jueves, julio 16, 2026
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Biografía aritmética

Introducción

Algo que produjo cierto disgusto y desilusión, al ingresar a la facultad de medicina, fue darme de cara con las matemáticas en el primer año. Me fue muy mal en la evaluación inicial, 0.5, que pude solventar en pruebas posteriores para pasarla sin problemas al final. Durante el bachillerato me había ido bastante regular con la aritmética y geometría de G.M Bruño y el algebra del abogado, escritor y matemático cubano Aurelio Baldor De la Vega.  No imaginaba fuera necesaria para ser médico.

El hombre es el único animal que cuenta; de esta forma ordena u organiza su hacer y tener.  Somos un complejo numérico. Números nos identifican y dan un puesto, lugar, clasificación, estatus y consideración en nuestra cotidianidad. El nombre y apellido son ahora, algo secundario, un atributo de la personalidad en vías de extinción. Tienden a cumplir el papel de un apodo. Cuatro o más dígitos dan formalidad a la condición de persona. Somos personas en tanto ostentamos una numeración, estamos codificados en cifras.

El término persona deja de ser, cada vez más, una abstracción jurídica para convertirse en una abstracción aritmética: unos guarismos son los que le dan equivalencia como abstracción jurídica a través de documentos, certificados, registros de inscripción e identificación, uno o más carnés, infinidad de tarjetas, contraseñas, pin, códigos, claves o password, como quieran llamarse, Indispensables para tener presencia y acción en la sociedad y ante el Estado.

Como individuos se nos cuantifica, de ciudadanos se nos ficha, en condición de hombres somos un dato, En todos los casos sometidos a variables numéricas que manipuladas con criterio utilitaristas determinan el valor de cada uno. De esta forma se nos estratifica para concedernos una tasación económica, social, cultural, política y hasta deportiva. El Top Ten, por ejemplo, es un modelo de medición en los medios artísticos y de la farándula en general. En lenguaje futbolístico un onceno es un equipo de futbol. No es necesario mencionar su nombre para saber quién es el “10” de la selección Colombia y del Barcelona (España) o el “9” del Junior de Barranquilla; el jugador número “12” en un partido. La “idealización de las matemáticas” [i] conlleva la búsqueda y posesión del número ideal, del punto ideal, la consecución del número “1” en el ranking.

Individuos

De individuos se nos mide por la edad, peso, talla, signos vitales (presión arterial, pulso, frecuencia respiratoria, temperatura, oximetría), resultados de estudios clínicos y paraclínicos de toda índole, superficie corporal (ley de los 9) masa muscular, perímetros: cefálico, torácico, abdominal, pélvico, largo de los miembros, manos, pies y dedos. Expectativa de vida, grupo familiar: hijos, hermanos, etc. Y demás índices y cálculos que utilizan los médicos y compañías de seguros como parámetros clínicos.

Ciudadanos

Al ciudadano se ficha desde que nace con el registro civil y el certificado de defunción cuando muere. En el transcurso de la vida con el número de la casa, teléfono, cedula de ciudadanía, tarjeta de identidad, libreta militar, pasaporte, licencia de conducción, carne de la universidad, carne de la empresa donde trabaja, registro profesional, carne de la EPS, carne de vacunación, cuenta bancaria o de ahorro, NIT, RUT, reseña judicial y cualquier cantidad de contraseñas, códigos y claves para conectar virtualmente con cuanta entidad o institución, negocio o empresa tenga algún tipo de vínculo o dependencia. No sé porque casualidades o coincidencias el numero predominante en mi fichaje es el número 9. ¿Cuál es el suyo? Averígüelo

En la actualidad sin vida virtual usted no existe o por lo menos su calidad de vida deja mucho que desear; fenómeno que se hizo más evidente durante cuarentena vivida por la pandemia del COVID 19.

Hombres

El hombre es una estadística. La estadística es rama de las matemáticas que recopila, estudia, analiza y procesa los datos y constantes que se dan en la población, es decir en el individuo: sujeto psicobiológico, en el ciudadano: sujetos de derechos y deberes y en el hombre: habitante del planeta tierra.

Matemáticas y medicina

En ejercicio de la profesión tuve oportunidad de hacer uso rutinario de las operaciones aritméticas para el cálculo, sobre todo, de las dosis a administrar de medicamentos en pacientes en general y  pediátricos en particular;  en la práctica anestésica en donde su utilización es primordial.

Se puede observar, ahora, que la relación médico paciente, dado el recurso existente de los algoritmos, ha perdido su carácter narrativo, dialogante, interpersonal, para sustentarse en variables matemáticas que suministran sofisticados instrumentos y dispositivos de la tecnología médica. Lo que, obvio, se traduce en despersonalización de la atención médica, en una mecanización de la clínica en donde la mirada está puesta en el computador, la Tablet y disimiles aparatos en búsqueda de soluciones diagnósticas y terapéuticas, a espaldas de la persona enferma. Me cuesta mucho trabajo aceptar, como parece, la muerte de la clínica.

Los estudiantes de medicina hoy en día, en su mayoría, no domina el ejercicio mental de las cuatro operaciones aritméticas, tal nos tocó a los jóvenes de antes, ante el uso desmedido que hacen de la calculadora. Tanto así que para saber el valor, por ejemplo, de cuantos miligramos de tiopental sódico hay en total en una jeringa de 20cc, a sabiendas de que cada cc equivale a 25mg, tienen que valerse de la saca cuentas del celular.


Mecanización de la clínica

 En la Clínica Shaio, Bogotá, asistí hace algunos años a un curso sobre “Anestesia Pediátrica y Cuidado Respiratorio”. Recuerdo bien al anestesiólogo norteamericano Henry Bendixen que, al término de una de sus conferencias, en donde explicó el uso de ventiladores y demás instrumentos de monitoreo en cirugía, exclamó: “por favor doctores no vaya a suceder que por estar ustedes solo pendientes de la máquina de anestesia y otros equipos vayan a olvidarse de la observación y cuidado del paciente”.

Refiere el profesor argentino Francisco Maglio que “en una oportunidad una anciana en una sala de terapia intensiva me pidió: “Doctor, tómeme el pulso”. Llevado por una deformación profesional no lo hice y mirando el cardióscopio le dije: “Está bien, abuela, tiene 80”. Ante su insistencia que le tomara el pulso le pregunté por qué si el aparato era confiable, y me respondió: “Es que aquí nadie me toca”. [ii]

En mi practica anestésica tenía como costumbre saludar a los pacientes, estrechando su mano derecha con la mía, al tiempo que examinaba su pulso radial en la muñeca izquierda, tanto en la consulta preanestésica como en el quirófano.

Como individuos se nos cuantifica, de ciudadanos se nos ficha, en condición de hombres somos un dato, En todos los casos sometidos a variables numéricas que manipuladas con criterio utilitaristas determinan el valor de cada uno. De esta forma se nos estratifica para concedernos una tasación económica, social, cultural, política y hasta deportiva. El Top Ten, por ejemplo, es un modelo de medición en los medios artísticos y de la farándula en general.

Proporciones del cuerpo humano

El hombre de Vitrubio

De que estamos hechos de números lo demuestra el “Hombre de Vitrubio”, descrito por el arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I AC Marcus Vitruvius Pollio. En tiempos del emperador Cesar Augusto escribió “De architectura”, diez tomos. En esta obra sienta lo que, para él, son las bases de la arquitectura y establece que toda estructura debe cumplir tres principios básicos: ser firme, útil y bella en seguimiento a las leyes de la naturaleza.

En el tercer libro se concentró Vitruvio en las proporciones del cuerpo humano. Según él “es imposible que un templo posea una correcta disposición si carece de simetría y de proporción como sucede con los miembros o partes del cuerpo de un hombre bien formado”. El cuerpo del hombre debería ser ejemplo para seguir por los arquitectos, ya que fue formado por la naturaleza de manera tal que “sus miembros guardan una exacta proporción respecto a todo el cuerpo”. Sostiene que la naturaleza distribuye las medidas del cuerpo humano en la siguiente forma:

“… Si separas las piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes los hombros hasta que los dedos estén al nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura.

Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre. Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre.

La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre.

Desde el codo a la punta de la mano será la quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte del hombre.

La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte del hombre.

La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma, y, como la oreja, una tercera parte del rostro”. [iii]

Una de las imágenes más famosas sobre la proporción del cuerpo humano es el “Hombre de Vitruvio” de Leonardo da Vinci. Que sirvió de ilustración para un libro sobre las obras de este arquitecto, realizadas en 1490 en Milán, cuando Da Vince tenía cuarenta años.

Biografía aritmética: La sabia naturaleza, tras un largo proceso evolutivo, construyó al homo sapiens con unas medidas tan armónicas que deslumbran por su precisión aritmética en su estructura corpórea. El milagro de la vida humana.

Podemos deducir que la Biografía de una persona no puede escribirse basada solo en cifras matemáticas sino en letras que lo describan como lo que realmente es y significa. Las mediciones deben estar al servicio del ser humano para facilitar su existencia y supervivencia. No, en sentido contrario. El hombre no tiene por qué estar al servicio de unos valores aritméticos que lo cuantifican, cosifican, explotan y ponen un monto. Que rompen con el otro componente básico de su naturaleza racional sustentada en unos valores inalienables, no cuantificables, determinantes del debido respeto que se merece como persona que también es y lo cualifica.

La estimación cuantitativa de la persona, cuando se le pone precio, es la forma violenta más inicua de denigrar su dignidad. Merecida, siempre, por ser parte de la especie humana. Para Enmanuel Kant “Aquello que constituye la condición para que algo sea fin en sí mismo, eso no tiene valor meramente relativo o precio, sino un valor interno, esto es, dignidad”. [iv]

Me queda la grata satisfacción que, en casi toda mi vida profesional, profesor de anestesiología, ética médica y bioética, me le he pasado enseñando, hasta el cansancio, que el paciente no debe ser tratado como si fuera un número, el paciente de la cama 28 por ejemplo, como es recurrente llamarlo en medios hospitalarios, sino que tiene un nombre y un apellido que lo hacen único, irrepetible y respetable.  Decía William Osler, considerado “El padre de la medicina moderna” en el siglo XIX: – «El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad». (5)

 [i] Thomas Mormann, La idealización en la matemática, Discusiones Filosóficas. Año 13 Nº 20, enero – junio, 2012. pp. 147 – 167

[ii] Maglio Francisco, Ética Médica frente al Paciente Críticohttps://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=81867.

[iii] Ricardo Jorge Losardo, Diana Margarita Murcia, Vivian Lacera Tamaris, Walter Hurtado de Mendoza, Canon de las proporciones humanas y el Hombre de Vitruvio, Revista de la Asociación Médica Argentina, Vol. 128, Número 1 de 2015.

[iv] Kant E. Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, Editorial Porrua, México, 1995, p. 48.

(5) https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-medicina

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