Te quiero

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Teobaldo Coronado

Todos somos miembros de un gran

cuerpo, la naturaleza nos hizo parientes,

nos infundió el amor mutuo y nos hizo sociables. Séneca.

El amor y la amistad decidieron, en un día lluvioso de septiembre, firmar un cordial acuerdo de simpatía. Dirimir, cuál de los dos sentimientos primaba entre la gente, en la necesaria sensibilidad individual y colectiva, en la simpatía que procura el cuidado y preocupación por el otro, por nuestros congéneres.

Tiempo ha, venían inquietos por saber quién tenía supremacía ante la cada vez menos presencia de ellos en la dinámica comunitaria. Apesadumbradas estaban porque el amor parecía cosa obsoleta y la amistad se hubiera transmutado en rabieta. En lenguaje aristotélico en una lamentable decadencia “de la vida del alma”.

Intentos de reuniones, varias, con “incondicionales componedores” naufragaron, en Isla Afrodisiaca, La Arcadia, Ciudad Romántica y hasta en Tierra Prometida.

Centraban su apuro en que el amor consideraba ser primero que la amistad en la motivación existencial del humano proceder; en cuanto “el amor todo lo puede y todo lo alcanza” según el pensamiento de Pablo de Tarso. En que la amistad puede llegar a tener fin, en cambio el amor sabe perseverar.

De otra parte, la amistad estimaba que estaba un escalafón encima del amor de acuerdo con Séneca el filósofo ibérico. Pensaba que sin ella el amor vigencia perdía, quedaba sin oficio. Que es a través del ágape solidario que el amor tiene cabida, subsidiario que es de la amistad. “No es la ausencia del amor, sino la ausencia de la amistad lo que hace infeliz a los matrimonios”, advierte en la “Gaya Ciencia” Friedrich Nietzsche

Para este decisivo encuentro acordaron nombrar cinco negociadores, por cada bando, de las más altas cualidades conciliadoras.

A la mesa de negociación instalada, para esta ocasión, en la Isla de las Flores, en representación del amor, llegaron los doctores: cariño, entrega, desapego, intimidad y fidelidad.

Jefe de la delegación lo fue el Doctor Te quiero.

Del lado de la amistad concurrieron los doctores: fraternidad, solidaridad, servicio, lealtad y sinceridad.

Jefe de la delegación el Doctor Estimación.

Deliberaciones transcurrieron sin muchos inconvenientes en cuanto no existían leyes, ni sentencias de ninguna Corte que sancionaran por las conquistas maravillosas del amor o por las justas pretensiones sociales de la amistad. Ser libres y autónomos es natural condición a los dos.

Amor y amistad no están sujetos a lo dispuesto en ninguna constitución, cumplen sus funciones sin acatamiento a normas preconcebidas; obedecen, solo, los mandatos naturales del soberano corazón, que de razones nada entiende.

Después de largas y armoniosas jornadas en días de sol ardiente y noches de luna llena, al murmullo de las olas del mar y del alegre canto de los pájaros; embriagados por el dulce sabor de un coctel de ternura y comprensión, con el aroma nato de su libre albedrio, los dos bandos expidieron declaración final por medio de la cual firman un definitivo acuerdo de amor y amistad, sin preámbulo alguno.

DECLARACIÓN FINAL

En vista de que son infinitas las circunstancias que nos unen a las que nos separan, el amor y la amistad hemos llegado a la siguiente declaración final:

  1. El amor y la amistad se complementan, mutuamente, en la solidaridad y el servicio. En la alegría de darse y en el gozo de ser útil.
  2. El cariño es afecto común a los dos para fomentar una autentica hermandad. Mayor expresión de la estima que se siente por personas con las que tenemos algún parecido y de tantas que esperan nuestro favor y compañía.

“Ni se compra ni se vende

el cariño verdadero

ni se compra ni se vende

no hay en el mundo dinero

para comprar los quereres

que el cariño verdadero

que el cariño verdadero

ni se compra ni se vende”

Dice la conocida canción del español Manolo Escobar y que popularizara la orquesta Churumbeles de España en la voz de Juan Legido.

  1. La amistad consiste más en amar que en ser amado. El amor es elemento indispensable a una efectiva amistad. Ambos deben ir de la mano para que las relaciones interpersonales sean sinceras y profundas, de mutua confianza. Y los que se aman, ya sean amantes o amigos, sean ardorosos socios en la lucha por la vida. En las buenas y en las malas.
  2. El desapego es arma poderosa contra todo lo que atente a la plenitud del amor y afianzamiento de la amistad, entre iguales. La philia, entendida como amor y amistad en la antigua Grecia, no puede depender de apegos personales, a lo material, a comportamientos egoístas que inducen, sin duda, al desamor y la enemistad.
  3. La intimidad en su significado más humano, de lo mío propio, en lo personal y en lo corporal, manifiesta la entrega generosa a que están dispuestos los que se deben al amor, por un lado, como los que tienen un pacto de amistad como amor extendido, como alteridad por el otro. No existe intimidad cierta sin fidelidad en el amor y lealtad en la amistad, virtuosas expresiones de una relación honesta, de gente buena.
  4. La sociedad tiene garantizada una paz real y verdadera cuando cada ser humano se apropia de un nosotros. Si, por el amor, logran ponerse en los zapatos del otro, en la aceptación de un tú. Y, por la amistad, deciden admitir la diferencia, de los unos y los otros, en la tolerancia por una diversidad biológica y cultural que conduzca a una sana convivencia.
  5. Las partes acordaron decir “Te quiero”, acompañado de un fuerte abrazo, cada vez sea necesario, como sentida manifestación de que el amor y la amistad siempre deben marchar unidos, en tanto son virtudes que dignifican a las personas.

En vida hermano, en vida, un “Te quiero” será siempre oportuno y gratificante. Son dos palabras que en su sublime significado resumen el poema más lindo que pueden oír nuestros oídos. Es el mejor de los reconocimientos que podemos recibir de las personas que nos aman y que nosotros, recíprocos, también amamos.

Feliz día del amor y la amistad.

Teobaldo Coronado
Teobaldo Coronado Hurtado Médico, especialista en Anestesiología y Reanimación. Magister en Filosofía. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Socio Emérito de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Caribe Colombiano. Libros de mi autoría entre otros Son: La Hora del Sosiego. Digresiones de un Jubilado Viaje al Jardín de Akademus. Digresiones de un Académico. Medicina, Ética, Ciencia y Vocación. Digresiones de un Docente.

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