jueves, julio 16, 2026
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Serendipia y anestesia

Del inglés Serendipity la Real Academia de la Lengua Española define a este término como “Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina, por ejemplo, fue una serendipia”.

En sentido kantiano se puede definir cómo. “Un descubrimiento o hallazgo fortuito, realizado por accidente o casualidad, sobre algo que no se estaba buscando pero que facilita una solución para otro problema ya existente con anterioridad”.

El término fue, originalmente, acuñado en el siglo XVIII por el escritor, político y arquitecto británico Horace Walpole tras leer el cuento de hadas persa “Los tres príncipes de Serendip”, para referirse a “la facultad de hacer descubrimientos afortunados por accidente”.

En el año 2000, “Serendipia”, durante un festival literario realizado en Inglaterra, fue votada como la palabra más popular en el idioma inglés.

Se han propuesto tres postulados claves de la Serendipia:

1.- Hallazgo accidental,

2.- Descubrimientos debidos a la sagacidad del investigador.

3.-, Cuando el investigador está buscando algo diferente y encuentra el hecho -físico o conceptual- que va a ser descubierto.

De acuerdo con el rigor científico la serendipia podría parecer un suceso improbable o anecdótico. Sin embargo, su importancia en este campo es tal que un 10 % de los artículos científicos más citados sugieren la Serendipia como contribuyente a las innovaciones más revolucionarias.

En la historia de la anestesiología, mi especialidad, he encontrado algunos ejemplos significativos de serendipia como:

  1. Descubrimiento de la anestesia

Al dentista Horace Wells incomodaba su incapacidad para suprimir el dolor, lo angustiaba.  En 1844, asistió a un espectáculo circense en que el estudiante de medicina Gardner Quincy Colton, hacía exhibiciones con óxido nitroso, que causaba efecto hilarante en quienes lo inhalaban. Uno de los voluntarios, Samuel Cooley, que inhaló “el gas de la risa”, tropezó con una de las bancas y se hirió seriamente su pierna. Wells se sorprendió al ver que Samuel no mostraba signos de dolor, ni percatado de la gran lesión que tenía. Impresionado preguntó si experimentaba dolor, su respuesta fue negativa. Wells, curioso, pensó que el gas inhalado inhibía de manera misteriosa el dolor. Solicitó a Colton el gas y decidió probar en sí mismo el efecto. Convenció a su colega John Riggs para que le extrajera un tercer molar que le estaba doliendo. Y sorpresa, había descubierto la anestesia.  

Después de utilizarlo en sus pacientes con éxito decidió que sería importante hacer conocer su hallazgo terapéutico del dolor.

Contactó a William Morton, dentista socio suyo, que en esos momentos estudiaba medicina.   Lo convenció para organizar una demostración sobre los efectos anestésicos del óxido nitroso que se realizó en el Hospital General de Massachusetts, en Boston. Asistieron los estudiantes de medicina del cirujano John Collins Warren; allí, un voluntario se brindó para que le extrajeran un diente. El desconocimiento sobre la fisiología, dosificación y efectos del gas acarreo un procedimiento fallido: cuando Wells extrajo el diente, el paciente se exaltó y gritó desaforado, reacción percibida por el público como una farsa. Wells fue ridiculizado y catalogado como impostor.

Una noche de 1848, drogado, arrojó ácido sulfúrico a unas prostitutas. Encarcelado, en la prisión de “The New York Halls of Justice and House of Detention”, bajo los efectos del cloroformo se cortó la arteria femoral y falleció desangrado, sin percatarse que semanas después sería reconocido como miembro honorable de la Sociedad Médica Parisina y reconocido como el descubridor de la anestesia. La Asociación Americana Dental y la Asociación Médica Americana lo declararían el descubridor de la anestesia. A pesar de su trágica muerte, se debe rescatar su espíritu humanista y preocupación por aliviar el dolor de los pacientes. El deseo de compartir su descubrimiento para que fuese aplicado en pos de una mejor atención médica.

  • Descubrimiento del Laringoscopio

En 1829 el madrileño Manuel García, de regreso a París, cuatro años después de su fracasado estreno como tenor tras correría por EE. UU., México y Europa resuelve poner en claro las causas de las dificultades vocales que lo llevaron al fracaso y se consagra a la enseñanza del canto en compañía de su padre también tenor.

Se dedica, tal cual lo haría un médico investigador, a estudiar anatomía y fisiología de la laringe, fisiología de la voz, función del órgano vocal. Se apoya, inicialmente, en la revisión de la obra “The hygiene of the vocal organs: a practical handbook for singers and speakers” (La Higiene de los Órganos vocales: un manual práctico para cantantes y oradores) del otorrinolaringólogo inglés Morell Mackenzie.

En 1854, un día de septiembre, de paseo por Las Tullerías de París, observa cómo se proyectan los rayos del sol en los cristales del Palais Royal, como si fuera en un espejo, se le vino a la mente la construcción del espejo laríngeo, conocido como el “Espejo de García”. Instrumento que hizo posible visualizar, por vez primera, el interior de la laringe, funcionamiento de las cuerdas vocales y diagnóstico macroscópico de sus lesiones: el laringoscopio. Se valió de dos espejos de dentista en serie y de la luz solar para visualizar la porción superior de la tráquea de un sujeto vivo.

Este eminente español murió el 1º de julio de 1906, a la edad de 101 años, dejando las bases, a la humanidad y a la ciencia médica, de un singular instrumento, salvador de vidas, en cuanto es recurso óptimo, indispensable en las técnicas anestésicas y de reanimación cuando facilita la permeabilización de la vía aérea, mediante intubación endotraqueal, sin la cual es imposible una adecuada ventilación pulmonar cuando esta es insuficiente o no existe.

El español Manuel García, un consagrado tenor y profesor de canto, sin ser profesional de la medicina es considerado “Padre de la laringoscopia” y pionero de la laringología.

  • Barbitúricos

El surgimiento de los barbitúricos fue gran avance en el tratamiento de la sedación e hipnosis. En mis inicios como anestesiólogo, principios década del 70, su uso era notable. Fenobarbital (Gardenal) y secobarbital (Seconal) se utilizaban en la premedicación anestésica; el Tiopental Sódico (pentotal) para la inducción. Vino después la avalancha de medicamentos endovenosos para el florecimiento de las técnicas intravenosas se anestesia, TIVA, que marcan la pauta, hoy en día, en las técnicas de anestesia general.

Su estructura química está formada por el ácido malónico y la urea(carbamida) el malonil urea (estructura base de los barbitúricos) se sintetizó inicialmente en el año 1864 por Adolf von Baeyer,

El fenobarbital, introducido en la práctica clínica como hipnótico en 1912 por Loewe, ese mismo año fue comercializado por Bayer, con el nombre de Luminal®.  Su prolongada acción farmacológica lo convirtió en «el rey de los barbitúricos», tanto en pacientes hospitalizados como en Ambulatorios. Este agente abrió las puertas a otra importante indicación terapéutica de los barbitúricos: la epilepsia.

El descubrimiento sus propiedades antiepilépticas tuvo lugar en 1912, gracias a la sagacidad de Alfred Hauptmann, residente de psiquiatría en Freiburg, Alemania, responsable de la asistencia médica de los pacientes epilépticos internados en la clínica.

Ante la dificultad para poder dormir por las continuas crisis convulsivas de sus pacientes, Hauptmann decidió administrarles algunos de los nuevos hipnóticos introducidos en el mercado, entre ellos el fenobarbital. Observó que la incidencia de las crisis, en pacientes tratados con dosis bajas de fenobarbital, se redujo no sólo durante la noche, sino también durante el día. Constató que el fenobarbital no ocasionaba sólo una mera reducción del número de crisis, sino que la intensidad de estas también era menor, lo que permitió a muchos pacientes ser dados de alta e incluso volver a sus actividades laborales.

Los barbitúricos (sus propiedades anticonvulsivantes) constituyen un claro ejemplo de serendipia. Desarrollados, específicamente, como agentes hipnóticos, el hallazgo de su eficacia anticonvulsivante, al usarlos para inducir el sueño en pacientes epilépticos, fue un hecho absolutamente casual.

  • Benzodiacepinas

Leo Sternbach (1908-2005), lideró el equipo que desarrolló el Diazepam, Valium. Ligado a la farmacéutica Hoffmann-La Roche, se radicó en Estados Unidos gracias a la ayuda que prestó el laboratorio científico de origen judío para salir de la ocupación nazi en Europa.

Instalado en Nueva Jersey, el investigador de origen croata, centró su atención en unos compuestos derivados de óxidos de quinazolina. Tras varios años de investigación, sin ningún resultado aparente, decide terminar la investigación y manda limpiar el laboratorio. Fruto de la casualidad, encuentran un frasco con un producto cristalino, cuya actividad biológica no habían estudiado. Antes de desecharlo, deciden hacer un estudio en ratones y, ¡¡sorpresa!!, el producto mostraba propiedades tranquilizantes.

El equipo liderado por Sternbach determina averiguar la causa del singular suceso que tenía su origen en un 4-óxido de 1,4-benzodiacepina, generado durante una de las etapas de síntesis. El compuesto, denominado Clordiazepoxido se comercializó como Librium® y marcó el inicio del desarrollo de una amplia familia de medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central: las Benzodiacepinas.

Librium® fue aprobado por la FDA en 1960, pero se reformuló para paliar su amargo sabor y corto periodo de acción, dando lugar tres años más tarde al nacimiento de Valium®, la más popular benzodiacepina que ha liderado el mercado durante décadas.

La pequeña píldora de color amarillo con una V dibujada en una de sus caras trascendió la farmacología para convertirse en un icono cultural. La referencia que hacía Woody Allen al Valium® en sus películas inspiró la canción ‘Mother´s Little Helper’, que aparece en el disco ‘Aftermath’ (1966) de los Rolling Stones.

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1 COMMENT

  1. La Serendipia un tema que lleva a pensar en un ejercicio del quehacer medico, que pone la creatividad al servicio de la humanidad.

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