Jerga médica costeña

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Teobaldo Coronado

La resolución 1995 de 1999 del Ministerio de Protección Social regula el diligenciamiento de la historia clínica en Colombia. La resolución señala, entre sus características, la “racionalidad científica”. Para indicar que solo deben utilizarse en su elaboración terminología propia del arte médica. No tienen cabida, en ella, escritos que expresen ideas políticas, religiosas, románticas o de ninguna otra índole.

Sin embargo, en la redacción del “motivo de consulta y enfermedad actual” se recomienda que, en lo posible, se utilicen los mismos vocablos enunciados por los pacientes.

De esta manera, al médico le tocaría familiarizarse con el modo de hablar del sitio donde labora, comprender las innumerables palabrejas propias de la cultura vernácula, quiero decir, de la jerga popular, que varía de acuerdo con la región donde toque prestar el servicio asistencial.

El glosario de la jerga, en su exacto sentido lingüístico, es un léxico que se aparta del lenguaje común o general y varía de un grupo a otro según el oficio, profesión o actividad. Así, podemos decir, que hay una jerga médica para significar el conjunto de dicciones o expresiones correspondientes a la medicina como ciencia. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define el termino jerga como: “El lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de ciertas profesiones y oficios, como los toreros, los estudiantes, etc.” La palabra jerga proviene del provenzal antiguo gergon, que a su vez procedía del francés antiguo jargon o jergon, que en la Edad Media aludía al ‘gorjeo de los pájaros’. Otro significado para la palabra jerga es: “’tela gruesa o tosca’ o ‘colchón de paja o de pasto’. A partir de esta última se forma su aumentativo jergón.

Es de singular importancia, para el profesional de la salud, involucrarse con el entorno social y cultural del sitio de trabajo, conocer la idiosincrasia de la gente que va a recibir su servicio asistencial, para no romper la necesaria comunicación de la relación médico paciente. El indispensable dialogo de dos personas que tienen maneras diferentes de ver la enfermedad y formas distintas de manifestarlas. Buscar la forma de hacer compatible la jerga popular con el lenguaje médico, con la jerga científica. “Conocer es olvidar diferencias” decía Jorge Luis. Borges

A continuación, con tres casos distintos trataré de hacer el ejercicio de confrontar la real jerga médica con la popular jerga medica de la gente de nuestra costa caribe.

CASO 1. Niño aventao

El niño llega a consulta con su madre diciendo que tiene trafoco (vómito) cagalera (diarrea) y esta “aventao” (abdomen distendido).

Por la deshidratación que producen estos síntomas refiere que se le esmenguó (gran debilidad) antes de llegar al hospital; además le dio un “ataque” (convulsiones) a causa de la “calentura” (fiebre). La señora cree que su hijo está así tan “achacao (enfermo)” porque le dio un “rebote de alferecía” por los muchos parásitos que tiene. Su papa cree que la “solitaria” (tenía solium) es la que tiene al niño tan llevao (delicado), afirma.

Preguntada la señora ¿Por qué decía que el niño tiene parásitos? Es que yo vi las amibas en la caca (heces). Yo las vi, estaban amontonaditas, contestó con total seguridad. (Las amibas solo son visibles con microscopio).

¿Será Doctor que un vermífugo que usted le mande a este “carajito” se compone? sugirió. Él, desde ayer ya venía con retortijones (cólicos) y unos peos(flatos) que olían a perro muerto, pero le puse un emplasto de papel periódico húmedo, serenao, (Puesto al roció de la mañana) en el “estogamo” (estomago) que medio lo alivió. Mire médico la hernia ombligal (umbilical) que tiene mi hijo a ver si no se le ha englobado (estrangulado).

Vea doctor, en mi casa si estamos salao (de malas), aquí donde usted me ve tengo tres meses de preñá y no sé por qué, si hace un año me hicieron la desconexión (pomeroy). Mi marido, pa completá, está arboleao (acostao) en una hamaca porque tiene las almorranas (hemorroides) alborotás (prolapsadas). Allá lo dejé haciéndose unos asientos, en una mica (vasenilla) de hojas de matarratón con toronjil cocinados en agua tibia salá.

A la gente hay que oírla. Es la mejor forma de acogerla. Siempre generosos y comprensivos. Lapidaria la consigna de Hipócrates el padre de la medicina: “El amor al arte es el amor al hombre”

Refiere que su mama murió de una congestión (hemorragia cerebral) por una “neura” (rabia) que cogió después de haber almorzado y su padre, que sufría del corazón, murió de “repente” (infarto) el día que la selección Colombia gano a Argentina 5 a 0.

Antes de despedirse la señora interroga al doctor sobre ¿qué es más recomendable para no quedar embarazada otra vez, si la ligadura o la desconexión?

CASO 2. Hombre pringao

La mujer lleva su marido Sinforoso a consulta porque está pringao (gonorrea). Cuenta que su marido no quería venir al médico por montuno (penoso) y también por putañero. Imagínese doctor comenta que cuando se afuma (emborracha) se le da por irse a donde las coyas(prostitutas). No quiere acostarse conmigo porque él dice que yo estoy hueca desde que me sacaron la matriz. Que no le sirvo.

Cada vez comienza a botar el pus ese amarilloso por el “armaño” (pene) le mandan “penecilina” (penicilina) y con todo, que dice, le duelen esos chuzazos, no coge escarmiento. El problema es que ahora tiene que pujá (hacer fuerza) “pa meá” (orinar). Un doctor le dijo que si no se cuidaba se le iba a tapá el caño (uretra).

Ayúdeme doctor, implora la señora, pa que no vaya más a donde las perras bandidas esas. La verdad es que, si se acostara conmigo, yo también estaría pringá (contaminada). Debe dá gracias que no le he puesto los cachos.

Señalando el cuello de Sinforonso pregunta ¿Será por la gonorrea que tiene así de levantá la vena aorta (arteria)?

CASO 3. Campesino arrengao

Paciente campesino llega a la consulta porque se le descompuso una “estillita” (luxación o fractura) del pie. Refiere que estaba en el monte macoqueando(macheteando) cuando sintió un tirón maluco (feo) en el calcañal (talón) que le llego hasta la “chocozuela” (articulación de la rodilla).

El problema es que estoy un poco cegato por unas “tataratas” (catarata) que tengo que operarme, comenta. Imagínese doctor ciego y chueco ¿qué será de mí?

Un sobandero del pueblo me puso una majagua (vendaje inmovilizador de hoja seca de plátano), tan apretá que me tiene arrengao (falto de fuerzas), afirma

Esta rengadera no deja rebuscarme el “te vi llegar” (billete) y pa completa el pasté, ahora me siento apretao (respirando difícil), tengo un joguilleo (sibilantes). Yo sufro de apretazón (asma) doctor.

A mí me parece que tengo la pata (pie) apostemá (inflamada) porque tengo la pierna bastante engrosá (hinchada), moretiá (morada) y con mucha dolencia.

Ojalá doctor no me vaya a rajá (operar) no sea que me pasen de anastasia. A una hermana mía, hace unos cuantos días, le mocharon las tetas (mastectomía) por un maleficio que le echaron; los médicos decían que tenía el pellejo(piel) como “concha de naranja” (cáncer inflamatorio), y más nunca se despertó. Al Calancala (Cementerio) fue a parar.

¿Será doctor que voy a quedar cachureto (Cojo) con esta descompostura del pie? De usted depende doctor que yo vuelva a ser el mismo tipo jarocho de antes.

El conocimiento de la jerga no médica como expresión del sentir del pueblo raso, ante la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, contribuye en su escucha seria, atenta y respetuosa a una mejor relación médico paciente.

A la gente hay que oírla. Es la mejor forma de acogerla. Siempre generosos y comprensivos. Lapidaria la consigna de Hipócrates el padre de la medicina: “El amor al arte es el amor al hombre”

Teobaldo Coronado
Teobaldo Coronado Hurtado Médico, especialista en Anestesiología y Reanimación. Magister en Filosofía. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Socio Emérito de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Caribe Colombiano. Libros de mi autoría entre otros Son: La Hora del Sosiego. Digresiones de un Jubilado Viaje al Jardín de Akademus. Digresiones de un Académico. Medicina, Ética, Ciencia y Vocación. Digresiones de un Docente.

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