jueves, julio 16, 2026
Home Local Barranquilla Cómo se hace politica en barranquilla en tiempos pre, pro y...

Cómo se hace politica en barranquilla en tiempos pre, pro y postpandemicos.

Me gusta la política. Mejor la ciencia política. No porque haya dedicado dos años de vida madura y académica a estudiar una Maestría en Filosofía Política. O porque me encante saludar a la gente y decirle: ¡Hola Brother!, ¡MOONO!. O porque un día intenté, a puro pulso y garganta, ser legislador y encabecé, por hoja de vida, la lista del Partido Liberal, en el Atlántico, a la Cámara de Representantes. O porque me gustaba “tirar carreta” desde una tarima o desde una esquina. No. ¡Precisamente por eso u otras cosas más, No! me gusta la política.

Me gusta por lo que aprendí viviéndolo al lado de mi madre, “La Mona” Ma. Caamaño. De la mano de Ella vi como cada noche, iluminada con mechones a gas, se reunía una comunidad de necesitados de techo y fundaron un barrio: El Santuario. Y con ella diligenciábamos, con cartas a las autoridades municipales – que yo le redactaba, fui su perpetuo Secretario Ad Honoris -, los servicios públicos de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, telefonía domiciliaria, hasta la construcción del Puesto de Salud y la Escuela Pública. Y asfaltar o pavimentar las calles. Ella convertía la sala de tierra de la casa de madera y luego de ladrillos colocados, uno a uno bajo lluvias y soles, por las manos y sudores de mi padre, en consultorio odontológico y médico. Y les busca empleo público a los vecinos. Fue una líder comunal. Barrial, para mejor decir. Viéndola y acompañándola, como cómplice necesario y eficiente, aprendí el gusto por la política que, para entonces, no compraba votos, sino que “¡hacía favores!”. Y la gente humilde, como todo necesitado de agua y techo, daba el voto el día de las elecciones. A Ma. Caamaño, sus amigos políticos, todos jóvenes universitarios, le facilitaban el domingo de elecciones unos buses de lata y ventanilla. Y Ella, conmigo de ayudante, se encargaba de llevarlos “repletos” de familias a la Plaza: O el Paseo Bolívar o la Calle Murillo. Esos eran los centros de los comicios electorales de la Barranquilla de entonces. No había zonas electorales en los colegios de los barrios de la ciudad, que se paralizaba en aquellos domingos.

Luego de la votación, regalaban botellas de Ron Centenario – el whisky de los pobres -, sándwiches y aguaépanela con hielo picao y jugo de limones amarillos. O hacían un sancocho. Y todos se gozaban ” la fiesta democrática”. Fueron otros tiempos, donde aprendí de la mano de mi madre, “La Caamaño”, el gusto por la política. Tiempo en que a los líderes barriales, como lo fue Ella les llamaban ¡capitanes! – eran respetados por esa jerarquía, por esa “charretera -. Y no “mochileros“, como llaman ahora a los compradores de votos. 

Entonces, por ese gusto doméstico-maternal por la política, como herramienta para hacer comunidad, es que me pregunto: ¿se está haciendo política en barranquilla ?. ¿Hay lideres o todos los que “hacen” política en los barrios son “mochileros”?

Esta pregunta me surgió, recientemente, leyendo una de las partes finales del libro de Edgar MORIN, “cambiemos de vía “, en que el centenario intelectual francés se dedica a reflexionar sobre ¿cómo sería la política en los tiempos post- pandemia del coronavirus? Y yo me imagine en la Barranquilla que ahora vivo viendo sus atardeceres desde un balcón donde diviso, cada noche, las luces de la draga que limpia el canal del Río Magdalena. Es otra visión de ciudad la que tengo hoy, cuando no soy joven, como ayer, y prefiero caminar, que “montarme” en un bus urbano climatizado.

Entonces me pregunto: ¿Quiénes son los políticos de la barranquilla de hoy? O mejor: ¿Quiénes hacen política de ciudad cosmopolitita en la Barranquilla que ahora mira de frente al río de la patria? Y comienzo a buscar respuestas, frente a las realidades que nos narran las diarias noticias de nuestra llamada “Arena Política“. 

Lo cierto, es que las redes sociales, ante el aislamiento social necesario, frente a los evidentes estragos del coronavirus, son más vitales como instrumentos de ” Agitación de masas“, es decir los llamados políticos o ” politiqueros ” y su combo de “mochileros”, ahora, deben vivir “conectados”, no con ideológicas y partidos políticos, con sus “electores” o “clientela“, que seguramente ya no pedirán ” block, cemento y teja”, sino una vacuna más alta con esos billetes que tienen estampado, en morado suave, el rostro de García Márquez.

Hoy, en estos últimos días y recientes meses, más allá de los vaivenes de la vacunación contra el virus que mata, en la urbe y en sus “mentideros” se habla que el señor “pulgarcito” va a soltar su “brava lengua” desde la picota, luego que los magistrados de Instrucción de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia aceptarán su rogada solicitud de sentencia anticipada, después de fracasar en la  “intentona” de persuadirse de las “fauces” de la Corte al renunciar a su curul senatorial, donde delinquió, según el proceso, al pretender comprar con una “coima” de “200 barras” al, entonces, Juez Promiscuo Municipal de Polonuevo (Atlántico), tierra de nísperos y “políticos”.

Eduardo Pulgar, ante de dormir en “La Picota” de la capital de la República, era un mochilero senador, igual que la bella y “encantadora” Congresista Aída Merlano que, siendo reclusa del Buen Pastor” se fugó, cinematográficamente, de un consultorio odontológico donde le hacían, con permiso vigilado, un arreglo de sonrisa y ahora pernocta, ¿será?, en una celda de Caracas, bajo el control del Dictador MADURO. La bellísima Aida era mochilera y, como tal, se hizo elegir senadora de la república. Y también había prometido “encender el ventilador”. esos ventiladores no son abanicos Sanyo“, como los de la canción.

Esos “dirigentes políticos” desde el partido “azul de metileno“, pero desde el partido del “trapo rojo“, ya desde la mismísima “Picota”, el ex- senador y exrector universitario, el hermano “pastorcito mentiroso”, Álvaro Asthon hizo elegir a una sobrina política suya, silenciosa y callada, senadora de la república. 

Imitando a “El Pastorcito”, ahora también “Pulgarcito”, leí en una noticia de su familia política, pretende postular a su nueva esposa como aspirante a una silla en el Congreso de la República. ¡Cómo cambian los tiempos, Señores! Ya no son las calles la que eligen congresistas. Vivir para ver.

Esas tres perlas del Caribe continental, demuestran sin mucha hesitación como se movía “la cosa política” en Barranquilla, en tiempos en que los mortales no teníamos esperanza de una vacuna contra el covid-19. ¡Cosa más grande, Caballeros!, cuando los precedentes más cercanos de políticos presos, no presos políticos, eran los carcelazos del médico senador Dief Mallof y de los ex-alcaldes de la “izquierda democratica” de Barranquilla, “reverendo” Bernardo y “el viejo” Guillo. Estos sólo roncaron en “La Municipal” del barrio EL Bosque y en la vieja casona del liquidado DAS en el barrio El Recreo.

Hasta allí tengo “fresca” la memoria de estos tiempos, pues en los tiempos de “La mona Caamaño”, los senadores de la República, por Barranquilla y el Atlántico, fueron políticos como Nestor Carlos Consuegra, Emilio Lébolo de la Espriella, Carlos y Pedro Martin Leyes, Humberto Muñoz,  José Name Terán, Roberto Gerleín Echeverría, Fuad Char Abdala, entre otros. Esos congresistas, que recuerde, no durmieron en “La Picota”, aunque los combatieron, desde la izquierda de oposición “privilegiada” y otras hierbas, como “politiqueros corruptos”. Para entonces, existían partidos políticos, con directorios y asambleas, no casas o garajes electorales.

Pero las más recientes noticias de la política provienen de la inclusión en el “perfomace” de aspirantes Presidenciales, del exgobernador del Atlántico y exalcalde de Barranquilla Alejandro Char Abdala, más visible como ” el man de la cachucha “bacana”, al lado de exalcaldes de Medellín y Bogotá, señores Restrepo y Peñaloza, respectivamente. O sea, un costeño candidato presidencial.

Lo cierto, es que las redes sociales, ante el aislamiento social necesario, frente a los evidentes estragos del coronavirus, son más vitales como instrumentos de ” Agitación de masas“, es decir los llamados políticos o ” politiqueros ” y su combo de “mochileros”, ahora, deben vivir “conectados”, no con ideológicas y partidos políticos, con sus “electores” o “clientela“, que seguramente ya no pedirán ” block, cemento y teja”, sino una vacuna más alta con esos billetes que tienen estampado, en morado suave, el rostro de García Márquez. y su célebre frase:

“Una nueva y arrasadora utopía de la vida donde nadie pueda decidir por otro hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas  a cien años de soledad tengan por fin  y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.(discurso la soledad de américa latina, pronunciado en Estocolmo 1982 al recibir el Premio Nobel de Literatura).

Másbillético“, como dice mi nieto Emilio, pues hay que regalar celulares, para tener asegurado “El voto amarraó“, señores! Políticos pandémicos.

La aspiración presidencial de “Alex“, como costeño, no es un asunto inédito en la historia patria, ¡Caballeros!. El Caribe continental ha tenido Presidentes de la República. Se registran nombres como el poeta Rafael Nuñez, “amo y señor de El Cabrero”, ahí cerca de las Murallas de Cartagena, y el de “El Negro” Juan José Nieto, nacido entre Baranoa y Tubará. Además, otros dirigentes caribeños sonaron, con intensidad e insistencia, para ser inquilinos de la Casa de Nariño, como el candidato del “ahora o nunca“, el sabanalarguero Evaristo Sourdis. Y un barranquillero de talla presidencial lo fue el ex-ministro de Justicia y ex-embajador en Holanda y los Países Bajos, Francisco Posada de la Peña, hombre culto, decente y preparado como estadista. “Pacho”, como lo llamaban sus amigos del Partido Conservador, fue Alcalde y Gobernador. Y gran cuadro del Grupo Santodomingo. Hasta director del desaparecido Diario del Caribe. Para mí, mereció ser Presidente, tenía talante e inteligencia y un “Buen Padrino“, santificado. Amén!

La verdad!. La verdad. En éstos como en aquellos tiempos, prefiero la forma de hacer política que tuvo “La Mona”Caamaño, mi madre. La de ayudar y servir a la comunidad, con ¡ CAPITANES !. Y no con ¡Mochileros ! que en época electoral se la pasan recogiendo cédulas y abonando “billéticos” para lograr que “sus jefes naturales” alcancen una CURUL sin saber pronunciar un discurso.

Pero bueno, éstos son otros tiempos. Ya soy abuelo y vivo en un balcón viendo al Río tranquilo llegar a Bocas de Ceniza en una imagen idílica, Rio y Mar. Además, en el abánico de los presidenciables figura otro Alejandro Gaviria, el exministro de Salud y actual rector de la Universidad de Los Andes. Aunque esa es la politica nacional. En la local, la de esta Barranquilla, con urna de cristal, cuando estemos en tiempos postpandémicos las condenadas estírpes de Soledad tengamos para siempre tiempos de amor  cierto y felicidad posible. ¡Que así sea!.

La próxima: Los niños son ¡”ciudadanos del mundo”!

Adenda: Felicitaciones a nuestro portal SoloProposiciones por su primer año de existencia

RELATED ARTICLES

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Edumas, Interaseo y comunidad recuperan el parque del barrio La María en Soledad

La Alcaldía de Soledad, en articulación con Edumas, Interaseo y la comunidad, lideró una jornada integral de limpieza y mantenimiento que permitió...

Casos de dengue caen un 76 % en Soledad: Secretaría de Salud alerta por temporada crítica de mosquitos

Soledad logró reducir en un 76 % los casos de dengue gracias a las estrategias de prevención lideradas por la Secretaría de...

La transformación de la calle 25B del barrio Ferrocarril mejora la calidad de vida de cientos de familias en Soledad

La calle cuanta con su sistema de redes de acueductos y alcantarillados renovados. Hoy se ha convertido en un...

Más de 300 niños participaron en FestiPaz, el festival que promueve la paz y la convivencia en Soledad

Más de 300 niños y adolescentes de Soledad disfrutaron de FestiPaz, un festival que combinó arte, deporte, música y recreación para promover...

Recent Comments

PEDRO CONRADO CUDRIZ on Diario para mitigar tu ausencia
Julio Lobelo Fernández on Las casas de mi barrio
Liseth Arciniegas on Las casas de mi barrio
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Esa necesidad de respirar un aire nuevo
Ricardo Sandoval on Mi ángel y los sueños de lucía
Wencel Antonio Valega on Un breve sumario sobre lo critico
Ricardo Sandoval on Eterno instante de amor
Ricardo Sandoval on Entre instantes y brevedades
Wencel Antonio Valega on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Padilla Drago on Cavilaciones sobre la muerte
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Inteligencia artificial y redes sociales
Luis Vslega on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on El arte de tomar apuntes
Victoria Valega R. on La casa de los viejos
Ricardo Sandoval on Hace un mes… todo quedó ahí
Ricardo Sandoval on El fútbol y su filosofía
Milton Gomez on El fútbol y su filosofía
Eduardo Mejia on El fútbol y su filosofía
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre rebelde
Ricardo Sandoval on Serendipia y anestesia
Ricardo Sandoval on Aprendiendo a envejecer
Ricardo Sandoval on El hombre rebelde
Carlos E G. Arana on La memoria de la amistad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El suicidio en la literatura
Karen Escorcia on El suicidio en la literatura
Carlos Alberto Justiz Prieto on El legado espiritual de John Newton
Wence Valega on Homenaje al amor
Nelly Valecillos Gómez on El legado espiritual de John Newton
Carlos Alberto Justiz Prieto on Marrugo entre oleajes y versos del Caribe
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Cuentan que Willis
Carlos Alberto Justiz Prieto on Los Llinás: la saga continua
Carlos Alberto Justiz Prieto on La práctica de las virtudes a través del tiempo
Wencel Antonio Valega Ruiz on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Santiago Cervantes on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Birleidys de la hoz on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Nohelia Figueroa on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Yaser De la Hoz on Exilios y regresos
María Fernanda Gamero Moreno on Inobasol, reconocimiento y gratitud
Hernando Jose Hernandez Leal on El Burnout un Síndrome que afecta al docente
Carlos Justiz Prieto on Lecciones educativas del pasado
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Donaldo Rada Martínez on Inobasol, testigo mudo de Soledad
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre la lectura y la escritura
Martha Cabana Jamette on Los Llinás: la saga continua
Jorge Enrique Barrios Peña on Lecciones educativas del pasado
Wencel Antonio Valega on Lecciones educativas del pasado
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Inobasol, reconocimiento y gratitud
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sobre el hablar y escuchar
PEDRO CONRADO CUDRIZ on  ¿Quién soy? Después del trabajo
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El arte de ver las cosas
Emperatriz on Travesía de la lectura
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El castigo de Falcao
Wencel Antonio Valega Ruiz on El castigo de Falcao
Pedro Conrado Cúdriz on Travesía de la lectura
Wencel Antonio Valega Ruiz on Entre la verdad y la posverdad
Wencel Antonio Valega on Todos tenemos nuestro sambenito
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Una semblanza de papá
Wencel Antonio Valega Ruiz on Procusto: la envidia que limita
Boris Enrique De la Hoz cárcamo on Procusto: la envidia que limita
Wencel Antonio Valega on Ha partido el último moralista
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Caminantes
mario Escorcia García on Ha partido el último moralista
Carlos Alberto Justiz Prieto on Hacia una educación con calidad
Wencel Antonio Valega on Hacia una educación con calidad
Jorge Alfredo Chiquillo Carrillo on Hacia una educación con calidad
Monica Coronado on En el día del maestro
jose luis valega navarro on Evocando a mamá
PEDRO CONRADO CUDRIZ on ¿Para qué nos reunimos?
Alexander de Jesús Vega Lugo on La educación y su crisis
wencel antonio valega ruiz on La educación y su crisis
Janeth Saker Garcia on La educación y su crisis
Jorge Enrique Barrios Peña on La educación y su crisis
Roque Vizcaino Barros on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Pedro E Conrado Cúdriz on ¿Por qué siempre hablamos de libros?
Jorge Isaac Consuegra Palma on El complejo oficio de ser maestro
wencel antonio valega ruiz on El hombre un ser con capacidad de paz
Álvaro Pérez Cardozo on La ética de la razón cordial
Wencel Antonio Valega on La ética de la razón cordial
Pedro Conrado Cúdriz on Fotografía
Janeth Saker Garcia on Justicia: hacemos lo que debemos
Wencel Antonio Valega on Modernidad y democracia
Mercedes sandoval on Justicia: hacemos lo que debemos
Rodolfo Hernández Pulgar on Perspectivas sobre el amor
Luis Escobar Camargo on Perspectivas sobre el amor
Larrys Fontalvo Rodríguez on Apuntes de Educación Física I
Pedro Conrado Cúdriz on Apuntes de Educación Física I
Emperatriz Salazar on El negro Hooker 
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Wencel Antonio Valega on Coeficiente
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Coeficiente
Pedro Conrado Cúdriz on Coeficiente
wencel antonio valega ruiz on Vicisitudes de un maestro de escuela
Manuel Pianeta on Tristeza de Carnaval
Pedro Conrado on Tristeza de Carnaval
MANUEL PIANETA CALVO on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Rafael De Jesus Torres Huertas on Inobasol, testigo mudo de Soledad
JOSE MACHADO YEPES on Inobasol, testigo mudo de Soledad
Sagrario Vargas, on Clínica bautista. Añoranzas
Carlos Alberto Justiz Prieto on Pedagogía para la paz
Nairo José Cavieles Rojas, Ph.D. on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Agonía en el parque
Xiomara Escobar on Pedagogía para la paz
Jatzen Ricardo Guzmán Cusis on Pedagogía para la paz
Buenaventura Russeau on Pedagogía para la paz
Pedro Conrado Cúdriz on Poemas De Invierno
PEDRO CONRADO CUDRIZ on WhatsApeando
PEDRO CONRADO CUDRIZ on Sofía quiere ser
PEDRO CONRADO CUDRIZ on El hombre del semáforo
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Zaqui, siempre titular
Carlos E G. Arana on Halloween con Edgar Allan Poe
Yaneth Caña on Maestras de infancia
wencel antonio valega ruiz on Maestras de infancia
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Maestras de infancia
César Augusto Lamadrid Martínez. on Fermín Zurbarán. Un grande de la cirugía 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Sin rencores
Duperlis Salcedo on Andar en malos pasos
Wencel Valega on La empatía en la literatura
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La empatía en la literatura
Ademir on Sobre la amistad
Douglas Maza G. on ¿Qué hay de la biblioteca?
Duperlis Salcedo on Sobre la amistad
jose luis valega navarro on Zacarías en prosa y poesía
Pedro Conrado Cudriz on Diario de viaje
Mabel Luz Fuentes Pantoja on Retratos
Raul "cuco" on Retratos
Nicolás Javier Corena Guerra on Inobasol, sagrado manantial
Mauricio Díaz on Inobasol, sagrado manantial
Alirys Jaraba Gutiérrez on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
Edwin José Sandoval Africano on Inobasol, sagrado manantial
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on La ingenuidad de la nostalgia
Duperlis Salcedo on El vendedor de camisetas
Luis Valega on Homenaje a papá 
Luis Caicedo on Homenaje a papá 
Duperlis Salcedo on Homenaje a papá 
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Homenaje a papá 
Alirys Jaraba Gutiérrez on Adiós al Boni Martínez
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Salvavidas
PEDRO E CONRADO CUDRIZ on Naty
Duperlis Salcedo on Nostalgia de ciudad
Libardo Rafael De Oro on Nostalgia de ciudad
Pedro Conrado Cudriz on Juegos de la memoria
Nadin castro mejia on Apuntes de viaje
PEDRO CONRADO CÚDRIZ on Educación perruna
Libardo Rafael De Oro on Educación perruna
Pedro Conrado Cúdriz on Viacrucis de un maestro
Manuel Julián pianeta on Inicio de un periplo
Jose Rodriguez Acosta. on Fútbol de mujeres
Rafael Barceló rodriguez on Fútbol, Respeto y Pasión en Madrid
Manuel Julián pianeta on Gutiérrez
Ismael on Ritual de amor
Jorge Isaac Consuegra Palma on Evocando Maestros
Ismael Arzuza on Diario de un abuelo
Katherine Cepeda on Diario de un abuelo
Victoria Valega R. on Amada Soledad
Manuel Julián pianeta on El amor de Lucas
Hola on Un día normal
Manuel Julián pianeta on Amada Soledad
Maseralix Barcelo oviedo on Amada Soledad
Diana Marcela Camacho pardo on Si tú me olvidas
Martha Valega. on Calle soledeña
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La cama y el libro
Wencel Valega on La cama y el libro
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El mandato de la reina
José Manuel Villarreal Gravini on El Pelé que conocí
Josefa miranda castro on El Pelé que conocí
Roque Vizcaino Barros. on ¿Por dónde anda, Marcelino?
Libardo Rafael De Oro on Deporte y política en Colombia
Margarita Matta on El Agua Potable, Un Derecho
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
José Manuel Villarreal Gravini on Cuestionado Mundial de Fútbol de Qatar
Javier Reales on La aventura de jubilarse
Santiago Ruiz Buitrago on Sentimiento caribe
javier jiménez on De putas y prostitutas
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Mabel Janet Flórez Fernández on El drama de escribir ensayos en la universidad
Laureano Salas Marquez on Sobre partidas y regresos
Einstein on En un lugar de Europa
Ademir Santiago on Casa de la memoria
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Ser hombre
Osvaldo Cáliz Peña on Don de la inconformidad
Martha Isabel Calderón on ¿Recibir amor o darlo? el amor propio
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on El hombre
Alexander Ortiz Ocaña on Configuración del cerebro fetal
Aldemar Guerra Castillo on En un lugar de Europa
Nadin castro mejia on En un lugar de Europa
rodolfo cano on Equivalentes suicidas
Heriberto Vargas viloria on Jubiloso ochentón
Nicolàs. Hernández on De la alegría de leer y escribir
Luis Valega on Homenaje a las palabras
Alejandro Solano Gutiérrez de Piñeres on Homenaje a las palabras
Ricardo Sevilla Mercado on Homenaje a las palabras
CARLOS ENRIQUE GONZALEZ ARANA on Homenaje a las palabras
Francisco Arzuza on Ser abuelo en el siglo XXI
Pedro Conrado Cudriz on Ser abuelo en el siglo XXI
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Infancia y vejez: ambas deben ser consentidas
Roque Vizcaino Barros. on Viajando en búsqueda de mi identidad
Joel Marchena Cantillo on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Juan Sandoval Alvarino. on Cuando la plaza de soledad era una fiesta
Antonio Campo Peña on Viajando en búsqueda de mi identidad
Rafael Villarreal Noriega on Viajando en búsqueda de mi identidad
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Las redes sociales no son periodismo
Milagro on Ídolos de barro
Margarita Rosa Matta Gómez on ¿Tiene Usted fiebre?
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Silencios y soledades nutren de amor el vivir bien
Octavio Augusto De La Hoz Ordóñez on No digas todo lo que sabes
Francisco Alfredo Pacheco Amador on La amistad amorosa
Nairoby Rodríguez on El Turco Farid
Silvia Valencia Martínez on Lecciones de la pandemia
Max R. Peña on Fumar pasó de moda
NELSON MANUEL ORTIZ SANTOS on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
Teobaldo Coronado Hurtado on Propuestas para dar el salto 2: La Mentalidad
William Baca Orozco. on Todos tenemos voz
Esther Gonzalez Pabon on Ludopatía: adicción al juego
Francisco Alfredo Pacheco Amador on Democracias y li-be-rt-ad-es
Paul Jesus Marchena Cantillo on Dos rescates, una recompensa
Teobaldo Coronado Hurtado on Las muertes de cada día no tienen madre.
Yunelis Lopez Vargas on Un trabajador de la Salud
Isabel Baca Ruiz on Un trabajador de la Salud
Betty Cantillo de Gill on La Respiración
Marcos Gill on La Respiración
Wencel Valega on La Respiración
Ricardo Iglesias on La Respiración
Isabel Baca Ruiz on La Respiración
Sandra Márquez on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Rosario Morales on NO Hay Picos, Hay Pandemia
Roberto González on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Esther Sofía Pereira Lopez on QUÉ OCURRE EN NUESTRA ALMA MATER?
Marta Donado Villarreal on Un Dolor De Cabeza
Armando Puello on Un Dolor De Cabeza
Jaime Rosales on Un Dolor De Cabeza
Silvia fabregas on Un Dolor De Cabeza
Alvaro Fabregas on Un Dolor De Cabeza
Isabel Baca Ruiz on Un Dolor De Cabeza
César Augusto Lamadrid Martínez on EL LIBRO DE PAPEL VS EL LIBRO DIGITAL.
Sandra Marquez on Ojo con sus ojos (II Parte)
Esther Sofia Pereira López on DE NIETOS Y ABUELOS
Teobaldo Coronado Hurtado on DE NIETOS Y ABUELOS
Diana Crespo Rodriguez on El propósito de la vida es vivir
Wilfrido Gómez on INSPIRACIÓN
Luis Espinoza Figueroa on INSPIRACIÓN
Erly Charles Paternina Hernández on INSPIRACIÓN
Jaime rosales on INSPIRACIÓN
Rafa nigrinis on El imperio de los sentidos
GREGORIO GREGORY on Dónde están mis juguetes?
Erly Charles Paternina Hernández on El imperio de los sentidos
Yexica Africano Navarto on Dónde están mis juguetes?
Milton Gomez Cardozo on Intimidad vs información (Final)
Milton Gomez Cardozo on Informacion vs intimidad (parte 2 )
Erly Charles Paternina Hernández on El arte del ganador
José Alvarado Nieto on El debut
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol de veteranos
Esther Sofia Pereira López on Periodismo con paredón
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
Agustin Garizábalo on El debut
salomon David castro aguas on El debut
Laura Barceló on El debut
William on El debut
Rosana Zambrano on El Páncreas y sus enfermedades
Dreynner Barraza Rosales on El Páncreas y sus enfermedades
Álvaro López Martínez on El debut
Álvaro López Martínez on El debut
Estebana Reyes Rangel on El debut
Gloria sofia fabregas Villate on El Páncreas y sus enfermedades
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, muy personal (3)
Carlos paternina acosta on El otro discurso, muy personal (3)
Agustín Garizabalo on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal (2)
Fernando A Charris Almarales. on El otro discurso, más personal (2)
Erly Charles Paternina Hernández on El otro discurso, más personal
Rafael Enrique Surmay Herrera on El otro discurso, más personal
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (5)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (4)
Mauricio javier Bustillo Marmol on El discurso y el método (3)
Jabib vergara delgado on El discurso y el método (4)
RICARDO GARIZABALO on El discurso y el método (4)
Jesús Orozco on El discurso y el método (4)
olmar Calderón Dávila on El discurso y el método (4)
Estebana Reyes Rangel on El discurso y el método (4)
Agustin Garizabalo almarales on El discurso y el método (4)
Leslie E. Smith on El discurso y el método (4)
Amparo urzola on ¿Tiene usted tos?
Jacquelín Isabel Martínez Navarro on Nuestro gran reto
Dra Masi on Nuestro gran reto
Eucaris Laguna on Nuestro gran reto
Yomaira Escorcia Barcelo on Nuestro gran reto
Reinaldo Rodríguez Garcia on El discurso y el método (3)
Isabel Baca Ruiz on Nuestro gran reto
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (3)
Pablo Emilio Martinez Aparicio on El discurso y el método (3)
Erly Charles Paternina Hernández on El discurso y el método (2)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Agustin Garizábalo on Pequeñas infidencias (5)
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El éxito y la felicidad, según Jesús,
Erly Charles Paternina Hernández on Por fortuna se equivocan
Dreynner Barraza Rosales on Por fortuna se equivocan
Estebana Reyes Rangel on Por fortuna se equivocan
Rafael Enrique Surmay Herrera on Por fortuna se equivocan
Luis Maza Torregroza on El Laboratorio Clínico
olmar Calderón Dávila on Pequeñas Infidencias (6)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas Infidencias (6)
Ricardo Solano Orozco on El Laboratorio Clínico
Gilberto Marenco Better on Pequeñas infidencias (5)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (5)
Elias Ruiz De La Victoria on Pequeñas infidencias (5)
Jaime rosales on Pequeñas infidencias (5)
Milton Gomez Cardozo on El silencio o el escándalo
Yadira Ruiz on ¿Tiene usted tos?
Sandra MarqueZ on Las Enfermedades Mentales
Alonso Pérez on Pequeñas infidencias (4)
Ivet Vergara on Las Enfermedades Mentales
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (4)
Erly Charles Paternina Hernández on Pequeñas infidencias (4)
Esther Sofia Pereira López on Soledad, aislamiento y vejez
Alfonso.Rodriguez Cruz on Soledad, aislamiento y vejez
Estebana Reyes Rangel on Pequeñas infidencias (3)
Xiomara Albis on Soledad, aislamiento y vejez
Milton Gomez Cardozo on Soledad, aislamiento y vejez
José Alvarado Nieto on Administrador de pasiones
Orlando Moscote Rojano on ¿Tiene usted tos?
Marcos Gill on ¿Tiene usted tos?
Roberto sarabia Durán on Pequeñas infidencias (2)
Sandra Marquez Sandoval on ¿Tiene usted tos?
Jairo Diz fabregas on Pequeñas infidencias
Adolfo Cotes. on Pequeñas infidencias
jose pachon niño on Pequeñas infidencias
Alexander Luis Ortiz Ocaña on Cómo alcanzar la felicidad infinita
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Teobaldo Coronado on ¿Amor familiar o amor materno?
Yomaira De las Salas Baca on Alcalde Pumarejo Decrete Cero Carnaval 2021
DONICEL PACHECO B. on Feliz día papá
Erly Charles Paternina Hernández on La grandeza de las cosas simples
IVIS GONZALEZ on El sistema inmunológico
Mirian Gonzalez on El sistema inmunológico
Ricardo Solano Orozco on El sistema inmunológico
Sandra Márquez Sandoval on El sistema inmunológico
Gladys Flórez Páez on Crítica: Redes vs Medios
Osiris Fabregas Zambrano on El sistema inmunológico
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Esther Sofia Pereira López on Crítica: Redes vs Medios
Roberto sarabia Durán on Pedagogía de la compasión
Adolfo Guerrero Sarmiento on Pedagogía de la compasión
Nancy Torres on Pedagogía de la compasión
Meibel Tatis on Los Hijos De Hipócrates
Alfonso De La Hoz O on Los Hijos De Hipócrates
Roberto sarabia Durán on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Erly Charles Paternina Hernández on Y si no alcanzas tus sueños…¿qué?
Teobaldo Coronado Hurtado on Periodismo y corrupción
CARLOS E. LLANOS GOENAGA on Competir sin jugar
Alexander Luis Ortiz Ocaña on El rol del maestro en medio de la pandemia
DIDIER ALFONSO LUNA GONZALEZ. on Competir sin jugar
Margarita Dorado Agrda on El rol del maestro en medio de la pandemia
EDUARDO E. ALMARALES MANGA on Competir sin jugar
Álvaro López Martínez on Competir sin jugar
Teobaldo Coronado Hurtado on Un diario sin lectores (Parte 3)
Blacky Arévalo Herrera on Competir sin jugar
Gyna Niebles Barceló on ¡Feliz día, Maestros!
Erly Charles Paternina Hernández on Fútbol Covid
Leoneth guerrero on Fútbol Covid
Carlos Alberto Figueroa Otero on Fútbol Covid
JUAN ANTONIO PABON ARRIETA on Fútbol Covid
Mr. Leslie E. Smith on Fútbol Covid
Alfredo Aurela on Fútbol Covid
Jesús Orozco charris on Fútbol Covid
Alonso Pérez on Cuando los ídolos hablan
MARTA CECILIA RICAURTE GUERRERO on En defensa del “Gran pacto social por Soledad”
Silvestre Maestre Martinez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
FAUSTO PEREZ VILLAREAL on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Yomara Estrada Perez on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Luis Hernando Cepeda Espitia on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Alfonso Silva Navarro on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Pedro Daniel Muñoz Alvis on ¿Y qué pasará con el fútbol local?
Adalberto Herrera Avila on Cuando se les caen las caretas
GUILLERMO LEON ROMERO CARDONA8 el maestro del futbol) on De Caimanes y Boricuas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
William Pertuz Pedroza on Cuando se les caen las caretas
César Agudelo on Una pasión heredada por amor
Andres Ibarguen on De Caimanes y Boricuas
Javier Ferrer Africano on Ecos de la pandemia
Efraindelahoz on Ecos de la pandemia
Carlos Torres Paredes. on Ecos de la pandemia
Sandra Marquez Sandoval on Ecos de la pandemia