Los cien años de la mayor de “Las Caamaño”

Reconocimiento a abogados egresados de Uniatlántico

El pasado jueves 30 de noviembre, la señora Regina Caamaño Pineda, hija mayor del matrimonio de Reginaldo y María Isabel, ambos fallecidos por muerte natural, cumplió sus primeros cien años de vida lúcida y recogida, siendo así la más longeva de “Las Caamaño“, como eran conocidas mis tías en Barranquilla, tierra a la que llegaron, desde Chinú (Córdoba), huyendo de la violencia agraria que aún no culmina. 

Los cien años de la tía Regina, la única sobreviviente, demuestra el carácter de mujeres longevas de “Las Caamaño”. La abuela Ma. Isabel falleció a sus 94 años, luego de bailar una cumbiamba, festejándolos en la noche del mes de julio en honor a la Patrona Virgen del Carmen. Ma. Caamaño, mi madre, murió dormida a los 90 años de guerrear, desde niña, toda la vida. También en una noche de julio. Ambas murieron en sus camas.

Concurrí con el espíritu Caamaño a la cena de la tía Regina, no sólo para compartir con mi númerosa familia y darle el abrazo a “La Centenaria”, quien es mi madrina, también para preguntarle SÍ en la pila bautismal de la hermosa Iglesia del Carmen, en el viejo Barrio El Prado, entre agua y aceite, me ungió sus genes de longevidad.

Por este centenario de vida a la tía Regina, yo la llamo “La Fedayina” por lucir un pañuelo de cuadros en el cuello, sus hijos Jorge y Aracely, unidos a nietos, bisnietos, sobrinos y sobrinas le organizamos una cena para celebrarlos. Y con ello, recordar a todas sus hermanas que, una a una, se fueron despidiendo, después de vivir trabajando y formando, cada una, familias abundantes, las que sobreviven con ese gusto gozosa por la vida buena.

“Las Caamaño”, que solo tuvieron un hermano, Germán, el primero en partir, llegaron a Barranquilla, lideradas por María Agripina, al final de la década de los años 40 del siglo pasado. Era todas adolescentes. Y una a una se emplearon en las textiles que funcionaban, para entonces, en La Vía 40 y en la Calle 30. Y muy pronto se adueñaron del espíritu currambero. No fallaban un Carnaval. Organizaban comparsas infantiles y celebraban, con baile, la Fiesta de la Virgen del Carmen.

Concurrí con el espíritu Caamaño a la cena de la tía Regina, no sólo para compartir con mi númerosa familia y darle el abrazo a “La Centenaria”, quien es mi madrina, también para preguntarle SÍ en la pila bautismal de la hermosa Iglesia del Carmen, en el viejo Barrio El Prado, entre agua y aceite, me ungió sus genes de longevidad. Es decir, para preguntarle, con el encanto que me produce verla, ¿cómo ha hecho para transitar estos primeros cien años lúcida y sonriente? Ese secreto es una huella en la sangre familiar. Larga vida a la tía Regina.

Reconocimiento a colegas

Por otra parte, el Consejo Académico de la Universidad del Atlántico concedió la más alta distinción de la Facultad de Ciencias Jurídicas “Rodrigo Noguera Barreneche“, a los egresados Dres: Juan Pabón Arrieta, Marco Rojas, Abdon Sierra, Orlando Caballero y Lena Rodero.

La entrega de tan importante reconocimiento se hizo durante el encuentro de egresados 2023 celebrado el viernes 1ro de diciembre en el Centro Cultural de la sede Norte de la Universidad del Atlántico, en el Municipio de Puerto Colombia.

Felicitaciones a los distinguidos colegas, con una vida entregada a la academia. Enhorabuena.

La próxima. Los suicidas del centro cívico.

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