ser humano autó-nomo

Imagen proporcionada por el autor

Los requisitos del Estatuto General, a mi entender, hacen difícil que un universitario de formación, que los hay, se someta a ese “ring” de cuerdas flojas que es la elección/designación de un rector titular para nuestra universidad. Ello porque además que los aspirantes deber poseer una comprobable formación educativa en lo académico, docente, investigativo y de una acreditada dirección administrativa universitaria, más allá de una “reconocida idoneidad ética y pedagógica“(art.68 c.p), debe someterse a:

1. La consulta previa entre estudiantes y profesores de carrera docente y

2. La votación a su favor de cinco ilustres consejeros, los cuales en su mayoría (6 de 9), ya no son del mundo universitario.

Por Ley estos Consejeros provienen de:

1. Presidencia de la República (Ejecutivo),

2. Ministerio de Educación (Ejecutivo),

3. Gobierno Departamental (Ejecutivo),

4. Gremios (Sector Privado),

5. Ex-rectores (Híbrido) y

6. Egresados (Híbrido).

Los votos de la llamada “comunidad universitaria” son, en las deliberaciones del Consejo Superior Universitario, sólo tres:

1. Estudiantes,

2. Profesores (no la gran mayoría) y

3. Decanos y/o Directores de Centros de Investigación.

En ese escenario se mueve, entonces, una aspiración de ese tipo de importancia para la formación de juventudes aptas para la educación superior financiada por el estado nacional colombiano. Escenario realmente macondiano, pues requiere virtudes de Blacaman, o del gitano Melquiades o el espíritu indomable del coronel Aureliano Buendía. En todo caso, en este Octubre, exactamente el 8 de Octubre, día del nacimiento del hijo mayor de Ma. Caamaño, llegará el coronel con su imbatible gallo de pelea. En Octubre la tierra se agrieta por la lluvia que Ma. Isabel vio caer, impávida, en San Andrés de Sotavento cuando era niña.

Respecto a la limitada consulta previa, limitada porque solo dos estamentos participan, es oportuno decir que en 1.984 y en 1.998 cuando se realizaron consultas, los rectores escogidos por esas votaciones, al final de sus gestiones, resultaron un “desfalco” a la institucionalidad. No siempre las urnas eligen a los mejores. Es una evidencia de la historia reciente. Aprendamos de ella. Y que la consulta que se convoca no sea, necesariamente, el único y exclusivo filtro para designar un rector titular para la Universidad del Atlántico. Anhelo que el escogido sea como lo dibujó el difunto profesor Alfonso Conde Cotes, en el siguiente párrafo de cierre:

“El universitario, para ser universitario, requiere el ejercicio de la subvalorada función de pensar, pensar en sí mismo, pensar en la sociedad y el mundo. El único mandato admisible es el de la razón, y ella no es absoluta ni eterna. De ese proceso (razón) solo debe estar excluido aquel que quiera estar ausente (no será académico ni político) y debe perfeccionarse (el proceso) con la consecuencia práctica de la razón en construcción”. (Fuente: Página universitaria-nueva época. homenaje a Alfonso Conde Cotes. “la real autonomía universitaria”).

La tarea de pensar es totalmente ajena a la vocinglería de los “doctores” de la frontera. Esperemos, entonces, que el nuevo rector o rectora sea una persona cultivada en el sano ejercicio del autónomo poder universitario, para bien de la Institución, de la juventud caribeña y de nuestra cara y linda Colombia. Si es así el 8 de octubre será una fiesta. 

Aunque mantengo la intuición que la Universidad tiene una deuda consigo misma, consistente en que su curriculum emergente carece, históricamente, de una asignatura electiva de catedra de autonomía universitaria donde el estudiantado, interesado en aprender a pensar la universidad, desde la dirección de la misma, se formé en las enseñanzas de pensar libremente, con autonomía hasta caminar. Conozco a muchos “universitarios” que sus progenitores políticos los llevan de las manos. Y hasta la rectoría de la que salen huyendo luego de marchas nocturnas en “noches de brujitas“.

La próxima: Ni cadena ni perpetua: Niños y Congresistas a estudiar constitución.
RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia